Promotor cultural es una persona que desarrolla actividades destinadas a promover, difundir, comunicar y acercar la cultura a diferentes públicos y comunidades. Su actividad puede incluir la difusión de expresiones culturales, la organización y dinamización de actividades, la creación de vínculos entre artistas, instituciones, organizaciones y públicos, la divulgación cultural y la mediación entre las propuestas culturales y sus destinatarios.

El término no designa necesariamente una profesión única ni un perfil profesional homogéneo. Dependiendo del contexto, puede utilizarse para describir a personas que impulsan, difunden o dinamizan iniciativas culturales desde instituciones, organizaciones, asociaciones, colectivos artísticos u otros proyectos culturales. Las funciones concretas pueden variar según el sector y el contexto en el que se desarrolla la actividad.

Funciones

Las funciones del promotor cultural pueden comprender la identificación de públicos y comunidades, la difusión de actividades y contenidos culturales, la organización y dinamización de encuentros y acontecimientos, la comunicación con los públicos, la elaboración de contenidos divulgativos y la creación de relaciones entre artistas, instituciones, profesionales, organizaciones y comunidades.

La promoción cultural puede desarrollarse tanto antes como durante y después de una actividad. Puede incluir la preparación de acciones de comunicación, la difusión de información, la convocatoria de públicos, la organización de actividades de participación y el establecimiento de mecanismos de relación entre los distintos agentes implicados.

En determinadas actividades, el promotor cultural puede intervenir también en la creación de contenidos y en su adaptación a diferentes públicos. Esta función puede adquirir especial importancia en proyectos educativos, comunitarios o de divulgación cultural.

Promoción y difusión cultural

La promoción cultural comprende acciones destinadas a dar a conocer y favorecer el acceso a expresiones, actividades y contenidos culturales. Puede desarrollarse mediante publicaciones, actividades públicas, exposiciones, festivales, programas educativos, medios audiovisuales, sitios web, redes sociales y otros canales de comunicación.

La UNESCO ha señalado la importancia de la difusión cultural y del acceso de amplios sectores de la población a los bienes y servicios culturales. Asimismo, ha relacionado la acción cultural con la comunicación, la participación activa del público y la creación de vínculos entre comunidades, artistas e instituciones.

La promoción puede dirigirse tanto a públicos que ya mantienen una relación con una determinada expresión cultural como a personas que tienen un acceso limitado a ella. Por este motivo, las actividades de promoción pueden estar orientadas a ampliar los públicos, facilitar el acceso y favorecer la participación cultural.

El Ministerio de Cultura de España utiliza asimismo el concepto de promoción cultural para programas destinados a fomentar actividades, generar contenidos culturales y contribuir a la profesionalización del sector cultural.

Relación con los públicos

Una de las dimensiones de la promoción cultural es la relación entre las iniciativas culturales y sus públicos. El promotor puede desarrollar acciones destinadas a informar, atraer, orientar y facilitar la participación de diferentes grupos de personas.

La participación cultural puede incluir actividades de creación, interpretación, aprendizaje, intercambio y colaboración. En este sentido, la acción cultural puede superar la simple difusión de información y generar espacios de interacción entre públicos, creadores e instituciones.

Mediación cultural

La promoción cultural puede estar relacionada con la mediación cultural, aunque ambos conceptos no son necesariamente equivalentes. La mediación se ocupa especialmente de establecer relaciones entre personas, comunidades, obras, conocimientos, patrimonio e instituciones culturales.

En España, el Ministerio de Cultura considera la mediación cultural una herramienta para facilitar el acceso y el ejercicio de los derechos culturales y contempla la definición y profesionalización de los perfiles vinculados a esta actividad.

La mediación puede comprender visitas, talleres, actividades educativas, proyectos participativos y otras formas de interacción. En determinados proyectos, el promotor cultural puede desarrollar funciones de mediación, pero la promoción cultural también incluye actividades que no tienen carácter específicamente mediador.

Patrimonio cultural

En el ámbito del patrimonio cultural, la promoción puede comprender actividades de difusión, divulgación, educación, interpretación y participación social. Estas acciones pueden contribuir a facilitar el conocimiento y el acceso al patrimonio y a favorecer su transmisión.

La UNESCO reconoce la participación de las comunidades, grupos e individuos como un elemento importante de la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial. La relación entre patrimonio, comunidades y participación constituye por ello uno de los ámbitos en los que pueden desarrollarse actividades de promoción cultural.

La promoción del patrimonio puede incluir campañas de difusión, actividades educativas, exposiciones, visitas, publicaciones, recursos digitales y proyectos destinados a facilitar la relación entre el patrimonio y diferentes comunidades y públicos.

Participación comunitaria

Los proyectos de promoción cultural pueden incorporar formas de participación comunitaria en las que las personas y los grupos no sean únicamente destinatarios de las actividades, sino también participantes en su desarrollo.

