El santuario de Nuestra Señora de los Milagros () es un templo católico del ubicado en el Monte Medo, en la sierra de San Mamede, en Baños de Molgas, Orense en la comunidad autónoma de Galicia en España. Declarado monumento histórico-artístico nacional en 1982, el santuario acoge todos los años una novena y una popular romería en honor a la Virgen de los Milagros, siendo costumbre que muchos fieles acudan al templo en peregrinación nocturna desde la ciudad.

Historia Origen La devoción a la Virgen María en el Monte Medo, donde se conservan restos arqueológicos de un campamento de esclavos levantado por los romanos (la ubicación se identifica con el mitológico Medulio, lugar en que los galaicos ofrecieron resistencia a la invasión romana), data de la época de la primitiva cristianización; para los siglos y esta devoción estaba presente en toda Galicia así como en Asturias, Astorga, Benavente y el norte de Portugal. De acuerdo con la tradición:

Leyenda Con el paso del tiempo, la ermita quedó abandonada y cubierta de maleza. Según la leyenda, un día, mientras una joven pastora oriunda de Outeiro, Froufe (San Juan de Vide), caminaba por el Monte Medo, encontró la imagen de la Virgen en el hueco de un roble. La pastora informó del hallazgo al vicario de Vide, a quien indicó que la Virgen había expresado su deseo de que la ermita fuese reconstruida. Tras verificar los hechos, se intentó trasladar la talla a la iglesia de Vide; según la tradición, la imagen, llevada en andas, desapareció en el lugar conocido como La Chaira para poco después aparecer en el mismo roble en el que había sido descubierta, por lo que se decidió que la ermita fuese reconstruida en el Monte Medo, encargándose de su cuidado los vicarios de Vide.

Construcción Hacia 1700, la Virgen, hasta entonces denominada Nuestra Señora del Medo, del Monte o de San Mamede, pasó a llamarse Nuestra Señora de los Milagros. Para 1731 (fecha del libro segundo de la cofradía) la afluencia de devotos era tan grande que el anterior santuario, de estilo manierista o barroco, resultó insuficiente; gracias a las limosnas recogidas se contempló el levantamiento de un nuevo templo, siendo obispo en ese entonces fray Andrés Cid. En 1740, con el benedictino de Celanova fray Plácido Iglesias como constructor principal, tan solo se hallaban en pie la capilla mayor y las sacristías, si bien los trabajos continuaron gracias a nuevas donaciones, concluyendo las obras en 1768 o 1771. A finales del hay constancia de la existencia de la preceptoría junto al templo, de cuyo mantenimiento se hacía cargo el obispo.

Hermanos Paúles Los franceses estuvieron presentes en las inmediaciones los días 4 y 5 de marzo de 1809 en el marco de la invasión napoleónica, aunque no se produjeron daños, teniendo un mayor efecto perjudicial en el santuario la destrucción de la torre «del Reló» a causa de un rayo y, sobre todo, el proceso de desamortización a mediados del , concretamente desde la década de 1840 hasta el . En 1869, con motivo de los festejos en honor a la Virgen, el obispo José de la Cuesta y Maroto nombró administradores del santuario a dos padres paúles que se encontraban predicando en el lugar, haciéndose cargo del templo la hermandad desde entonces y convirtiéndose el mismo en aquella época en la única comunidad de paúles de Galicia. El padre Escribano dejó constancia de este hecho en 1917:

El primer superior, el padre José María Riu Riu, natural de Mallorca, llegaría a la comunidad en 1872; a partir de entonces daría comienzo el acometimiento de diversas labores, como el adecentamiento del templo, la adquisición de muebles, ropa, una cocina económica, etc. La hermandad seguiría a su vez con las misiones por toda Galicia, dedicándose principalmente a la evangelización y la caridad.

Descripción Exterior miniatura|Talla de la Inmaculada Concepción en la fachada principal. La balconada, decorada con motivos circulares, sufrió un pequeño incendio en agosto de 2021

Fachada, atrio y ábside La fachada principal, de estilo barroco-neoclásico y coronada por cuatro torres rematadas en cupulines sobre las que se erigen sencillas cruces (las dos torres centrales de mayor tamaño que las de los extremos), destaca por poseer una balconada integrada en un monumental retablo pétreo presidido por una imagen policromada de la Inmaculada Concepción custodiada a ambos lados por las imágenes de San Joaquín y Santa Ana (ubicadas las tres bajo arcos de medio punto coronados por frontones partidos curvos y pináculos). El retablo simula un pequeño Obradoiro, realizado siete años antes que el de la Catedral de Santiago de Compostela. La estructura, de cantería de granito, posee siete puertas y una torre del reloj similar a nivel arquitectónico a un gablete, compuesta por pilastras rematadas en pináculos flanqueando un relieve con el símbolo del avemaría y coronada por una imagen pétrea del Salvator Mundi, estando todo ello equidistante e integrado en el recorrido del vía crucis ubicado en las inmediaciones. El templo, sobre cuya cornisa se erigen algunas estatuas obra de Antonio Faílde, cuenta con un atrio de aproximadamente seis metros de anchura cercado por un muro de piedra de sillería con cuatro puertas de acceso, conservándose en el ábside, de planta semicircular y con notables pilastras a modo de contrafuertes, dos inscripciones con las fechas del fin de las obras: «CONCLUIOSE EN DIZIEMBRE DE 1768» en la parte superior y «JULIO DE 1767» en la zona inferior, ambas enmarcando un ventanal que dota de luz natural a la imagen de Nuestra Señora de los Milagros, custodiada en la capilla mayor.

