Frisia occidental (; ) es un término geográfico, histórico y cultural que hace referencia a los territorios tradicionalmente frisones al oeste del Dollard (bahía al norte de la frontera alemana-neerlandesa).
La región entera (en sus distintas acepciones) está ubicada en los Países Bajos y, en su acepción más genérica, es la más grande de las tres divisiones históricas de las tierras frisias, junto a la Frisia oriental (al otro lado del Dollard) y la Frisia septentrional (Schleswig-Holstein), ambas pertenecientes hoy en día a Alemania.
Terminología En su significado histórico más incluyente, la Frisia occidental abarcaría gran parte de las áreas que componen las actuales provincias neerlandesas de Groninga, Frisia y Holanda Septentrional. Esta última corresponde a la histórica Frisia occidental, y durante el período de las Provincias Unidas su gobierno formaba parte de los Estados de Holanda y Frisia Occidental. Hasta hoy, el escudo de esta provincia consiste en las armas combinadas de ambos condados históricos.
Por otra parte, comúnmente en su uso actual, el término suele tener un significado más contemporáneo: Internacionalmente, suele referirse a la propia provincia de Frisia (siendo la región propiamente frisona más occidental), mientras que su significado más común dentro de los Países Bajos se circunscribe a la relativamente pequeña actual región de Frisia Occidental, ubicada en el noreste de Holanda Septentrional. Esta discrepancia entre nombre contemporáneo y designación histórica es común también en otras partes de Frisia y en general (véase Frisia oriental vs. Frisia oriental (península) y Frisia septentrional vs. Distrito de Frisia Septentrional).
Consideraciones lingüísticas Desde un punto de vista académico (y que prevalece en general en las lenguas germánicas salvo el neerlandés), el término Frisia occidental cobra una perspectiva lingüística, es decir, el área donde se hablaba históricamente el frisón occidental en sus distintas variedades (considerablemente más extensa que el territorio que reúne a los hablantes de este idioma en la actualidad, aunque fragmentada a lo largo de la historia). Esta área abarcaría la totalidad de la provincia de Frisia (entre el lago de IJssel y el Lauwers, y parte de las islas Frisias occidentales), más la región de Ommelanden del norte de Groninga. También incluye la anteriormente mencionada pequeña región norholandesa homónima.
En los últimos siglos, la frontera entre Países Bajos y Alemania ha constituido también la línea divisoria entre las Frisias occidental y oriental. Se sigue considerando, por tanto, que la totalidad de la Frisia occidental se encuentra en territorio neerlandés y la oriental en territorio alemán. La división lingüística entre ambas regiones, no obstante, no siempre se ha mantenido a raya con las circunstancias geopolíticas. Anteriormente, en la Frisia oriental se hablaban dialectos del frisón oriental, cuya variante occidental, el frisón del Ems (sobre todo en algunas de sus modalidades), compartía una zona de continuo dialectal e inteligibilidad mutua con el frisón occidental. En otras palabras, al norte de la franja formada entre la frontera de ambos países, que comienza en el Dollard en el norte y avanza hacia el sur, y el río Ems, que desemboca en la misma bahía y corre en paralelo adentrando en territorio alemán, hay una zona de ambigüedad lingüística que traza una frontera un tanto indefinida entre la Frisia oriental y la occidental.
Consideraciones históricas izquierda|miniaturadeimagen|División de Frisia según el Lex Frisionum, con la Frisia occidental extendiéndose hasta la actual frontera belga.|175x175pxminiaturadeimagen|Ommelanden, en el norte de la provincia de Groninga, crea el continuo frisón entre la provincia de Frisia y la frontera alemana con la Frisia oriental. A lo largo de la historia hubo distintas definiciones y modelos de división de las tierras frisias, y el término Frisia occidental, como otros, ha sufrido alteraciones en su definición y significado. En la segunda mitad del I milenio, no se solía incluir al litoral de Schleswig, más al norte (suroeste de la península juta), que posteriormente sería conocido como Frisia septentrional, aunque se consideraba tierra de frisones y su origen anterior a las migraciones germánicas. El reino de Frisia (Magna Frisia), que precedió a la conquista franca, se extendía desde la desembocadura del Weser hasta la línea Brujas-Gante. Se trataba, por tanto, de un concepto mucho más amplio, que, en su parte occidental, cubría la totalidad del litoral neerlandés, adentrándose en territorio belga (en la actualidad).
La primera clara definición de una Frisia occidental se da a finales del , en el Lex Frisionum (el derecho frisón bajo el dominio franco, anterior a la Libertad frisia), que dividía el anterior reino en tres Frisias: occidental, media y oriental. Bajo esta definición (que tampoco incluía la Frisia septentrional), la Frisia occidental seguía cubriendo todo el litoral neerlandés —un área definido en el texto entre el Zwin, en la actual frontera con Bélgica, y el Vlie, a la altura de las islas Frisias occidentales—; es decir, las actuales provincias de Holanda Septentrional, Holanda Meridional y Zelanda, en tiempos de auge de los asentamientos frisones en esta región y sus guerras contra los normandos. A su vez, la Frisia media ocupaba la mayor parte de la región comúnmente denominada Frisia occidental (la definición principal anteriormente explicada). La separación entre una Frisia media y una occidental correspondía a una antigua demarcación de siglos anteriores, que asignaba a las tierras más al oeste el nombre de Frisia Citerior (‘Frisia cercana’) y a la región colindante al este el de Frisia Ulterior (‘Frisia lejana’).
