La política exterior feminista (PEF), o diplomacia feminista es una estrategia integrada en las políticas públicas y prácticas de un Estado. Su objetivo es promover la igualdad de género y ayudar a mejorar el acceso de las mujeres a los recursos, los derechos humanos básicos y la participación política. Recoge tres apartados de derechos, recursos y representación. El concepto fue acuñado por primera vez e integrado en la política gubernamental por Margot Wallström, exministra de Asuntos Exteriores de Suecia. Los objetivos que la política exterior feminista incluye entre otros:

La lucha contra la violencia sexual y sexista; La educación de las mujeres y las niñas, y la de los hombres y los niños; La emancipación económica de las mujeres en todo el mundo; Involucrar a las mujeres en la política y la toma de decisiones; Participación de las mujeres en las negociaciones y tratados de paz.

Wallström impulsó como una de sus medidas la creación de una red mundial de mujeres negociadoras de paz; ya que a menudo las mujeres no son invitadas a la mesa de negociaciones a pesar de sus funciones de mediación informal. Incluir a las mujeres en las negociaciones de paz aumenta la probabilidad de que los acuerdos de paz sean más duraderos. La evidencia científica ha demostrado que la participación de las mujeres en las negociaciones de paz tiene importantes efectos positivos, como una menor probabilidad de que el país estalle nuevamente en un conflicto y una mayor aceptación de la población en su conjunto. En ese sentido, los acuerdos de paz en los que participan mujeres tienen "un 35% más de probabilidades de durar quince años". según un análisis estadístico de 182 acuerdos de paz firmados entre los años 1989 y 2011.

La Política Exterior Feminista se ha consolidado como una herramienta estratégica dentro del marco del multilateralismo, al permitir la integración de los derechos de las mujeres y la igualdad de género en acuerdos regionales y globales. Su implementación en las agendas estatales fortalece el consenso internacional en ámbitos clave como la democracia, el desarrollo sostenible, la paz y la seguridad. La Política Exterior Feminista busca garantizar que las prioridades de género sean consideradas de forma sustantiva y transversal en los procesos de decisión y negociación internacional

Difusión en el mundo miniaturadeimagen| Margot Wallström, ministra sueca de Asuntos Exteriores creadora del concepto de política exterior feminista. En la actualidad, 45 estados y la Unión Europea han ratificado desde mayo de 2011, el Convenio de Estambul, que es un tratado de derechos humanos del Consejo de Europa para prevenir la violencia, proteger a las víctimas y poner fin a la impunidad de los perpetradores.

Dentro de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible que fueron establecidos por las Naciones Unidas en 2015, la igualdad de género es uno . Para alcanzar este objetivo amplio y universal, se establecieron metas específicas. Destaca la meta 5.5 : «Garantizar la participación plena y efectiva de las mujeres y la igualdad de oportunidades de liderazgo en todos los niveles de adopción de decisiones en la vida política, económica y pública».

Chile Durante el gobierno de Gabriel Boric, el Ministerio de Relaciones Exteriores decidió abordar la elaboración de una Política Exterior Feminista para promover acciones de transversalización de género con el propósito de eliminar los obstáculos que impiden el avance de las mujeres y niñas hacia el pleno ejercicio de su autonomía y derechos.

España La PEF de España se institucionalizó en 2021 mediante la publicación de la Guía de la Política Exterior Feminista, una iniciativa del Gobierno y del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación (MAUC), orientada a integrar de forma transversal la igualdad de género en todas las dimensiones de la acción exterior, incluyendo diplomacia, cooperación, acción multilateral y consular, con mecanismos de monitoreo y evaluación para asegurar su implementación efectiva.

Dicha política se ha consolidado como un eje estratégico dentro del marco multilateral, alineándose con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, la normativa de ONU Mujeres y la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), con un enfoque interseccional dirigido a transformar las estructuras sociales que perpetúan la desigualdad.

Plan de Acción El Plan de Acción para la Política Exterior Feminista 2023–2024 fue diseñado como una guía operativa para implementar la PEF en el contexto de la Estrategia de Acción Exterior 2022–2024. Este plan se articula en torno a cuatro ejes principales: (1) la agenda exterior feminista, aplicada en ámbitos bilateral, multilateral, comunitario, de cooperación al desarrollo y acción humanitaria; (2) la igualdad en el servicio exterior, incorporando medidas del III Plan para la Igualdad de Género en la Administración General del Estado; (3) la coordinación de actores; y (4) la rendición de cuentas mediante mecanismos de monitoreo y evaluación.

Inclusión en la Estrategia de Acción Exterior 2025–2028 La "Estrategia de Acción Exterior 2025-2028" reafirma y robustece la PEF como uno de los ejes prioritarios de la política exterior española. En el documento se subraya que "España aspira a ser un referente de compromiso en la promoción activa de la igualdad de género por lo que esta constituye un eje prioritario de nuestra acción exterior".

