Víctor Manuel Rendón Pérez (Guayaquil, 5 de diciembre de 1859 – Guayaquil, 9 de octubre de 1940) también conocido como Víctor M. Rendón, fue un dramaturgo, novelista poeta, biógrafo, traductor, músico, médico, diplomático y político ecuatoriano. Rendón tuvo una destacada carrera como diplomático de casi tres décadas, ocupando cargos importantes como Cónsul General en París y Ministro Plenipotenciario en Francia y España. También representó a Ecuador en la Exposición Universal de Paris de 1900 y en la Segunda Conferencia Internacional de la Paz en La Haya. Su labor diplomática le valió reconocimientos como la Legión de Honor francesa. Simultáneamente, fue un autor prolífico, publicando más de cuarenta obras en español y francés, abarcando diversos géneros literarios. Su novela "Lorenzo Cilda" y sus obras teatrales, como "El Ausentismo", le valieron reconocimiento y premios. Por esta razón sería nominado al Premio Nobel de Literatura por la Academia Ecuatoriana de la Lengua. Además, tradujo obras de José Joaquín de Olmedo, promoviendo la literatura latinoamericana en Europa. Padre de una familia numerosa, uno de sus hijos fue el pintor Manuel Rendón Seminario, quien introduciría el constructivismo a América Latina.
Biografía
Primeros años Víctor Manuel Rendón nació en Guayaquil, Ecuador, en 1859. Víctor Manuel Rendón nació en una familia ecuatoriana prominente, hijo de Manuel Eusebio Rendón Treviño, un terrateniente y figura pública, y Delfina Pérez Antepara, una pintora reconocida. La pérdida de varios hermanos debido a una epidemia llevó a la familia a mudarse a Francia, donde Víctor recibió una educación europea que moldeó su desarrollo intelectual y cultural. Su madre y tía materna, Carmen Pérez de Rodríguez Coello, influyeron en su pasión por la literatura y las artes desde temprana edad.
Su familia se trasladó a Francia cuando él era joven, donde recibió una educación distinguida que le abriría posteriormente muchas puertas. Terminó sus estudios con un doctorado en medicina de la Universidad de París en 1888 y además se uniría a la Legación diplomática de Guatemala. En 1882, publicó "Notes de Mon Carnet", y su desempeño en los hospitales franceses le valió una Medalla de Bronce. En paralelo desarrollaría su talento musical, y sus composiciones serían interpretadas en París, Bruselas y Biarritz. Su tesis doctoral, "Fièvres de surmenage", fue un trabajo pionero sobre el impacto de la tensión mental y física, y fue bien recibida en Ecuador. El tema fue tan novedoso que fue traducido y comentado en Ecuador por el Dr. Manuel María Casares.
Después de regresar a Guayaquil en 1889, Rendón ejerció la medicina durante dos años, ofreciendo consultas gratuitas a los necesitados y ganándose una reputación respetada. Sin embargo, su carrera médica fue breve, ya que pronto se dedicó a la diplomacia y la literatura, campos en los que dejó una huella duradera. La muerte de su padre en 1889 le causó una profunda tristeza, la cual fue mitigada por el apoyo espiritual y los consejos de Clemente Ballén. Además, fue uno de los ecuatorianos que firmó la esquela invitando a los funerales de Juan Montalvo pues había fallecido en París y se estaba pensando en repatriar sus restos a Ecuador.
La diplomacia y la Exposición Universal de París miniaturadeimagen|Víctor M. Rendón en la Exposición Universal de París en 1900. El traje de la ceremonia de incorporación lo conservó lo donó al Museo Municipal de Guayaquil, antes de su muerte. Víctor Manuel Rendón tuvo una destacada carrera diplomática que abarcó casi tres décadas, durante las cuales ocupó cargos de gran relevancia. Inició su trayectoria en 1895 como Cónsul General en París, designado por el presidente ecuatoriano Eloy Alfaro. Durante estos años asistiría a la Exposición Universal de París, en el año de 1900, representando a Ecuador. Fruto de esta experiencia escribiría con folletos ilustrativos del stand que Ecuador tendría en dicho evento, de mucha importancia en la época.
