miniaturadeimagen| El 10 de mayo de 1933 decenas de miles de libros, incluidos los extraídos del Instituto de Ciencias Sexuales, son quemados en la plaza Bebelplatz. En la Alemania nazi (1933 a 1945), las personas trans fueron perseguidas, excluidas de la vida pública, obligadas a detransicionar a la fuerza, encarceladas y asesinadas en campos de concentración. Aunque entraban en juego diversos factores que tenían el potencial de mitigar sus circunstancias, entre ellos si eran consideradas arias, heterosexuales con respecto al género que se les había asignado al nacer, o capaces de realizar un trabajo útil, el estado nazi despojó en gran medida a las personas trans de su existencia legal.

Bajo el Imperio Alemán (de 1871 a 1918) y la República de Weimar (de 1918 a 1933), existieron leyes como el artículo 183 que se utilizaron para procesar a personas trans; sin embargo, estas leyes se aplicaron de manera inconsistente, lo que a menudo dejó a las personas trans vulnerables a las decisiones arbitrarias de agentes de policía individuales. En 1908, gracias al apoyo de Magnus Hirschfeld, Alemania instituyó la posibilidad de que las personas trans obtuvieran certificados de travesti, lo que las protegía de consecuencias legales por ser trans en público. Desde 1918, el final de la Primera Guerra Mundial, hasta 1933, las personas trans disfrutaron de libertades y derechos sin precedentes. Tuvieron lugar grandes avances en la medicina trans gracias al Institut für Sexualwissenschaft (del alemán, «Instituto de Ciencias Sexuales») y la cultura trans floreció en Berlín.

Sin embargo, tras el golpe de Estado de Prusia de 1932 y la toma del poder de los nazis en 1933, los movimientos trans, los lugares de reunión e instituciones, como el primer movimiento homosexual, los clubes nocturnos Eldorado y el Institut für Sexualwissenschaft, fueron disueltos, a menudo mediante el uso de la fuerza. Las personas trans fueron objeto de una renovada aplicación de los artículos 175 y 183, y sus certificados de travesti fueron revocados o simplemente ignorados. Tanto libros como textos relacionados con la historia trans o su salud fueron destruidos por considerarse «antialemanes».

Las personas trans fueron encarceladas y asesinadas en campos de concentración, aunque se desconoce el número exacto de víctimas. Según la historiadora Laurie Marhoefer, «el estado nazi reservó su peor violencia para las mujeres trans». Según el Museo del Patrimonio Judío, el gobierno alemán «atacó brutalmente a la comunidad trans, deportando a muchas personas trans a campos de concentración y aniquilando estructuras comunitarias llenas de vida».

Terminología La palabra alemana transexualismus (, término conocido en castellano como transexualidad) fue acuñada por primera vez en 1923 por Magnus Hirschfeld, pero no se generalizaría hasta 30 años después con el trabajo de Harry Benjamin. El término trans, un cognado inglés-alemán, no fue acuñado hasta 1965 y no fue ampliamente aceptado como término universal hasta la década de 1990.Antes de eso, el término travesti () se utilizaba para referirse a personas transfemeninas, y el término travestitin () se utilizaba para referirse a personas transmasculinas. En parte debido a que no se generalizó ningún término alternativo, la mayoría de las personas trans occidentales de este período se autoidentificaban como «travestis».: "Algunas personas transgénero —que en los términos de la época se autodenominaban eonistas, travestidas, homosexuales, invertidas o hermafroditas— llegaron a verse a sí mismas como parte de un grupo de personas que anhelaban cambiar de sexo". La literatura moderna sobre el tema utiliza en gran medida el término «trans» para describir de forma más precisa la identidad de género de estas personas. Según Joanne Meyerowitz y otros académicos del tema, es difícil, o incluso imposible, saber qué pronombres habrían preferido las personas trans o travestis de estos tiempos y, como tal, es una práctica común usar pronombres que se alineen con lo que se conoce de su expresión de género (es decir, el pronombre «él» para personas con una expresión de género considerada más masculina y el pronombre «ella» para personas con una expresión de género considerada más femenina).

Contexto histórico miniaturadeimagen| Uno de los famosos clubes nocturnos Eldorado de Berlín, que a menudo contaba con artistas trans y permitía travestirse, bajo el lema Hier ist's richtig! («¡Aquí está bien!»). Durante la República de Weimar, el gobierno presente en Alemania desde el final de la Primera Guerra Mundial en 1918 hasta que Adolf Hitler ascendió al poder en 1933, las personas trans disfrutaron de derechos y libertades sin precedentes en Europa en ese momento, y se lograron muchos avances en el campo de la medicina trans.: "Aunque sin precedentes en Europa en aquella época, el Transvestitenschein también consolidó la primera parte de un sistema de «doble dependencia»: dependiente tanto de la determinación legal como de la médica, para las personas trans que buscaban realizar una transición".: "Alemania fue la cuna de las transidentidades, donde en 1910 el doctor Magnus Hirschfeld (1868-1935) describió a personas que manifestaban la sensación de que su sexo anatómico no correspondía con aquel al que sentían pertenecer. Los avances teóricos y médicos, junto con el progreso en la cirugía (vaginoplastia, faloplastia, mastectomía, etc.), estuvieron estrechamente vinculados al desarrollo de las tecnologías de reasignación sexual". La figura clave en estos avances fue el médico y sexólogo judío-alemán Magnus Hirschfeld, quien fundó tanto el Comité Científico Humanitario en 1897 (la principal asociación dedicada a la despenalización de la homosexualidad) como el Institut für Sexualwissenschaft (del alemán, «Instituto de Ciencias Sexuales») en 1919.: "En 1919, Hirschfeld fundó el Instituto de Sexología en Berlín, que albergaba su extensa biblioteca y archivo". Otros activistas notables de los derechos de las personas trans de la época fueron Friedrich Radszuweit, un editor y autor que fundó la Bund für Menschenrecht (del alemán, «Federación de Derechos Humanos») para defender los derechos de las personas homosexuales y las personas trans en 1920, y Max Spohr, uno de los primeros editores en imprimir contenido LGBTQ+ en sus publicaciones.

