El vestido Ascot de My Fair Lady (en inglés: My Fair Lady Ascot dress) es un traje que la actriz Audrey Hepburn lució en la película My Fair Lady (1964).
Historia Contexto Basada en el musical My Fair Lady (inspirado a su vez en la obra de teatro Pigmalión de George Bernard Shaw), en principio se creía que la versión fílmica sería protagonizada por Julie Andrews, quien había dado vida al personaje de Eliza Doolittle en el musical durante sus 2717 representaciones en Broadway y Londres entre 1956 y 1962; no obstante, pese a las grandes cualidades vocales de Andrews, la actriz sería finalmente descartada por ser en aquel entonces desconocida en la industria del cine, lo que a ojos de los directivos de la Warner Bros. podía poner en peligro el éxito en taquilla. En consecuencia, se barajaron varias candidatas, entre ellas actrices tan reconocidas como Vanessa Redgrave, Leslie Caron, Shirley Jones, Angela Lansbury y Elizabeth Taylor; todas ellas, al parecer, pactaron rechazar el papel en un gesto de solidaridad con Andrews, a quien consideraban la mejor y más justa opción para encarnar a Doolittle. Sin embargo, Taylor rompería este supuesto pacto al anunciar que participaría en el filme, lo que llevó a Audrey Hepburn, quien ya había rechazado el papel pese a la insistencia de Jack Warner, a aceptarlo dado que consideraba que Taylor no daba el perfil para interpretar a un personaje tan cándido e inocente como Doolittle. Esta elección despertaría las críticas del público y de la prensa, quienes al igual que Alan Jay Lerner (productor del musical junto a Frederick Loewe), consideraban que Andrews debía ser la protagonista de la película, si bien los estudios se mantuvieron firmes en su decisión incluso cuando se filtró a los medios de comunicación que Hepburn sería doblada en las canciones por Marni Nixon, hecho que indignó a la actriz, quien ya había cantado en Sabrina (1954), Funny Face (1957) y Breakfast at Tiffany's (1961).
Creación El vestuario de la película corrió a cargo de Cecil Beaton, autor del guardarropa del musical. Beaton, quien diseñó más de 1000 trajes para el filme,Un rumor afirma que los estudios no daban abasto para almacenar todas las prendas, posiblemente alrededor de 1500 y valoradas en torno a $500 000. tuvo varios conflictos con el director, George Cukor, debido a que los dos tenían personalidades fuertes, estableciéndose entre ambos una lucha de egos; por un lado, Beaton estaba a favor de elaborar atuendos extravagantes, mientras que por otro, Cukor deseaba que el guardarropa de la película fuese más modesto y acorde a la década de 1910, época en la que está ambientado el filme. A este inconveniente se sumaba el hecho de que Beaton no fue elegido por los estudios; Warner, quien había comprado los derechos del musical para su adaptación, se vio obligado con dicha compra a aceptar como responsable de vestuario al diseñador, cuya costumbre de tomar fotografías del elenco en el set provocó retrasos en la filmación que incrementaron la antipatía de Cukor hacia Beaton (la tensión entre ambos llegó a su punto álgido cuando el director prohibió la entrada del diseñador al set, lo que llevaría a Beaton a intentar renunciar al proyecto, abandonando la producción antes de lo previsto).Se cree que el rechazo de Cukor a Beaton pudo deberse a que este último, supuestamente, le robó a uno de sus amantes. Para la escena de las carreras de caballos de Ascot, la más icónica de la película, se contó con alrededor de 400 extras ataviados con prendas inspiradas en la moda de principios del siglo aunque altamente influenciadas por la alta costura de los años 1960, con predominio de tonalidades blancas y grises. Para la confección de estos vestidos, Beaton se inspiró en el Ascot negro de 1910, el cual tuvo lugar poco después de la muerte del rey Eduardo VII, lo que causó efecto en la indumentaria de los asistentes ya que todos vestían de negro o de blanco y negro en señal de luto. A mayores, se cree que el diseñador se vio influenciado por Lucy Duff-Gordon y Paul Poiret, sobre todo por el estilo «pantalla de lámpara» de este último, popularizado en 1911, existiendo a su vez la posibilidad de que para el atuendo de Hepburn se inspirase en un vestido que Mae West lució en She Done Him Wrong (1933). thumb|Trajes de la escena de las carreras de Ascot de My Fair Lady en los estudios Warner Bros. en 2022. De acuerdo con Turner Classic Movies: «Cuando Hepburn llegó al estudio para su primer encuentro con Cecil Beaton, estaba tan impresionada con sus vestidos que insistió en probarse muchos de los trajes de los extras, quejándose de que Eliza no tenía suficientes vestidos bonitos. Como resultado, Beaton acordó con Warner pasar dos días fotografiándola en la mayoría de los trajes femeninos».Muchas de estas instantáneas serían publicadas en el libro de Beaton Cecil Beaton's Fair Lady (1964), donde se combinan bocetos del vestuario con observaciones diarias del diseñador durante el rodaje. Con el fin de reproducir la escena de las carreras de caballos, la más cara del filme, Beaton, quien posteriormente se convertiría en fotógrafo oficial de la familia real británica (llevaba décadas capturando la elegancia de las clases altas inglesas), confeccionó alrededor de 400 vestidos y sombreros, interviniendo a su vez un total de 26 maquilladores, 37 peluqueras y 17 modistas, todo ello planificado en función de los movimientos de la Gavota. El atuendo de Hepburn, el cual estaba destinado a transformar a su personaje al estilo de La Cenicienta para su debut en sociedad, causó un gran agrado en la actriz, quien declararía lo siguiente: «Cuando me lo iban a poner me di cuenta de que era el vestido más maravilloso de mi trayectoria. [...] Ciertamente los diseñadores de vestuario hacen a los actores y actrices. Cuando me puse el vestido blanco y negro para la escena de Ascot, sentí que solo necesitaba levantar la mirada bajo mi enorme sombrero y saldrían las refinadas palabras de George Bernard Shaw y Alan Jay Lerner». Por su parte, Beaton diría lo siguiente sobre Hepburn después de verla con el traje: «Audrey Hepburn es como una pintura de Modigliani, donde las diversas distorsiones no solo son interesantes sino que crean una imagen completamente satisfactoria, como la artista natural que es Audrey Hepburn, audaz y segura de sus efectos».
