La cueva de El Mirador es un importante sitio arqueológico de España situado en la ladera meridional de la sierra de Atapuerca (Ibeas de Juarros, provincia de Burgos), una de las áreas más importantes de la Península, ya que consta de múltiples yacimientos arqueo-paleontológicos prehistóricos. Es notable por su larga ocupación humana que abarca desde el Paleolítico Superior hasta la Edad del Bronce Medio y proporciona información valiosa sobre las prácticas humanas a lo largo de miles de años. Vergés, Josep Maria, Ethel Allué, Arthur Cebrià, Diego E. Angelucci, Marta Fontanals, Antoni Manyanós, Sonsoles Montero, Sergio Montero, Manuel Vaquero, y Josep Zaragoza. «LA SIERRA DE ATAPUERCA DURANTE EL HOLOCENO: DATOS PREMILINARES SOBRE LAS OCUPACIONES DE LA EDAD DEL BRONCE EN LA CUEVA DE EL MIRADOR (IBEAS DE JUARROS, BURGOS)». Trabajos de Prehistoria 59, n.o 1 (2002): 107-26.

Parte del sistema kárstico de la sierra de Atapuerca, se trata probablemente de una antigua dolina colapsada que, debido a la presencia de galerías en su interior, constituye uno de los sumideros del sistema. El yacimiento está a una altitud de 1033 m.s.n.m. y, más que una cueva presenta la morfología de un abrigo dado que buena parte de su bóveda se ha hundido, dándole un aspecto parecido, según la información actual disponible, al que ofrecía durante la Edad del Bronce. Datos geofísicos indican que la cavidad tiene una boca de entrada de 23 m de anchura por 4 m de altura, y unos 15 m de profundidad. La potencia de su relleno sedimentario se calcula en torno a los 12 m.

Historia

Primeros descubrimientos La cueva ha sido objeto de excavaciones desde el año 1999, lo que ha permitido la recopilación de datos relevantes para entender el entorno y las condiciones de vida de los grupos humanos que la habitaron.Cáceres, Isabel, Lozano, Marina, Saladié, Palmira, Evidence for Bronze age cannibalism in El Mirador cave(Sierra Atapuerca, Burgos, Spain), American journal of physical anthropology, Nº. 133, 899-917, 2007 La primera intervención fue en los años 70. El Grupo Espeleológico Edelweiss realizó una pequeña excavación, encontrando artefactos del Neolítico y la Edad del Bronce. Los hallazgos incluyen una punta de cobre, lascas de sílex, un punzón de hueso y fragmentos de cerámica, actualmente en el Museo de Burgos. A su vez, este yacimiento también ha sufrido excavaciones clandestinas. La zona norte de la cueva sufrió daños por excavaciones ilegales, destruyendo estratos arqueológicos. A raíz de eso, se encontraron restos óseos humanos, sugiriendo un uso como área de enterramiento colectivo en la Edad del Bronce. Las excavaciones más recientes desde 1999 reflejan información sobre la ocupación humana durante el Pleistoceno Superior y el Holoceno, priorizando la obtención de datos arqueológicos y paleoambientales para una secuencia de referencia del yacimiento. Para ello, se han realizado distintos proyectos como el de Autoecología Humana y Tecnología de los Pobladores Prehistóricos de la Sierra de Atapuerca continúan investigando la cueva.

Campañas - Estudio actual Las excavaciones en la cueva han revelado una secuencia estratigráfica holocena de más de 6 metros de profundidad, lo que indica más de 4,000 años de ocupación ininterrumpida. Durante este tiempo, la cueva fue utilizada para diversas actividades, entre las que se incluyen el entierro, la habitación y el mantenimiento de ganado. La principal fuente de depósitos arqueológicos proviene de prácticas de estabulación, que han producido una gran cantidad de residuos, tales como estiércol quemado, restos vegetales, fragmentos de cerámica, herramientas líticas y restos faunísticos. Este tipo de depósitos se caracteriza por sus altas tasas de sedimentación, lo que permite un registro claro y detallado de diferentes episodios a lo largo del tiempo.

Los análisis han demostrado que la tasa de sedimentación durante el Neolítico asciende a aproximadamente 1 mm/año, lo que contribuye a la alta resolución de los datos cronológicos obtenidos en las excavaciones. Estas características han llevado a la implementación de metodologías de excavación específicas y estudios interdisciplinarios, diseñados para entender la formación de la secuencia arqueológica y ofrecer información sobre la introducción y desarrollo de economías productivas en la región de la Submeseta Norte. Descripción del yacimiento

La cueva se sitúa a una altitud de 1.033 metros sobre el nivel del mar, con vistas panorámicas del valle del río Arlanzón. La entrada de la cueva mide aproximadamente 23 metros de ancho y 4 metros de alto, y se ha formado a partir del colapso parcial de su techo, extendiéndose unos 15 metros hacia el interior. Es parte del sistema kárstico de la Sierra de Atapuerca, aunque se está investigando una posible conexión con el sistema de la Cueva Mayor.

Restos arqueológicos

La cueva fue utilizada como redil durante el Neolítico, lo que ha llevado a la acumulación considerable de materia orgánica y restos de fauna. Las prácticas de estabulación de ganado en el interior de la cueva han influido en la conservación de materiales orgánicos y han permitido el estudio de la interacción entre humanos y su entorno.

