miniatura|En el parque de la Memoria de Sartaguda se han erigido varias obras en homenaje a las víctimas de la guerra civil española en Navarra. En la imagen la de Néstor Basterretxea.

Las víctimas de la guerra civil española en Navarra fueron causadas a consecuencia de la represión directa ejercida por los sublevados contra la Segunda República española, en un territorio que cayó rápidamente en manos de los golpistas sin producirse frente de guerra en el mismo.(Vázquez de Prada: 613)

La conspiración que dio origen a la guerra civil española tuvo en Navarra uno de sus pilares. Fomentada principalmente en la región por los carlistas y los partidos monárquicos "alfonsinos", se configuró decisivamente con la llegada a principios de 1936 del nuevo gobernador militar, el general Emilio Mola, quien convertiría a Navarra en una pieza clave de la sublevación militar que tendría lugar el 18 de julio de 1936.(Navarra 1936. De la esperanza al terror. Octava edición: 50-51)

A diferencia de lo ocurrido en otros puntos de España, en los que los sublevados tuvieron que hacer frente a la resistencia de las autoridades republicanas o de las fuerzas izquierdistas, el alzamiento en Navarra fue un éxito rotundo, no encontrando apenas resistencia.(Navarra 1936. De la esperanza al terror: 485)

Sin embargo, esta falta de oposición no impidió que se desencadenara una dura represión contra los partidarios y simpatizantes de las izquierdas que sería a la postre la causante de la práctica totalidad de las muertes. La violencia afectó principalmente a los militantes de la Federación de Trabajadores de la Tierra de la Unión General de Trabajadores que, con gran predominio en la región de la Ribera de Navarra, representaban mayoritariamente a los campesinos sin tierra. La mayor parte de dichas muertes se produjo en los primeros meses de la guerra, un periodo de "terror caliente" caracterizado por las ejecuciones extrajudiciales, paseos y sacas de presos de los lugares de reclusión.Diario de Noticias. Reportaje de J. Iribarren en la edición impresa del domingo 2 de diciembre de 2007. Pág. 14.(Casanova: 56) Un elemento adicional que contribuyó a incrementar su número fue la presencia, en la proximidad de Pamplona, del Fuerte San Cristóbal, lugar de reclusión de varios miles de presos del bando republicano durante toda la guerra. Las condiciones extremas de cautiverio y la célebre fuga masiva que tuvo lugar el día 22 de mayo de 1938, saldada con la captura de la práctica totalidad de los fugados y la ejecución de 206, contribuyeron también a engrosar el número de fallecidos."Navarra 1936. De la esperanza al terror" 99-104 A la represión hay que sumar las muertes producidas como consecuencia de los ataques aéreos republicanos.(Vázquez de Prada: 623)

La violencia política desencadenada en Navarra tras el triunfo de la sublevación hunde sus raíces en la situación política y social de esta región, evidenciada durante la República. En esta época Navarra se caracterizaba por el carácter católico y conservador de su sociedadSegún datos de la Guía Diocesana de Pamplona de 1937, en Navarra había un sacerdote por cada 335 habitantes. En la archidiócesis de Madrid había 1 por cada 3347 y en la de Cádiz 1 por cada 3.169. Citado por Ángel Pascual Bonis. Navarra ante las elecciones del Frente Popular. Langaiak n.º 5 IPES. Pamplona 1984. A su vez citado en (Navarra 1936. De la esperanza al terror: 28) y por su atraso económico, que llevaba a una de las tasas de emigración más altas de España.Artículo de José María Jimeno Jurío de 1986 titulado Hacer la Paz, introducción en la obra de (Navarra 1936. De la esperanza al terror: 23)