Al respecto explicará Víctor M. Rendón la intención del presidente Eloy Alfaro de la participación del Ecuador en la Exposición:
La delegación ecuatoriana estaría representada, además de Rendón quien actuaba como Comisario General, por Julián Aspiazu quien fuera Comisario Suplente, y otras familias importantes como Caamaño, Aspiazu, Durán, Jijón, Morla.
Vida familiar miniaturadeimagen|325x325px|Victor Manuel Rendón y su familia|izquierdaVíctor M. Rendón era un hombre culto y de buena posición social, ejercía su profesión de médico en Guayaquil, atendiendo a figuras prominentes como Baltazara Calderón de Rocafuerte y Augusto B. Leguía. Su vida social era activa, participando en el Club de la Unión y siendo concejal. Sin embargo, su vida dio un giro romántico al enamorarse de María Morla, una joven hija de un inglés y de una mulata ecuatoriana. Este amor se complicó cuando Rendón se vio obligado a cumplir su promesa de matrimonio con María Seminario Marticorena, una mujer de la alta sociedad. Este triángulo amoroso inspiró su novela "Lorenzo Cilda", escrita años después durante unas vacaciones en Suiza. En 1891, Rendón se casó con María Seminario Marticorena, con quien tuvo cinco hijos. Dos de sus hijos, Miguel y Manuel Rendón Seminario, destacaron en el ámbito artístico. Miguel se convirtió en escritor en Francia, mientras que Manuel introdujo el Movimiento Constructivista en Ecuador y América Latina, dejando un legado significativo en el arte latinoamericano. La esposa de Manuel, Paulette Everard Kiefer, también fue escritora. Además tuvo tres hijas, todas con el primer nombre igual: María Teresa, María Margarita y María Isabel. La primera se casaría y haría vida en Niza, Francia. La segunda se haría monja y Vice priora del convento del Sacre Cour en Montmatre, Francia. La tercera se uniría a la Orden de la Asunción para los enfermos, en Nimes, Francia.
Carrera diplomática Posteriormente, en el año de 1910, frenó el perjudicial Laudo Arbitral con el Perú. Aprovechando su amistad personal con la reina madre de España, María Cristina de Habsburgo-Lorena, logró que el rey Alfonso XIII se inhibiera de dictar un laudo definitivo que recortaba territorio ecuatoriano, devolviendo el conflicto limítrofe a su estado anterior. Además, consiguió que España aceptara la tesis ecuatoriana de enviar un Comisionado Regio (Ramón Menéndez Pidal) a América para recopilar información de primera mano y financió de su propio bolsillo (cerca de un millón de pesetas) la contratación de abogados internacionalistas y recepciones clave para sacar adelante la causa ecuatoriana. A esto se suman los altos cargos internacionales, ya que fue Ministro Plenipotenciario del Ecuador en Francia y España (1902–1914) y posteriormente electo Miembro de la Corte Permanente Internacional de Arbitraje de La Haya (1908–1913). También fue nombrado miembro de la Academia Diplomática Francesa en 1927. En el año de 1911, influenció en la regulación del precio del cacao al formar parte de reuniones en París junto a los representantes de Portugal y Brasil para intentar estructurar bodegas propias y regular los precios internacionales del cacao. En 1914, supervisó la construcción de un monumento en Barcelona en honor a los héroes de la independencia ecuatoriana, un símbolo de su dedicación. Más allá de sus responsabilidades políticas y diplomáticas, Rendón influyó en la opinión internacional sobre asuntos latinoamericanos. Sus logros diplomáticos le valieron prestigiosos reconocimientos, como la Legión de Honor francesa, consolidando su reputación como uno de los diplomáticos más importantes de Ecuador. A pesar de sus frecuentes viajes a Europa debido a su carrera, Rendón mantuvo fuertes lazos con su herencia ecuatoriana, que inspiró su obra literaria. Rechazó dos nominaciones presidenciales para dedicarse a la literatura y la diplomacia.
