El Hospital General de PamplonaEsta era su denominación oficial, si bien en diversas ocasiones se menciona como Hospital General de Nuestra Señora de la Misericordia, porque su capilla estaba dedicada a esta advocación mariana. Véase en las referencias y bibliografía empleada en el artículo además de . (también denominado Hospital de Nuestra Señora de la Misericordia) fue fundado en 1525, con la aportación económica de Remiro de Goñi, destacado canonista y canónigo de la catedral de Pamplona,Jimeno Jurío, 2022, p. 455. y con el fin de unificar los pequeños hospitales, de origen medieval, existentes en la capital del reino de Navarra, y, de conformidad con la tendencia existente en aquel siglo, de crear grandes centros sanitarios para atender a enfermos pobres y niños expósitos. Dependía del Ayuntamiento de la ciudad, que para el gobierno del hospital designaba una Junta.

Desde su fundación el Hospital General fue la sede de la Cofradía y Colegio de Médicos de San Cosme y San Damián y posteriormente del Real Colegio de Medicina, Cirugía y Farmacia, activo desde 1829 hasta 1837.

Funcionó durante cuatro siglos, concretamente hasta 1925, cuando se abrió el Hospital Provincial. Posteriormente se utilizó como cuartel de la Guardia de Asalto, y en 1952 comenzó a funcionar como sede del Estudio General de Navarra, embrión de la Universidad de Navarra, para finalmente convertirse en 1956 en el Museo de Navarra.

Emplazamiento El Hospital General se construyó en tierra de nadie, en el llamado barranco de Santo Domingo. Se levantó, dentro de las murallas de la capital navarra, orientado hacia el norte. La parcela en la que se edificó tenía aproximadamente 2000 m2.

Fundación y construcción Fue fundado por Remiro de Goñi, canónigo de la catedral de Pamplona, quien financió su construcción y al que designó en su testamento heredero universal. Fue enterrado en la capilla del hospital en la que el capellán, cada semana después de la misa, rezaba un responso por su alma.

Se denominó Hospital General porque tenía como finalidad la fusión de los pequeños hospitales existentes hasta entonces en Pamplona, que sin embargo todavía continuaron abiertos durante algún tiempo, tal y como detalla en este documento de 1592:

El Hospital General estaba bajo el patronato único del municipio pamplonés y estaba regido por una junta nombrada por el Regimiento [Ayuntamiento]. Su construcción suscitó la oposición de los dominicos, quienes se habían instalado en el cercano convento de Santiago hacía pocos años. Dada su proximidad a la muralla, y la condición de ‘plaza fuerte’ de Pamplona, también sufrió trabas por la Administración militar, por las restricciones constructivas que se aplicaban a tales zonas.

Adjunta al edificio hospitalario, entre 1547 y 1550 se levantó una capilla dedicada a Nuestra Señora de la Misericordia, según el proyecto de Juan de Ancheta. La fachada, al encontrarse muy deteriorada, a mediados del fue sustituida por la de la iglesia de la Soledad, de Puente la Reina, que es la que se contempla en la actualidad.

Entre 1945 y 1952 José Yárnoz Larrosa, arquitecto de la Institución Príncipe de Viana, adaptó el edificio como «centro museológico saneando su construcción principal, añadiendo un cuerpo porticado en la planta baja y dignificando los accesos con una escalera que une la totalidad de las plantas.» El conjunto remodelado como Museo de Navarra se abrió el 24 de junio de 1956. Efectuada una nueva remodelación, de carácter integral, según un proyecto de los arquitectos Jordi Garcés y Enric Soria, en enero de 1990 se reabrió el actual museo después de tres años de obras.

