thumb|300px|Vista exterior del ábside de S.ª María la Mayor. thumb|300px|La fachada en un grabado de Giuseppe Vasi, hacia 1746. miniaturadeimagen|Tumba del Papa Francisco La basílica de Santa María la Mayor (en italiano: Basilica di Santa Maria Maggiore), también conocida como basílica de Santa María de las Nieves y Basílica Liberiana, es una basílica católica situada en Roma, Italia. Es una de las cuatro basílicas mayores y una de las cinco basílicas patriarcales asociadas con la Pentarquía, junto a San Juan de Letrán, San Lorenzo Extramuros, San Pedro y San Pablo Extramuros. En la basílica están sepultados ocho papas, entre ellos Clemente VIII, Paulo V, Sixto V, san Pío V y Francisco.

La Basílica Liberiana es uno de los tituli, presidida por un patrón —en este caso, el papa Liberio— que alojó a las mayores congregaciones de los primeros cristianos en Roma. Construida sobre un templo pagano de Cibeles, Santa María la Mayor es (junto con la basílica de Santa Sabina, algo posterior) la única iglesia romana que conserva la planta estrictamente basilical y la estructura paleocristiana primitiva. El alzado, en cambio, no se mantiene en su estado original debido a los varios proyectos de construcción adicionales (casi todas intentando imitar el estilo primitivo) y los daños del terremoto de 1348.

El nombre de la iglesia contiene dos términos: el de basílica mayor, en oposición a una basílica menor, y el de Virgen María. La basílica es la iglesia más grande e importante de las dedicadas en Roma al culto mariano, y en ella se alberga el icono de la Salus Populi Romani, patrona de la ciudad de Roma.

Después de que el papado de Aviñón acabase formalmente y los papas regresaran a Roma, la basílica de Santa María la Mayor se convirtió en residencia temporal de los papas debido al estado de deterioro en que se encontraba el Palacio de Letrán. La residencia papal se trasladó posteriormente al palacio del Vaticano en lo que actualmente es la Ciudad del Vaticano. La basílica es una de las iglesias que se deben visitar en el peregrinaje de las siete iglesias de Roma para alcanzar la indulgencia plenaria en Año Santo. En 1990 fue incluida en la lista del Patrimonio de la Humanidad en Europa por la Unesco, con el número de identificación 91-004.

La Iglesia católica conmemora la festividad de su dedicación el 5 de agosto.

Basílica patriarcal Al ser una basílica patriarcal, Santa María la Mayor es visitada a menudo personalmente por el papa. Lo más destacado es su presidencia de la Fiesta de la Asunción de la Virgen, que se celebra anualmente el 15 de agosto en la basílica. En los últimos pontificados (Juan Pablo II, Benedicto XVI y León XIV) por caer esta solemnidad dentro del descanso estival del sumo pontífice en la residencia de verano, el papa no concurre personalmente a esta celebración, a la cual envía un cardenal legado. El papa, mientras, preside la misa solemne en la Iglesia de Santo Tomás de Villanueva, vecina a la residencia veraniega de Castelgandolfo.

Esta basílica también suele servir como punto de término de la procesión de Corpus Christi encabezada por el sumo pontífice, saliendo desde la Basílica de San Juan de Letrán por la vía Merulana hasta Santa María la Mayor.

El papa da el cargo de la Basílica de Santa María la Mayor a un arcipreste, normalmente un arzobispo hecho cardenal en consistorio. El arcipreste era anteriormente el Patriarca latino de Antioquía, un título abolido en 1964. Actualmente este cargo está ocupado por el cardenal lituano Rolandas Makrickas, nombrado por León XIV el 4 de julio de 2025.

Además del arcipreste y clero que lo sirve, en la Basílica de Santa María la Mayor residen un capítulo de canónigos, los frailes franciscanos de la Inmaculada que sirven la iglesia diariamente en la sacristía, y los frailes dominicos que constituyen el Colegio de Penitenciarios de la Ciudad de Roma (ofreciendo confesión y administrando sacramentos).

