El hipopótamo común (Hippopotamus amphibius), también llamado hipopótamo del Nilo o hipopótamo de río, es un gran mamífero artiodáctilo fundamentalmente herbívoro que habita en el África subsahariana. Es, junto al hipopótamo pigmeo (Choeropsis liberiensis), uno de los dos únicos miembros actuales de la familia Hippopotamidae.
Es un animal semiacuático que habita en ríos y lagos y donde machos adultos territoriales con grupos de cinco a treinta hembras y jóvenes controlan una zona del río. Durante el día reposan en el agua o en el fango y tanto la cópula como el parto de este animal suceden en el agua. Al anochecer se vuelven más activos y salen a comer hierbas terrestres. Aunque los hipopótamos descansan juntos en el agua, el pastar es una actividad solitaria y no son territoriales en tierra.
A pesar de su parecido físico con los cerdos y otros ungulados terrestres, sus parientes vivos más cercanos son los cetáceos (ballenas, marsopas, etc.) de los que divergieron hace aproximadamente cincuenta y cinco millones de años. El ancestro común de ballenas e hipopótamos se separó de otros ungulados hace aproximadamente sesenta millones de años. Los fósiles de hipopótamo más tempranos que se conocen pertenecen al género Kenyapotamus, encontrados en África y datados como de hace aproximadamente dieciséis millones de años.
Es fácilmente reconocible por su torso en forma de barril, enorme boca y dientes, cuerpo con la piel lisa y casi sin pelo, patas rechonchas y su gran tamaño. Es el quinto animal terrestre por su peso (entre 1,5 y 3 toneladas), detrás del rinoceronte blanco (1,5 a 3,5 toneladas) y las 3 especies de elefantes (3 a 9 toneladas). A pesar de su forma achaparrada y cortas piernas, puede correr tan rápido como un humano promedio. Se han cronometrado hipopótamos a 30 km/h en distancias cortas. Es una de las criaturas más agresivas del mundo y a menudo es considerado como el animal más feroz de África. Hay aproximadamente de ciento veinticinco mil a ciento cincuenta mil hipopótamos en toda el África subsahariana; Zambia (40 000) y Tanzania (20 000-30 000) cuentan con las poblaciones más numerosas. Se encuentran amenazados a causa de la pérdida de su hábitat y por la caza furtiva para conseguir su carne y el marfil de sus dientes caninos.
Etimología En idioma español la palabra hipopótamo deriva del latín hippopotămus, que a su vez proviene del griego hippopótamos (ἱπποπόταμος), compuesto por híppos (ίππος), caballo y potamós (ποταμος), río, «caballo de río». Si los griegos de la época clásica designaban a este animal como «caballo de río», los árabes lo llamaban «búfalo de agua» y los antiguos egipcios «cerdo de río».
Distribución El hipopótamo común se extendía por Europa y África del Norte durante el Eemiense y el Pleistoceno tardío hasta hace aproximadamente treinta mil años. Durante el periodo glacial, los hipopótamos estaban presentes en el sudeste asiático y en el sur de Europa. Ya en tiempos históricos, la especie era común al sur del Mediterráneo oriental, en el bajo río Nilo en Egipto e incluso se encontraba hasta el valle de Jule en Palestina, pero se extinguió en esa región. El Behemot mencionado en la Biblia probablemente hace referencia al hipopótamo que habitaba entonces el río Jordán. Plinio el Viejo escribió que, en su tiempo, la mejor zona para cazar a este animal estaba en el nomo de Sais y aun abundaba en torno a Damieta después de la conquista árabe en 639. Fuentes europeas del relatan que para ese tiempo era ya muy raro encontrar hipopótamos en el Delta del Nilo y probablemente desaparecieron de esa región durante la centuria siguiente.
En la actualidad, el hipopótamo común se distribuye irregularmente en los ríos y lagos del África subsahariana: Uganda, Sudán, Somalia, Kenia, norte de Congo y Etiopía, en el oeste desde Ghana a Gambia y en el África austral (Botsuana, Sudáfrica, Zimbabue, Zambia). Existe una población aislada en Tanzania y Mozambique. Le gusta vivir en zonas de aguas permanentes y no demasiado profundas.
