La crisis china en Panamá de 1913 fue un conflicto político entre el gobierno panameño de Belisario Porras y la colonia china asentada en Panamá, quien reaccionó a las medidas antiinmigración establecidas en la Ley 50 del 24 de marzo de 1913, que endureció las condiciones de permanencia de la colonia en el país y buscaba una deportación masiva. Estas medidas fueron el reflejo de un sentimiento xenofóbico en los primeros años de la vida republicana de Panamá, que buscaba sobre todo prohibir la entrada de inmigrantes de algunas zonas de Asia (en especial desde China) y el norte de África.
La situación había escalado el 9 de septiembre de 1913, cuando la colonia china en Panamá, con el apoyo del cónsul de la República de China Owyang King, decidió negarse a realizar un costoso y complicado registro so pena de encarar la deportación. El gobierno panameño respondió el 17 de septiembre con el retiro del exequatur consular a King y el cierre de la oficina consular china. La legación diplomática estadounidense asumió la tutela legal de la colonia china a través de Cyrus F. Wicker, secretario de la legación, y el gobierno panameño decidió aflojar algunas medidas luego de las negociaciones, pero la oposición criticó y acusó al gobierno de ceder ante los chinos, obligando al gobierno panameño a reasumir una postura de expulsión.
Tras meses de situación complicada, el 17 de noviembre de 1913 los comerciantes chinos se acogieron al cierre de sus negocios bajo la excusa de inventario, causando sorpresa e indignación de parte de los panameños, ya que parte del movimiento comercial de la ciudad capital estaba manejado por los chinos. Esto generó en una contraprotesta de ciudadanos panameños, donde 1500 personas se reunieron en la plaza de Santa Ana y lanzaron consignas nacionalistas en apoyo al gobierno.
Debido al constante apoyo de las autoridades estadounidenses a la colonia china, el gobierno panameño aceptó suavizar las medidas y evitar una deportación a gran escala el 3 de diciembre. Luego que la Corte Suprema de Justicia de Panamá decidiera no acoger recursos legales de los chinos, éstos optaron finalmente por registrarse en apenas un día llegando a la cifra de 7267 inscripciones de varones.
Antecedentes
Primeras oleadas thumb|220px|La construcción del ferrocarril de Panamá condujo a la llegada de la primera colonia china al país en 1854. La presencia de chinos en Panamá se remonta a 1854, con la construcción del ferrocarril transístmico que recorre la parte más angosta del istmo de Panamá, con terminal en la capital panameña. La conformación de la primera colonia con 1262 chinos que ayudarían en el ferrocarril (fueron traídos como culíes, con paga muy baja pero con alta rentabilidad) sería opacada por constantes problemas derivados por la discriminación, el malsano estilo de vida, la nostalgia por su tierra natal y la restricción del consumo de opio, quedaron propensos a enfermedades mortales y a una ola de suicidios colectivos en la localidad de Matachín, donde fueron alojados. La tragedia ocasionó la muerte de 567 miembros de la colonia, muchos de éstos a través del suicidio. Del resto que sobrevivió, varios optaron por el canje comercial con gente de Jamaica (207 personas), Costa Rica (77 personas) y California (30 personas); mientras que los demás decidieron quedarse en Panamá. Debido a la lejanía de la nación que los representaba, la legación estadounidense adoptó el papel de representante legal de la colonia china.
La colonia china sobrevivió en chozas en las zonas de extramuros de la capital, conocida también como arrabal, y construyeron huertos agrícolas en la zona que actualmente ocupa el Instituto Nacional de Panamá. Las cosechas generadas por la colonia china eran vendidas a través del mercado público o a través de la venta de puerta en puerta. Con el inicio de la construcción del canal de Panamá por parte de los franceses en la década de 1880, la migración de chinos a Panamá fue notable con la llegada de tres olas de trabajadores hasta 1895, aunque con el quiebre del canal francés éstos comenzaron a dispersarse por el territorio panameño estableciendo tiendas minoristas y pequeñas empresas, especializados en la venta de productos de origen chino y japonés, sin ningún tipo de restricción por parte de las autoridades colombianas. En 1882 se fundó la primera sociedad china, que ayudó a ancianos chinos en situación vulnerable y eventualmente se convirtió en 1904 en la Sociedad de Beneficencia China de Panamá.
No obstante, el crecimiento de la colonia china en Panamá estaba generando roces con la población local, ya que muchos de estos trabajadores venían originalmente como culíes (una vez culminado el contrato debían regresar a China), pero la situación irregular en donde eran sometidos a un tráfico injusto, los hacía imposible de regresar a su país de origen y se quedaban en Panamá. Se presume que para finales del existieron alrededor de 3000 chinos varones. Los chinos comenzaron a acaparar el comercio al por menor, sobre todo en el negocio de las abarroterías, lo que causó rencor en la población local. La imposibilidad de integración con la sociedad panameña, los diferentes rasgos fisonómicos y el aparente mal aura de los chinos sobre todo con su notable dependencia al opio, generó un creciente sentimiento sinofóbico en Panamá, y se llegó a crear la Sociedad Anti-China de Panamá en 1890, pero el gobierno colombiano resolvió con desautorizarlo el 8 de agosto del mismo año, aduciendo que la migración china era legal en el país. La colonia china dependía de los cónsules estadounidenses en las ciudades de Panamá y Colón, debido a que Colombia y China no mantenían relaciones diplomáticas directas.
