El ataque a Mers-el-Kébir (Batalla de Mazalquivir) del 3 de julio de 1940, durante la Segunda Guerra Mundial, fue un ataque naval británico contra buques de la Armada francesa en la base naval de Mers El Kébir (en español: Mazalquivir), cerca de Orán, en la costa de la Argelia francesa. El ataque fue la parte principal de la Operación Catapulta, un plan británico para neutralizar o destruir buques franceses para evitar que cayeran en manos alemanas después de la derrota aliada en la Batalla de Francia. El ataque británico a la base mató a 1297 militares franceses, hundió un acorazado (el Bretagne), hundió un destructor (el Mogador) y dañó otros cinco barcos (como los acorazados Provence o Dunkerque), por una pérdida británica de cinco aviones derribados y dos tripulantes muertos. Cinco de los seis destructores franceses lograron escapar escoltando al acorazado Strasbourg. El portahidroaviones Commandant Teste salió incólume del ataque. El ataque por aire y mar fue llevado a cabo por la Marina Real británica, después de que Francia firmara armisticios con la Alemania nazi e Italia fascista, que entraron en vigor el 25 de junio.

De particular importancia para los británicos fueron los tres acorazados de la clase Bretagne y los cuatro acorazados rápidos de las clases Richelieu y Dunkerque, la segunda mayor fuerza de buques de guerra de Europa después de la Marina Real británica. El Gabinete de Guerra británico temía que los buques cayeran en manos del Eje. El almirante François Darlan, comandante de la Armada francesa, aseguró a los británicos, incluso después de los armisticios franceses con Alemania e Italia, que la flota permanecería bajo control francés. Winston Churchill y el Gabinete de Guerra consideraron que el riesgo era demasiado grande. Darlan rechazó repetidamente las solicitudes británicas de poner la flota bajo custodia británica o trasladarla a las Indias Occidentales Francesas, fuera del alcance alemán.

El ataque británico fue condenado en Francia como un ataque a una nación neutral, y el resentimiento se prolongó durante años por lo que se consideró una traición por parte de un antiguo aliado. Los franceses consideraron que sus garantías eran honorables y deberían haber sido suficientes. El mariscal Philippe Pétain, nombrado primer ministro de la Francia ocupada el 16 de junio, rompió relaciones diplomáticas con el Reino Unido el 8 de julio.

La aviación francesa respondió bombardeando Gibraltar y los buques franceses intercambiaron disparos varias veces con los británicos, antes de que se observara una tregua tácita en el Mediterráneo occidental. El 27 de noviembre de 1942, tras el inicio de la Operación Torch, la invasión aliada del norte de África francés, la Armada francesa frustró la Operación Anton, una operación alemana e italiana para capturar sus buques en Tolón, hundiéndolos. En 1997, Martin Thomas escribió que el ataque británico en Mers-el-Kébir sigue siendo controvertido, pero que otros historiadores han escrito que demostró al mundo que Gran Bretaña seguiría luchando.

Antecedentes Armisticio franco-alemán y reacción británica

El 22 de junio de 1940, el nuevo Gobierno francés del mariscal Philippe Pétain había dado la guerra por perdida y había firmado el armisticio con Alemania. El acuerdo infringía el pacto anglo-francés del 28 de marzo, que impedía la firma de una paz separada con el enemigo. Al día siguiente, el embajador británico abandonó la capital provisional francesa, Burdeos. El grueso de la flota francesa del Mediterráneo se concentró el 23 en el puerto militar de Mazalquivir, en el golfo de Orán.

En ese momento, la Royal Navy desplazó al Mediterráneo la Fuerza H desde Gibraltar, al mando del vicealmirante Somerville, compuesta por un portaaviones (el Ark Royal), dos acorazados, un crucero de batalla, dos cruceros ligeros y once destructores. Por su parte, la flota francesa en el golfo de Orán, al mando del vicealmirante Gensoul —comandante en jefe de la flota atlántica francesa—, disponía de dos cruceros de batalla (Dunkerque y Strasbourg), dos acorazados (Bretagne y Provence), seis superdestructores, siete destructores menores, un portahidroaviones (el Commandant Teste), cuatro submarinos y diversos barcos menores. El Dunkerque y el Strasbourg se contaban entre los más importantes barcos de la Marina gala.

