El Complejo de Cheyenne Mountain (del inglés: Cheyenne Mountain Complex)es una instalación del Departamento de Defensa de los Estados Unidos,ubicada en el interior de Cheyenne Mountain, en Colorado Springs. Es el centro de operaciones alternativo del Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte y del Comando Norte de Estados Unidos. Como sede de reserva operativa, el complejo se mantiene en un estado de alerta constante que permite transferir el mando de la defensa nacional al interior de la montaña si las instalaciones principales exteriores, como la Base Peterson (sede del NORAD y del Comando Norte), quedara inoperativa o su centro de mando y control fuera neutralizado por un ataque nuclear o convencional.

El complejo también es utilizado como centro de adiestramiento operativo para los equipos de mando y control del NORAD, formados por oficiales de control aeroespacial, operadores de vigilancia y control aéreo, analistas de inteligencia y técnicos de sistemas de información y telecomunicaciones. La instalación cuenta asimismo con personal de la Real Fuerza Aérea Canadiense. Esto se debe a que el NORAD es una alianza de defensa conjunta entre Estados Unidos y Canadá encargada de la alerta y el control aeroespacial para ambos países. Esto significa que el NORAD informa a ambos gobiernos sobre amenazas aéreas en Norteamérica (alerta aeroespacial) y toma medidas para disuadir y defenderse de dichas amenazas (control aeroespacial). Dicho acuerdo estipula la gestión conjunta de la soberanía aérea y la responsabilidad compartida en la vigilancia y defensa de Norteamérica.

En Cheyenne Mountain convergen equipos de mando y control de distintas organizaciones. Mientras que los equipos del NORAD (integrados por personal norteamericano y canadiense que trabajan codo con codo en las consolas de mando tanto de la Base Peterson de la Fuerza Espacial como en el complejo de Cheyenne Mountain) se centran en la alerta aeroespacial y marítima global, los equipos del Comando Norte utilizan las instalaciones para la gestión de la defensa territorial y el apoyo militar a las autoridades civiles en situaciones de crisis nacional. Ambos grupos cuentan con el soporte técnico de la Space Base Delta 1 de la Fuerza Espacial, que es la unidad responsable de mantener la infraestructura y asegurar que el complejo esté siempre operativo.

El complejo fue construido durante la Guerra Fría para vigilar el espacio aéreo de Estados Unidos en busca de misiles balísticos intercontinentales y aeronaves militares soviéticas. El centro, enclavado en las profundidades de la montaña Cheyenne, se completó en 1966 después de gastar 142 millones de dólares y usar 500 toneladas de explosivos. Construido en granito, fue diseñado para resistir tanto el impacto nuclear como la lluvia radiactiva de una bomba nuclear. Su función disminuyó gradualmente con el fin de la Guerra Fría, y muchas de sus responsabilidades se transfirieron a la Base Peterson de la Fuerza Espacial, en Colorado Springs, el 12 de mayo de 2008, y Cheyenne Mountain fue designado nuevamente como centro de operaciones alternativo. El NORAD solía ofrecer visitas guiadas al público, pero debido a preocupaciones por la seguridad se suspendieron en 1999. Desde el 11 de septiembre de 2001 la carretera de acceso al complejo ha estado vigilada por las Fuerzas de Seguridad de la Fuerza Aérea. Durante el 11/s el complejo fue cerrado, aunque posteriormente reanudó sus operaciones con normalidad. Desde entonces, la Base Peterson es responsable del control del complejo.

El complejo de Cheyenne Mountain es conocido en ocasiones como la "Fortaleza de América",debido a su función como centro de mando alternativo de alerta temprana de misiles, tanto para Canadá como para Estados Unidos.

Funciones del Complejo de Cheyenne Mountain

right|thumb|250px|Entrada norte del Complejo de Cheyenne Mountain.

right|thumb|250px|Cuatro militares de la Space Base Delta 1 posan para una foto en la entrada norte de la Estación de Cheyenne Mountain de la Fuerza Espacial, en Colorado Springs, el 15 de febrero de 2024. El complejo está construido en una montaña con una altura aproximada de 2.910 metros.

right|thumb|170px|Emblema de la Space Base Delta 1.

En el interior de una montaña hueca, en las Montañas Rocosas de Colorado, se encuentra el centro neurálgico encargado de dar la primera voz de alarma ante un ataque contra Norteamérica. La Estación de Cheyenne Mountain de la Fuerza Espacial, situada cerca de Colorado Springs, es la sede de los centros de vigilancia y alerta del Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte y del Comando Espacial de Estados Unidos, que rastrean cualquier aeronave, misil o sistema espacial extranjero que pueda ser una amenaza para Estados Unidos y Canadá.

A mediados de los años 60 el sistema de alerta temprana se trasladó desde un vulnerable edificio en el exterior de Colorado Springs al refugio blindado de granito de Cheyenne Mountain. El núcleo del complejo subterráneo es el centro de mando del NORAD, que comenzó a operar en el interior de la montaña en 1966. Desde allí, el comandante en jefe del NORAD y del Comando Espacial, junto con su plana mayor (o battle staff), recibe información inmediata de vigilancia y alerta de una red mundial de satélites y sensores terrestres. Los ordenadores del centro procesan y muestran esta información en mapas de Norteamérica y del resto del mundo para ofrecer una visión en tiempo real de la situación.

Junto al personal del centro de mando del NORAD, en el complejo están destinados efectivos del Comando Espacial de Estados Unidos, del Servicio Meteorológico de la Fuerza Aérea y de la FEMA. El Centro Nacional de Alerta de Defensa Civil, situado junto al centro de mando del NORAD, también utiliza el sistema de comunicaciones de la montaña para recibir y transmitir datos de alerta. Este centro es el encargado de avisar a la población civil de Norteamérica.

