La comunidad autónoma del País Vasco y la Comunidad Foral de Navarra mantienen relaciones complejas y políticamente controvertidas, con posicionamientos e identidades diferenciadas que conviven con elementos comunes. Según una encuesta del Diario de Navarra de 2023, el 36 % de los navarros se siente vasco, mientras que el sentimiento español llega al 56 % de los votantes.
La Constitución española permite la integración de Navarra en el País Vasco en su disposición transitoria cuarta.
Tanto Navarra como el País Vasco comparten la pervivencia de la foralidad o la presencia del euskera. Existen tradiciones deportivas comunes a ambas comunidades como la pelota vasca y el deporte rural vasco. Aunque la mayoría de navarros apoyan el estrechamiento de relaciones con el País Vasco, en 2016 casi tres cuartos de la población rechaza una anexión o integración plena.
Relaciones histórico-políticas Reino de Navarra () Los territorios que hoy conforman las comunidades autónomas del País Vasco y Navarra tuvieron una historia institucional común durante el , cuando ambas pertenecieron al reino de Navarra.Urzainqui Mina, Tomás (1998), La Navarra marítima, Navarra: Pamiela. ISBN 84-7681-293-0. Álava y Vizcaya tenían estatus jurídicos variados (parte de la primera como condado de Álava y, en el caso de Vizcaya, como el señorío de Vizcaya propiamente dicho, las Encartaciones y el Duranguesado), que pertenecieron (el Señorío de Vizcaya durante el reinado de Sancho III de Navarra y en sus alianzas cambiantes, de nuevo con Alfonso el Batallador hasta 1135), junto con otros territorios, al reino de Navarra medieval (en todas ellas hay ciudades que fueron fundadas por monarcas de este reino), pasando en diversas épocas del y mediante procesos diferentes, a la Corona de Castilla (véase Conquista de Navarra). El reino de Navarra pervivió hasta el como ente independiente hasta que se produjo la invasión del reino por Fernando el Católico, el cual se hizo coronar como rey de Navarra, incorporándose así la Navarra peninsular (la Alta Navarra) a la monarquía hispánica.
Una vez conquistadas e incorporadas a la Corona de Castilla, Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, todas con regímenes forales específicos y similares, pero no comunes, carecieron igualmente de historia institucional común hasta 1936, cuando ya comenzada la Guerra Civil, la Segunda República aprobó el Estatuto de Autonomía del País Vasco de 1936, en vigor hasta la ocupación de Vizcaya por las tropas franquistas en 1937.
Cantabria Al menos durante la Edad Moderna, las provincias de Álava, Vizcaya, Guipúzcoa y el Reino de Navarra eran denominadas en su conjunto como Cantabria. Esta denominación no se emplea hoy en día para este territorio, ya que en la actualidad este término hace referencia a la comunidad autónoma de Cantabria que es colindante con el límite occidental de Vizcaya.
En la constitución en Cádiz del patronato para adquirir la capilla mayor de la cofradía de los vascos, en la iglesia de San Agustín, el año 1687, se establece que : y deciden pintar en la bóveda central de la iglesia los escudos de las cuatro provincias, que aún hoy se pueden contemplar.Las congregaciones de naturales vascongados y navarros: más allá de la devoción y el paisanaje
La actual Real Congregación de Naturales y Originarios de las Tres Provincias Vascongadas se llamó en su origen Real Congregación Nacional de Hijos, y Originarios de las tres muy nobles, y muy leales provincias de Cantabria.
José Cadalso, en sus Cartas marruecas escribe:
thumb|right|300px|Gobiernos Generales propuestos en el Decreto de Escosura de 1847. El Gobierno General de Cantabria estaba formado por las provincias de Alava, Guipúzcoa, Vizcaya y Navarra El Real Decreto de 29 de septiembre de 1847 denominó Cantabria a uno de los once gobiernos generales creados para la península. Su capital era Pamplona, y estaba formado por las provincias de Alava, Guipúzcoa, Vizcaya y Navarra.Public Spending and Fiscal Federalism in Spain. Period 1984-1998 Molero, Juan Carlos
Pablo Gorosábel concluye su capítulo VI del libro primero de su Noticia de las cosas memorables de Guipúzcoa escribiendo:
Pero no todos los eruditos de la época estaban conformes con esta denominación. Arnaud Oihenart, Jerónimo de Zurita, el padre José Moret, el padre Francisco Sota y algunos más consideran que Cantabria no incluía a las provincias Vascongadas ni a Navarra.
