miniaturadeimagen|300x300px|Prostitución en Europa. En azul, el modelo de abolicionismo clásico, al que pertenece Reino Unido a excepción del territorio de Irlanda del Norte.
La prostitución en el Reino Unido, en las naciones constituyentes de Inglaterra, Gales y Escocia, entendiéndolo por el acto de mantener relaciones sexuales o intercambiar diversos servicios sexuales por dinero. es legal, pero una serie de actividades relacionadas, como la prostitución en lugares públicos, el rastreo de bordillos, la propiedad o gestión de un burdel y el proxenetismo, son ilegales. En Irlanda del Norte, que anteriormente tenía leyes similares, pagar por sexo pasó a ser ilegal a partir del 1 de junio de 2015.
Aunque existen leyes que regulan el trabajo sexual, no siempre se aplican estrictamente, y en marzo de 2016 algunos informes indicaban que las fuerzas policiales hacían la vista gorda ante los burdeles. Desde entonces, sin embargo, ha habido informes de medidas enérgicas contra los burdeles en el Reino Unido. Muchos burdeles de ciudades como Mánchester, Londres y Cardiff operan bajo la apariencia de «salones de masajes».
Aunque la edad de consentimiento es de 16 años en todo el Reino Unido, es ilegal comprar sexo a una persona menor de 18 años si el agresor no cree razonablemente que tiene 18 años o más. En Inglaterra y Gales, es delito pagar por sexo con una trabajadora sexual que ha sido «sometida a la fuerza», lo que constituye un delito de responsabilidad objetiva, por el que el cliente de una trabajadora sexual puede ser procesado por el delito, incluso en ausencia de culpa o intención criminal de obligar a una trabajadora sexual a prestarle servicios sexuales.
Extensión El número total de prostitutas en el Reino Unido no se conoce con exactitud y es difícil de evaluar. En 2009, las autoridades y las ONG estimaron que aproximadamente 100 000 personas ejercían la prostitución en el país. Una investigación publicada en 2015 rebajó ese índice hasta aproximadamente 72 800 trabajadores del sexo en el Reino Unido; el 88 % mujeres, el 6 % hombres y el 4 % hombres y mujeres transgénero. Según un estudio de 2009 de TAMPEP, de todas las prostitutas del Reino Unido, el 41 % eran extranjeras; sin embargo, en Londres este porcentaje era del 80 %.
Las prostitutas inmigrantes procedían de Europa Central (Polonia, Hungría, Eslovaquia y República Checa) 43 %, países bálticos 10 %, Europa del Este (incluye Rumania y Bulgaria) 7 %, los Balcanes 4 %, otros países de la Unión Europea 16 %, Latinoamérica 10 %, Asia 7 %, África 2 % y Norteamérica 1 %. Se identificaron 35 países de origen diferentes. Según datos de la Oficina de Estadísticas Nacionales, la prostitución aportó 5 300 millones de libras a la economía del Reino Unido en 2009. En 2015, la HMRC creó un «grupo de trabajo dedicado al entretenimiento para adultos» para recaudar el impuesto sobre la renta no pagado de, entre otras, las agencias de acompañantes en línea.
El comercio sexual en el Reino Unido adopta diversas formas, como la prostitución callejera, la prostitución con acompañantes y la prostitución ejercida desde locales. Los locales utilizados incluyen salones de masaje, saunas, pisos privados y locales sin cita previa del Soho. En 2003, la policía encubierta visitó el club de baile erótico Spearmint Rhino, ubicado en la céntrica Tottenham Court Road de Londres, afirmando que era una tapadera para la prostitución. En 2008, un estudio elaborado por el Poppy Project encontró prostíbulos en las 33 áreas de autoridad local de Londres. Westminster tenía el mayor número, con 71, frente a los 8 de Southwark. Para este estudio, los investigadores se hicieron pasar por clientes potenciales y llamaron por teléfono a 921 burdeles que se habían anunciado en periódicos locales. Los investigadores calcularon que los burdeles generaban entre 50 y 130 millones de libras al año. Muchos funcionaban a través de negocios legítimos que tenían licencia como saunas o salones de masaje. Sin embargo, la gran mayoría se encontraban en pisos privados de zonas residenciales. El informe detectó 77 etnias diferentes entre las prostitutas. El estudio ha sido calificado como «el más exhaustivo jamás realizado sobre los burdeles del Reino Unido», pero su metodología ha sido criticada y ha sido rechazado por activistas de las trabajadoras del sexo y estudios académicos.
