El fidelismo en Pasto o realismo pastuso se refiere al movimiento sociopolítico y cultural presente en la provincia de Pasto (Colombia) durante las guerras de independencia hispanoamericanas, por el que se presentó una intensa fidelidad al rey Fernando VII y al Imperio español, en momentos en que el resto de la región estaba en proceso de independizarse de España.

Si bien la Campaña de Pasto enmarcó el fin de la autoridad española en esta provincia, esporádicamente se dan actualmente expresiones de reivindicación al realismo popular en las tradiciones de la región.

Historia

Orígenes miniaturadeimagen|282x282px|Cruz de Borgoña, estandarte enarbolado por los Realistas pastusos Durante la guerra de Independencia de Colombia, el territorio de Pasto tuvo una muy marcada tendencia a apoyar el realismo hispanoamericano. La región estaba marcada por una fuerte cultura política basada en el Tradicionalismo político, donde la estratificación estamental y jerarquización social del Antiguo Régimen de España era visto como algo sagrado y deseable para no perturbar el orden social y las formas de vida locales basadas en el Pactismo entre los Vasallos y la Monarquía (donde cada persona tenía su lugar y propósito dentro del órgano social, donde los privilegiados tenían una serie de deberes sociales que cumplir ante los plebeyos del común). Dado que el proyecto revolucionario liberal ignoraba ese "pacto" implícito entre pueblo y Estado, y más bien buscaba desconocerlo y abolirlo para fundar un nuevo orden político basado en el Contrato social y las teorías de la Ilustración (altamente rechazadas por la mayoría del pueblo pastuso, percibiéndolas como herejías políticas contrarias a la fe católica y las buenas costumbres), la hostilidad de la población pastusa a los Ejércitos patriotas se hizo marcada irremediablemente, pues se generaba no solo una incompatibilidad en cosmovisiones sociopolíticas, sino que también se presentaba el proyecto liberal como un proyecto riesgoso que atentaba contra las características económicas de la sociedad tradicional ante las aspiraciones de los terratenientes criollos y la pequeña burguesía urbana amparada en los caudillos independentistas (generándose un conflicto de intereses entre el mundo urbano más libre-cambista y el rural más proteccionista, como también entre los indios favorables al statu quo corporativista y los criollos con aspiraciones oligárquicas). Frente a ello, la población pastusa percibiría el conflicto como una guerra de supervivencia de sus usos y costumbres, y una cruzada religiosa por la Unidad católica. Por lo tanto, Pasto se mantuvo leal al gobierno del Virreinato de Nueva Granada, y en su jurisdicción se formaron una serie de milicias que combatieron contra la emancipación americana en la zona sur de Colombia, y que en algunos casos también llegó a intervenir en territorios actualmente parte de Ecuador y Perú.

Siendo así, tras enterarse de las noticias de la conformación de la Junta de Quito, el Cabildo de Pasto juró defender al rey y la sagrada religión hasta «derramar la última gota de sangre en defensa de la Religión, del Rey y sus legítimas Potestades», por lo que los liberales de Quito llegarían a enviar a Manuel Zambrano para que adoctrinara a los pastusos con los ideales de la revolución y respondiera las acusaciones de que fuesen herejes ilustrados contrarios a la tradición escolástica (tratando de engañar a la población de las verdaderas intenciones liberales y roussonianas de la Junta a través de la Máscara de Fernando VII y la doctrina de Retroversión de la soberanía de los pueblos). Sin embargo, el Cabildo de Pasto, en contraste con la indiferencia o hasta simpatías filo-liberales de algunos cabildos regionales, decidió de inmediato publicar una banda que respondiera con firmeza los argumentos pseudo-escolásticos de los Quiteños que pretendían «seducir la fidelidad» de los miembros del Cabildo y los ciudadanos quienes habían «jurado el vasallaje a su Soberano y Suprema Junta». Fue así que en dicha banda del 16 de agosto de 1809 terminarían denunciando las «infames pretensiones» de la Junta de Quito, acusándolos no solo de estar propagando las ideas heréticas del Contrato social de Rousseau o de tener una lógica contradictoria en su supuesta lealtad a Fernando VII de España y la Monarquía Española mientras a la vez desconocían a las autoridades reales para instaurar autoridades propias arbitrariamente, si no que además arrogantemente los quiteños reclamaban ilegalmente ser depositarios de la soberanía nacional de todos los pueblos sin haberla consultado al resto de territorios cercanos (entendiendo dicho reclamo como un intento de invasión quiteña contra la soberanía pastusa protegida por la soberanía del Rey).

Causas

El particularismo jurídico en el Derecho Indiano

El Derecho indiano durante la era virreinal fijaba que en los Reinos de Indias hispanoamericanos existían 2 res publicae, la República de indios y la República de españoles, las cuales mantenían una diferenciación social derivada del origen étnico, en la cual existía una jerarquía social heredada y legitimada por la ley de los "Usos y Costumbres" (Derecho consuetudinario) de origen precolonial, por el cual los pueblos de indios (mayoría en Pasto) reclamaban que por derecho natural tenían su propia legislatura y deberes políticos ante el Estado que eran distintos a la de los blancos y acorde a las particularidades locales y Heterogéneas, siendo derechos únicamente reconocidos (no conferidas) por el Estado en el Pacto de vasallaje. En contraste, los ideales liberales querían abolir estas diferencias jurídicas para establecer el modelo de Igualdad ante la ley y así establecer la práctica de una ciudadanía fundada en un Contrato social que estableciese el Estado moderno, la cual confería los derechos según su voluntad Constitucional y fijando una legislatura y derechos políticos homogéneos para toda la población (fundamentándose en que imperaba como criterio de legislación la Racionalidad y no las Costumbres de la Experiencia Histórica).