El edificio renacentista

Portada Es uno de los pocos elementos arquitectónicos que sobreviven del edificio primitivo y representa también el único ejemplo de arquitectura renacentista de Pamplona, como precisa el Catálogo Monumental de Navarra:

Responde al esquema de arco triunfal, con elementos estructurales y decorativos que articulan un lenguaje evolucionado desde el primer Renacimiento hacia fórmulas manieristasSus estípites antropomorfos están directamente inspirados en el tratado de Serlio, concretamente en las portadas de los libros III y IV de su Architectura de la edición castellana de 1552. En el remate, junto al escudo con las armas de Navarra sostenido por dos faunos tenantes, se sitúan dos medallones con bustos masculino y femenino, que quizá sean los de Hebe y Hércules o Venus y Marte. Debajo del escudo se observa una cartela con la fecha de 1556, año de ejecución de la portada, en tanto que una calavera remata la portada.300x300px|miniaturadeimagen|derecha|Portada renacentista La portada es obra del guipuzcoano Juan de Villarreal, también conocido como Juan de Altuna (1517-1584), quien contó con la colaboración del cantero Martín de Azcárate. Capilla Esta edificación, que conserva gran parte de su aspecto original, fue construida en 1547 por Juan de Ancheta y está contigua al caserón hospitalario, en la parte oriental. Presenta una planta de nave única en tres tramos desiguales con una cabecera recta. En el último tramo se abren dos capillas pequeñas a modo de crucero con leve desarrollo.

Las bóvedas son góticas con influencias renacentistas y se sustentan en ménsulas "que reciben una decoración de dentellones».

Organización y gobierno Las primeras ordenanzas del Hospital General datan de 1563. Fueron redactadas por el Regimiento de Pamplona por ser el “patrón único” de esta institución. Establecían la creación de una Junta de Gobierno que se encargaría de los “bienes y las personas”, al tiempo que definía las funciones encomendadas a los empleados. Estas ordenanzas fueron revisadas o ampliadas al menos en 1619, 1663, 1686, 1699, 1711 y 1730.

La Junta de Gobierno Las ordenanzas disponían que el gobierno de la institución había de recaer en primer lugar en dos regidores (concejales), pero el mucho trabajo que esto les ocasionaba les impedía participar en el resto de los asuntos municipales; por este motivo, las ordenanzas de 1730 ampliaron la composición de la Junta de Gobierno, de tal forma que aumentó de dos miembros a nueve: los dos regidores, tal y como venía siendo habitual, que tendrían el rango de “superintendentes” y que se renovarían anualmente; dos canónigos designados por el cabildo de la catedral y cinco “caballeros vecinos”. Los siete vocales últimos ejercerían sus cargos de manera vitalicia, para así adquirir el mayor conocimiento del funcionamiento del hospital, mientras que los dos regidores lo harían por un año, como venía haciéndose hasta dicha fecha.

Las ordenanzas precisan que los miembros de la junta no podrán ser designados herederos “por ningún pobre o enfermo que muriera en el Santo Hospital”; y tampoco podrán nombrar a personas a ellos allegadas, incluidos sus criados, para trabajar en el hospital, ni recibir “regalo alguno”.Formación de la Junta, 1730, p. 14.

La junta celebrará reuniones todos los lunes del año, además de las extraordinarias, convocadas cuando hubiera motivo para ello. La presidencia correspondía al canónigo más antiguo de los dos. Los acuerdos se tomaban por mayoría simple y en caso de empate se recurriría al voto de calidad del presidente. Cada uno de los miembros de la junta ejercía el cargo de “semanero” por orden rotatorio. Durante una semana supervisaba el trabajo de los operarios y cuidaba del correcto funcionamiento del establecimiento. Las ordenanzas precisaban que “en todo lo que necesite de pronta resolución, la tome; y lo que este determinare, se ejecute sin réplica por todos”.Formación de la Junta, 1730, p. 12.

