thumb|300px|Castillo de Norham, de Joseph Mallord William Turner. Pintura contemporánea es un término de la historiografía del arte utilizado de forma muy ambigua en la bibliografía, las instituciones y el mercado de arte, como ocurre con los de arte contemporáneo, escultura contemporánea o arquitectura contemporánea.
Puede referirse a la pintura de la Edad Contemporánea, o limitarse a la del siglo , o al periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial (1945). Para mayor confusión, se utiliza también muy extensamente el concepto de pintura moderna, tanto en oposición como en identificación con él.Uso bibliográfico de "pintura contemporánea" y "pintura moderna".
Siglo XIX Final del siglo XVIII y primera mitad del siglo XIX thumb|upright=1.5|La romería de San Isidro, una de las pinturas negras de Francisco de Goya.
La trayectoria estilística de Goya incluye la pintura de interiores rococó, el academicismo neoclásico y el prerromanticismo. Alcanzó un extraordinario éxito como pintor de corte. Con sus dos grandes lienzos El dos de mayo y El tres de mayo inaugura la pintura de historia del . Sus series de grabados supusieron innovaciones técnicas, estilísticas y temáticas de gran proyección posterior. Se le considera el precedente del expresionismo y las vanguardias del , especialmente por las pinturas negras.*Lafuente Ferrari introduce el tema de nuestra pintura contemporánea destacando a Goya como enlace de una tradición barroca que, en él, se transformaría hasta preludiar muchos de los estilos posteriores: Expresionismo, Surrealismo, etc. (Isabel García de la Rasilla, Francisco Calvo Serraller, Enrique Lafuente Ferrari y otros, Goya: nuevas visiones : homenaje a Enrique Lafuente Ferrari, Amigos del Museo del Prado, 1987, pg. 32) José Ramón Mélida, Goya y la pintura contemporánea, discurso en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid, 1906 o o 1907 Goya, antecedente de la pintura contemporánea Goya y el mundo moderno, reseña de la exposición, 23 de diciembre de 2008
Neoclasicismo y academicismo
thumb|Juramento de los Horacios, de Jacques Louis David. Desde el , con la aparición de las academias, se fueron estableciendo los cánones del clasicismo pictórico, pero no fue hasta la segunda mitad del , con la Ilustración, que llegan a establecerse como convenciones impuestas a la práctica del oficio en la totalidad del ámbito cultural europeo occidental. Simultáneamente aparecen la crítica y la historiografía del arte como actividades definitorias del gusto artístico dominante, cuyo seguimiento se fomenta entre los pintores a través de la enseñanza, de los encargos institucionales y privados, y de la convocatoria de exhibiciones, certámenes o salones artísticos como el Salon de peinture et de sculpture o Salon de Paris ("Salón de pintura y de escultura" o "Salón de París", desde 1725).
La figura de Jacques-Louis David, testigo de excepción de los cambios políticos y sociales de la Revolución francesa preside el tránsito del al XIX, al que siguieron otros pintores franceses, como François Gérard. La cumbre del estilo, a mediados del , fue Jean Auguste Dominique Ingres; ya en presencia de la irrupción de los nuevos estilos antiacadémicos. No obstante, la mayor parte de la producción pictórica de la segunda mitad del e incluso del , conviviendo con su absoluta negación, que representaron las vanguardias, siguió siendo la pintura academicista de tradición neoclásica, cuyos seguidores, a pesar del éxito institucional que vivieron en sus días o de su objetiva calidad, han pasado a ocupar un espacio marginal en museos y manuales (John Singer Sargent, Jean-Joseph Weerts, Jean-Léon Gérôme, William-Adolphe Bouguereau, Jean-Louis-Ernest Meissonier, Paul Baudry, Alexandre Cabanel, Franz Xaver Winterhalter).
La pintura inglesa de finales del XVIII y principios del XIX tuvo como principales figuras académicas a sir Joshua Reynolds (que definió el concepto grand manner -"manera grandiosa" o "espléndido estilo"-),Joshua Reynolds, Seven discourses on Art (1769-1790), texto on line, Gutenberg. Reynolds utilizó en su texto distintas expresiones, como great style o grand style; pero la referencia al concepto como grand manner -la palabra manner se aplica también a las "maneras" o "modales", referidos al decorum del retratado- es habitual en la bibliografía posterior y en la museística (British and American Grand Manner Portraits of the 1700s, National Gallery of Art; Grand Manner , Glosario de la Tate Gallery, donde se pone en relación con el término High Art portrait -"retrato de Alto Arte"-; John Singer Sargent and the Swagger Portrait, Tate -Swagger portrait tiene como traducción directa "retrato de pavoneo"-). Fuentes usadas en Grand manner. Thomas Gainsborough o Thomas Lawrence; además de dos extraordinarios paisajistas que evolucionaron hacia una concepción más identificable con el romanticismo pictórico: J. M. W. Turner y John Constable.
Por comparación con la gigantesca figura de Goya, la pintura neoclásica española de finales del y comienzos del XIX ha sido habitualmente minusvalorada, pero contó con pintores de la talla de Anton Raphael Mengs, que en su época era considerada la máxima autoridad académica a nivel europeo, Paret, Meléndez o Vicente López, el discípulo de Goya autor de su más famoso retrato. El academicismo pictórico presidió la totalidad del a través de los géneros de más demanda institucional en España: el retrato y la pintura de historia.