Ante ello, la población pastusa entonces veía al nuevo régimen como algo artificial, ajeno y dependiente de abstracciones teóricas de la filosofía liberal que no comprendían ni les interesaba adoptar, queriendo los revolucionarios forzar un nuevo pacto entre la comunidad y el estado que logre una homogeneización cultural y jurídica a través de un contrato social "salido de la nada" (sin alguna continuidad con las instituciones tradicionales o las experiencias históricas, solo con base en supuestos ideológicos), cuyos Derechos y libertades serían establecidos de facto por los intereses de la burocracia que controlase el Congreso de la República (mayormente conformada por la Oligarquía criolla y el patriciado urbano burgués) que se autoproclamaba arrogantemente como depositaria de la Soberanía popular y la Libre determinación de los pueblos, sin respeto por la pluralidad política del vasto territorio que decían representar. Además, dado que la población pastusa era predominantemente indígena, influía bastante las sospechas de que el proyecto revolucionario en realidad solo representaba los intereses políticos de las elites criollas, considerándola entonces como algo foráneo y que además amenazaba la condición jurídica del indio como "indio" (el cual estaba sujeto a un régimen especial con sus propios Fueros basados en sus costumbres prehispánicas), distinto del "criollo" o el "negro" en materia de Deberes feudales, por medio de la ciudadanía "colombiana", esta última siendo vista como un intento discreto de abolir las protecciones jurídicas del indio como "menores de edad" en las leyes de indias (privilegios otorgados por la Corona por ser "Neófitos" a la Civilización cristiana, como la Exención fiscal de los impuestos de los blancos a cambio de solo pagar el Tributo indígena, la concesión gratuita de un abogado para la comunidad en el Protector de indios, el tener legislatura propia en el Cabildo de indios y los Cacicazgos de la Nobleza indígena, que se practiquen sus Usos y costumbres en las Corporaciones coloniales, etc), para así terminar forzando a todos súbitamente a vivir solo con los deberes políticos de los criollos, los cuales eran más pesados económicamente y difíciles de asimilar culturalmente para los no-criollos. La resistencia de indios y negros a aceptar la igualdad ante la ley con los integrantes de la república de españoles (los criollos]) para más bien mantener las diferencias jurídicas de las castas coloniales, fue un fenómeno masivo entre comunidades controladas por guerrillas realistas populares, y que paso desapercibido por la Historiografía latinoamericana dominante (influenciada por Historicismos nacionalistas y liberales) que usualmente lo descalifico como una incoherencia en el proceso y la narrativa histórica por la "Irracionalidad" de los indios y negros.Los indios de Pasto contra la República (1809-1824): las rebeliones antirrepublicanas de los indios de Pasto durante la guerra de independencia. Jairo Gutiérrez Ramos (2007)

Factores económicos antitéticos con el capitalismo Pasto era una región rural en la que predominaba una Economía agraria basada principalmente en la propiedad de la tierra y la integración corporativa entre los distintos oficios (como el trabajo en las minas, la agricultura, el comercio con Quito y Popayán, etc.) que los hacía interdependientes entre sí a los privilegiados y a los siervos, lo cual inspiró una reacción aristocrático-feudal contra la revolución liberal-burguesa. Además, dado su carácter de ser una ciudad estratégica geográficamente entre los Virreinatos de Nueva Granada y del Perú (por ser un paso obligatorio de escala para los comerciantes de Quito y Sudamérica con los de Popayán y el Caribe-Centroamérica), había una integración comercial de Pasto con todo el Imperio español que era mucho más intensa que otras poblaciones aledañas, y con ello los proyectos separatistas eran inconvenientes por perturbar el circuito comercial andino-transoceánico del que eran beneficiarios los pastusos al mantenerse la unidad política de la Hispanidad.

Para las fases finales de las Campañas del Sur, el fidelismo en Pasto se había tornado en una lucha de supervivencia económica frente a las ruinas de la guerra, intensificadas por las políticas deliberadas de Simón Bolívar y otros caudillos republicanos para lograr asfixiar económicamente a los pastusos en una Guerra a muerte (a través del saqueos a las haciendas, robos de ganado, cosechas y cuanto fuese útil para el mantenimiento de los ejércitos patriotas) para que acepten someterse a la Constitución de la República de Colombia de 1821, o ser castigados brutalmente de manera general por su resiliencia (como el infame caso de la Navidad Negra, así como futuras contribuciones forzadas en soldados y dinero para la Gran Colombia). Para paliar la crisis económica, el Cabildo de Pasto convoco el 8 de mayo de 1821 la realización de una Junta para deliberar políticas económicas que ayuden a suavizar la situación de la Renta del Estado, lo que incluyó la aplicación de contribuciones fiscales a todos los habitantes (inicialmente voluntaria y luego impuesta, aunque bajo previa consulta popular de las cuotas a fijar), sin importar si fuesen militares, clérigos, monjas, religiosos o privilegiados, siempre que se considerasen capaces de darlo. Se hizo mucho énfasis en dicha Junta que una buena parte de dichas contribuciones de la población sería invertida en abastecer al Ejército realista para la defensa de la ciudad y el orden virreinal (de lo cual no hubo oposición alguna, si no un consenso general de que era una necesidad prioritaria, incluso entre los privilegiados, ante lo percibido como una guerra de supervivencia).

Cuestiones socioculturales y religiosas