La UNESCO ha relacionado la acción cultural con la participación activa de las poblaciones, el apoyo a iniciativas locales y la creación de vínculos entre las personas, las instituciones culturales y las comunidades.

La participación puede adoptar formas diferentes según el proyecto, como actividades comunitarias, talleres, encuentros, programas educativos, iniciativas artísticas colaborativas y proyectos relacionados con el patrimonio.

Ámbitos de actuación

Los promotores culturales pueden desarrollar su actividad en numerosos ámbitos, entre ellos:

artes visuales; artes escénicas; música; literatura y edición; cine y medios audiovisuales; patrimonio cultural; museos y centros culturales; festivales y acontecimientos culturales; educación y divulgación cultural; proyectos culturales comunitarios; industrias culturales y creativas.

La actividad puede desarrollarse en instituciones públicas, asociaciones, fundaciones, empresas culturales, organizaciones no gubernamentales, colectivos artísticos y proyectos independientes.

La UNESCO considera que la cultura comprende, entre otros ámbitos, las artes, las tradiciones, las formas de vida y las expresiones culturales, y destaca la necesidad de preservar y promover la diversidad cultural y el patrimonio vivo.

Competencias

Las competencias de un promotor cultural dependen del ámbito y del tipo de actividad que desarrolla. Entre las capacidades que pueden resultar relevantes se encuentran:

comunicación y difusión cultural; divulgación y elaboración de contenidos; relación con diferentes públicos; organización y dinamización de actividades; creación de redes de colaboración; conocimiento del contexto cultural; mediación y participación; relaciones con artistas, instituciones y organizaciones; utilización de herramientas de comunicación y medios digitales; organización de acontecimientos culturales.

No todas estas competencias están presentes en todos los perfiles. La combinación de funciones depende del sector, del tipo de organización y de las características del proyecto.

Formación

No existe una única vía formativa internacional para ejercer como promotor cultural. La formación puede proceder de estudios relacionados con las humanidades, las ciencias sociales, las artes, la comunicación, la educación, el patrimonio o la cultura, así como de programas especializados y de la experiencia profesional.

La formación de profesionales de la cultura puede incluir contenidos relacionados con la comunicación, la difusión, la producción de actividades, la mediación, la educación y otros ámbitos de la acción cultural. Los programas de formación dirigidos a profesionales de la cultura también pueden tener una dimensión internacional y estar destinados a profesionales de diferentes países.

Diferencia con el gestor cultural

El promotor cultural y el gestor cultural pueden intervenir en un mismo proyecto, pero no son necesariamente la misma figura profesional.

El promotor cultural se relaciona principalmente con la promoción, difusión, comunicación, dinamización y acercamiento de las expresiones culturales a los públicos y comunidades. El gestor cultural, por su parte, se relaciona principalmente con la planificación, coordinación, administración y gestión de recursos, organizaciones y proyectos culturales.

En la práctica, las funciones pueden solaparse, especialmente en organizaciones pequeñas o en proyectos en los que una misma persona desempeña varias tareas. Sin embargo, la existencia de funciones comunes no convierte ambos términos en sinónimos.

La propia diversidad de los perfiles profesionales de la cultura hace posible que determinadas personas desarrollen simultáneamente tareas de promoción, producción, comunicación, mediación y gestión, sin que estas funciones tengan necesariamente la misma denominación profesional.

Dimensión internacional

La promoción cultural se desarrolla en un contexto caracterizado por la circulación internacional de obras, conocimientos, expresiones culturales y profesionales. La cooperación cultural internacional favorece el intercambio entre personas e instituciones de diferentes países y el acceso a expresiones culturales diversas.

La Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural destaca asimismo la importancia de la difusión de bienes y servicios culturales, de la cooperación internacional y de la colaboración entre el sector público, el sector privado y la sociedad civil.

En este contexto, los promotores culturales pueden participar en intercambios culturales, festivales, proyectos internacionales, programas de cooperación, actividades de difusión y proyectos destinados a favorecer el diálogo entre diferentes comunidades y tradiciones culturales.

Figuras afines

Según sus funciones, el promotor cultural puede trabajar junto a diferentes perfiles del sector cultural, entre ellos:

gestor cultural; productor cultural; mediador cultural; educador cultural; comisario de arte; organizador de eventos culturales; profesional de la comunicación cultural; profesional de la gestión del patrimonio.

Estas denominaciones no son necesariamente equivalentes. La función del promotor cultural se caracteriza especialmente por su relación con la promoción, difusión, comunicación y dinamización cultural, mientras que las figuras afines pueden tener responsabilidades específicas de gestión, producción, educación, mediación, conservación o comunicación.

Véase también

Gestión cultural Patrimonio cultural Patrimonio cultural inmaterial Diversidad cultural Mediación cultural Derechos culturales

Referencias

Categoría:Cultura