Fuerismo y nacionalismo Con posterioridad a la desaparición formal del Reino de Navarra, en 1841, habían existido algunas propuestas e intentos de aproximación política entre los cuatro territorios:
El Partido Republicano Federal (la corriente más izquierdista de las varias en las que se dividía el republicanismo español), de débil implantación en Navarra donde era liderado por Serafín Olave, en su congreso de Madrid en 1882 acordó redactar una Constitución en cada Estado de la unidad hispana. Así, Olave redactó la primera propuesta de "estatuto autonómico" para Navarra tras la Ley de Confirmación de Fueros de 1839, denominada "Constitución futura de Navarra o Bases redactadas según el espíritu de los antiguos Fueros, acomodado a las formas modernas". En el texto se prevé que a Navarra, definida como "región", "pueden incorporarse las tres provincias restantes, más La Rioja y la sexta Merindad" (la Baja Navarra, hoy en Francia).Navarra y el conflicto vasco, artículo de José Ramón Scheifler en Deia. Los naturales de dichos territorios podrían obtener el carácter de ciudadano navarro. El proyecto fue aprobado por el Partido Federal de Navarra en una asamblea efectuada en Tudela del 4 de marzo de 1883. right|200px|thumb|Laurak Bat. Cestona (Guipúzcoa).
La "Gamazada" ocurrida en 1893, cuando el ministro Gamazo intenta recortar la autonomía fiscal de Navarra. Se produjo una reacción popular e institucional, tanto de carlistas como de liberales "fueristas", con significativo apoyo del resto de las provincias forales a favor de la autonomía foral de las provincias vasconavarras. El término Laurak bat, que en euskera se puede traducir como "Unión de las cuatro" o por "Cuatro en uno", fue empleado por los "fueristas" para aludir a las cuatro provincias con regímenes forales.
Los primeros contactos de Sabino Arana con Navarra datan de 1884 pero no fue hasta 1910 que se creó el Centro de Estudios Vascos y se constituyó en 1912 la primera junta municipal del Partido Nacionalista Vasco en Navarra, que consiguió su primer diputado en Cortes, Manuel de Irujo, en 1918. El nacionalismo vasco editó distintas revistas y periódicos como Napartarra o La Voz de Navarra. La extensión del nacionalismo vasco en Navarra coincide en el tiempo con la creación de instituciones culturales compartidas, como la Sociedad de Estudios Vascos y la Real Academia de la Lengua Vasca, promovidas por las Diputaciones de Navarra, Álava, Vizcaya y Guipúzcoa.
Reivindicaciones autonómicas y de reintegración foral en 1918 promovida por los ayuntamientos, que fue contrarrestada por los ”cuarentaiunistas” (que eran partidarios de la Ley Paccionada de 1841, y correspondían con estamentos dirigentes y conservadores católicos de Navarra) en la asamblea del 30 de diciembre de 1918 en Pamplona.
Proyecto de Estatuto de Estella (1931)
La Comisión de Estudios Vascos presentó el 31 de mayo de 1931 un Estatuto General del Estado VascoEl Nacionalismo Vasco. Stanley G. Payne. (1974) ISBN 84-7235-196-3 en el que declara un Estado Vasco autónomo dentro de la totalidad del Estado español formado por las provincias de Álava, Guipúzcoa, Navarra y Vizcaya y cuyo nombre sería Euzkadi. En él el gobierno central tendría plena autoridad en cuestiones internacionales, comunicaciones, moneda, derecho mercantil y penal, relaciones Iglesia-Estado, elecciones nacionales y fuerzas armadas en general. El gobierno vasco quedaría con plena autoridad en los demás asuntos y en la administración de los demás dentro de sus fronteras, incluyendo policía y fuerzas armadas (llamadas milicias vascas).