Conforme a lo establecido en los Pactos de Letrán entre Italia y la Santa Sede, la Basílica de Santa María la Mayor y su palacio anexo, al igual que las otras basílicas patriarcales romanas y sus palacios, forma parte de Italia, pero en ellos la Santa Sede goza de derechos de extraterritorialidad.Vaticano

Numerosos papas han sentido predilección por esta basílica. De hecho, Francisco visitó la Basílica, rezó y realizó una ofrenda floral ante el icono de la Virgen Salus Populi Romani el primer día de su pontificado. El mismo Francisco decidió ser enterrado en dicha basílica, siendo el octavo papa enterrado en la basílica. La basílica sirve también de lugar de enterramiento de otras figuras, como el escultor Gian Lorenzo Bernini o san Jerónimo.

Vinculación española El 7 de octubre de 1647, mediante la Constitución apostólica Sacri Apostolatus, el papa Inocencio X, recogiendo los deseos del rey de España Felipe IV, erige la Obra Pía de Santa María la Mayor, por la que se asignaba una renta anual al cabildo de la basílica a cambio de honores litúrgicos y preces para la Monarquía española. Desde entonces, los reyes de España han sido protocanónigos honorarios del Cabildo Liberiano de la Basílica de Santa María la Mayor.

Tras diversas vicisitudes durante la Segunda República española y el primer franquismo, el 27 de agosto de 1953 se firma el Concordato entre la Santa Sede y España, por el que, entre otras cosas, se renueva dicho privilegio mediante la bula Hispaniarum fidelitas de 5 de agosto de 1953, como se recoge en el párrafo primero del artículo XIII: Concordato entre la Santa Sede y España de 1953, en www.vatica.va, consultado el 13 de septiembre de 2011.

En tal sentido, 10 de febrero de 1977, el entonces rey de España Juan Carlos I aceptó su nombramiento como protocanónigo honorario, pronunciando un discurso ante el cabildo de la basílica.Palabras de Su Majestad el Rey en la Basílica Santa María la Mayor, en www..casareal.es, consultado el 3 de octubre de 2024. El rey Felipe VI tomó posesión como protocanónigo de la Basílica Papal de Santa María la Mayor el viernes 20 de marzo de 2026 y pronunció un «breve discurso en el que reafirmó el compromiso de la Corona con esta histórica institución romana».

Arquitectura thumb|right|Plano de la basílica según el plan original. Es un edificio que muestra estilos arquitectónicos variados, desde el paleocristiano hasta el Barroco. Esta iglesia, con sus nobles proporciones, mosaicos e imponentes capillas resume las grandes etapas del arte cristiano en Roma.

Origen thumb|left|180px|Leyenda de la fundación de la basílica por el milagro de la nieve, por Masolino da Panicale. Según la Enciclopedia Católica, el papa Liberio encargó la construcción de la Basílica Liberiana, hacia 360. Quería un santuario construido en el lugar donde se produjo una aparición de la Virgen María ante un patricio local y su esposa. Según la tradición, estos carecían de un heredero, y la Virgen en sueños les dijo que les indicaría dónde construir un templo. El perfil de la iglesia fue dibujado en el suelo por una milagrosa nevada que ocurrió el 5 de agosto de 358 en lo alto del monte Esquilino. Dedicado a la Virgen María bajo el título de "Nuestra Señora de las Nieves", los católicos locales conmemoraban el milagro en cada aniversario lanzando pétalos de rosa blanca desde la bóveda durante la misa festiva.

De este antiguo edificio sólo quedaría un pasaje del Liber Pontificalis que afirma que fecit basilicam nomini suo iuxta Macellum Liviae.

Basílica antigua Sobre la iglesia precedente, erigida según la tradición por Liberio, el papa Sixto III (432-440) ordenó la construcción de una iglesia dedicada al culto de la Virgen, poco después de haberse afirmado el dogma de la maternidad divina en el Concilio de Éfeso (431). El papa construyó una «gruta de la Natividad» similar a la de Belén, donde se colocaron las reliquias de la Santa Cuna y gracias a la cual la basílica adquirió el nombre de Santa Maria Ad Praesepem. Contiene muchos antiguos mosaicos de este periodo. Tiene planta de tres naves. Las columnas jónicas, de fuste liso monolítico y mármol veteado ateniense, sostienen un entablamento clasicista y separan las naves laterales de la central. Estas columnas se asientan sobre un plinto con basa ática y todo hace sospechar que proceden de algún edificio de la Roma antigua o de la primera basílica.

La propia basílica fue restaurada y ampliada por varios papas durante la Edad Media, incluyendo a Eugenio III (1145-1153), Nicolás IV (1288-92) o Clemente X (1670-76). En su interior una de las obras principales es el espléndido ciclo de mosaicos en el arco triunfal sobre la Vida de la Virgen, que data del , que muestra aún las características estilísticas del arte romano tardío bajo la influencia del estilo más hierático del arte bizantino. Son escenas de la Infancia de Cristo, contiene también una escena según los Evangelios apócrifos.

De época medieval es igualmente el suelo de mármol estilo cosmati, como el que puede verse en la tumba del cardenal Rodríguez (1299), a la derecha del altar.

En el , durante el pontificado de Nicolás IV fue realizado el mosaico del ábside, con la Coronación de María, obra de Jacopo Torriti, un fraile franciscano. De la misma época son los mosaicos de la fachada, obra de Filippo Rusuti.

El campanario medieval es el más alto de Roma, de unos 75 metros.

Modificaciones posteriores thumb|200px|Artesonado del techo por Giuliano da Sangallo. El artesonado del techo es renacentista, del , sigue un diseño de Giuliano da Sangallo; se dice que fue dorado con el primer oro traído desde América, regalado por los Reyes Católicos al papa español Alejandro VI. El interior sufrió una amplia renovación que afectó a todos sus altares entre los años 1575 y 1630.

El ábside externo, vuelto hacia la plaza del Esquilino, es obra de Carlo Rainaldi, que presentó al papa Clemente IX un proyecto menos caro que el de su contemporáneo Bernini.

De la época barroca son las fachadas, las cúpulas y las capillas. Benedicto XIV (1740-58) encargó en los años 1740 a Ferdinando Fuga edificar la actual fachada y modificar el interior. La fachada, con su logia, data de 1743, y no afectó a los mosaicos de la fachada. El ala de la canónica (sacristía) queda a su izquierda y un ala semejante está a la derecha (diseñada por Flaminio Ponzio) lo que da al frente de la basílica el aspecto de un palacio frente a la plaza de Santa María la Mayor.

Capilla Sixtina thumb|200px|Tumba del papa Pío V, en la capilla Sixtina. En la nave de la derecha está la Capilla Sixtina, llamada también capilla de la Natividad o del Belén (no confundir con la Capilla Sixtina del Vaticano), donde está enterrado el papa Sixto V, quien en realidad la mandó construir para albergar el Santo Pesebre (el cual finalmente terminó en la cripta). Está trazada según diseño de Domenico Fontana, finalizado más tarde por Carlo Fontana, con cubrimiento de mármol.

Sixto V mandó construir la capilla dedicada al Santísimo Sacramento para custodiar el belén de Nazareth. Mantiene el antiguo Oratorio del Belén, realizado por Arnolfo di Cambio durante el .

La obra se ejecutó entre 1587 y 1589. Como en su capilla gemela, la Paulina, varios son los artistas que intervinieron en su ejecución. Hizo ejecutar un ciclo de frescos en los muros que ocultaron algunas de las ventanas paleocristianas. Aquí están enterrados Sixto V y San Pío V, que lo nombró cardenal. Cada uno de ellos tiene un monumento funerario, muy parecidos.

Capilla Paulina