Población y lengua
Los habitantes históricos de las tierras neerlandesas de habla frisona se denominan frisones occidentales. En la literatura inglesa y alemana —y generalmente en su acepción internacional—, la expresión ‘frisones occidentales’ hace referencia a la población de frisones étnicos en los territorios administrados por los Países Bajos.
En los Países Bajos, sin embargo, con ‘frisones occidentales’ se refiere a los actuales habitantes de la pequeña región homónima al norte de la provincia de Holanda Septentrional, cuya gran mayoría, un 92 %, no son frisones étnicos (tratándose, por tanto, de una denominación estrictamente geográfica y no étnica). De manera similar, el dialecto regional que se habla aquí no es una variedad del frisón sino del neerlandés, llamada neerlandés de Frisia Occidental (eso sí, históricamente influenciada por el idioma frisón). Los pocos que hablan frisón en esta región usan un habla peculiar, de carácter más conservador y con limitada interinteligibilidad con el dialecto principal, que guarda similitudes con el frisón de la isla de Texel.
A su vez, en la provincia de Frisia, los frisones étnicos (un grupo mucho más abundante) sí reciben comúnmente un gentilicio propio: los Westlauwer; a saber: los frisones de las tierras al oeste del Lauwers. Es aquí donde se conserva la lengua frisona occidental en su variedad más hablada. Entre los 660 000 frisones neerlandeses existentes a día de hoy, la mayoría de habitantes de esta provincia, unos 400 000 han conservado la lengua frisona a nivel de conversación, junto al neerlandés. Se trata de una proporción considerable en comparación con los hablantes de las demás lenguas frisonas (la septentrional y la oriental, esta última muy amenazada), circunstancia que se ha dado gracias a los eventos geopolíticos particulares de los Países Bajos a lo largo de la historia, muy distintos a los acontecidos en territorio alemán.
Historia
Período vikingo La época de las invasiones normandas de Frisia sigue muy presente en la identidad frisona y se conmemora en algunos eventos. Si bien, mientras que en la Frisia Orientalis, los vikingos fueron derrotados definitivamente en 884 en la batalla de Norditi, en el caso de la Frisia Occidentalis tardarían unos dos siglos (entre 810 y 1007) hasta cejar definitivamente en sus campañas frisias.
Entre 850 y 885, gran parte de la Frisia occidental quedó en manos de los daneses Hrørek (Rorik) y Gudfrid (Godofredo), cuyo control de la región como gobernantes sería pactado con los monarcas carolingios. Fue el primer y único duradero gobierno vikingo jamás establecido en tierras frisonas. Esta época tocaría su fin con la violenta muerte de Gudfrid en 885 de la mano de un grupo de nobles frisones y sajones, dando pie a una nueva aristocracia local, que más tarde se iría menguando cediendo ante un poder campesino, que culminaría con la Libertad frisia.
Antecedentes Los primeros ataques vikingos a la costa frisona tuvieron lugar siendo tierra franca bajo el reinado de Carlomagno. Generalmente se considera que estos ataques, a diferencia de las redadas vikingas a sitios más prósperos, tuvieran en un principio un objetivo político debido a los acontecimientos en Schleswig en años anteriores: A principios del , la tensión entre daneses y francos fue creciendo rápidamente en torno al Eider, sobre todo en la región costera (correspondiente a la más tardía denominación de Frisia septentrional), con su importancia para el comercio regional. Tras haber derrotado a los abodritas (quienes unos años antes habían expulsado a los sajones, entonces enemigos de los francos), estos, como algunos comerciantes daneses insatisfechos con la gestión danesa del territorio (que aglomeraba a daneses, frisones, jutos, sajones y eslavos) y otros disidentes expulsados de Dinamarca por sus aspiraciones políticas, recibieron protección de Carlomagno, estableciendo un frente contra el rey Godofredo, cuyo ejército se imponía militarmente en la región. Para hacerle frente, en 807 Carlomagno pactó con un familiar del Godofredo, el ambicioso Halfdan, garantizándole a cambio de su apoyo la exención del pago de impuestos a su rey (siendo caudillo local, parte de sus botines y de los impuestos recaudados a la población local debieron de ser enviados al rey danés). Desde Hedeby, lugar de importancia estratégica para los daneses, y sobre todo para un Godofredo obcecado desde hacía años con la defensa de la frontera sur de sus dominios ante una invasión franca, Halfdan se declaró rey local y vasallo de Carlomagno. El pacto fue considerado un casus belli por el rey danés.
Expansión En 810, Godofredo, en su última acción militar, reunió una flota de unos doscientos barcos, con los que saqueó gran parte de las costas de las Frisias oriental y occidental. A la vez que reclamaba el litoral esleswicense como territorio danés, estableció en las regiones frisias más al sur —en ambos lados de la antigua Magna Frisia— un arancel de cien libras a todos sus habitantes, ya fueran comerciantes o campesinos. Para proteger la costa oeste de su imperio, Carlomagno, tras años de intentos de defender el territorio con tropas frisonas (se cree que hasta concedió a los frisones un privilegio especial, que más tarde daría pie a la tradición local que considera al mítico emperador el promotor original de la Libertad frisia, cosa muy poco probable), siguiendo el ejemplo de Halfdan, contrató a otros cabecillas vikingos locales a cambio de una recompensa económica, para hacer frente a las redadas nórdicas.