El 7 de junio el PNV aceptó este proyecto con algunas objeciones, ya que la jurisdicción sobre las relaciones con la Iglesia quedaban en manos del gobierno de la República. Socialistas, republicanos y carlistas también lo apoyaban, aunque todos con sus propias reservas. El resultado es que 480 de los 520 municipios de las cuatro provincias dieron su apoyo inicial al proyecto.
Se convocó para el 14 de junio, en Pamplona, una asamblea para discutir el proyecto, trasladándose la asamblea a Estella por coincidir con una asamblea para la reunificación de los carlistas. Se discutió punto por punto el proyecto y fue aprobado con una importante modificación: garantizaba la completa autonomía en las relaciones entre el nuevo Estado Vasco y la Santa Sede, y el derecho a negociar su propio concordato.
El resultado fue el conocido como Estatuto de Estella. En la asamblea de los ayuntamientos realizada en Estella, de los 220 ayuntamientos navarros presentados (que agrupaban al 89,93% de la población), 200 apoyaron el Estatuto vasconavarro.
El 22 de septiembre una delegación de 420 alcaldes se desplazó a Madrid, entregando el proyecto de estatuto al presidente de la República Alcalá Zamora. El 25 y 26 de septiembre se debatió en comisión en las Cortes, donde decidieron que el artículo sobre las relaciones Iglesia-Estado sería anticonstitucional, por lo que fue rechazado en su totalidad.
El 9 de diciembre quedó aprobada la Constitución de la Segunda República española. En ella se separaban Iglesia y Estado, se declaraba ilegal la actividad de las órdenes religiosas en España y se suprimía la educación católica estatal. Las gestoras de las diputaciones forales de las cuatro provincias vasconavarras crearon una comisión para redactar un nuevo Estatuto acorde con la Constitución, que se presentó oficialmente en junio de 1932. En este nuevo Estatuto no se mencionaba el Estado Vasco, sino una "unidad autónoma politicoadministrativa (sic) dentro del Estado español" que se llamaría País Vasconavarro en español y Euzkadi en euskera.
El nuevo documento no contaba con grandes apoyos por los carlistas, cuya dirección declaró que sus miembros deberían votar según su "conciencia individual". Mientras muchos carlistas lo tachaban de "antifuerista", el PNV contestaba diciendo que "el auténtico fuero no se ajusta a la voluntad de los que viven en el pasado, sino a la de los que viven en el día de hoy".
El 19 de julio de 1932 se convocó una asamblea de municipios en Pamplona para votar el nuevo documento. En Navarra, 127 municipios habían votado para que sus representantes lo apoyaran, mientras que 115 lo habían hecho para que votaran en contra. La asamblea se celebró en el Teatro Gayarre de Pamplona, para decidir si Navarra continuaba en el proyecto de estatuto vasco cuatriprovincial (Vizcaya, Guipúzcoa, Álava y Navarra), tal y como rezaba su articulado:
La propuesta de unificación fue rechazada por 123 municipios navarros (la mayoría de izquierdas y de la Ribera Navarra, incluyendo a Pamplona y representando a 186.666 habitantesEl Estatuto Vasco (1932-1936) I, en la Enciclopedia General Ilustrada del País Vasco "Auñamendi") contra 109 (135.582), con 35 abstenciones (28.859).Acta de la asamblea celebrada por los ayuntamientos vasco-navarros el 19 de julio de 1932 para la discusión y aprobación del Estatuto La diferencia entre lo votado por los ayuntamientos y el resultado final fue debido a que 8 representantes de los ayuntamientos que lo apoyaban cambiaron su voto en el último momento, y otros 8 se abstuvieron. Por ello, esta asamblea fue denunciada por irregularidades, creándose un grupo denominado “Acción Autonomista” que se constituyó en agosto y que estaba integrado por personas procedentes de varios partidos políticos, presentando en septiembre un largo estudio, denso de razones jurídicas, denunciando hechos concretos. También lo denunció el periódico nacionalista vasco La Voz de Navarra.