Destino de la Armada francesa thumb|El vicealmirante James Somerville, comandante de la operación contra la flota francesa anclada en Mazalquivir.

Antes de la firma del armisticio, Winston Churchill, el primer ministro británico, había hecho saber al Gobierno francés que aceptaba una paz unilateral por parte francesa, pero solo con la condición de que los buques de la Marina francesa se dirigiesen a puertos británicos. Los franceses, sin embargo, no se habían mostrado dispuestos a entregar sus barcos a los británicos, en parte convencidos de que tal acción frustraría cualquier intento de negociar con Alemania. Días más tarde, el 16 de junio, antes de recibir respuesta oficial a su petición anterior, Churchill había propuesto a Francia la posibilidad de unir ambos países para evitar una paz separada, pero los franceses no habían tomado en consideración la oferta. Por su parte, los Gobiernos alemán e italiano deseaban una rendición incondicional de la flota francesa. Las cláusulas del armisticio especificaban que los buques franceses serían desarmados en su puerto de matrícula bajo control alemán e italiano y que dichos buques franceses no podrían pasar al servicio de las potencias del Eje.

A pesar de estas cláusulas, los británicos temían que la Armada francesa se utilizase en su contra, ya que disponía del potencial suficiente —era la cuarta del mundo, tras la británica, estadounidense y japonesa— para inclinar la balanza del poder naval en el océano Atlántico en contra de la Royal Navy si se unía a las flotas del Eje. Las declaraciones de distintos dirigentes franceses —incluido el propio De Gaulle— de que Francia nunca entregaría su flota al Eje no convencieron a los británicos, que creían que la Marina francesa no podría evitar la toma por la fuerza de sus barcos. Ya el uso de los puertos franceses había permitido a los alemanes hundir una cantidad mucho mayor de barcos mercantes en junio y el uso de la Marina de guerra francesa podía significar el estrangulamiento de las líneas de abastecimiento británicas. Incluso antes de la firma del armisticio, el 7 de junio, el primer Lord del Almirantazgo, el almirante Dudley Pound, había sugerido ya que la Armada francesa debía hundirse, preferiblemente por los propios franceses. Los intentos de que Darlan entregase la flota o la hundiese fracasaron.

El 27 de junio, Churchill tomó la decisión de dejar a la flota francesa en una situación en la que no pudiese causar daño a los intereses militares británicos y ordenó realizar la operación llamada «operación Catapulta»: si los buques franceses no aceptaban marchar a puertos británicos antes del 3 de julio, serían destruidos. El Gobierno británico ignoraba que las instalaciones portuarias del Atlántico y del canal de la Mancha ya han sido saboteadas por los marinos franceses antes de que llegaran los soldados alemanes y que el almirante de la Armada francesa, Darlan, había dado orden a su Estado Mayor de inutilizar sus barcos si los alemanes intentaban apoderarse de ellos —como sucedió en efecto en 1942—.

Los almirantes británicos se mostraron reacios a acatar la decisión de Churchill. Los mandos navales del Mediterráneo expresaron sus dudas sobre las consecuencias de atacar a las escuadras francesas en la zona —además de la flota anclada en Mazalquivir, los franceses contaban con otro grupo naval en Alejandría—. Sin embargo, el gabinete finalmente desechó las alternativas más moderadas presentadas por los almirantes británicos.

Por su parte, el Almirantazgo francés había comunicado a Gensoul las cláusulas del armisticio franco-alemán el 26 de junio, poco después de que este rechazase los intentos británicos de continuar combatiendo e indicase a los representantes de la Marina británica su intención se seguir fiel al Gobierno francés encabezado por el mariscal Pétain.

