miniaturadeimagen| Su Majestad Imperial Alejandro II de Rusia. Las reformas gubernamentales realizadas por el zar Alejandro II de Rusia, usualmente denominadas como Grandes Reformas (en ruso Великие реформы) de acuerdo a los historiadores, fueron una serie de importantes reformas sociales, políticas, jurídicas y gubernamentales en el Imperio ruso llevadas a cabo en la década de 1860.
La reforma más importante y resaltante de este periodo fue la Emancipación de los siervos de 1861, que liberó a los más de 23 millones de siervos de un estatus social y jurídico inferior. Ello le permitió a los recién liberados conseguir tierras de cultivo. Asimismo, se llevaron a cabo muchas otras reformas, entre ellas:
La relajación de la censura en los medios de comunicación. Una reforma judicial, que reconfiguró el código penal y la manera de realizar juicios. La modernización del ejército y la marina, para colocarla a la par que los países occidentales. La creación del zemstvo y otras innovaciones en la administración local Se dieron innovaciones educativas, incluida la ampliación y reforma de universidades, escuelas primarias y secundarias. Una reforma en la Iglesia Ortodoxa Rusa. La modernización económica, que impacto en áreas como la banca, los ferrocarriles, la minería y la manufactura. La emancipación de los siervos campesinos en la Polonia del Congreso. Se mejoró el estatus de los judíos.
Sin embargo, a partir de 1865 comenzó una reacción en contra de varias de las reformas por parte de la nobleza y el clero, por lo que algunas reformas fueron implementadas parcialmente o su alcance se limitaron. Después del asesinato del zar en 1881, su sucesor, Alejandro III, revirtió la mayor parte de las reformas.
Inicios y trasfondo El Imperio Ruso se caracterizó a lo largo del por contar con políticas muy conservadoras y reaccionarias emitidas por los zares. La gran excepción se produjo durante el reinado de Alejandro II (1855-1881), especialmente en la década de 1860. La mayor y más inesperada abolición fue la de la servidumbre, que afectó a 23 millones de los 74 millones de habitantes del Imperio (casi un tercio de la población). Muchos de los siervos pertenecían al Estado, a los monasterios y a cerca de 104.000 ricos terratenientes de la nobleza: fue de este último grupo cuyos siervos se emanciparon primero.
Tan pronto como se convirtió en el nuevo Emperador, Alejandro creó numerosas comisiones que estudiaron diversas propuestas de reformas en prácticamente todos los ámbitos (agricultura, educación, comercio, industria, entre otros). Los expertos debatieron el borrador de las propuestas, pero Alejandro tomó todas las decisiones finales.
Aunque la emancipación de los siervos en 1861 fue la reforma más famosa y dramática, una serie de nuevas reformas afectaron diversas áreas del Estado. Por ejemplo, el zar nombró a Dmitri Miliutin para llevar a cabo reformas importantes en las fuerzas armadas rusas, que buscaban su modernización a la par que las potencias europeas de entonces. Se produjeron otros cambios importantes en la industria y el comercio, y la nueva libertad así concedida produjo un gran número de compañías y empresas. Se hicieron planes para construir una gran red de ferrocarriles en todo el imperio, por un lado para desarrollar los recursos naturales del país, y por el otro, aumentar su poder de defensa y ataque.
Gracias a la reforma judicial en 1864, se dio una nueva administración judicial basada en el modelo francés. Entró en vigor un nuevo código penal y un sistema de procedimiento civil y penal enormemente simplificado, a comparación del anterior. Se reorganizó el poder judicial para incluir juicios en tribunales abiertos, jueces nombrados de manera vitalicia, un sistema de jurado y la creación de jueces de paz para tratar delitos menores a nivel local. El historiador en temas jurídicos, Sir Henry Maine atribuyó a Alejandro II el primer gran intento desde la época de Grocio de codificar y humanizar los usos de la guerra.
El papel del zar Alejandro II miniaturadeimagen|250x250px| Alejandro II en su oficina. Cuando Alejandro II ascendió al trono en 1855, el ejército que se encontraba luchando en la Guerra de Crimea, compuesto en su mayoría por campesinos, era «una desgracia» y demostraba claramente que, a pesar de su enorme tamaño en número de soldados, el ejército ruso ya no podía competir con las grandes potencias industriales de entonces, Reino Unido y Francia. La demanda de reformas fue generalizada, pero desorganizada: se desconocía la manera en que se pondría fin a los complejos roles económicos, sociales y políticos.
El zar, entonces, decidió abolir la servidumbre desde arriba, estableciendo un nuevo sistema mediante el cual el Estado podría comprar tierras de cultivo a los terratenientes y vendérselas a los siervos liberados. El zar dijo a los nobles de Moscú: “Es mejor que la reforma venga desde arriba que esperar hasta que la servidumbre sea abolida desde abajo”. Sin embargo, durante la época soviética,los historiadores le restaron importancia pues creían que , de acuerdo a la visión marxista, el devenir de la Historia la causaban las fuerzas sociales, no los individuos. Los críticos no marxistas dicen que no fue lo suficientemente lejos, especialmente porque rechazó cualquier parlamento o duma.
Durante este periodo de reformas, entre sus principales asesores se encontraban el conde Michael von Reutern como ministro de Finanzas (1862-1878), así como los hermanos Nikolay Milyutin (1818-1872). y el mariscal de campo Dmitri Milyutin como ministro de Guerra (1861-1881). Este último fue responsable de amplias reformas militares. También contribuyó decisivamente a la creación del marco para el genocidio circasiano que provocó la muerte de un gran número de refugiados circasianos entre 1861 y 1865.