Especie invasora en Colombia
En 1981, el narcotraficante Pablo Escobar adquirió con ayuda del contrabando, 4 ejemplares (un macho y tres hembras) y los alojó junto con otros animales en una reserva privada en su residencia en la Hacienda Nápoles, a 100 kilómetros al este de Medellín (Colombia). Tras la muerte de Escobar se consideró que eran demasiado difíciles de capturar y trasladar, por lo que se dejaron en la finca sin vigilancia. Años después otros animales que habían alojado en la finca como elefantes, jirafas y rinocerontes habían muerto, desaparecido o sido trasladados a zoológicos, pero los hipopótamos se reprodujeron y algunos escaparon de la hacienda. La población de hipopótamos introducidos pasó de 35 individuos en 2012 a entre 60 y 80 en 2020. Todos ellos relacionados con el cuarteto original importado por Escobar. Según nuevos estudios, la población ha crecido a un ritmo anual del 14,5% y podría alcanzar una población de cerca de 1500 ejemplares en 2039. Aunque existen iniciativas comunitarias locales que aprovechan su presencia para promover el turismo, el hipopótamo está considerado como una especie invasora fuera de África y puede representar riesgos económicos y ecológicos al competir por los mismos recursos con especies de la fauna silvestre nativa y afectar a la flora local alterando el hábitat y perturbando los procesos ecosistémicos, además de ser potenciales diseminadores de enfermedades exóticas, por lo que se han propuesto diversas medidas para su erradicación, en vista del importante desequilibrio ecológico que está ocasionando al país.
En marzo de 2021, la UICN envió una carta de intervención al Gobierno de Colombia, en la que aseguró que siguió de cerca el debate ambiental y recomendó a las autoridades empezar urgentemente un programa enfocado en eliminar la población de hipopótamos. También señaló respecto a la esterilización, que es muy poco probable que esta alternativa funcione en el largo plazo, porque esto no evita los impactos causados por los animales durante décadas, considerando que tienen una esperanza de vida de más de 40 años. A principios de 2023, se dio a conocer que algunos santuarios de India y México, estarían dispuestos a recibir algunos de estos hipopótamos, ya que cuentan con las condiciones para su traslado, mantenimiento y control.
Descripción thumb|Dibujo de su esqueleto. El hipopótamo común es el quinto animal terrestre más grande del mundo en la actualidad (después de las tres especies de elefantes y el rinoceronte blanco). Pueden vivir en el agua o desplazarse por tierra, y su densidad relativa les permite hundirse y andar o correr bajo el agua por el fondo de los ríos. Están considerados como megafauna actual, pero a diferencia del resto de la megafauna africana, se han adaptado a una vida semiacuática en ríos y lagos de agua dulce.
Debido a su gran tamaño, los hipopótamos son difíciles de pesar en la naturaleza y la mayor parte de las estimaciones de su peso en estado silvestre provienen de operaciones realizadas en los años 1960. El peso medio para los machos adultos oscila entre 1500 y 1800 kg. Las hembras son más pequeñas que los machos, con unos pesos medios de entre 1300 y 1500 kg. Los machos más viejos llegan a pesos mucho mayores, alcanzando al menos 3200 kg y en ocasiones hasta 4500 kg. Los machos parece que crecen durante toda su vida, mientras que las hembras alcanzan su peso máximo en torno a los veinticinco años de edad. Miden entre 3,3 y 5,2 metros de largo incluida la cola, de unos 56 cm, y aproximadamente 1,5 m de altura hasta los hombros. El rango de medidas del hipopótamo común se superpone con las del rinoceronte blanco; la utilización de métricas diferentes hace que resulte difícil establecer cual de estos dos animales es el mayor animal terrestre tras los elefantes.