El problema social de más relevancia era el agrario, protagonizado por los campesinos sin tierra, que trataron durante todo el periodo republicano de acceder a las tradicionales tierras comunales o "corralizas", fundamentalmente en el sur de la provincia, por entonces en manos de los grandes terratenientes. Las tensiones políticas, manifestadas en ocasiones de manera violenta, confrontaron el poder político, detentado durante todo el periodo por los partidos de derechas, con la pobreza extrema de los campesinos.Virto Ibáñez, Juan Jesús; Arbeloa Muru, Víctor Manuel (1984). La cuestión agraria navarra (1900-1936) (I), Revista Príncipe de Viana, ISSN 0032-8472, Año n.º 45, n.º 171, págs. 117-130 Sin embargo, otros asuntos políticos de gran relevancia durante el periodo republicano, como el estatuto de autonomía vasco-navarro, no tuvieron un reflejo importante en la represión que tuvo lugar durante el periodo bélico, debido a que el sentimiento de pertenencia vasca era común y fueron las diferencias ideológicas las que evitaron el estatuto conjunto, fundamentalmente la confesionalidad católica del mismo.(Navarra 1936. De la esperanza al terror: 32)

Las cifras son objeto de debate; pero, dependiendo de los historiadores, oscilan entre los 1.200 y los cerca de 3.000 muertos. Al término de la guerra, el régimen franquista impuso el silencio sobre estos hechos que adquirieron en la opinión pública la consideración de tabú, mientras los escasos estudios realizados tendieron a minimizar su dimensión. Tras la instauración de la democracia, diversas investigaciones han conseguido reconstruir con detalle el fenómeno represivo gracias al impulso de las asociaciones de familiares de las víctimas. Este proceso culminó con la publicación de la extensa obra Navarra 1936. De la Esperanza al Terror, la cual se fue ampliando a lo largo de los años hasta llegar a su última edición en 2018. Fruto del conocimiento de estos estudios se realizaron diversos homenajes, cuya manifestación más importante tuvo lugar en 2003 con una Declaración oficial del Parlamento de Navarra en favor del reconocimiento y reparación moral de todos los navarros fusilados.(Navarra 1936. De la esperanza al terror: 483)

Los años treinta en Navarra Situación social miniatura|right|Escudo republicano de la ciudad de Pamplona en la plaza de toros. Obsérvese la corona mural timbrando el escudo.

Navarra contaba en 1930 con una población, predominantemente rural, de 345 883 personas, que correspondía a una densidad de 33,19 habitantes por km². Las ciudades más pobladas, Pamplona y Tudela, tenían 42 259 y 11 248 habitantes, respectivamente. El crecimiento demográfico era pequeño, con un 0,15 % anual.(Navarra 1936. De la esperanza al terror: 26)

Por sectores, la agricultura ocupaba a un 64 % de la población activa. Sin embargo, aunque las propiedades agrarias en Navarra estaban formadas por minifundios, estos pertenecían en un 56,4 % a una minoría de grandes terratenientes, siendo un 30,6 % los que pertenecían a los medianos propietarios y solo un 13 % era de los pequeños propietarios. De esta forma, casi el 50 % de la población activa agraria no era propietaria. La burguesía prefirió invertir en tierras y apenas en la industria moderna. El hambre y la miseria que se apoderaron del campesinado proporcionaron mano de obra resignada y barata. La diferencia entre el pequeño propietario y el campesino sin tierra radicaba en que el primero era pobre y el segundo mísero. Las corralizas (extensos terrenos que existían en el sur de Navarra, antiguas tierras comunales de propiedad municipal, vendidas por los pueblos en el como consecuencia de las difíciles situaciones económicas por las que atravesaban, fruto de las guerras especialmente la primera carlista, u obligados por las desamortizaciones civiles) eran propiedad de unas pocas familias. Desde 1841 a 1960, Navarra fue ininterrumpidamente la segunda provincia de España con mayor índice de emigración, por encima de Galicia y Extremadura. Los sectores industrial y de servicios se concentraban fundamentalmente en Pamplona, Tudela, Alsasua, Olazagutía, Vera, Villava, Marcilla, Cortes, Castejón (importante nudo ferroviario) y Yesa. Estas localidades mantenían una estrecha relación con la producción agrícola, exceptuando las del norte, que tenían un carácter más industrial, relacionado con cementeras y fundiciones.