Algunos medios especializados destacan que la nueva estrategia integra la diplomacia verde y la política exterior feminista como componentes fundamentales en la respuesta a un contexto internacional complejo y en transformación.

Liderazgo diplomático con enfoque feminista El ministro José Manuel Albares ha destacado la PEF como una seña de identidad de la política exterior española, señalando que “nuestra política exterior es feminista por convencimiento”.

En diciembre de 2023 nombró por primera vez a dos mujeres como embajadoras en Washington (Estados Unidos), Ángeles Moreno Bau, y Marta Betanzos Roig en Pekín (China).

En el plano multilateral, España promueve la perspectiva de género en el marco de la Unión Europea (UE), impulsando la paridad en los equipos de negociación y la incorporación sistemática de este enfoque en la acción exterior comunitaria.

En la Organización de las Naciones Unidas (ONU), España participa activamente en iniciativas de ONU Mujeres, en la implementación de la Agenda Mujer, Paz y Seguridad, y en la defensa de la igualdad de género como eje transversal de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Asimismo, la PEF de España se ha proyectado en foros como la Organización de Estados Americanos (OEA), donde España, en calidad de observador permanente, ha defendido la centralidad de la igualdad de género en la cooperación interamericana. La actual embajadora ante la OEA, Carmen Montón, ha subrayado este compromiso en diversas intervenciones. Unión Europea thumb|Ursula von der Leyen se convirtió en 2019 en la primera mujer en ocupar el cargo de presidenta de la Comisión Europea. La cuestión de la representación equitativa ha estado en primera línea de la agenda europea durante los últimos años. La actual presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se convirtió en 2019 en la primera mujer en ocupar este puesto, haciendo del equilibrio de género la piedra angular de su presidencia. Desde septiembre de 2020, el Colegio de Comisarios está compuesto por 13 mujeres y 14 hombres. En marzo de 2020, la Comisión Europea presentó la Estrategia de Igualdad de Género 2020–2025, que estableció una serie de acciones clave para garantizar la igualdad en todas las áreas de la política de la UE. Como señaló la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen:

La igualdad de género es un principio fundamental de la Unión Europea, pero aún no es una realidad. En los negocios, la política y la sociedad en general, solo podemos alcanzar nuestro máximo potencial si utilizamos todo nuestro talento y diversidad. Usar solo a la mitad de la población, la mitad de las ideas o la mitad de la energía no es suficiente. Con la Estrategia de Igualdad de Género, impulsamos un progreso más rápido para promover la igualdad entre hombres y mujeres.

En el Servicio Europeo de Acción Exterior, la principal agencia responsable de la política exterior europea, las mujeres solo representan el 31,3 % de los puestos de dirección intermedia y el 26% de los de alta dirección, en comparación con el 40 % en la Comisión Europea y el Parlamento Europeo. En cuanto al puesto clave del alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, tres personas han ocupado este título desde su creación por el Tratado de Lisboa en 2009, dos de ellas mujeres: Catherine Ashton (2009–2014) y Federica Mogherini (2014–2019). En noviembre de 2019, Christine Lagarde se convirtió en la primera mujer presidente del Banco Central Europeo. En octubre de 2020, el Parlamento Europeo aprobó un informe que promovía la igualdad de género en la política exterior de la UE, con 477 diputados a favor, 112 en contra y 94 ausencias. El informe pide un mínimo del 50 % de mujeres en todos los puestos de toma de decisiones y que el 85 % de la asistencia al desarrollo de la Unión Europea (UE) se destine a programas que apoyen específicamente la igualdad de género.

Francia La primera mujer nombrada diplomat en Francia fue Suzanne Borel, quien aprobó el examen de ingreso al Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia en 1930. A pesar de aprobar, se le prohibió acceder a varios departamentos reservados a los hombres. Solo se le permitió trabajar en las oficinas de París del ministerio.Yves Denéchère, « La place et le rôle des femmes dans la politique étrangère de la France contemporaine » [archive], CAIRN, 2003 Marcelle Campana fue la primera mujer en convertirse en embajadora francesa en 1972, sirviendo en Panama. Al año siguiente, el número de mujeres que trabajaban en el ámbito diplomático comenzó a crecer, aunque seguían siendo destinadas a puestos modestos. Durante las décadas de 1980 y 1990, la mayoría de las diplomáticas francesas fueron enviadas a países medianamente influyentes o sin relaciones privilegiadas con el Estado francés. Los asuntos europeos representaron una excepción, donde las mujeres francesas pudieron acceder a cargos importantes. Por ejemplo, Simone Veil y Nicole Fontaine fueron elegidas presidentas del European Parliament. Christiane Scrivener y Edith Cresson también ejercieron como comisarias. Una mujer fue nominada para el Ministerio de Defensa, actualmente conocido como Ministerio de las Fuerzas Armadas, y para el Ministerio de Asuntos Exteriores en 2002 y 2010, con Michèle Alliot-Marie como ministra. Ella sigue siendo la única mujer que ha ocupado el cargo de Ministra de Asuntos Exteriores.