A pesar de ser unos animales de aspecto rechoncho, con su gran torso en forma de barril, en tierra pueden correr más rápido que un ser humano. Las estimaciones de su velocidad en carrera varían de 30, 40, o hasta 50 km/h; solo puede mantener estas altas velocidades en distancias cortas.
thumb|left|Hipopótamos en el parque nacional de Chobe, Botsuana. Su boca es enorme y sus mandíbulas pueden abrirse en un ángulo de 150 grados; el cuello es corto y robusto y el cuerpo alargado y enormemente grueso, con el dorso más elevado en la grupa que en la cruz y hundido en la parte central; el vientre, amplio y redondeado, es colgante y llega a rozar el suelo cuando el animal camina por un terreno pantanoso. Los ojos, las orejas y las fosas nasales están situados en la parte superior de la cabeza, lo que les permite permanecer en el agua con la mayor parte del cuerpo sumergido en el agua y el fango de los ríos tropicales para mantenerse fresco y evitar las quemaduras solares. Tiene unas patas cortas con cuatro dedos bien desarrollados en cada una con terminaciones en pezuña y su estructura esquelética es graviportal, adaptada para sostener el gran peso de estos animales. Como otros mamíferos acuáticos, el hipopótamo tiene muy poco pelo. Aunque no es un rumiante posee un estómago complejo compuesto por tres divisiones o cámaras.
thumb|Hipopótamo semisumergido en el zoo de Memphis. La piel es lisa con pliegues en el pecho y en el cuello y casi sin pelo con excepción de unas cortas cerdas en la cabeza y la cola. Es de color gris morado, con la parte inferior del cuerpo y en torno a los ojos y orejas de color marrón rosáceo; son comunes los casos de albinismo. La epidermis (capa externa) es uniformemente delgada, y la endodermis varía de unos 5-6 cm en espalda y grupa a menos de 1 cm en cabeza y vientre. Su piel secreta un protector solar natural de color rojizo, que hace que en ocasiones se diga que «suda sangre», pero ni es sudor ni es sangre; esta secreción es inicialmente incolora, para a los pocos minutos volverse rojo anaranjada y finalmente de color marrón. Se han identificado dos pigmentos distintos en las secreciones, uno rojo (ácido hiposudárico) y uno naranja (ácido norhiposudórico). Ambos son compuestos muy ácidos, e inhiben el crecimiento de bacterias causantes de enfermedades; por otra parte, la absorción de la luz de estos pigmentos alcanza el rango ultravioleta consiguiendo un efecto de pantalla solar. Todos los hipopótamos, incluso con diferentes dietas, secretan estos pigmentos, por lo que no parece que los produzcan en función de su alimentación. En cambio, los animales pueden sintetizar los pigmentos de precursores proteicos, como el aminoácido tirosina.
miniatura|Cráneo de un hipopótamo, en el que se aprecian sus grandes colmillos. Cuentan con 2-3 pares de incisivos y los caninos de la mandíbula inferior tienen la apariencia de dos enormes colmillos, que pueden superar en el caso de los machos los 50 cm de longitud (la mitad en el caso de las hembras) y alcanzar un peso de 4 kg; son triangulares, curvados en forma de media luna, romos en su extremo y provistos de surcos longitudinales. Los colmillos de la mandíbula superior son mucho más cortos y débiles, y también curvados y romos en su extremo. Se ha medido la fuerza de la mordedura de un hipopótamo hembra adulto en 8100 N.Barr, Brady. Undercover Hippo, Dangerous Encounters, National Geographic Channel, 20/1/2008.
Ecología y etología thumb|Grupo de hipopótamos en el valle de Luangwa, Zambia. thumb|Hipopótamo sumergido en el zoo de San Diego. Los adultos emergen para respirar cada 3-5 minutos. thumb|Hipopótamos luchando en el zoo de Barcelona. Aunque no es un animal estrictamente nocturno, son activos durante la noche. Pasan la mayor parte del día durmiendo o revolcándose en el agua o el barro junto a los demás miembros de su grupo. El agua les sirve para mantener la temperatura de su cuerpo baja y para impedir que su piel se reseque. Excepto para comer, la mayor parte de sus vidas (cortejo, luchas entre ellos, parto) ocurren en el agua.