La sociedad navarra, además de fundamentalmente agrícola, era predominantemente conservadora y católica. Esto último fue determinante en la evolución política de este territorio. Existía una mayor densidad de clérigos por número de habitantes que en otras partes de España.

El nivel cultural no era muy elevado, debido a la falta de escuelas. La tasa de analfabetismo era del 36,79 % para Navarra.(Jimeno pág 292) Aunque era inferior a la del resto de las provincias españolas, su distribución era desigual según las merindades, siendo superior en la de Tudela (concretamente, en el sur de Navarra la tasa de analfabetismo era del 48,36 % de la población), así como en las zonas rurales respecto a las urbanas y en mujeres respecto a hombres.(Serrano Moreno: 688-690) La República laicizó la enseñanza a partir del 10 de junio de 1931, suprimiendo símbolos religiosos y retiró la obligatoriedad de la enseñanza religiosa que sí se podía impartir fuera del horario escolar. Estas medidas produjeron en Navarra violentas reacciones.(Jimeno pág 293)

Organizaciones laborales y políticas miniatura|left|Escudo de Navarra durante la Segunda República EspañolaSímbolos de Navarra en navarra.es

Sindicatos La Unión General de Trabajadores (UGT) y la Confederación Nacional de Trabajadores (CNT) eran los sindicatos que agrupaban a la mayoría de los jornaleros y obreros. Dada la débil industrialización navarra, eran sindicatos fundamentalmente agrarios. La UGT, único sindicato legal durante la dictadura primorriverista,Gran Enciclopedia Larousse (1991). ISBN 84-320-7370-9. era fuerte en la Ribera, debido a los problemas de los campesinos sin tierra, a través de la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra, creada en 1930, que era la organización más importante y con mayor capacidad de movilización. Su líder en Navarra, el caballerista Ricardo Zabalza, sería posteriormente secretario general de la FNTT en toda España. Otras zonas con significativa implantación sindical eran la comarca de La Barranca, zona industrial y ferroviaria, y Pamplona, la más numerosa al proclamarse la República. La afiliación ugetista pasó de unos cinco mil trabajadores en 1931 a más de diez mil en 1934.Virto Ibáñez, Juan Jesús (1989). La UGT de Navarra: algunas aportaciones al estudio del socialismo navarro. Revista Príncipe de Viana, ISSN 0032-8472, Año n.º 50, n.º 187, pg. 395-430. Su auge estaba relacionado, al menos al comienzo de la República, con la presencia en el Ministerio de Trabajo de Francisco Largo Caballero, quien pretendía llevar a cabo el programa del PSOE sobre la cuestión agraria.

La CNT, creada en 1910, tenía su principal feudo en la Ribera Alta.La represión en Navarra, en kimetz.org En 1936 llegó a contar con 1600 afiliados en toda la provincia.La utopía libertaria, segada en Navarra, en Diario de Noticias, 23 de diciembre de 2007. Este sindicato tuvo un activismo más amplio que el que se pudiera desprender de su exigua afiliación. Su ideología anarquista con convicciones anticlericales y críticos con el autoritarismo y el Estado, no violenta en Navarra, sino eminentemente cultural y social, rechazando además las convenciones familiares y sexuales, promoviendo un gran número de iniciativas culturales, como es el caso del renombrado Ateneo Libre Acuerdo de Allo promovido por Aurelio Íñigo.Majuelo, Emilio. Anarquistas: ¿qué anarquistas?, en Diario de Noticias, 23 de diciembre de 2007

En 1932 se estableció en Navarra el sindicato nacionalista vasco ELA-Solidaridad de Obreros Vascos (desde 1933 ELA-Solidaridad de Trabajadores Vascos). Durante el período republicano su afiliación se incrementó hasta alcanzar su cénit en 1936, con unos 4200 afiliados. Tenía un carácter menos agrario que los sindicatos de izquierdas.Martínez-Peñuela Virseda, Araceli (1990). Aportaciones al estudio del sindicalismo navarro: ELA-SOV/STV (1911-1936). Revista Príncipe de Viana, ISSN 0032-8472, Año n.º 51, n.º 189, pg. 263-268.