Situación social izquierda|miniaturadeimagen| Un certificado de travesti emitido a nombre de Gerd Katter por la policía de Berlín en 1928. Bajo el Imperio alemán, antes de la Primera Guerra Mundial, no había ninguna ley que prohibiera explícitamente ser trans, a diferencia de la prohibición explícita de la homosexualidad entre hombres presente en el artículo 175 del Código Penal alemán. El artículo 183 prohibía el travestismo público, que junto con el artículo 360 (una ley en contra de las molestias públicas) se utilizaba en ocasiones contra personas trans; sin embargo, estas leyes sólo podrían aplicarse si se determinaba que había tenido lugar algún tipo de desorden público. Además, en la práctica estas leyes no podían aplicarse a las personas trans que mostraban passing respecto su género real. Estas cualidades a menudo condujeron a una aplicación desigual de las leyes, y las personas abiertamente trans o de género queer en Alemania vivieron bajo la constante amenaza de enfrentarse a cargos legales por capricho de los agentes de policía alemanes. En 1908, Hirschfeld discutió el asunto con la policía de Berlín y los convenció de permitir que las personas trans obtuvieran certificados de travesti para evitar consecuencias legales por travestirse, uno de los primeros ejemplos conocidos de reconocimiento legal para las personas trans.: "Hirschfeld ofreció ayuda práctica, colaborando con funcionarios de policía de Berlín favorables a la causa para crear «permisos de travestismo» que permitían a sus portadores vestir ropa acorde con su identidad de género sin temor a sufrir acoso".

En gran parte debido a las leyes menos restrictivas y a la cultura amigable con el colectivo LGBTQ+ de Berlín en los años 1920, conocidos como los «Años Dorados»,: "Los célebres «años dorados» del Berlín de la década de 1920 dieron lugar a la primera revista trans del mundo (Das 3. Geschlecht), además de una gran cantidad de publicaciones impresas de temática queer de amplia circulación, y atrajeron a multitudes internacionales a la vida nocturna queer de la ciudad, especialmente a sus clubes de cabaré travesti, como el El Dorado". la cultura trans comenzó a florecer en la ciudad, y Berlín se hizo conocida como la capital queer del mundo. En 1930 la editorial Friedrich Radszuweit publicó en Berlín la primera revista trans del mundo, Das 3. Geschlecht, al igual que Die Freundin, una revista lésbica que a menudo publicaba artículos para mujeres trans.: "Las personas trans tuvieron espacio tanto en sus propias revistas como en algunas publicaciones lesbianas, destacando un sentido de camaradería entre identidades diversas. Die Freundin contaba con un suplemento trans regular que ponía en primer plano estas voces". En respuesta a la defensa de Hirschfeld y otras personas pertenecientes al primer movimiento homosexual, la República de Weimar llegó incluso a permitir cambios legales de nombre para las personas trans.: "Durante estos años tuvo lugar la proliferación del Transvestitenschein (certificado de travestismo) y de los cambios legales de nombre, formas de reconocimiento trans legitimadas por el Estado".

Berlín también fue notable en este período por su vida nocturna queer y sus clubes de cabaret de transformistas. Entre los más reconocidos se encontraban los Eldorado, pero también había lugares menos famosos como el Mikado en los que se podía ver a artistas trans. Eldorado era el nombre de al menos cinco clubes conocidos en Berlín que presentaban artistas trans y eran un lugar de reunión popular para la comunidad LGBTQ+ de Berlín, aunque también eran frecuentados por clientes heterosexuales a los que se daba la bienvenida por igual. El primero de estos clubes fue inaugurado en marzo de 1924 por Ludwig Konjetschni, quien luego fue propietario de tres locales bajo el nombre de Eldorado, de los cuales se sabe que al menos dos estaban dirigidos específicamente al público homosexual. Los clubes Eldorado eran conocidos mundialmente y atraían turismo internacional a la ciudad. Aunque los clubes estaban mayoritariamente concentrados en Berlín, se sabe que otros clubes similares con artistas trans existieron en la mayoría de las ciudades alemanas principales durante este período:

Hannover: A principios de los años 1930 existía en Hannover un club Eldorado, el único club conocido que utilizaba el nombre Eldorado fuera de Berlín, pero cerró tras solo seis meses de funcionamiento. Colonia: En el club Dornröschen actuaron artistas trans bajo los nombres de Tilla y Resi. Hamburgo: Se conocen varios lugares de entretenimiento seguros para las personas trans.

Avances médicos miniaturadeimagen| Bernhard Schapiro, Magnus Hirschfeld y Li Shiu Tong en Berlín (principios de la década de 1930).