El personal En el hospital prestaban servicio en el el “vicario”, cuatro capellanes y sacristanes. Resulta significativo que las ordenanzas de 1730 dedican 64 artículos a los clérigos y solo 23 a los médicos. El Administrador era responsable de la gestión del centro en todas sus vertientes. En cuanto al personal sanitario, estaba compuesto por médicos, habitualmente dos, otros dos “cirujanos” (profesionalmente se identificaban con los barberos) y un boticario al que ayudaban algunos “mancebos”. 318x318px|miniaturadeimagen|Ordenanzas del Hospital General de Pamplona (1730)Biblioteca Navarra Digital (BINADI). La atención a los enfermos y limpieza de las estancias correspondía a los enfermeros, quienes desde 1727 pertenecían a los hermanos de la Tercera Orden de Nuestra Señora del Carmen”. La atención a los enfermos varones correspondía a los “sirvientes”, mientras que las enfermas estaban al cuidado de enfermeras y “criadas".

Del cuidado de los niños expósitos, abandonados en el torno del hospital, se encargaban la matrona y cuatro nodrizas, quienes daban de mamar a los niños, en tanto eran encomendados a “amas de crianza fuera del hospital”. El hospital se hacía cargo de ellos hasta que cumplían siete años, momento en que eran transferidos a la Casa de los Niños de la Doctrina.Formación de la Junta, 1730, p. 66.

En la cocina trabajaban una responsable y dos ayudantes. Una mujer se encargaba de organizar el lavado de la ropa, que encomendaba a lavanderas de la ciudad. Los criados cultivaban las viñas y tierras de labranza propiedad del hospital y cuidaban las caballerías empleadas en estas tareas, mientras que los pastores atendían los rebaños con la ayuda de algún “rapatán” (zagal).

Al margen de todo ello, dos criados vigilarían día y noche el torno de los expósitos para recoger inmediatamente los niños depositados en él. Otro criado desempeñaba la función de portero, y a él competía abrir al amanecer las puertas del hospital y cerrarlas a la caída del sol, para lo cual debía recibir las llaves del vicario, responsable de su custodia; además se encargaba de vender las publicaciones que el hospital comercializaba en exclusiva. .Formación de la Junta, 1730, p. 70.

En cuanto a los salarios, el más elevado correspondía al administrador: 300 ducados anuales; el vicario percibía 60, los médicos se repartían anualmente 300 y los cirujanos 150; se ha de tener en cuenta que los mismos médicos y los cirujanos eran responsables de ampliar su plantilla y, en consecuencia, tratarían por todos los medios de que esta fuera lo más reducida posible, ya que el salario era una cantidad fija a repartir. Las nodrizas del hospital cobraban anualmente unos 15 ducados y los criados aproximadamente 11. A los salarios se añadían las raciones que el personal recibía a diario.Formación de la Junta, 1730, pp. 76-78.

Funciones Puesto que el hospital era una institución benéfica, atendía gratuitamente a pobres y “vagabundos” enfermos, hombres y mujeres. En cambio, facturaba a la “Tesorería de Guerra” del Rey la estancia de los militares enfermos.Formación de la Junta, 1730, p. 37. Como se ha adelantado, también se hacía cargo de los niños expósitos, a los que se bautizaba con el apellido Goñi, en memoria del fundador del Hospital.

En el el hospital tenía ocho “cuadras” (salas) para los hombres y tres para las mujeres, aunque se podían habilitar cuatro más si fuera necesario. Como era habitual en los hospitales de aquel tiempo, los enfermos antes de recibir su “cama” debían confesarse.Formación de la Junta, 1730, p. 22. 300x300px|miniaturadeimagen|derecha|Gramática de Bartolomé Bravo editada por el "Hospitalis Generalis Pampilonensis" e impresa por Juan José Ezquerro en 1706Biblioteca Navarra Digital (BINADI)

Al no tener capacidad para acoger a los enfermos del “mal gálico” (sífilis) y de la “locura”, los derivaba a los hospitales de Nuestra Señora de Gracia de Zaragoza y del Rey de Burgos.

Financiación