El duende de Zaragoza, también conocido como «el duende de la hornilla», se refiere a un acontecimiento «sobrenatural» ocurrido en Zaragoza (España) en 1934. En un piso del edificio de la calle Gascón de Gotor número 2 se oían risas malévolas y voces que parecían provenir de un hornillo de la cocina. El asunto llegó a las autoridades y fue noticia internacional. Nunca se llegó a saber cual era el origen de las risas y la casa fue derruida posteriormente.
Acontecimientos
En la madrugada del 27 de septiembre de 1934 se oyeron unas potentes e inquietantes carcajadas en el edificio del número 2 de la calle Gascón de Gotor de Zaragoza. Los vecinos, desvelados, trataron de buscar el origen de la voz, sin conseguirlo.
Durante los siguientes días no hubo más incidente, hasta el 15 de noviembre, cuando la joven sirvienta Pascuala Alcocer se disponía a preparar la comida en el hornillo y oyó una voz que exclamó: «¡Por lo que más quieras, no enciendas, que me quemas!». La sirvienta llamó a su señora y tras escuchar de nuevo la voz, ambas huyeron del piso. Los vecinos, para asegurarse que no era una broma pesada, acudieron a la cocina y encontraron que la voz procedía de la chimenea de la casa. Decidieron llamar a las autoridades.
Las apariciones de la voz fueron empeorando, siendo cada vez más intensos y escalofriantes. Finalmente, la familia Palazón decidió llamar a la policía.
Investigación
La policía llevó a cabo varias investigaciones sin éxito, siendo considerada la primera investigación oficial de un fenómeno paranormal en España. El juez Pablo de Pablos ordenó una vigilancia permanente en la vivienda y una investigación forense. Se levantaron suelos, revisaron conductos y todos los rincones de la casa. Incluso llevaron a cabo conversaciones con el duende:
El juez titular del juzgado número 3 de Zaragoza, Luis Fernando Oliván, investigó el asunto por su cuenta:
Se cerró el caso considerando culpable a la sirvienta Pascuala Alcocer, alegando algún problema mental y a la ventriloquía, aunque el asunto nunca pudiese demostrarse definitivamente.
Impacto mediático
El caso alcanzó una notoriedad considerable en la época, e incluso el gobernador de Zaragoza, Julio Otero Mirelis, afirmó haber oído con claridad la voz que dialogaba con quien entrara en la habitación.
La prensa de le época llenaba portadas con la noticia, llegando a ser noticia internacional.
Un parte de la prensa se tomó el caso con humor y el ABC llegó a publicar una persona bajo una sábana afirmando que era el duende de Zaragoza.
Repercusiones
El 25 de noviembre de 1935 la una conocida médium, Asunción Jiménez Álvarez, trató que contactar con el duende en una sesión realizada en una casa del barrio de la Madalena. Tras intentar comunicarse, Jiménez se desplomó al instante y no se pudo reanimarla. Los médicos forenses se negaron a certificar la defunción, dejando el asunto en manos del juzgado.
De acuerdo al «investigador paranormal» Miguel Ángel Segura, la criada dejó la casa, pero las voces continuaron. Finalmente la familia Palazón también dejó la vivienda, siendo ocupada por la familia Grijalba. Al parecer, las voces continuaron conversando con todo el que pasase, sobre todo con el hijo de la familia, Arturo Grijalba Torre, de cuatro años. El duende dejaría de comunicarse en diciembre de 1935, gritando por última vez «¡Voy a matar a todos los habitantes de esta maldita casa!, ¡Cobardes, cobardes, voy a matar a los habitantes de esta maldita casa!».
El edificio fue demolido años después y se construyó uno nuevo que sigue en pie a 2025, con el nombre «Edificio duende».
Referencias
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