Las protestas en Georgia de 2024-presente son una ola de manifestaciones masivas en toda Georgia de corte europeísta, independentista y antirrusas contra el gobierno de Sueño Georgiano iniciadas el 28 de octubre de 2024.

Las manifestaciones estallaron tras las elecciones parlamentarias del 26 de octubre de 2024. Ese día el partido gobernante Sueño Georgiano obtuvo una clara victoria del más del 54% de los votos, según los datos oficiales. Inmediatamente surgieron denuncias de fraude; observadores electorales afirmaron haber descubierto un «esquema de fraude a gran escala» que favoreció al partido gobernante. La presidenta Salomé Zurabishvili –exmiembro de la oposición– se negó a reconocer los resultados, acusando al gobierno de usar «tácticas al estilo ruso» para torcer las elecciones. Bajo el lema de «¡No nos robaron solo el voto, nos robaron el futuro!», miles de georgianos salieron a las calles de Tiflis la noche del 28 de octubre. Luego, a fines de noviembre, las protestas crecieron aún más cuando el gobierno anunció la suspensión de las negociaciones de adhesión a la Unión Europea (UE), desencadenando enfrentamientos con la policía y barricadas frente al Parlamento.

Las manifestaciones fueron respondidas con medidas represivas que incluyeron gases lacrimógenos, gas pimienta y balas de goma, así como cañones de agua que, según los manifestantes y periodistas, estaban mezclados con productos químicos o alérgenos para disolver las protestas. Los manifestantes respondieron a la policía levantando barricadas en las carreteras creadas a partir de contenedores de basura y desechos para frenar el avance policial, y emplearon artefactos pirotécnicos, cócteles molotov, piedras y punteros láser como armas para atacar y desorientar a los agentes. La oposición ha hecho llamados a la desobediencia civil y a la huelga general.

Sueño Georgiano ha sido acusado de contratar a Titushkis –grupos violentos– para agredir a políticos opositores y a periodistas. Como contramedida, varios activistas y manifestantes han organizado «grupos de autodefensa».

El primer ministro, Irakli Kobajidze, ha dicho que no es la Policía sino los manifestantes los «responsables de la violencia sistemática» y aseguró que la oposición «recibe fondos de países extranjeros para orquestar la violencia en las calles».

La presidenta, Salomé Zurabishvili, que respalda las protestas, denunció un uso «desproporcionado de la fuerza por parte de la policía, arrestos masivos y maltratos contra los manifestantes». El Defensor del Pueblo del país, Levan Yoseliani, acusó a la Policía de «actos de tortura» contra los manifestantes tras haber visitado centros de detención, alegó que muchos detenidos presentan «graves heridas en la cabeza y en los ojos».

A la fecha del , las manifestaciones han dejado más de 400 heridos, 500 detenidos, 171 policías heridos y 70 periodistas agredidos.

Los medios y el gobierno han hecho paralelismos entre las protestas y el Euromaidán, que se trató de un conjunto de protestas que sacudió a Ucrania entre los años 2013 y 2014, otra ex-república soviética cuya población, al igual que Georgia, en su mayoría buscaba acercarse a la Unión Europea, pero el gobierno de Kiev de entonces congeló los acuerdos con dicha organización y optó por una postura de acercamiento a Rusia, lo que provocó el enojo del sector europeísta y avivó las llamas de una revolución que puso fin al mandato del presidente.

Antecedentes Negociaciones para una eventual adhesión de Georgia a la Unión Europea

Opinión pública hacia la Unión Europea

Sueño Georgiano El actual partido gobernante, Sueño Georgiano, surgió en diciembre de 2011 de la mano del político y multimillonario, Bidzina Ivanishvili, empezó como un movimiento que organizaba distintas actividades políticas y convocaba manifestaciones masivas contra el gobierno del expresidente Míjeil Saakashvili. Cuatro meses después, el 21 de abril de 2012, Sueño Georgiano se lanzó como partido político. Como Ivanishvili no era ciudadano georgiano en el momento de la sesión inaugural del partido, el abogado Manana Kobajidze fue elegido presidente interino y del partido.

El 21 de febrero de 2012, Ivanishvili formó una coalición parlamentaria centrada en su partido en conjunto con el Partido Republicano de Georgia, Nuestra Georgia – Demócratas Libres y el Foro Nacional, comprometiéndose a adoptar un enfoque más pragmático con Rusia, pero manteniendo al mismo tiempo una política exterior orientada a una mayor integración con Occidente y con la OTAN.

Sueño Georgiano venció al partido gobernante Movimiento Nacional Unido en las elecciones parlamentarias de 2012, formando una coalición con otros seis partidos de oposición, consiguiendo el 54.97 % de los votos y 85 escaños en el parlamento. Desde entonces, Sueño Georgiano a gobernado de forma ininterrumpida.

Tras la primera victoria electoral de Sueño Georgiano, su fundador Bidzina Ivanishvili se convirtió en el 10.º Primer ministro de Georgia y desempeño el cargo desde octubre de 2012 hasta noviembre de 2013, luego del fin de su mandato afirmó que abandonaría la política; sin embargo, varias fuentes lo consideran como la eminencia gris que controla el proceso político georgiano desde las sombras. Después de "regresar" formalmente a la política en 2018 como nuevo presidente del partido gobernante, Ivanishvili volvió a afirmar que dejaba la escena política atrás en 2021, solo para protagonizar otro regreso a fines de 2023 como presidente honorario de Sueño Georgiano.

