thumb|220px|El lema Novus ordo seclorum o «Nuevo orden de los siglos» aparece en el reverso del Gran Sello de los Estados Unidos, e igualmente se encuentra en el reverso de los billetes de un dólar estadounidenses.
La teoría de conspiración del llamado Nuevo Orden Mundial afirma la existencia de un plan diseñado con el fin de instaurar un gobierno único —burocrático y controlado por sectores elitistas y plutocráticos— a nivel mundial.
La expresión Nuevo Orden Mundial se ha usado para referirse a un nuevo período de la historia y se pretende, de este modo, que hay pruebas de cambios drásticos en las ideologías políticas y en el equilibrio de poderes. El primer uso de esta expresión aparece en el documento de los Catorce Puntos del presidente de Estados Unidos Woodrow Wilson, que hace una llamada, después de la Primera Guerra Mundial, para la creación de la Sociedad de las Naciones, antecesora de la Organización de las Naciones Unidas.
La frase se usó con cierta reserva al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando se describían los planes para la creación de las Naciones Unidas y los Acuerdos de Bretton Woods debido a la asociación negativa resultante del fracaso de la Sociedad de Naciones. El uso más amplio y reciente de esta expresión se origina sobre todo con el final de la Guerra Fría. Los presidentes Mijaíl Gorbachov y George H. W. Bush usaron el término para tratar de definir la naturaleza de la posguerra fría y el espíritu de cooperación que se buscaba materializar entre las grandes potencias.
Historia Los illuminati —una sociedad secreta fundada en 1776 con el fin de promover ideas de la Ilustración— estuvieron aparentemente involucrados en una conspiración que buscaba reemplazar las monarquías absolutas y la preponderancia de la Iglesia por el «gobierno de la razón»,Según Francis Wheen, Adam Weishaupt, fundador del grupo, pensaba que los “príncipes y las naciones desaparecerán sin violencia de la Tierra, la raza humana llegará a ser solo una familia y el mundo entero, el hogar de los hombres razonables.” (How Mumbo-jumbo Conquered de World, Harper Perennial, 2004, p. 148. que era el objetivo general de la ideología liberal, revolucionaria e igualitaria dominante entre la intelectualidad de la época. Después de que el complot se descubrió, el grupo fue prohibido por el gobierno bávaro (1784) y aparentemente se disolvió en 1785.A Bavarian Illuminati Primer, compilado por Trevor W. McKeown, presentado por BC&Y.
Sin embargo, los documentos relacionados con la conspiración se publicaron, y se alertó así a la nobleza y al clero de Europa, lo que le dio a la conspiración una gran publicidad y llevó a algunos pensadores a sugerir que todavía existía y que su objetivo era derrocar a los gobiernos europeos. Por ejemplo, Edmund Burke (1790) le da alguna credibilidad,Burke: Reflexiones sobre la Revolución francesa aunque sin mencionar específicamente cuál sería el grupo responsable,Julian Brookes, por ejemplo, observa: "Cuando trata de explicar los complicados orígenes de la Revolución, Burke se vuelca en utilizar simplificaciones peligrosas, utilizando la teoría de la conspiración para incriminar el “contubernio literario” de los “intrigantes filósofos” y unos obscuros “intereses monetarios” que supuestamente han colaborado en un gran complot para destruir a la cristiandad y poner a Francia de rodillas. Burke también juega con una retórica odiosa que asocia a los judíos y a los “promotores de judíos” con esos mismos intereses monetarios. Poco se necesita decir que posteriores teorías de la conspiración derechista harían uso efectivo de tales asociaciones. Burke no sólo estaba en el lado equivocado de la historia, estaba jugando con fuego.” En Progressive Putdown: Reflections on Edmund Burke (en inglés). Véase también: Frans De Bruyn: “Anti-Semitism, Millenarianism, and Radical Dissent in Edmund Burke's Reflections on the Revolution in France”, en Eighteenth-Century Studies - Volumen 34, Number 4, Summer 2001 E- Print - y Seth Payson afirma ─en 1802─ que los illuminati todavía existían.Payson, Seth; Proof of the Illuminati, The Invisible College Press, LLC, 2003 (publicado por vez primera en Charlestown: Etheridge, 1802) ISBN 1-931468-14-1 Algunos autores ─por ejemplo Augustin Barruel y John Robison─ llegaron incluso a sugerir que los Illuminati estaban detrás de la Revolución francesa, sugerencia que Jean-Joseph Mounier rechaza en su libro de 1801 On the Influence Attributed to Philosophers, Free-Masons, and to the Illuminati on the Revolution of France, «Sobre la influencia atribuida a filósofos, francmasones e Illuminati respecto a la Revolución francesa», aún no traducido al español.Jean-Joseph Mounier, On the Influence Attributed to Philosophers, Free-Masons, and to the Illuminati on the Revolution of France, Scholars' Facsimiles & Reprints, New York, 1974 (reimpresión de la primera edición de 1801). ISBN 0-8201-1135-X
Posteriormente, en 1903 el servicio secreto ruso de la época publicó el famoso alegato antisemita falsificadoLos protocolos de los sabios de Sion como una obra de propaganda antirrevolucionaria que incorporó casi textualmente argumentos encontrados en el Diálogo en el infierno entre Maquiavelo y Montesquieu, un ataque ─en 1864─ del legitimista militante Maurice Joly contra Napoleón III. Nora Levin indica que los Protocolos gozaron de gran popularidad y grandes ventas en los años veinte y treinta. Se tradujeron a todos los idiomas de Europa y se vendían ampliamente en los países árabes, en los Estados Unidos e Inglaterra. Pero fue en Alemania, después de la Primera Guerra Mundial, donde tuvieron su mayor éxito. Allí se utilizaron para explicar todos los desastres que ocurrieron en el país: la derrota en la guerra, el hambre, la inflación destructiva, etc.Nora Levin, The Holocaust: The Destruction of European Jewry 1933–1945. Citado en DDickerson.IGC.org
A partir de agosto de 1921, Hitler comenzó a incorporarlos en sus discursos, y se convirtieron en lectura obligatoria en las aulas alemanas después de que los nazis llegaron al poder. En el apogeo de la Segunda Guerra Mundial, Joseph Goebbels (ministro de propaganda nazi) proclamó: «Los protocolos de los sionistas son tan actuales hoy como lo fueron el día en que fueron publicados por primera vez».Daniel Pipes (1997): Conspiracy: How the Paranoid Style Flourishes and Where It Comes From (pág. 95). The Free Press - Simon & Shuster. ISBN 0-684-83131-7 En palabras de Norman Cohn, esto sirvió a los nazis como «autorización del genocidio».