Para recrear un atuendo que fuese históricamente fiel, Beaton, quien ya en 1930 escribiera un artículo para la revista Vogue titulado Los Ascots del Pasado, preguntó a su madre sobre su guardarropa a comienzos del siglo , escribiendo también a su amiga Diana Cooper para cuestionarle acerca de qué tipo de prendas solía llevar a Ascot su madre, Violet Lindsay, duquesa de Rutland. De acuerdo con Cooper:
En lo relativo al sombrero de ala ancha que remataba el conjunto, Beaton registró un contratiempo ocurrido el 2 de julio de 1963 durante una prueba:
En lo tocante al decorado de la escena, Beaton se basó principalmente en una carpa diseñada para el filme Ana Karenina (1935) así como en una marquesina creada para un baile social en 1959; la escenografía se mimetizaba perfectamente con el vestuario de los extras, en su mayoría de color blanco, negro y gris, creando de esta forma un fuerte contraste con el atuendo de Hepburn, cuyas pequeñas notas de color permitían que su personaje destacase sobre todos los demás.El decorado sería destruido rápidamente por los estudios ante la insistencia de Cukor de volver a rodar varias secuencias, lo que hubiera aumentado el ya de por sí elevado presupuesto.De acuerdo con Beaton, Warner envió una nota expresando su agradecimiento por el decorado de la escena de Ascot y por el atuendo de Hepburn.
Paradero thumb|El vestido Ascot de My Fair Lady en el Paley Center for Media de Beverly Hills durante la subasta de Debbie Reynolds en 2011. A diferencia de otras prendas icónicas del cine, como el vestido de Glinda, el vestido Letty Lynton y el vestido Cheek to Cheek (presumiblemente perdidos), el vestido de My Fair Lady ha logrado conservarse. Mostrado en la exposición Romantic and Glamorous Hollywood Design, celebrada en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York del 21 de noviembre de 1974 al 9 de enero de 1975, en 2008 la actriz Debbie Reynolds lo compró en una subasta de Profiles in History por $100 000 para incorporarlo a su colección de objetos del cine poco antes de su exhibición en Pigeon Forge (Tennessee); de acuerdo con la actriz: «El vestido había sido robado, pero alguien se adelantó. [Los estudios] Warner eran los propietarios pero dijeron que no querían molestarse en pelear en los tribunales». Al parecer, todos los atuendos de la película fueron robados en una fecha indeterminada, adquiriendo eventualmente Todd Fisher, hijo de Reynolds, el traje de tres piezas que Rex Harrison lució en la escena de Ascot, a lo que su madre respondió que «fue una tontería, no tiene valor sin el vestido de Audrey» (es posible que Fisher comprase el traje en noviembre de 2003, fecha en la que el mismo figura como vendido en una subasta por Julien's Auctions y Odyssey Auctions). De acuerdo con Fisher, el vestido de Hepburn fue vendido en una subasta por $100 000 para decepción suya, pues había llegado incluso a ponerse en contacto con el hijo mayor de Hepburn, Sean Ferrer, para que le ayudase a comprarlo; según Fisher, poco después recibió una llamada en la que se le informó de que el mayor postor había cambiado de idea, ofreciéndosele la prenda por la misma cantidad por la que había sido subastada, si bien Fisher la rechazó argumentando que el precio era demasiado elevado, aunque se terminaría llegando a un acuerdo en virtud del cual Fisher adquirió el atuendo por $15 000 más algunos vestidos de menor valor de la colección de Reynolds, lo que contradice la versión dada por la actriz acerca de cómo se hizo con el traje.