A pesar de las promesas iniciales de un mayor acercamiento con la Unión Europea por parte de Sueño Georgiano, a través de los años el partido se ha volcado cada vez más hacia una visión euroescéptica iliberal, sus críticos lo acusan de haber adoptado una política exterior antioccidental y prorrusa. Acusaciones que el partido niega reiteradamente. También ha sido acusado de soborno de votos, retroceso democrático, autoritarismo y de gobierno autocrático.

Salomé Zurabishvili Salomé Zurabishvili es una política franco-georgiana que fungió como ministra de relaciones exteriores de Georgia entre 2004 y 2005 durante el gobierno de Míjeil Saakashvili. Como ministra de relaciones exteriores, Zurabishvili firmó acuerdos clave con la OTAN y la Unión Europea (UE) y negoció la retirada parcial de las tropas rusas del territorio georgiano. Fue candidata independiente en las Elecciones presidenciales de Georgia de 2018, aunque contó con el apoyo de Sueño Georgiano, el partido gobernante, Zurabishvili ganaría los comicios al obtener el 59% de los votos, convirtiéndose en la quinta presidenta del país.

Durante su gobierno, Zurabishvili mantuvo una postura de prooccidental y tuvo una buena relación con Sueño Georgiano, aunque terminó rompiendo con el partido gobernante después del giro en política exterior que tuvo Sueño Georgiano después del inició de la Invasión rusa a Ucrania. Sueño Georgiano mostró una postura más hostil hacia la UE y opto por un mayor acercamiento a Rusia, la ruptura total entre la presidenta y el partido se produjo cuando Sueño Georgiano presentó un proyecto de ley que obligaba a medios y oenegés con financiamiento extranjero a registrarse como medios que sirven a los intereses de una potencia extranjera, la oposición política y varios medios acusaron al partido gobernante de copiar una ley similar en Rusia usada para limitar la libertad de expresión. Zurabishvili apoyo las manifestaciones contra la ley de agentes extranjeros y uso su poder de veto para tumbar el proyecto de ley.

Origen Elecciones parlamentarias de octubre

miniaturadeimagen|Gráfico de los resultados oficiales de las elecciones parlamentarias de 2024.|izquierda El 26 de octubre de 2024 se celebraron elecciones parlamentarias en Georgia para elegir a los 150 miembros del parlamento nacional. Según analistas, estas elecciones fueron percibidas como un referéndum sobre el alineamiento ruso o europeo del país, en medio de una «deriva antidemocrática y antioccidental» denunciada por la oposición. En estas elecciones Sueño Georgiano buscaba un cuarto mandato.

El 27 de octubre, con el 99% del escrutinio, los resultados de la Comisión Electoral Central (CEC) daban como ganador a Sueño Georgiano, quien obtuvo 89 de los 150 escaños del parlamento con el 53,92% de los votos, en segundo lugar quedaban los partidos de oposición con la combinación total de 37,77% de los votos.

La oposición no reconoció los resultados oficiales, alegando un supuesto fraude y denunció que el proceso electoral estuvo impregnado de irregularidades, denuncias que fueron apoyadas por la presidenta Salomé Zurabishvili quien criticó las elecciones y rechazó los resultados oficiales.

Los observadores electorales en Georgia han afirmado haber presenciado casos de violencia, sobornos y doble voto en las urnas, lo que sugiere un posible complot para favorecer a Sueño Georgiano. La Unión Europea y varios de sus miembros como Alemania y Francia, junto a los Estados Unidos, han pedido una investigación sobre estas acusaciones, y el embajador de la UE en Georgia, Paweł Herczyński, afirmó que «los observadores internacionales no han declarado que las elecciones sean libres y justas. Tampoco han declarado lo contrario». La Comisión Europea y el Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, pidieron a la CEC que «investigue y resuelva de manera rápida, transparente e independiente las irregularidades electorales y las denuncias correspondientes». El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, afirmó que las denuncias de irregularidades «deben aclararse y abordarse seriamente». Transparencia Internacional denunció varios casos de mala conducta electoral, incluida la votación no autorizada con documentos de identidad confiscados, que en parte atribuyó a la negligencia de la CEC. Mientras tanto, otros países como Hungría, China y Turquía han felicitado a Sueño Georgiano por la victoria en las elecciones. El 30 de octubre, la Fiscalía de Georgia inició una investigación sobre las acusaciones de fraude electoral.

Cronología Primera ola

28 de octubre

El 28 de octubre, miles de manifestantes se congregaron en Tiflis para protestar contra los resultados anunciados de las elecciones parlamentarias, la protesta fue apoyada por la presidenta Salomé Zurabishvili. Dirigiéndose a la multitud, Zurabishvili afirmó que el partido gobernante Sueño Georgiano empleó tácticas similares a las utilizadas en Rusia, argumentando que los resultados de las elecciones no reflejaban con precisión las intenciones de los votantes. En su discurso, la presidente Zurabishvili tranquilizó a los manifestantes diciendo: «Ustedes no han perdido las elecciones. Les han robado sus votos y han intentado robarles su futuro».

Noviembre El 4 de noviembre, los partidos de oposición en Tiflis organizaron otra manifestación frente al Parlamento georgiano, revelando una estrategia para impugnar los resultados de las elecciones. La oposición, rechazando la legitimidad de las elecciones del 26 de octubre, afirmó que la votación se vio comprometida por un fraude generalizado, lo que provocó protestas diarias. Los líderes de la oposición anunciaron que las protestas serían diarias y se intensificarían con el tiempo e instaron a sus partidarios a reunirse en gran número en toda Tiflis para obstruir el acceso al parlamento y mantener una presión visible sobre las autoridades. El plan de acción de la oposición incluía demandas de repetición de elecciones, el no reconocimiento de la legitimidad del nuevo parlamento y el lanzamiento de un movimiento de resistencia coordinado que comenzaría en la capital y se expandiría a todo el país.