Un rikishi (力士), sumōtori (相撲取り) o, mas coloquialmente, osumōsan (お相撲さん), es un luchador de sumo. Aunque el término se utiliza para definir a todos los luchadores que participen en los combates de dicho deporte, este es frecuentemente utilizado para referirse a los luchadores de sumo profesional empleados en la Asociación Japonesa de Sumo y los cuales participan en los torneos (llamados honbasho) celebrados anualmente en Japón, el único país en donde el sumo es practicado a nivel profesional.

Los rikishi profesionales siguen ritos y tradiciones que se remontan al período Edo, y por ende, deben seguir códigos y costumbres que rigen su vida diaria y que además los distinguen de otros artistas marciales. Su vida profesional orbita al rededor de la observancia de las reglas tradicionales que se aplican tanto a su vida en la comunidad hasta incluso en la manera en la que se visten, esta última variando dependiendo del rango que el luchador haya alcanzado durante su carrera.

De diferentes nacionalidades, los rikishi son los únicos empleados de la Asociación Japonesa de Sumo que pueden llegar a administrar la organización y formar parte del gabinete de directores de la misma una vez que se hayan retirado. Sin embargo, solo a una pequeña fracción de luchadores se le es ofrecida esta oportunidad, dejando a la gran mayoría de los retirados en una posición bastante precaria.

El número de rikishi activos tuvo su punto más álgido en mayo de 1994, con un total de 943 luchadores, justo en la cima de la popularidad del dúo "WakaTaka", sin embargo, este número ha declinado a 599 para enero de 2024. El declive en la cantidad de reclutas que aplican para ser luchadores profesionales es un tema importante en el sumo, ya que regularmente se registran números récord muy bajos, poniendo en riesgo la existencia del deporte.

Terminología En el uso popular, el término rikishi se refiere solamente a los luchadores de sumo profesional y es una alternativa al término sumōtori (相撲取り, literalmente "practicante de sumo") o al más coloquial osumōsan (御相撲さん o お相撲さん, literalmente "honorable señor sumo"). Ha sido destacado por varios autores como Dorothea Buckingham y Mark Schilling que estos términos deben ser usados preferentemente para referirse a los luchadores de sumo, ya que el sumo en sí mismo tiene muy poco o casi nada en común con la lucha grecorromana, siendo más cercano al judo o el aikido. También se ha recalcado que es un error llamar "luchadores" a los competidores de los combates de sumo.

Los dos caracteres kanji que componen la palabra rikishi tienen los significados de "fuerza" o "poder" (力) y "guerrero" o "samurai" (士); respectivamente, y más idiomáticamente, el término puede ser definido literalmente como "hombre fuerte" o "guerrero poderoso".

El término sumōtori es a menudo definido como un nombre colectivo más apropiado para referirse a los luchadores como grupo o individuos. El mismo término proviene de la abreviación de la palabra sumo no toride (相撲の取手), utilizado a principios del período Edo para definir a los luchadores de sumo. No hay ninguna implicación jerárquica entre rikishi y sumōtori, ambos términos siendo intercambiables. Sin embargo, algunos luchadores prefieren ser referidos por el término osumōsan.

Otros términos más prestigiosos existen para referirse a aquellos luchadores que hayan alcanzado las dos divisiones más altas en el sumo profesional (jūryō y makuuchi). La palabra sekitori se refiere exclusivamente a un rikishi de alto rango, con un estatus más significativo, privilegios y un salario mayor que el de sus contrapartes, excluyendo así a los de bajo rango. Los luchadores calificados como sekitori también reciben el sufijo "-zeki" (関【ぜき】, literalmente "barrera") al final de sus nombres de ring (shikona). Este término, encontrado también en los rangos sekitori (関取), ōzeki (大関) y sekiwake (関脇), proviene de la palabra sekisho (関所), una barrera en los caminos que se utilizaba para controlar el movimiento de las personas de un lugar a otro en Japón. En el Japón feudal, muchos luchadores eran reclutados de los grupos de hombres grandes y fuertes que resguardaban los sekisho. Luego, el sufijo "-zeki" paso a significar un "rendimiento invicto" en el sumo profesional.