Posteriormente, en los Estados Unidos, durante el periodo del Peligro Rojo, teóricos estadounidenses de la conspiración ─tanto fundamentalistas cristianos como seculares antigobierno central─ fueron abrazando y promoviendo cada vez más una percepción de la masonería, del liberalismo y de la «conspiración judeo-marxista» como la fuerza directriz de la ideología del «ateísmo estatal», «colectivismo burocrático» y «comunismo internacional». (en EE. UU. esos términos generalmente se emplean por esos sectores para referirse a, respectivamente, la Separación Iglesia-Estado; acción gubernamental en asuntos de seguridad social y organismos internacionales, tales como las Naciones Unidas)
Así, por ejemplo, empezando en los 1960, grupos como la John Birch Society y el Liberty Lobby dedicaron muchos de sus ataques a las Naciones Unidas como vehículo para crear «Un Gobierno Mundial», promoviendo una posición de desconfianza y aislacionismo en relación con ese organismo. Adicionalmente, Mary M. Davison, en su The Profound Revolution de 1966 trazó el origen de la supuesta conspiración del Nuevo Orden Mundial a la creación del Sistema de Reserva Federal en EE. UU. por un «grupo de banqueros internacionales» que posteriormente habrían creado el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) en ese país como «gobierno en las sombras». Cabe considerar que en aquellas fechas la frase «grupo de banqueros internacionales» se entendía como referencia a personas tales como David Rockefeller o a la familia Rothschild.
Posteriormente, y a partir de la década de 1970, Gary AllenGary Allen: None Dare Call It Conspiracy (1971), - Rockefeller: Campaigning for the New World Order (1974).- Say "No!" to the New World Order (1987) sostiene que el término Nuevo Orden Mundial es utilizado por una élite internacional secreta dedicada a la destrucción de todos los gobiernos independientes. Con ese autor el mayor peligro deja de ser la conspiración cripto-comunista y se transforma en la élite globalista que algunos identifican con el atlantismo del Grupo Bilderberg. Muchos de los mismos personajes ─como Rockefeller─ todavía ocupan un papel central pero no ya como cripto-comunista sino como parte de un grupo plutocrático y elitista,David Rockefeller es miembro del "Steering Committee" -comité de dirección- del Grupo Bilderberg grupo que controlaría tanto los gobiernos y sus instituciones ─especialmente las policías secretas─ como organismos internacionales.
Un papel importante en la generalización de esa percepción fue desempeñado por la trilogía satírica «The Illuminatus», de Robert Anton WilsonR.A. Wilson (con Robert Shea): The Illuminatus! Trilogy (1975) que, a pesar de ser una parodia de la paranoia de sectores norteamericanos acerca de las conspiraciones secretas y de que el propio autor ha dicho en más de una ocasión que no pretende que sea tomada en serio,. Esa preocupación de ciertos sectores políticos estadounidenses con conspiraciones se puede remontar al periodo que antecedió a la Guerra de Secesión en ese país. Sectores del sur percibían la existencia de una conspiración “del norte” contra el sur. Ese "sector norteño" eventualmente se transformó en “el gobierno central” o las élites intelectuales o autodenominadas progresistas. Ver, por ejemplo, Scott Gray: “Beyond the Northern Conspiracy: Antebellum Southern Political Theory and Its Lasting Implications for Governance” en Ultraque Unun (Spring-Summer 2009) p 18 y siguientes. llegó a tener influencia, probablemente debido a que Wilson busca crear en el lector una fuerte duda acerca de lo que es real y lo que no lo es, elaborando curiosas teorías a partir de una mezcla de hechos históricos con hechos fantásticos, citando autores imaginarios, pero creíbles, con autores reales ya tanto obscuros como conocidos, pero a veces sutilmente fuera de contexto. Por ejemplo, citas de Isaac Newton acerca de la alquimia y la orden de la Rosacruz que necesitan cuidadosa examinacion para determinar si son correctas y relevantes.
Esta “popularidad” de la teoría se acrecentó cuando —en 1990, poco después de la caída del Telón de Acero— el entonces presidente de los Estados Unidos, George H. W. Bush, hizo varias referencias al Nuevo Orden Mundial. A pesar de que esas referencias fueron percibidas a nivel internacional como para establecer ─en el contexto político de la fecha─ los objetivos de la diplomacia de ese país, la llamada propuesta de la Pax Americana, muchos las entendieron como una validación de la teoría de la conspiración del NOM.
Especulaciones acerca de los dirigentes de la conspiración