La literatura y la música miniaturadeimagen|Retrato de Víctor Manuel Rendón, h. 1900 Víctor Manuel Rendón fue un autor prolífico, creando más de cuarenta obras en francés y español. En 1892, fue encargado de supervisar la edición de Los capítulos que se le olvidaron a Cervantes, de Montalvo. Sería además en este año cuando publicaría su poema en francés titulado "Amada".
Su escritura abarcó diversos géneros, incluyendo poesía, teatro, biografía y ficción. Su novela "Lorenzo Cilda" (1906), escrita originalmente en francés y luego traducida al español por el mismo Rendón, retrataba la cultura y los paisajes ecuatorianos, incorporando elementos autobiográficos y es un gran ejemplo de literatura costumbrista. Fue tanto el éxito que le valió su escrito que obtuvo una Medalla de Oro de la Académie Française en 1925 y su admisión a la Academia Ecuatoriana de la Lengua en 1921. Entre sus otras obras destacan "Héros des Andes" (1904), que traducido al español se llama "Héroes de los Andes".
En 1905, publicó "Flammes et Cendres", un poemario en francés con estética romántica. Ese mismo año, conmemorando el tricentenario del Quijote, ofreció una conferencia sobre Cervantes en la Universidad de Madrid. Además concluyó la traducción al francés de las poesías de Olmedo y escribió su biografía, "Olmedo homme d'état et poete americain, chantre de Bolívar", obra considerada un hito literario para la diplomacia ecuatoriana. A partir de 1908 empezaría a publicar sus primeros poemarios en español, entre los que destacan “Telefonemas” y “Telepatías”. En 1916, publicó en París una biografía de Clemente Ballén y "Ecos de amor y guerra". Después, presentó sus versos franceses "Le revenant", interpretados por sus hijas y sobrinos, que luego tradujo al español como "Cuadro Heróico". También estrenó las comedias "Madrinas de Guerra" y "Hoy, ayer y mañana", que tradujo al castellano en 1922. Su estilo literario, ligero y enfocado en teatro y poesía, reflejaba su naturaleza bondadosa y tímida, mostrando siempre optimismo y el lado positivo de la realidad. A esto le sigue un ensayo histórico para teatro; "Salus Populi" (1928), que también sería bien recibido. Además escribió un drama histórico sobre la ejecución del Dr. Santiago Viola en Guayaquil; y "Encantamientos Patrios" (1929), una compilación de poesía.
Sus obras teatrales, como "El Ausentismo" (1923), fueron representadas tanto en Ecuador como en el extranjero, destacando por su sátira de la vida de un cultivador de cacao guayaquileño en París. A esto se suma su obra "El milagro de San Antonio" que forma parte de los “Cuentos de Delfín de las Peñas”, impreso en la tipografía de la benemérita Sociedad Filantrópica del Guayas. En su tiempo libre, compuso mucha música, creando más de cien piezas populares en Guayaquil, incluyendo habaneras, polcas, mazurcas, valses, marchas y rigodones.
Propuesta para modificar el Himno Nacional de Ecuador miniaturadeimagen|Víctor Manuel Rendón en 1934 Víctor Manuel Rendón se opuso a la letra del Himno Nacional del Ecuador, escrita por Juan León Mera, por considerarla ofensiva para España. En 1913, propuso un nuevo himno con su propia letra adaptada a la música de Antonio Neumane. Además, gestionó ante el Congreso ecuatoriano para que solo se cantara el coro y una estrofa del himno, buscando evitar herir los sentimientos patrióticos españoles. En 1921, tras la muerte de su hermano Carlos, Rendón viajó por Ecuador, recibiendo homenajes y siendo admitido como miembro de la Academia Ecuatoriana de la Lengua. Rendón continuó sus esfuerzos para modificar el himno, presentando proyectos de decreto al Congreso para un concurso nacional de nueva letra y, posteriormente, reformas a la letra existente. Aunque contó con el apoyo de diputados y la Academia de la Lengua, sus proyectos no prosperaron y el himno permaneció sin cambios.
La propuesta de Víctor Manuel Rendón es la siguiente:
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