Historia

Orígenes de los luchadores

miniaturadeimagen|358x358px|Haniwa de un luchador de sumo.Varias menciones a luchadores pueden ser encontradas en tradiciones que preceden al surgimiento del sumo en Japón, dispersas en diferentes partes del continente asiático. En Corea, dentro de las tumbas del valle de T'ung-kou; se pueden visualizar murales que representan a luchadores vistiendo una especie de taparrabo aparentemente realizando duelos de lucha para el placer de los nobles cortesanos. Indicios de diversas actividades de lucha han sido demostradas tras la exhumación de las estatuillas haniwa de lo que parecen ser luchadores utilizando vestimenta de lucha coreana que se remontan al período Kofun. Después de la incorporación del sumo en los mitos y leyendas japonesas, empezaron a surgir historias de luchadores poderosos en el Nihon Shoki (uno de los primeros registros históricos de Japón), y con ello los primeros registros de combates realizados durante el período del Reinado Yamato. Al mismo tiempo la función del luchador de sumo empezó a aparecer bajo el término sumai-bito (相撲人, literalmente "persona de sumo"). Estos últimos eran conscriptos de las provincias enviados a la corte Heian como un tributo organizado por los gobernadores locales los cuales, con el objetivo de suministrar participantes a las festividades de la corte, le ordenaban a las comunidades enviar a la capital a aquellos hombres que tuviesen cualidades para la lucha, carrera de caballos y arquería. Aunque para aquel tiempo los luchadores gozaban de un cierto grado de reconocimiento, con algunos incluso siendo reclutados para ser guardias en el palacio real, enviar a luchadores era una obligación en todo el territorio de Japón, y cualquier retraso era castigable con el encarcelamiento. En el año 821, varios códigos parecidos a la primera etiqueta implementada en el deporte, se introdujeron en la corte para poder organizar los torneos realizados durante los banquetes. Tras el ascenso al poder del clan Minamoto, el sumo y sus luchadores pasaron de ser una simple práctica de entretenimiento en la corte a ser un verdadero arte marcial con características militares. Durante el período Sengoku, Oda Nobunaga convirtió al sumo en un deporte popular, ayudado con el surgimiento de las grandes ciudades (como Edo, Osaka, Sendai y Nagoya), las cuales muy pronto empezaron a disputarle el monopolio a la ciudad capital de Kioto, en aquel momento la única metrópolis en todo Japón. Estos nuevos centros culturales vieron el surgimiento de grupos de lucha tanto del lado de los plebeyos como de las clases nobles guerreras, las cuales formaban parte de las festividades en los santuarios.

Período Edo y estructuración del sumo Durante el período de paz establecido por el shogunato Tokugawa, Japón experimentó un período de indigencia sin precedentes en varios grupos de samurai los cuales habían perdido sus privilegios sociales otorgados por sus antiguos maestros, estos últimos siendo depuestos o asesinados para que el shogunato pudiera adquirir el control del país. Estos samurai sin maestro, denominados rōnin, no podían participar en ninguna actividad bajo este estatus social sin el riesgo a ser castigados, y con el nuevo período de paz, se volvió casi imposible ser reclutado por los señores locales los cuales ya no necesitaban organizar un séquito militar considerable. Durante el mismo período, el sumo se fue estableciendo a sí mismo como un deporte popular, y dos extremos coexistieron al mismo tiempo. Por un lado estaban ciertos clanes poderosos (como el Kishū Tokugawa, Maeda, Ikeda, Matsudarai, Sakai y Hosokawa) que formaban grupos de luchadores organizados en casas reales llamadas geisha-gumi (芸者組, literalmente "grupo de geisha"), y los elevaban al estatus de vasallos. En el otro lado, estaban los grupos de rōnin que no tenían opción más que utilizar sus habilidades marciales para competir en torneos de sumo callejeros llamados tsuji-zumō (辻相撲, tsuji-sumo, literalmente "luchas de esquinas de calle"), para el entretenimiento de los peatones. De manera similar, varios grupos de sumo callejeros se formaron y empezaron a hacer giras por todo Japón, a veces con la ayuda de templos que ocasionalmente los reclutaban para formar parte de las festividades religiosas y también para que los sacerdotes pudiesen recaudar fondos para la construcción de nuevos templos.centro|miniaturadeimagen|598x598px|Ilustración de Poderosos Luchadores de Sumo Profesional en Japón realizada por Utagawa Kuniteru II (1867).Eventualmente, los intercambios entre los rōnin deshonrados y los plebeyos que formaban parte de los enfrentamientos en los torneos, generó varios conflictos relacionados a apuestas de dinero. Como resultado hubo muchas peleas e incluso hasta muertos por esto. Durante el período Keian, el orden público se alteró tanto que en 1648, las autoridades de Edo emitieron un edicto que prohibió los combates de sumo callejeros y aquellos eventos que se organizasen con el objetivo de levantar fondos durante las festividades. Estos edictos, sin embargo, no se detuvieron allí, teniendo un impacto mucho mayor sobre los luchadores por más de treinta años con la publicación de una orden de prohibición del uso del shikona, o nombre de ring, una tradición observada desde el período Muromachi. Al mismo tiempo, se enviaron instrucciones a los señores locales para que recortaran costos en el mantenimiento de sus grupos, por lo que la existencia de los luchadores avasallados cesó totalmente. En las siguientes dos décadas, los luchadores, ahora sin ningún tipo de ingreso, decidieron enviar una petición a las autoridades para que levantasen la prohibición, formando coaliciones de intereses para protegerse entre ellos mismos de cualquier represión violenta en su movimiento.

En 1684, un rōnin llamado Ikazuchi Gondaiyū (雷 権太夫), líder de una de estas coaliciones, obtuvo el permiso para realizar un torneo después de haber propuesto una nueva etiqueta asociada a la organización de los mismos. De hecho, la sistematización del sumo en Edo (con la introducción del primer dohyō y el uso estricto de los primeros cuarenta y ocho kimarite) fue de la mano con la autorización de los torneos de sumo. Dado que el sumo inevitablemente se sistematizó, se implementaron nuevos métodos de clasificación tras el desarrollo en el uso del banzuke y la introducción de los rangos, komusubi, sekiwake y ōzeki'.miniaturadeimagen|El ōzeki Asahio Tarō I con su keshō-mawashi portando el blasón de los "gorriones y el bambú" (take ni suzume) del clan Date, ya que este luchaba para el Dominio Uwajima.