El tamaño de los burdeles en el Reino Unido suele ser pequeño; Cari Mitchell, en nombre del Colectivo Inglés de Prostitutas en 2008, afirmó que «la mayoría de los burdeles están discretamente regentados por dos o tres mujeres, a veces con una recepcionista, o una mujer, normalmente una ex trabajadora sexual que emplea a otras dos o tres». Hubo 55 procesamientos por explotación de burdeles en 2013-14 y 96 en 2014-2015. En 2017, se informó de que algunas propiedades se alquilaban por poco tiempo para su uso como burdeles «emergentes», a veces en zonas aisladas.
Las encuestas indican que menos hombres británicos contratan prostitutas que en otros países. Se calcula que entre el 7 % (datos de 1991) y el 11 % Jones, K; A Johnson; K Wellings; P Sonnenberg; N Field; C Tanton; B Erens; S Clifton; J Datta; K R Mitchell; P Prah; C H Mercer (2014). "The prevalence of, and factors associated with, paying for sex among men resident in Britain: findings from the third National Survey of Sexual Attitudes and Lifestyles (Natsal-3)", en Sex Transm Infect. 91 (2): pp. 116–123. (según datos de 2010-2012) de los hombres del Reino Unido han utilizado los servicios de prostitutas al menos una vez, frente al 15 %-20 % en Estados Unidos o el 16 % en Francia. Los autores subrayan la dificultad de encontrar datos fiables dada la falta de investigaciones previas, las diferencias en el tamaño de las muestras y las posibles subestimaciones debidas a la preocupación por la privacidad de los encuestados.
Una encuesta realizada en 2004 a trabajadoras sexuales de la calle reveló que la edad media de entrada en la prostitución era de 21 años. Jeal, Nikki; Salisbury, Chris (2004). "A health needs assessment of street-based prostitutes: cross-sectional survey", en Journal of Public Health, 26 (2): pp. 147–151. En marzo de 2015, la Universidad de Leeds, financiada por el Wellcome Trust, publicó una de las mayores encuestas realizadas en el Reino Unido a prostitutas. Se descubrió que el 71 % de las prostitutas habían trabajado anteriormente en sanidad, asistencia social, educación, cuidado de niños u organizaciones benéficas, y que el 38 % tenía un título universitario. Un estudio publicado por la Universidad de Swansea en marzo de 2015 descubrió que casi el 5 % de los estudiantes del Reino Unido habían ejercido el trabajo sexual de alguna manera, incluida la prostitución. La mayoría de estudiantes se dedicaban al trabajo sexual para cubrir gastos de subsistencia (dos tercios) y para pagar deudas (45 %). Aproximadamente el 70 % de las trabajadoras del sexo trabajaban en interiores.
En 2016, el Comité Selecto de Asuntos Internos llevó a cabo su primera investigación sobre la industria del sexo. Las pruebas presentadas a la investigación indicaron que Gran Bretaña tenía aproximadamente 70.000 prostitutas que ganaban una media de 2 000 libras a la semana.
Según los testimonios, las trabajadoras del sexo cobraban una media de 78 libras por sus servicios y tenían unos 25 clientes a la semana. Alrededor de una cuarta parte eran prostitutas callejeras y el resto trabajaban en burdeles y salones de masaje. Entre los motivos por los que optaban por la prostitución se encontraban la falta de vivienda y la adicción a las drogas. Además, cada vez más familias monoparentales optan por la prostitución para mantener a sus hijos. La comisión recomendó que, dada la ausencia de datos fiables sobre el tema, el Ministerio del Interior encargara un estudio de investigación que sirviera de base para la futura legislación.
