El Partido Comunista de España (marxista-leninista), también conocido por sus siglas PCE (m-l), fue un partido político español de ideología comunista estalinista surgido en 1964 de una escisión en el Partido Comunista de España (PCE). Se enfrentó a la dictadura de Franco y fue el principal impulsor del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP), una organización conocida por haber asesinado a varios policías en los últimos años de la dictadura. Se opuso frontalmente a la reforma promovida por Adolfo Suárez y se excluyó del consenso alcanzado entre las principales fuerzas políticas durante la Transición. Tras la instauración de un régimen parlamentario y la aprobación de la amnistía, abandonó sus métodos violentos y fue legalizado en 1981. Su escaso éxito político y la desaparición de la República Popular Socialista de Albania, su principal apoyo internacional, impulsó al PCE(m-l) a autodisolverse en 1992.

Antecedentes

200px|thumb|La oposición al proceso de desestalinización emprendido por Jrushchov fue uno de los principales motivos de la fundación del PCE (m-l)

En 1953 falleció Stalin y finalizó un ciclo en la Unión Soviética (URSS) y en el movimiento comunista. En 1956 el Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) celebró su XX Congreso, que condenó tanto la política de terror como la de culto a la personalidad de Stalin. A este cambio se sumó la política de «coexistencia pacífica» defendida en el plano internacional por el nuevo líder soviético Nikita Jrushchov. Todo ello produjo la aparición de importantes divergencias acerca de los métodos que se debían utilizar para alcanzar el socialismo y el fin de la hegemonía que el PCUS había venido manteniendo sobre los partidos comunistas de todo el mundo. Las diferencias ideológicas originadas por este proceso de desestalinización produjeron un enfrentamiento entre el PCUS y el Partido Comunista de China (PCCh) — apoyado por el Partido del Trabajo de Albania — pues Mao Zedong seguía reivindicando la obra política de Stalin. Sin embargo, la disputa ideológica encubría la existencia de otra rivalidad basada en la defensa de intereses puramente nacionales entre la República Popular China y la URSS. La crisis se hizo patente desde 1960, pero estalló definitivamente en 1962, con la retirada de los expertos soviéticos de China.

Como consecuencia, desde 1963 se produjeron diversas escisiones en los partidos comunistas de todo el mundo, dando lugar a la aparición de diversos partidos que decían defender las esencias del marxismo-leninismo y que obtenían apoyo financiero de China y Albania. El primero de ellos fue el Partido Marxista-Leninista de Bélgica.

En España, el Partido Comunista de España (PCE) se mostró totalmente fiel al PCUS. En el plano interno, el PCE defendió desde 1956 la llamada «política de reconciliación nacional», que había supuesto el abandono de la vía armada para derribar la dictadura franquista y la adopción de métodos pacíficos. Desde 1963, varios sectores disconformes comenzaron a abandonar el PCE y a mantener contactos tanto con el partido belga como con diversas legaciones diplomáticas chinas.

Por estos motivos, a lo largo de 1963 y 1964 se fueron formando en el interior y en el entorno del PCE varios pequeños grupos disidentes que se movían en torno a cuatro publicaciones: a principios de 1963 se imprimió en Madrid el único número de El Proletario, en el que estaban Lorenzo Peña y Francisco Sandoval; ligeramente posterior fue el también clandestino Mundo Obrero Revolucionario, en el que trabajaba el militante conocido como «Suré», que había sido comisario político durante la guerra civil española; La Chispa se calificaba como el portavoz de la "Oposición Revolucionaria del PCE" y contaba con Elena Ódena; finalmente, desde Colombia se publicaba mensualmente España Democrática, con el veterano militante comunista Paulino García Moya, quien había sido miembro de la unidad miliciana del PCE conocida como «Quinto Regimiento».

Formación (1964-1971)

Nacimiento

Los días 3 y 4 de octubre de 1964 se celebró en Suiza una primera reunión en la que los cuatro grupos disidentes de comunistas españoles establecieron contacto. A principios de noviembre, una treintena de delegados se reunieron en el Teatro Alhambra de París, debatieron sobre la línea política a seguir y eligieron un Comité Central de veinte miembros. Ya en este primer momento se plantearon diferencias ideológicas por parte del grupo de «Suré», que se prolongaron durante las siguientes semanas. Finalmente, del 13 al 17 de diciembre se celebró en un garaje de Bruselas el primer pleno del Comité Central, en el que se constató la escisión del grupo disidente y fueron elegidos un Secretariado y un Comité Ejecutivo. En la dirección figuraban Elena Ódena, Raúl Marco y Paulino García Moya. Los dos primeros eran una pareja residente en Ginebra. Se trataba del primer partido surgido de una escisión del Partido Comunista de España desde que fuera fundado, y que es calificada habitualmente por las fuentes como «pro-china» en el contexto de la época. También es calificada en ocasiones como «maoísta».

Evolución

Durante sus primeros años, el PCE (m-l) tuvo una muy reducida presencia dentro de España y estuvo marcado por las detenciones y las escisiones, muchas veces entre acusaciones de traición, ultraderechismo y fraccionalismo trotskista. Ya en diciembre de 1964 fueron detenidos por la Policía franquista los primeros activistas. En abril de 1965, otro grupo fue detenido al intentar difundir el primer ejemplar de Vanguardia Obrera. En septiembre de 1965, un sector de militantes encabezados por Fernando Crespo abandonaron el partido y crearon las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). A principios de 1966 fue detenido el mismo García Moya, con lo que Elena Odena y Raúl Marco se hicieron con el control de la dirección. En 1968 se produjo otra escisión protagonizada por los integrantes de «El Comunista». Ese mismo año, la entera organización del PCE (m-l) en el interior fue desmantelada por la policía. Finalmente, el partido se organizó basándose en el principio del centralismo democrático en torno a un comité central y un comité ejecutivo, pero sin un secretario general. En su lugar existía un secretariado integrado por tres personas, entre ellas Ódena y Marco, que actúan desde Ginebra.