Boris Chicherin (1828-1904) fue un filósofo político que creía que el Imperio ruso necesitaba un gobierno fuerte y autocrático del zar para hacer posibles todas las reformas importantes que finalmente tuvieron lugar. Elogió a Alejandro II por el alcance de sus principales reformas, argumentando que el zar era:
"llamado a ejecutar una de las tareas más difíciles que puede afrontar un gobernante autócrata: remodelar completamente el enorme estado que había sido confiado a su cuidado, abolir un orden antiguo fundado en la esclavitud, reemplazarlo con decencia cívica y libertad, establecer la justicia en un país que nunca había conocido el significado de la legalidad, rediseñar toda la administración, introducir la libertad de prensa en el contexto de una autoridad sin trabas, convocar nuevas fuerzas a la vida a cada paso y colocarlas sobre bases legales sólidas, poner de pie a una sociedad oprimida y humillada y darle la oportunidad de ejercitar sus músculos".
Censura y glasnost En 1858, se eliminaron la mayoría de las restricciones de censura sobre los medios de comunicación (periódicos, revistas, libros y folletos), lo que resultó en una oleada de nuevas publicaciones y un nuevo periodo en la libertad de prensa. De esta manera, Alejandro II logró un grado de «glasnost» o discusión abierta, ya que los nuevos medios a menudo estaban llenos de discusiones sobre reformas que se necesitaban con urgencia.
Servidumbre miniaturadeimagen| Una pintura de 1907 de Boris Kustodiev que representa a siervos rusos escuchando la proclamación del Manifiesto de Emancipación en 1861.
Emancipación de los siervos 1861 La reforma de emancipación de 1861, que liberó a cerca de 24 millones de siervos, fue el acontecimiento más importante de la historia rusa del y el principio del fin del monopolio del poder que ostentaba la aristocracia terrateniente. El decreto puso fin a las obligaciones feudales de los siervos y les asignó tierras para poder subsistir. Para lograr ello, los propietarios recibieron por parte del gobierno zarista bonos del Tesoro, que constituyeron capital líquido. Los campesinos que permanecieron laburando en sus tierras estaban obligados desde entonces, a realizar pagos de rescate a su obshchina (el mir o «comuna del pueblo») durante un período de 49 años.
Además de liberar a los siervos del estricto —y hasta abusivo— control de la nobleza, la emancipación trajo consigo un suministro de mano de obra gratuita a las ciudades. Esto estimuló a la industria al proporcionar una gran masa de clase trabajadora, ocasionando que la clase media creciera en número e influencia. Toda la tierra y las propiedades entregadas a los campesinos eran propiedad colectiva del mir, la comunidad de la aldea, que dividía la tierra entre los campesinos y supervisaba las distintas propiedades. A pesar de estos avances, los revolucionarios no estaban satisfechos. Creían que los siervos recién liberados simplemente estaban siendo vendidos como esclavos asalariados por la burguesía. Por ello, los revolucionarios que se autodenominaban Narodnaya Volya (Voluntad del Pueblo) hicieron múltiples intentos de asesinato hacia Alejandro II a partir de la década de 1870.
El papel de la nobleza Aunque la nobleza terrateniente era en su mayor parte conservadora, el movimiento liberal se encontraba más articulado. Estos argumentaron que la servidumbre estaba restringiendo severamente las oportunidades empresariales de la nobleza. Para solucionar esto, propusieron la emancipación de los siervos, la cual sería financiada por el gobierno, proporcionando a la nobleza y a los nobles capital para invertir en el tipo de oportunidades económicas que se estaban dando en Europa occidental. Estos planes innovadores vinieron especialmente de la nobleza liberal de la provincia de Tver. El plan era el siguiente: utilizar préstamos brindados por el gobierno para que los siervos liberados pudieran comprar granjas a la nobleza. La nobleza tendría entonces un capital que les permitiría iniciar empresas totalmente nuevas, sin verse limitada por los bajos rendimientos de la agricultura en el crudo clima ruso. Para lograrlo, a finales de 1858 Alejandro II creó una comisión para estudiar la emancipación, por lo que las ideas liberales resultaron por demás atractivas. Sin embargo, y contradictoriamente, los burócratas del gobierno excluyeron a los liberales de la planificación real. Se llegó entonces a un compromiso por el cual se otorgaron a la nobleza nuevos y amplios roles en los zemstvos creados para operar el gobierno local.
Siervos del Estado El gobierno nacional también poseía una gran cantidad de siervos, llamados «siervos estatales», hasta que fueron emancipados en noviembre de 1866. El zar promulgó la ley "Sobre el régimen de tierras para los campesinos del Estado", que permitía a la sociedad rural conformada por los siervos recién liberados a mantener la tierra que se encontraba en su posesión con derecho de "propiedad". La redención de los bienes inmuebles por parte del gobierno fue posteriormente regulada por la ley del 12 de junio de 1886, durante el gobierno de Alejandro III. Después de la implementación de estas reformas, las parcelas de los campesinos estatales se redujeron en un 10% en las provincias centrales y en un 44% en las del norte. Los pagos fueron calculados para un periodo de 49 años y medio, y en algunos casos tuvieron que ser hechos antes de 1931, pero fueron cancelados el 1 de enero de 1907 como parte de la reforma agraria de Stolypin bajo la influencia de la revolución de 1905.
La reforma judicial