Historia Una de las primeras pruebas de la existencia de la prostitución en el país fue el descubrimiento, a orillas del río Támesis, de una spintria romana, una pequeña ficha de bronce que representaba a un hombre y una mujer en un acto sexual. Algunos estudiosos han sugerido que las spintria son fichas utilizadas para entrar en los burdeles o pagar a las prostitutas.
Edad Media Muchos de los burdeles medievales de Londres estaban situados en el área del actual Southwark, que caía bajo la jurisdicción del palacio de Winchester, residencia de los obispos de Winchester.
En 1161, un parlamento de Enrique II introdujo una normativa que permitía a los obispos conceder licencias a los burdeles y prostitutas de la zona, lo que se conoció como Libertad del Clink. Como resultado, los burdeles se multiplicaron en la parte que ahora se conoce como Bankside, del Liberty. Se les conocía popularmente como «stew-houses», ya que muchos eran también baños de vapor.Lewis, Matthew (2015). Medieval Britain in 100 Facts. Amberley Publishing Limited. El obispo era su casero, y a menudo se cerraban cuando el Parlamento estaba en sesión para guardar las apariencias. Los registros de los procesos judiciales indican que entre sus clientes había sacerdotes, monjes y frailes. Los burdeles debían permitir el registro semanal por parte de alguaciles o agentes judiciales, y no podían cobrar a las prostitutas más de 14 peniques semanales por habitación. No se permitía la apertura en días festivos y la prostitución forzada estaba prohibida. Las prostitutas no podían vivir en los burdeles ni casarse, y debían pasar una noche entera con sus clientes. Estas fueron las primeras leyes de la Europa medieval que regularon la prostitución, en lugar de suprimirla,Evans, Hilary (1979). Harlots, Whores & Hookers: A History of Prostitution. Dorset Press, pp. 60–61. y proporcionaron importantes ingresos a los obispos. Se cree que las prostitutas, conocidas como las ocas de Winchester, pudieron ser enterradas en terrenos no consagrados en el cementerio de Cross Bones.
Siguieron una serie de regulaciones destinadas a restringir la prostitución londinense a Southwark y reducir su atractivo. En la City de Londres, en 1277, se prohibió a las prostitutas que trabajaban en burdeles vivir dentro de los muros de la ciudad.Karras, Ruth Mazo (1998). Common Women: Prostitution and Sexuality in Medieval England. Oxford University Press, p. 14. No obstante, hay indicios de que en la City se ejercía la prostitución en zonas como Farringdon Without, lugar frecuentado por «mujeres comunes», y también en el barrio situado entre Cheapside y la iglesia de St Pancras de Soper Lane, un notorio distrito de vicio sexual que incluía una calle llamada Gropecunt Lane. En 1310 Eduardo II ordenó la abolición de los burdeles londinenses.
En la mayoría de los pueblos y ciudades de la Inglaterra medieval había burdeles, y en algunos lugares eran oficiales y de propiedad pública. Por lo general, las prostitutas sólo podían ejercer su oficio en determinadas calles o zonas. A menudo se promulgaban leyes suntuarias que obligaban a las prostitutas a vestir de forma diferente a las demás mujeres consideradas «respetables». Las leyes variaban de una ciudad a otra, y la prostitución en una localidad concreta estaba regulada, permitida de facto si no de iure, o proscrita. La regulación de la prostitución en Inglaterra duró hasta 1546, cuando el temor a que los burdeles contribuyeran a la propagación de la sífilis hizo que Enrique VIII emitiera una proclamación real. En ella se ilegalizaban todos los burdeles de Inglaterra y se ponía fin a la «tolerancia» con las prostitutas, a las que se calificaba de «personas disolutas y miserables». Kelly, Henry Ansgar (2000). "Bishop, Prioress, and Bawd in the Stews of Southwark", en Speculum: A Journal of Medieval Studies. 75 (2): pp. 342–388.
Edad Moderna thumb|right|250px|Dibujos de La carrera de una prostituta, serie de seis pinturas y grabados, obra del artista William Hogarth (1732).