Romanticismo
thumb|Abadía en el bosque, de Caspar David Friedrich (romanticismo). El prerromanticismo convivió con el neoclasicismo en las décadas finales del . No solamente se manifestó en la pintura anticipadora de Goya, sino en la de William Blake, Johann Heinrich Füssli o Giovanni Battista Piranesi. En el ámbito de la especulación teórica, el romanticismo incluyó una redefinición del concepto de belleza, y en concreto la aparición de un nuevo concepto: el de lo sublime, la belleza terrible y sobrecogedora propia de los elementos desatados y de la naturaleza en estado salvaje, ajena a la serenidad estética del neoclasicismo, y que encontrará plasmación pictórica en los paisajes de Caspar David Friedrich y de Turner. Es muy significativa una anécdota que enfrentó a Turner con su coetáneo Constable. Éste, quejándose del atrevimiento de su competidor, que había añadido una impactante pincelada de minio en mitad de su cuadro después de haberse colgado al lado del suyo propio en la exposición de la Royal Academy (1817), resumió perfectamente el impacto de la nueva Archivo: [veo que] ha estado aquí, [porque] ha disparado su arma.Los cuadros de Turner y Constable, respectivamente, eran Opening of Waterloo Bridge (Apertura del puente de Waterloo) y Helvoetsluys. La anécdota es citada con variantes por muchas fuentes (por ejemplo, Ball, op. cit.). La frase de Constable citada por H. M. Antia (Numerical methods for scientists and engineers, vol 1, pg. 615) es estuvo aquí, y disparó una pistola. En inglés: Turner has been here and fired a gun (citado en The Telegraph). Las dos obras fueron reunidas de nuevo para una exposición en la Tate en 2009 (véase fotografía). thumb|left|150px|La balsa de la Medusa, de Théodore Géricault (romanticismo). En los salones franceses monopolizados por el academicismo, la exhibición de La balsa de la Medusa de Gericault (1819) supuso un escándalo de mucho mayores dimensiones. Frente a los demás cuadros, equilibrados y convencionales, mostraba cadáveres descompuestos en un primer plano, contrastaba gestos de desesperación y entusiasmo de un abigarrado grupo de personajes que dan la espalda al espectador (ajenos al decorumLanguage in literature, fuente citada en Decorum. que se pretendía de las representaciones heroicas), y evidenciaba la pequeñez de la humanidad frente a un entorno natural hostil. En el contexto de la revolución de 1830, la alianza de la libertad del arte con la libertad política quedó plasmada en La libertad guiando al pueblo, de Delacroix.
Grupos de pintores alemanes e italianos, los denominados nazarenos y puristas, pretendieron encontrar la belleza originaria de la pintura en la simplicidad formal y la renuncia a todo artificio, preludiando movimientos posteriores.
Segunda mitad del siglo XIX
Precedidos por Courbet, considerado por algunos como iniciador de la pintura independiente, dos pintores franceses cubren la segunda mitad del , pasando por todos los movimientos rupturistas y haciendo de "maestros de pintores": Édouard Manet y Paul Cézanne, cuya identificación con realismo o impresionismo no pasa de ser una etiqueta historiográfica que no cubre la totalidad de sus amplias y complejas trayectorias.
Realismo
thumb|Entierro en Ornans, de Gustave Courbet (realismo). El romanticismo ya había plasmado en la pintura el protagonismo histórico de las masas (visible en Goya y Delacroix), pero Courbet no necesitó para ello emplear temas heroicos, sino cotidianos, traspasando los límites de la obscenidad. Técnicamente, encontró recursos expresivos en la pincelada gruesa, el aspecto inconcluso y la composición poco convencional, con encuadres abruptos, que provocaban rechazo. Buscando una total libertad artística, renunció expresamente a transigir con el gusto dominante y expuso por su cuenta, de forma independiente, su provocativo El taller del pintor a las puertas del Salon de Paris de 1855, apoyado por un grupo intelectual en el que se hallaban Charles Baudelaire, Pierre Proudhon y el crítico Jules Champfleury. Entre los pintores que se asocian al movimiento estuvieron el dibujante satírico Daumier y el paisajista Jean-François Millet, procedente de la Escuela de Barbizon (Théodore Rousseau, Corot, quienes previamente habían renovado el paisajismo influidos por una exposición de Constable en París). También estuvo presente el estadounidense Whistler, que se terminó distanciando de Courbet, entre otras cosas, por el atrevimiento del francés en la forma de retratar a una modelo de la que ambos eran amantes (El origen del mundo, 1866).Omar López Mato, Desnudo de mujer, pg. 62. thumb|left|150px|Lilith, de Dante Gabriel Rossetti (pre-rafaelismo).
Simultáneamente, en Inglaterra se desarrollaba la pintura victoriana. El academicismo dominante fue desafiado por las teorías artísticas de John Ruskin, que defendía la superioridad de los modernos frente a los antiguos (comparando a Turner con las convenciones vigentes desde el renacimiento al neoclasicismo). Se abrieron paso nuevos movimientos de renovación pictórica, especialmente el liderado por Ford Madox Brown y la Hermandad Pre-Rafaelita (Dante Gabriel Rossetti, John Everett Millais, William Holman Hunt), que pretendía recuperar la pureza primitiva de la pintura anterior al . La sensación de pérdida de los valores de la obra artesana bien hecha frente a la producción industrial masificada llevó al movimiento arts and crafts (William Morris, Edward Burne-Jones). Ya a finales de siglo, la escuela de Newlyn se especializó en la representación de escenas marineras.