Conversaciones anglo-francesas Llegada de la flota británica a Mazalquivir Fuerza H (James Somerville) Acorazados HMS Hood HMS Valiant HMS Resolution Portaaviones HMS Ark Royal Cruceros ligeros HMS Arethusa HMS Enterprise Submarinos Pandora Proteus8.º Flotilla (destructores) HMS Faulkner HMS Foxhound HMS Fearless HMS Forester HMS Foresight HMS Escort 13.ª Flotilla (destructores) HMS Kepple HMS Active HMS Wrestler HMS Vidette HMS Vortigern Escuadra «Fuerza H» al mando del almirante James Somerville el 3 de julio de 1940, según Jordan y Dumas, p. 73. El vicealmirante James Somerville recibió, pues, la orden de aparejar para neutralizar la flota francesa fondeada en Mazalquivir la noche del 1 de julio. Al tiempo que la escuadra de Somerville navegaba hacia Orán y como parte de la Operación Catapulta, los británicos tomaron diversos buques franceses refugiados en puertos británicos y canadienses, sin encontrar apenas resistencia salvo algunos casos de sabotaje.

Llegado ante la base naval al alba del 3 de julio, poco antes de las seis de la mañana, el capitán Cedric Holland del Ark Royal a bordo del destructor HMS Foxfound —antiguo agregado militar británico en París— debía representar a Somerville ante Gensoul. El Foxfound llegó a Mazalquivir varias horas antes que el resto de su agrupación. La llegada de la escuadra británica pasadas las nueve de la mañana cogió a los franceses por sorpresa: privados del uso de la observación aérea por el armisticio, no detectaron su presencia hasta que alcanzó la costa africana.

Presentación del ultimátum británico Gensoul se negó a tratar con Holland al que consideraba un oficial de rango excesivamente bajo que había anunciado públicamente su misión antes de tratar con él en mal francés a través de señales y mandó en su lugar a un teniente, antiguo amigo de este. La decisión de Holland de mantener al Foxfound fuera de la red antisubmarina del puerto a pesar de la oferta francesa de permitirle atracar en el puerto era una precaución natural que, no obstante, ralentizó las negociaciones con los oficiales franceses.

A su regreso al Dunkerque poco antes de las nueve de la mañana, el enviado francés explicó que Holland portaba un sobre que solo podía entregar a Gensoul. Enviado de nuevo al Foxfound, el delegado francés logró que los británicos le entregasen el sobre sellado, que contenía un ultimátum cuyo plazo acababa seis horas más tarde, y establecía las siguientes alternativas para la flota anclada en Mazalquivir:

Unirse a la flota británica y a las unidades de la «Francia libre»; zarpar bajo supervisión británica a las Antillas francesas o a los Estados Unidos para desarmarse; hundir los buques; repatriar a las tripulaciones una vez desarmados los barcos o bien someterse al ataque de la escuadra británica.

Los mandos navales de la escuadra británica eran reacios a atacar a los que hasta hacía poco habían sido sus aliados, a pesar de la presión de Londres. La segunda opción hubiese dejado la flota aún en manos de Vichy, ya que el gobernador de Martinica se había sometido a Pétain, y en condiciones de ser fácilmente rearmada. Sin embargo, cuando Gensoul comunicó por radio las alternativas británicas al Almirantazgo francés, omitió esta posibilidad. Únicamente indicó la posibilidad de hundir su flota o sufrir el ataque de la escuadra británica. En realidad, tanto el Almirantazgo como los oficiales al mando de la operación estaban convencidos de que los franceses rechazarían el ultimátum y lucharían.

Rechazo francés y conversaciones Flota atlántica (Marcel-Bruno Gensoul) Acorazados

Cruceros de batalla

Strasbourg Portahidroaviones Commandant TesteDestructores Mogador Volta Tigre Lynx Kersaint