Restos vegetales El análisis antracológico preliminar de los conjuntos MIR3 y MIR4 ha permitido identificar 14 taxones de plantas, proporcionando información sobre los recursos vegetales utilizados en el entorno de la cueva. En primer lugar, se identificó la presencia de cereales en la mayoría de las semillas recuperadas en MIR3 y MIR4. La Metodología de recuperación se basó en una criba por flotación con agua de todo el sedimento extraído y así maximizar la recuperación de material. Para ello, se utilizaron mallas de 4 mm (cuyos restos carbonizados se utilizaron para el análisis antracológico), 1 mm y 0.5 mm. El Análisis antracológico consistió en el estudio de 573 fragmentos de carbón: 92 de MIR3 y 481 de tres niveles superiores de MIR4. La identificación de los taxones se realizó con técnicas antracológicas estándar y atlas de anatomía de la madera. Otros análisis de polínicos, de fitolitos y carpológicos están en curso para complementar esta información. Algunas de las especies identificadas son: Quercus sp. caducifolio (roble), Corylus avellana(avellano) o Leguminosae (leguminosas). Restos faunísticos:

El análisis de 1047 restos óseos de animales, principalmente de los conjuntos MIR3 y MIR4, revela una economía basada en la ganadería doméstica (ovicápridos, bóvidos, cerdos) con un predominio de especies de talla media. Los conejos son abundantes y pudieron ser una fuente importante de alimento, aunque inferior en biomasa al ganado. La caza de ciervo y jabalí fue marginal. El estudio de las edades de sacrificio del ganado sugiere una gestión dual para obtener carne y productos secundarios, con posibles indicios de estabulación y cría en el sitio por la presencia de fetos y abundancia de individuos jóvenes. Las numerosas marcas de corte, fracturación y quemaduras en los huesos evidencian una intensa actividad culinaria (desollado, despiece, cocción), así como la posible quema de heces. También se identificaron marcas de mordeduras de cánidos domésticos. Entre MIR3 y MIR4, la única diferencia notable es una ligera disminución de bóvidos y caballos en MIR3.

Microvertebrados En el estudio de la cueva de El Mirador, se han identificado un total de 22 especies de microvertebrados, que se distribuyen en diversos grupos taxonómicos: Roedores (Rodentia): Incluyen géneros como Microtus, Terricola y Apodemus, siendo los roedores del género Microtus (topilos) los más abundantes. Insectívoros (Soricomorpha): Este grupo incluye géneros como Crocidura y Sorex, que son indicadores de diferentes condiciones ambientales. Quirópteros (Chiroptera): La fauna de murciélagos muestra una diversidad notable, con especies como Myotis y Pipistrellus. Anuros (Anura):La presencia de especies como Hyla arborea sugiere un entorno húmedo.

Los métodos utilizados para la recopilación de estos microvertebrados incluyen la flotación de sedimentos, que permite la obtención de restos de vertebrados junto con otros materiales como semillas.

Los resultados del estudio apuntan a un ambiente holocénico mixto y húmedo, lo que se ejemplifica con la presencia histórica de Microtus oeconomus, un roedor que actualmente no se encuentra en la Península Ibérica. Su descubrimiento sugiere que existieron condiciones climáticas distintas en el pasado, implicando importantes cambios en el ecosistema local.

Microvertebrados [Vertebrados López-García, M., Cuenca-Bescós, G., & Rosell-Ardèvol, J. (2023). Microvertebrados de la cueva de El Mirador: Primeros resultados del estudio de los niveles Holocenos 17 a 49. El Mirador - Microvertebrados.] El material faunístico es uno de los más abundantes después del vegetal. Se destacan los restos de especies domésticas, en particular los ovicápridos, en los que se observa una alta representación de individuos inmaduros. Además, se han identificado restos de bóvidos, suidos, équidos y cánidos, y aunque en menor porcentaje, también restos de especies salvajes como jabalí, ciervo, corzo y conejo. Algunos de estos restos muestran signos de intervenciones humanas, como cortes, fracturas o mordeduras, sugiriendo la presencia de perros domésticos y otras prácticas relacionadas con el aprovechamiento de la fauna.Vergès, J. M., Allué, E., Angelucci, D., Casas, F., Carrancho, A., Cebrià, A., Expósito Barea, I., Fontanals, M., Moral, S., Rodríguez, A. & Vaquero, M. (2008). Los niveles neolíticos de la cueva de El Mirador (Sierra de Atapuerca, Burgos): nuevos datos sobre la implantación y el desarrollo de la economía agropecuaria en la submeseta norte. Actas del IV Congreso del Neolítico Peninsular. 418-427.

La función principal atribuida a la zona excavada es la de redil para rebaños de ovicápridos. Esto implica que muchos de los elementos recuperados corresponden a desechos generados por las actividades de manejo y pastoreo del ganado, lo que a su vez afecta la integridad y el grado de fractura de los materiales presentes en el depósito. Los restos arqueológicos se interpretan, en buena parte, como material arrojado intencionalmente a esta área destinada al ganado, lo que puede introducir sesgos en el registro en cuanto a su variabilidad.

Restos humanos Se encontraron restos humanos en un agujero dentro de los niveles de la Edad del Bronce de la Cueva El Mirador. El análisis tafonómico indicó marcas de corte, marcas de dientes humanas, daños por cocción y rotura deliberada, lo que sugiere canibalismo gastronómico. Los restos fueron posteriormente enterrados por un grupo humano posterior, lo que indica un cambio en el tratamiento de los huesos.