Durante todo este tiempo, la dirección estuvo en el exterior, y recibió ayudas de China, Albania y el partido belga afín. Sin embargo, en agosto de 1970 se produjo la ruptura con el Partido Comunista de China, provocada tanto por razones tácticas debidas a una aproximación del PCCh al PCE tras abrazar este las tesis del eurocomunismo y distanciarse así del PCUS, como a diferencias ideológicas relacionadas con la defensa por Mao Zedong de la «teoría de los tres mundos». A partir de ese momento, dependió más del Partido del Trabajo de Albania de Enver Hoxha, del que siguió recibiendo apoyo económico y político. Recibió también ayuda de Argelia. Acabó estableciendo su sede central en Tirana, la capital de Albania, y haciendo de Radio Tirana el principal medio de promoción de sus ideas políticas.

Ideario y estrategia política

200px|thumb|Stalin era la principal referencia ideológica del PCE (m-l).

Sus principales referencias ideológicas eran Lenin, Mao Zedong y — en menor medida — Stalin. Además, se basaba en la tradición histórica española de las guerrillas de la guerra de la Independencia española y del maquis de la década de 1940. Pero, sobre todo, enlazaba con la guerra civil española interpretada como Guerra Nacional Revolucionaria. Para acabar con la dictadura de Franco y la que consideraba dominación estadounidense contaba con las teorías sobre la «guerra popular prolongada» y la «democracia popular» elaboradas por Mao. Los instrumentos para lograr ese fin serían tres: el Partido, concebido como vanguardia de la clase obrera; un frente popular que incluye a las masas, a la pequeña burguesía y a algunos sectores de la burguesía; y un Ejército Popular capaz de enfrentarse a las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos.

Desde un principio, el PCE (m-l) atacó sin descanso el «revisionismo» de la Unión Soviética y del Partido Comunista de España de Santiago Carrillo. A este último le calificaba habitualmente como «renegado», «antipatriota» y «agente de la burguesía». Consideraba que tanto la política de reconciliación nacional como el posterior «Pacto para la Libertad» no eran sino maniobras continuistas para maquillar el franquismo y permitir el mantenimiento del poder en manos de la oligarquía. Al mismo tiempo, defendía la labor de Stalin y negaba los crímenes de los que este venía siendo acusado desde su fallecimiento con estas palabras:

Por otra parte, el PCE (m-l) era el partido de la izquierda que con más radicalismo vinculaba la lucha contra el régimen de Franco con la lucha contra el imperialismo estadounidense. Consideraba que los Estados Unidos habían dado soporte a la dictadura a cambio de obtener el control económico de España. Ello, unido a la supuesta dominación militar obtenida con la instalación de varias bases aéreas y una naval en el territorio español, hacía que calificara al país como una «colonia» de EE. UU. Todo ello le permitía dotar a su proyecto revolucionario de un contenido fuertemente nacionalista. Este planteamiento desmesurado fue matizado en 1973 al referirse a España como «moderna semicolonia del imperialismo americano», si bien siguió siendo un eficaz reclamo para atraer a una juventud muy influida por el discurso anticolonialista de la época, que presentaba a los Estados Unidos como el enemigo principal.

El partido profesaba un marcado republicanismo y rechazaba la solución monárquica propuesta por el dictador en la persona del Príncipe de España Juan Carlos de Borbón por considerarla continuadora del régimen. No obstante, la república que defendía no era la instaurada en 1931, sino una república popular y federativa. Este último carácter no quiere decir que el PCE (m-l) promoviera los nacionalismos secesionistas. Por ello afirmaba que

Desde su nacimiento, el nuevo partido alentó la táctica frentista en sus concepciones políticas de lucha contra la dictadura de Francisco Franco. Intentó trasladar al escenario español la estrategia seguida por Mao Zedong veinticinco años antes durante la ocupación japonesa de China: la creación de un frente amplio e interclasista dirigido por el partido comunista. Las ostensibles diferencias entre ambas situaciones no le disuadieron. De esta forma, se habla de un «Frente Democrático Nacional Revolucionario», a semejanza del creado por Mao.El frente creado por Mao Zedong para luchar contra el Ejército Imperial Japonés se denominaba «Frente Unido Nacional Revolucionario». Hasta principios de 1966, los esfuerzos de Paulino García Moya y otros militantes en este sentido solo fructificaron en la construcción de una alianza con el Frente Español de Liberación Nacional creado por el antiguo ministro Julio Álvarez del Vayo.

En cuanto a su metodología, desde un principio defendió que la violencia revolucionaria era una «necesidad ineluctable» para la lucha antifranquista y la «lucha armada» fue para el partido una seña fundacional.

En 1968 enunció las que consideraba «leyes generales» de la revolución:

Sus órganos de expresión fueron las publicaciones Vanguardia Obrera y Revolución Española.

El FRAP (1971-1975)

200px|thumb|derecha|Tras su ruptura con Mao en 1970, el principal apoyo del PCE (m-l) fue el Partido del Trabajo de Albania liderado por Enver Hoxha.

La gestación del FRAP