miniaturadeimagen|399x399px|Las etapas iniciales del desarrollo embrionario humano. En religión y en filosofía antigua, animación (dotar o imbuir con un alma o anima, ocasionalmente llamada enalmación) es el momento en que un humano u otro ser adquiere un alma. Es un concepto filosófico y teológico de la Antigüedad que postulaba que el cuerpo adquiere "alma" en un momento determinado del desarrollo embrionario aunque nunca existió unanimidad sobre cuándo era ese momento; fue utilizado especialmente en debates morales y religiosos previos a la biología científica. Este es el uso más antiguo del término animación, aunque no el uso más popular hoy en día.

Algunos sistemas de creencias sostienen que el alma se crea de forma nueva dentro del niño en desarrollo; otros, especialmente en religiones que creen en la reencarnación, afirman que el alma preexiste y entra en el cuerpo en una etapa específica del desarrollo.

En tiempos de Aristóteles, era ampliamente aceptado que el alma humana ingresaba al cuerpo en formación a los 40 días de gestación en el caso de embriones masculinos, y a los 90 días en los femeninos. La vivificación (percepción de los primeros movimientos fetales) se consideraba una señal de que el alma ya estaba presente.

Otras posturas religiosas sostienen que la animación ocurre en el momento de la concepción; o cuando el niño da su primera respiración tras el nacimiento; Daniel Schiff, Abortion in Judaism (Cambridge University Press, 2002), p. 42, nota al pie 38. durante la formación del sistema nervioso y el cerebro; con la primera señal detectable de actividad cerebral; o cuando el feto es capaz de sobrevivir de forma independiente fuera del útero (viabilidad).

El concepto está estrechamente vinculado a los debates sobre la moralidad del aborto y la moralidad de la anticoncepción. Las creencias religiosas que atribuyen una sacralidad intrínseca a la vida humana han motivado numerosas declaraciones por parte de líderes espirituales de diversas tradiciones a lo largo del tiempo. Sin embargo, varias figuras religiosas han argumentado que ciertos tipos de vida sin alma —en distintos contextos— también poseen un valor moral que debe ser tenido en cuenta.

Antiguos griegos miniatura|240px|derecha|Representación del alma según Aristóteles

Entre los pensadores griegos, Hipócrates (c. 460 – c. 370 a. C.) sostenía que el embrión era el resultado del semen masculino y un factor femenino. Sin embargo, Aristóteles (384 – 322 a. C.) afirmaba que solo el semen masculino generaba el embrión, mientras que la mujer solo proporcionaba el lugar para su desarrollo, una idea que heredó del pitagorismo y su visión preformacionista.

Aristóteles creía que el feto, en sus primeras etapas de gestación, poseía inicialmente un alma vegetal, luego un alma animal, y solo más tarde recibía el alma racional humana a través del proceso de animación. Según él, la animación ocurría 40 días después de la concepción en los fetos masculinos y 90 días después en los femeninos,ReligiousTolerance.org momento en que, según se creía, se percibían por primera vez los movimientos en el útero y el embarazo se volvía evidente.Aristóteles, Historia de los animales, libro VII, parte IIINorman M. Ford, When Did I Begin? Conception of the Human Individual in History, Philosophy and Science (Cambridge University Press, ISBN 978-0-521-42428-8), p. 28

Este enfoque se denomina epigénesis, es decir, “la teoría según la cual el germen se constituye progresivamente mediante adiciones sucesivas, y no es simplemente desarrollado a partir de una forma ya existente”, en contraposición al preformacionismo, que postula “la supuesta existencia de todas las partes del organismo en forma rudimentaria dentro del óvulo o la semilla”. La embriología moderna, que ha mostrado que un organismo comienza con un código genético heredado y que las células madre embrionarias pueden desarrollarse epigenéticamente en diversos tipos celulares, puede considerarse un punto intermedio entre ambas posturas.

El estoicismo sostenía que el alma animal viviente se recibía solo al nacer, mediante el contacto con el aire exterior,A.A. Long, Stoic Studies (University of California Press, 2001, ISBN 978-0-520-22974-7), p. 237 y que esta se transformaba en alma racional únicamente a los catorce años de edad.Tad Brennan, The Stoic Life (Oxford University Press, 2005, ISBN 978-0-19-925626-6), p. 155

El epicureísmo consideraba que el alma —compuesta solo por un pequeño número de átomos incluso en los adultos— se originaba al mismo tiempo que la concepción.Norman Wentworth DeWitt, Epicurus and His Philosophy (University of Minnesota, 1954), p. 201

El pitagorismo, por su parte, también consideraba que la animación tenía lugar en el momento de la concepción.David Albert Jones, The Soul of the Embryo (Continuum International, 2004, ISBN 978-0-8264-6296-1)