Inicios del thumb|200px|Pablo Arosemena, propulsor en 1904 de la prohibición de la migración de asiáticos a Panamá, en especial con los chinos. Con el inicio del se dio la fase de construcción del canal por parte de los estadounidenses y además Panamá se convirtió en una nación independiente. La colonia china se había expandido por el área de Santa Ana, El Chorrillo y La Boca, en especial con la conformación de un barrio chino en el área de Salsipuedes y el Terraplén. Pero, el advenimiento de la nueva nación condujo a que el gobierno panameño evaluara medidas estrictas antiinmigración, asumiendo posturas similares a la del gobierno estadounidense que había restringido la migración de chinos en su país (Ley de Exclusión China de 1882), y a través de la Convención Nacional Constituyente se emitió la ley 6 del 11 de marzo de 1904 que prohibió la inmigración de chinos, turcos y sirios a Panamá. El presidente de la Convención, Pablo Arosemena, sustentó esta medida en la prohibición de la inmigración asiática y en un eventual orden estricto en su conducta e higiene ante los panameños, y apelando al chauvinismo consideraba que los chinos se constituían en una competencia desleal, que aceptaba pagos por debajo comparado con los nacionales. Sin embargo, la prohibición de 1904 era insuficiente, ya que la crisis política en China se hacía más notable y había huecos e irregularidades en los procedimientos migratorios, logrando ingresar en grandes números en clandestinidad.
La ley de 1904 fue reglamentada a través del decreto 35 del 15 de abril del mismo año, que contenía 47 artículos y los modelos de registros de inscripción, también incluía minuciosos y complejos procedimientos para divulgar la nueva ley e instruir a los alcaldes de los distritos en el registro de quienes formaban parte de las migraciones prohibidas. Adicionalmente, el decreto 35 de 1904 fue complementado con el decreto 74 del 14 de mayo de 1906, que atendía una cuestión con las esposas e hijos menores de los migrantes.
El 25 de marzo de 1907, Panamá comenzó a tener acercamientos directos con la dinastía Qing. Poco después, el 21 de septiembre de 1907 se promulgó el decreto 14, que derogaba los decretos de 1904 y 1906, aduciendo que se estaban produciendo algunos excesos y que el espíritu de la ley 6 no se estaba cumpliendo con ellos.
En 1908 se tenía contabilizado que 519 de los 653 comercios establecidos en la capital panameña eran de propietarios chinos. No obstante, la creciente discriminación contra los chinos obligó a que las autoridades de ese país establecieran en 1909 un consulado en la capital panameña para atender estos casos, y nombraron a Owyang King, antiguo cónsul chino en Vancouver como el nuevo cónsul en Panamá, llegando al año siguiente. Adicionalmente en 1909, Wu Tingfang, ministro plenipotenciario chino en Estados Unidos y concurrente en México, Cuba y Perú, hizo una escala en Panamá mientras iba de viaje a Perú, y constató que habían más de 3000 comerciantes y muy pocos obreros, dispersos en las ciudades de Panamá y Colón, con ingresos de más de 10 millones de dólares y con numerosos comercios establecidos en las riberas del canal, pero que recibían constante maltrato al no haber un cónsul acreditado localmente.
Por parte del gobierno panameño, se siguió reformando la ley 6 de 1904 y se dispuso a través de la ley 28 del 6 de febrero de 1909 y el Decreto 12 del 22 de febrero de 1909, la flexibilización de algunas condiciones de reemplazo de nuevos comerciantes chinos en comercios legalmente establecidos (lo que conllevó al registro de dichos comercios y sus empleados) y la salida autorizada de chinos residentes legalmente en Panamá hasta por dos años. Sin embargo, con el decreto 42 del 24 de junio de 1909 se prohibió el registro y emisión de carta de ciudadanía a las esposas e hijos de los migrantes asiáticos que estaban laborando en Panamá, debido a que eso podría ocasionar un crecimiento explosivo de las colonias migrantes.
Según el primer censo nacional de 1911, de los 336 742 habitantes que fueron censados en el territorio panameño, unos 2003 eran de origen chino, aunque se presume que la cifra real estaba alrededor de los 7000 chinos. Éstos se encontraban aglomerados en las ciudades de Panamá, Colón y Bocas del Toro.
El sentimiento sinofóbico creció tanto que en 1912 el diputado de la Asamblea Nacional de Panamá Nicolás Justiniani presentó un proyecto de ley que buscaba la expulsión total de los chinos en Panamá. La propuesta radical no tuvo acogida, pero se emitió el Decreto 2 del 11 de enero de 1912 que buscaba aumentar la vigilancia de los chinos que entraban y salían del país, con el fin de no burlar la ley de 1904.
La crisis
Efectos de la Ley 50 de 1913
Dada la situación surgida en el año anterior, la legación china en Washington D. C. solicitó el 13 de marzo de 1913 al Departamento de Estado de Estados Unidos que interviniera a través de sus agentes diplomáticos para ayudar a la colonia china, ya que se estaba discutiendo en la Asamblea Nacional un proyecto de ley que imponía un severo registro de todos los chinos. Al poco tiempo, se aprobó la Ley 50 del 24 de marzo de 1913, que contenía 40 artículos y derogó a las leyes de 1904 y 1909, imponiendo nuevas prohibiciones y complicando más la permanencia de los migrantes.