Además, en las pantallas se pueden proyectar las órbitas actuales y futuras de los sistemas espaciales (incluyendo satélites fuera de servicio o basura espacial). Al superponerse sobre un mapa mundial, la proyección sobre el terreno de un satélite (u objeto espacial) permite determinar la posición de dicho ingenio con varias horas de antelación.

Durante más de 30 años el personal operativo del centro de alerta de misiles de Cheyenne Mountain ha mantenido una línea de vigilancia de alerta temprana para avisar con antelación a los mandos militares y líderes nacionales de un posible ataque con misiles balísticos. No obstante, durante la Guerra del Golfo, las fuerzas americanas y aliadas se enfrentaron a la amenaza de los misiles balísticos de teatro, como los Scud, lanzados por Irak. Estos misiles tienen tiempos de vuelo relativamente cortos (de unos 8 a 10 minutos) desde su lanzamiento hasta el impacto. Por ello, cualquier aviso que pudiera proporcionar el complejo de Cheyenne Mountain se consideraba de vital importancia para evitar bajas y alertar a los sistemas de defensa terminal, como las baterías de misiles Patriot.

En consecuencia, desde la guerra del Golfo la misión de alerta de misiles balísticos ha evolucionado más allá de la detección de los antiguos misiles intercontinentales soviéticos. Actualmente, los avanzados sistemas de alerta temprana de Cheyenne Mountain (que incluyen ocho complejos de radar de barrido electrónico, la constelación de satélites del Programa de Apoyo a la Defensa y sus estaciones terrestres) también rastrean misiles tácticos de corto alcance. Su misión de vigilancia actual abarca Europa y otros escenarios de operaciones en el extranjero, además de Norteamérica. Los mandos de los distintos teatros de operaciones en todo el mundo han mostrado gran interés en el sistema de alerta que ofrece el centro, debido al reducido tiempo de vuelo de estos misiles. Por el contrario, los misiles estratégicos lanzados desde silos terrestres, mar o aire tardan más en alcanzar sus objetivos (entre 15 y 30 minutos, o incluso más, desde el lanzamiento hasta el impacto).

thumb|right|250px|En este plano publicado por Andrew Summerville, de la Universidad de Standford, se muestra una vista en sección transversal de Cheyenne Mountain para ilustrar el gran esfuerzo que realizaron los ingenieros para garantizar la seguridad de quienes se encontraban dentro del complejo. Los ingenieros querían asegurarse que el NORAD pudiera seguir operando incluso durante un ataque nuclear en curso. Para lograr este alto nivel de seguridad, los constructores optaron por construir el complejo a 610 metros dentro de la montaña. Al ubicar el búnker a gran profundidad, quienes se encontraban dentro corrían un riesgo reducido de sufrir daños por un bombardeo. Para fortificar aún más el búnker, las puertas subterráneas del complejo se construyeron con acero macizo de 90 centímetros de espesor, y que pesan aproximadamente veinticinco toneladas. El esfuerzo que realizaron los ingenieros para garantizar la seguridad de las comunicaciones durante un ataque nuclear refleja el temor a que ocurriera un evento de tal magnitud durante la Guerra Fría.

Más allá de su función como centro de adiestramiento, el complejo desempeña misiones de seguridad nacional que garantizan que el control militar y la capacidad de respuesta de Norteamérica no se interrumpan en caso de ataque:

Nodo de Vigilancia y Alerta Temprana Aeroespacial: El complejo actúa como centro receptor y procesador de datos provenientes de la Red de Vigilancia del Espacio y de satélites de alerta temprana. Su misión operativa es la detección, seguimiento y análisis de posibles ataques con misiles balísticos intercontinentales o incursiones aéreas hostiles, notificando estas alertas en tiempo real a las autoridades nacionales para su respuesta inmediata.

Capacidad de Continuidad de Operaciones: El complejo se mantiene en un estado de "espera activa". Esto asegura que si las sedes principales en la superficie (como la Base Peterson) sufrieran un ataque o quedaran inoperativas, las funciones de mando y control del NORAD y del Comando Norte puedan transferirse al interior de la montaña de forma instantánea, garantizando la dirección ininterrumpida de las fuerzas armadas, evitando cualquier vacío de poder o control.

Resiliencia y Blindaje contra Pulsos Electromagnéticos: La instalación está diseñada para operar de forma autónoma tras un ataque nuclear. Su infraestructura cuenta con una protección única en el mundo contra pulsos electromagnéticos de gran altitud, asegurando que los sistemas de comunicaciones y control permanezcan operativos cuando la tecnología exterior haya quedado inutilizada.

Gestión de Crisis y Defensa Territorial (Comando Norte): Aunque el Comando Norte opera habitualmente desde su sede en la Base Peterson, utiliza el Complejo de Cheyenne Mountain como sede operativa de reserva. Esto permite que, ante cualquier ataque o catástrofe que inutilice las instalaciones de la superficie, la dirección de la defensa nacional pueda transferirse inmediatamente al búnker subterráneo, garantizando que el mando nunca quede interrumpido. Su misión operativa aquí es doble:

Defensa de la soberanía: Coordinar la respuesta militar ante ataques directos dentro del territorio de Estados Unidos, ya sean aéreos, marítimos o terrestres. Apoyo civil en grandes catástrofes: En caso de desastres naturales extremos, atentados o crisis sanitarias que superen la capacidad de los servicios de emergencia civiles, el complejo se utiliza como el centro principal desde el cual los altos mandos militares dirigen el despliegue de tropas y recursos de ayuda humanitaria en todo el país. Al estar bajo la montaña, este centro garantiza que las decisiones importantes se tomen en un entorno invulnerable, manteniendo el orden y la coordinación incluso en el peor de los escenarios.