Cristianismo Desarrollo histórico e Iglesia católica Desde el siglo XII, cuando Occidente empezó a conocer más de Aristóteles que solo sus obras de lógica,Encyclopedia of Christian Theology, "Aristotelianism, Christian"James Edward McClellan, Harold Dorn, Science and Technology in World History (Johns Hopkins University Press 2006 ), p. 184 las declaraciones medievales de papas y teólogos sobre la animación se basaron en la hipótesis aristotélica. La visión epigenética de Aristóteles sobre principios vitales sucesivos ("almas") en un embrión humano en desarrollo —primero un alma vegetativa, luego una sensitiva o animal, y finalmente un alma intelectiva o humana, siendo los niveles superiores capaces de ejecutar también las funciones de los inferioresTomás de Aquino señala en Summa Contra Gentiles, lib. 2 cap. 88 n. 3 que "Aristóteles enseña en el De generatione animalium II, 3 que el feto es un animal antes de convertirse en hombre."—fue la visión predominante entre los primeros cristianos, incluidos Tertuliano, Agustín y Jerónimo. Cita del artículo sobre Aborto. Vista previa del libroWhen Children Became People: the birth of childhood in early Christianity de Odd Magne BakkeA Companion to Bioethics por Helga Kuhse, Peter SingerStem Cells, Human Embryos and Ethics: Interdisciplinary Perspectives: Lars Østnor, Springer 2008 Lars Østnor dice que esta visión solo fue "anticipada" por Agustín, quien pertenece a un periodo posterior al del cristianismo primitivo. Según David Albert Jones, esta distinción apareció entre los escritores cristianos recién a fines del siglo IV y comienzos del V, mientras que los escritores anteriores no hacían distinción entre fetos formados y no formados, una distinción que San Basilio de Cesarea rechazó explícitamente. Mientras que el texto hebreo de la Biblia solo requería una multa por la pérdida de un feto, independientemente de su etapa de desarrollo, la traducción griega Septuaginta (LXX) del texto hebreo —una traducción precristiana utilizada por los primeros cristianos— introdujo una distinción entre un feto formado y uno no formado, y trataba la destrucción del primero como asesinato. Se ha comentado que "la LXX podría haberse utilizado fácilmente para distinguir fetos humanos de no humanos y abortos homicidas de no homicidas, sin embargo, los primeros cristianos, hasta la época de Agustín en el siglo V, no lo hicieron."Paul T. Stallsworth, Ruth S. Brown (eds.), The Church & Abortion (Abingdon Press 1993 ), p. 42

La visión de los primeros cristianos sobre el momento de la animación también se ha dicho que no fue la aristotélica, sino la pitagórica:

San Máximo el Confesor, en su refutación de la teoría origenista de la preexistencia, expone en sus *Ambigua* una postura deductiva que refuta tanto la teoría de la preexistencia como la teoría de la animación retardada propias de su tiempo. La premisa general de sus argumentos es la prioridad del “llegar-a-ser” sobre el “estar-en-movimiento”: «Todo movimiento, en otras palabras, se despliega en patrones simples y compuestos. Si, entonces, el llegar-a-ser debe necesariamente ser postulado antes de que los seres puedan comenzar a moverse, se sigue que el movimiento es posterior a la manifestación del ser».

Además, al argumentar que el cuerpo y el alma constituyen una unidad sustancial, san Máximo razona también contra la teoría de la animación retardada: «Por tanto, en la medida en que el alma y el cuerpo son partes del ser humano, no es posible que ni el alma ni el cuerpo existan antes o después del otro en el tiempo, de otro modo se destruiría lo que se conoce como el principio de relación recíproca».

San Máximo, en el Ambiguum 42, desarrolla con mayor detalle los argumentos contra la preexistencia del alma y la teoría de la animación retardada, a través de tres digresiones separadas. En la primera de ellas argumenta contra la preexistencia del alma: cualquier cosa que ya sea una substancia individual completa no puede entrar en composición con otra para formar un nuevo todo sustancial sin sufrir corrupción. La doctrina de la preexistencia postula que el alma es una substancia individual completa antes de su unión con el cuerpo.

Por tanto, según el santo, el alma preexistente no puede unirse al cuerpo para formar una nueva substancia humana sin sufrir corrupción, lo cual es absurdo. Además, argumenta que un todo substancial natural debe originarse a partir de la generación simultánea de sus partes esenciales, tal como ya había afirmado en el Ambiguum 7, basándose en que el ser humano, en particular, es un todo substancial natural compuesto de alma y cuerpo. En última instancia, esto lleva a san Máximo a concluir que el hombre debe originarse de la generación simultánea tanto del alma como del cuerpo.

En la segunda digresión, san Máximo argumenta a favor de la posición según la cual el alma humana no puede desarrollarse a partir de un tipo preexistente de alma tras la animación. Primero, argumenta en favor de la animación misma. Su razonamiento comienza con la premisa de que aquello que está completamente desprovisto de alma está muerto e incapaz de actividad vital. Pero, sostiene, el embrión manifiesta actividad vital (crecimiento, nutrición, desarrollo orgánico). Por tanto, el embrión no está desprovisto de alma. Y así, consecuentemente, sostiene que, a menos que el embrión posea un alma racional desde el principio, el hombre no engendraría a un ser verdaderamente humano.

La tercera y última digresión refuta específicamente la animación retardada. Sus argumentos aquí son principalmente teológicos, habiendo expuesto en la digresión anterior la argumentación natural que sirve como base. Primero, presenta el punto de que el tipo de alma que porta la imagen de Dios debe ser racional e intelectual desde su origen. Pero el ser humano es creado a imagen de Dios y lo es desde el momento de la concepción. Por tanto, San Máximo concluye que el hombre debe poseer un alma racional e intelectual desde el momento de la concepción.

Además, argumenta desde la medicina de su tiempo: