María Cristina García Sancho Álvarez Tostado (Guadalajara, México, 22 de mayo de 1919-Ciudad de México, 21 de febrero de 2013) también conocida como María Cristina García Sancho de Penichet fue la primera neurocirujana mexicana y latinoamericana.
Biografía María Cristina ingresó a la Escuela Nacional de Medicina, antecesora de la Facultad de Medicina de la UNAM, en marzo de 1941. Entre sus maestros estuvieron Salvador Zubirán, Esther Chapa Tijerina y Fernando Quiroz.
Realizó prácticas en el Hospital General de México en el pabellón 16, donde se realizaban cirugías a mujeres. También fue practicante en el pabellón 7, originalmente dedicado a medicina interna y cirugía general, bajo la mentoría de Clemente Robles Castillo de1907 a 2001, quien en 1937 creó ell servicio oficial de neurocirugía con conocimientos obtenidos en su paso por centros médicos de Estados Unidos.
En 1947, la neurocirujana obtuvo el título de Médico Cirujano y Partero. En 1949 obtuvo una beca del gobierno de Chile para especializarse en neurocirugía bajo la mentoría de Alfonso Asenjo Gómez en la institución que posteriormente se nombraría Instituto de Neurocirugía Dr. Alfonso Asenjo.
Tras obtener su doctorado y título de neurocirujano en 1951, el gobierno chileno la siguió apoyando para que realizara estancias en Alemania, Francia, España y Portugal. En este último país, guiada por Egas Moniz, aprendió a realizar angiografías.
A su regreso a México, después de una breve estancia en el recién inaugurado Centro Médico Nacional La Raza del Instituto Mexicano del Seguro Social, fue nombrada jefa del servicio de neurocirugía en el Instituto Nacional de Cancerología donde se realizaban consultas y cirugías relacionadas principalmente con el dolor. Asimismo, realizó intervenciones neuroquirúrgicas en el Hospital de la Mujer, era la neurocirujana del Hospital Infantil y practicaba la medicina privada.
El 29 de septiembre de 1954, junto a 14 varones neurocirujanos que representaban casi la totalidad de médicos en la especialidad en México, fundó la Sociedad Mexicana de Cirugía Neurológica. Entre estos fundadores estaban Clemente Robles Castillo y Manuel Velasco Suárez, médico cuyo nombre lleva el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía.
En 1965, el recién creado Consejo Mexicano de Cirugía Neurológica, A. C. otorgó el diploma con carácter de fundadores a todos los miembros de la Sociedad Mexicana Cirugía Neurológica, incluida María Cristina, quien recibe el certificado de especialista número 17, siendo la única mujer entre los 45 neurocirujanos de México en ese tiempo.
Desde 1950 fue profesora titular de neuroanatomía en la Escuela Nacional de Medicina de la UNAM, institución pionera en la formación de neurocirujanos en México y donde el primer curso en esta área fue planeado e impartido por García Sancho en 1953. Poco después, con el respaldo de las autoridades de la misma Escuela Nacional de Medicina, abrió un curso para médicos interesados en neurocirugía, que impartió en el Hospital Infantil. Era este un curso de pocos meses, extracurricular, que no conducía al título oficial de especialidad. En 1960 se abrió el primer programa formal de residencia médica para especialización en neurología en el Hospital Juárez, pero no prosperó. En el mismo año, se creó un programa similar en el Manicomio General La Castañeda y en 1961 hizo lo propio en el Hospital Infantil.
También participó en la revisión y dictamen de tesis de la Escuela Nacional, y luego Facultad de Medicina. Al cumplir 35 años de trabajo académico en la UNAM recibió la medalla y el diploma como profesor emérito.
En ámbitos distintos al de la medicina, García Sancho fue gerente de servicios sociales en Petróleos Mexicanos a finales de la década de 1970. En 1978 completó el Programa de Alta Dirección de Empresa (AD-2) del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE).Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa, Programa Alta Dirección de Empresa AD-2, Año Académico 1977-78, México D.F.En 1989 se graduó como abogada y obtuvo el título correspondiente con la tesis Las leyes actuales frente al problema de la inseminación y fertilización in vitro, en la Universidad Femenina de México, institución fundada por la feminista Adela Formoso de Obregón Santacilia.
Aportaciones
Participación de mujeres en medicina La participación de mujeres en medicina en México se inició en 1887, cuando Matilde Montoya se graduó como la primera médica mexicana, casi a la par que la argentina Cecilia Grierson, la cubana Laura Martínez de Carvajal, y la chilena Eloísa Díaz. Aunque años después de otras médicas pioneras: Ana Galvis Hotz, en Colombia,1877; Marie Durocher en Brasil,1834, Elizabeth Blackwell en Estados Unidos, 1847 y Dorothea Erxleben en Alemania, 1754.
García Sancho fue parte parte de la generación 1941-1947 de la Escuela Nacional de Medicina, integrada por 800 varones y 80 mujeres las cuales enfrentaron barreras diversas, como estudiar en instalaciones que no tenían inodoros para ellas, y con condiciones de inseguridad que en ocasiones requerían que sus madre las acompañaran. Tal situación mejoró y también la proporción de mujeres: en 1970 las mujeres matriculadas en medicina eran 15% del total y en 2012 llegaban a 52%, aunque prevalece un sesgo en las especialidades. Las mujeres prefieren pediatría, genética médica y medicina familiar; en tanto los varones son mayoría en ortopedia, cirugía general, medicina interna, medicina legal y también en neurocirugía.
En cuanto a neurocirugía, la primera mujer en ejercerla fue la británica Diana Beck a principios de la década de 1940. María Cristina hizo lo mismo 10 años después en México, pero tuvieron que pasar más de 40 años para que en ese país destacaran más mujeres neurocirujanas, como Dulce Maria Espinoza-Diaz, Barbara Nettel Rueda, Alma Griselda Ramirez Reyes y Elizabeth Ogando Rivas entre otras. En cuanto a las presencia de mujeres neurocirujanas, aunque el número absoluto ha aumentado, no así su proporción. Así, la Sociedad Mexicana de Cirugía Neurológica (SMCN):
En 1954, año de su fundación, tenía quince miembros, uno de los cuales era mujer, María Cristina García Sancho (6.7%). En 1965, al crearse el Consejo Mexicano de Cirugía Neurológica, María Cristina aun era la única mujer (5.9%) entre los diecisiete miembros de la SMCN, y también la única mujer (2.2%) en el universo de neurocirujanos del país, que eran 45. En 1993, al celebrarse en México el 10° Congreso Internacional de Cirugía Neurológica, había dos mujeres (1.9%) entre los 106 miembros de la SMCN. En 2008 había veinte neurocirujanas (5.7%) entre los 353 miembros. En 2020 por primera vez ocupaba la presidencia de la SMCN una mujer, Barbara Nettel Rueda; en total había 52 mujeres (6.2) entre los 840 miembros.
Las experiencias de las neurocirujanas durante su formación fueron difíciles; algunas mencionan acoso y discriminación de género. En la residencia experimentaron discriminación y poco respeto.
Según neurocirujanos de la Escuela de Medicina Hackensack Meridian, de Nueva Jersey, el talento y la determinación de María Cristina son inspiradores. Su capacidad para superar los obstáculos del sexismo ha contribuido a que nuevas generaciones de neurocirujanas latinas rompan la barrera de género; como evidencia mencionan que en 2021 El Salvador tenía la segunda tasa más alta de neurocirujanas a nivel mundial, con 29.3 %; Uruguay tenía también una alta proporción de mujeres, 25.8%; y Venezuela 12.5%.
Tratamiento del dolor La experiencia de García Sancho con pacientes de cáncer la llevó a estudiar el potencial de la neurocirugía en el tratamiento del dolor, al que consideraba una condición que había que estudiar y tratar, en vez de verla sólo como síntoma. Por este interés viajó a Estados Unidos para conocer y practicar la cordotomía, procedimiento quirúrgico que inhabilita algunos conductores del dolor en la médula espinal y que se usa para tratar pacientes con dolor intenso, crónico y resistente a otros tratamientos debido al cáncer u otras enfermedades incurables. García Sancho perfeccionó esta maniobra con la Cordotomía bilateral en un solo tiempo, técnica García-Sancho que aplicó a más de 1600 casos de cáncer.
La científica vertió su dominio del manejo del dolor en artículos científicos y en el libro Dolor, diagnóstico y tratamiento (1974) donde expone la fisiopatología y anatomía de síndromes y lesiones dolorosos, neuralgias, dolor en procesos oncológicos, en ginecología, por trastornos arteriales, y otros. Para ella, el dolor empequeñece al hombre, lo hace sentir más enfermo y los médicos deben suprimirlo para que no se convierta en sufrimiento. En sus propias palabras:El dolor no es accesible a nuestros sentidos y mientras estamos sanos y no sentimos ningún dolor, éste permanece en el umbral inquietante de lo desconocido.
Publicaciones Algunas de sus publicaciones son:
La secuela del traumatismo encéfalo cráneano. Tesis, UNAM, 1947, Neurosurgery in cerebral tuberculoma. Neurocirugia. 1949;7:141-147 Relief of pain, surgical treatment. Neurocirugia. 1949;7:99-104 (coautor: Contreras M) Electroencephalography in diagnosis and localization of cerebral abscesses. Neurocirugia. 1949;7:89-90 (coautor Villavicencio C) Curso Extraordinario de Neurocirugía, Facultad de Medicina, UNAM, 1953 Cirugía del dolor. Rev Inst Nal Cancerol. 1954;1:38-46 Early diagnosis of tumors of the pituitary gland. (Endocrine correlations). Rev Inst Nac Cancerol. 1963;14:245-250 (coautor: Gutiérrez Cabrera, JJ.) El porque y los resultados del servicio de Neurocirugía en el Instituto Nacional de Cancerología. Rev Inst Nal Cancerol. 1972;3:723 Dolor, diagnóstico y tratamiento. México: Interamericana; 1974 Las leyes actuales frente al problema de la inseminación y fertilización in vitro. Tesis, Universidad Femenina de México, 1989.
Referencias
Categoría:Neurocientíficas Categoría:Neurocirujanos Categoría:Alumnado de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México Categoría:Nacidos en Guadalajara (México) Categoría:Fallecidos en Ciudad de México