Vía crucis En los jardines que rodean el santuario destaca la presencia de siete capillas, dos con imágenes pétreas de la Virgen (la Virgen Milagrosa y la Virgen de Lourdes) y las cinco restantes con escenas de la Pasión talladas en madera (los episodios representados son la segunda, tercera, cuarta, quinta y sexta estaciones). Originalmente estaba prevista la construcción de catorce capillas para que las mismas constituyesen el vía crucis que debía rodear el santuario, a imitación del existente en la Iglesia Bom Jesus do Monte, en Braga (la primera de ellas fue precisamente sufragada por un nativo de Portugal), si bien diversos problemas de carácter económico impidieron completar el conjunto. Diseñadas por el escultor Antonio Gómez y ejecutadas por Jacinto Fraga, las capillas fueron erigidas entre 1825 y 1857, siendo administrador en aquel entonces José Benito Conde.

Otras construcciones En las inmediaciones se hallan varios otros edificios vinculados al templo, como la antigua hospedería, convertida en hostal y restaurante; el colegio-seminario, abierto en 1969 y cerrado en 1991; y una casa de labranza en la que vivían los encargados del santuario, sede desde 1997 del Museo Devanceiros, dedicado a la exhibición de artes y oficios rurales. En la parte posterior del templo e integrado en el complejo sobresalen otras dos construcciones: la Capilla Penitencial, levantada en 1996, y la Capilla de las Ofrendas de Velas, erigida en 2004. Así mismo, en los jardines se hallan emplazadas dos estatuas labradas en piedra; una Piedad sobre columna, resto de un crucero del destruido en 1934 durante un ciclón, y una escultura de San Juan Gabriel Perboyre, primer mártir de China canonizado. Destacan igualmente las ruinas de la linterna del templo anterior, fechadas en el , mientras que próximo a un roble centenario se encuentran dos fuentes de agua potable: Fonte da Santa o Fonte da Virxe (obra de Nicanor Carballo en 1959) y Fonte da cunca. El roble destaca a su vez del resto de árboles del entorno por sus dimensiones: 22 metros de altura total; 9 metros de altura el tronco; 6,25 metros de perímetro a una altura de 1,30 metros y 12,2 metros de perímetro en la base.

Interior El interior, de planta basilical dividida en tres naves, se caracteriza por albergar varias bóvedas de crucería compuestas cada una por arcos ojivales sobre pilares de sillería, sucesiones de terceletes apuntados y cinco claves. La capilla mayor se halla cubierta por una bóveda de cañón ornamentada con frescos, mientras que en la parte central destaca una gran cúpula que dota de luz cenital al presbiterio. Esta cúpula está compuesta de ocho plementos, ocho ligaduras, ocho arcos diagonales, ocho arcos formeros, dieciséis terceletes y nueve claves (ocho secundarias y una central).

Retablo de Nuestra Señora de los Milagros miniatura|Retablo mayor La capilla mayor está presidida por un retablo baldaquino de estilo barroco en el que se custodia la imagen en madera policromada de Nuestra Señora de los Milagros, fechada en el y engalanada durante su festividad con ricas prendas pese a ser una talla completa en vez de una imagen de bastidor. De forma circular, el baldaquino posee tres arcos de medio punto, uno en el frente y dos en los laterales, hallándose la imagen de la Virgen bajo un arco, también de medio punto, enmarcado por varias cabezas de serafines en altorrelieve. Bajo la imagen destacan igualmente en mediorrelieve tres espigas de trigo, mientras que a ambos lados del arco frontal y sobre el guardapolvos ubicado en la zona superior, apoyado a su vez sobre columnas coronadas por capiteles corintios, resalta la presencia de seis tallas angelicales de bulto redondo: cuatro querubines sobre el guardapolvos distribuidos por parejas y dos ángeles en los extremos del arco. Estos últimos portan cada uno una banda con el siguiente mensaje: el de la izquierda muestra las palabras «MARIA SINE» («María sin»), mientras que el de la derecha reza «LABE CONCEPTA» («pecado concebida»). Sobre la talla de Nuestra Señora de los Milagros se alza el Espíritu Santo bajo forma de paloma, rematando la iconografía una imagen de bulto redondo de Dios Padre portando un cetro y un orbe sobre una forma similar a una corona. Esta talla está a su vez perfectamente integrada con el fresco presente en el techo de la capilla, el cual muestra un resplandor rodeado de nubes y ángeles, algunos de ellos acompañados por instrumentos de música, todo ello enmarcando la figura del Altísimo.

Retablo de la Virgen Milagrosa En la nave del evangelio se halla un retablo de un cuerpo con cinco calles, banco y ático. De estilo barroco compuesto por estípites ricamente ornamentados con relieves de guirnaldas, está presidido por una imagen de la Virgen Milagrosa en una hornacina rematada por un arco escarzano, dentro a su vez de una hornacina de medio punto enmarcada por otra de mayores dimensiones coronada por un cascarón, hallándose en los extremos dos hornacinas con imágenes de Santa Ana y San Joaquín idénticas a las presentes en la fachada en cuanto a pose y estilo. El ático, de forma semicircular, presenta a ambos lados, sobre pronunciadas pilastras, medallones ovalados con altorrelieves en los que se muestran la Anunciación y la Visitación, mientras que el conjunto se halla rematado por un altorrelieve de la Sagrada Familia bajo una representación del Espíritu Santo, sobre la cual se sitúa la imagen de Dios Padre portando un orbe e impartiendo la bendición mientras es coronado por dos ángeles. Destacan en la calle de la izquierda una talla de San Juan Bautista, en la de la derecha una imagen de San Bartolomé, y en el banco, frente a la escalinata, un sagrario con un relieve del Cordero de Dios.

Retablo de Nuestra Señora de los Dolores