Al inicio de la Edad Moderna, desde aproximadamente 1400 hasta 1775, alrededor de 100.000 personas fueron procesadas por brujería en Europa y en la América británica. Entre 40.000 y 60.000 de ellas,. Scarre and Callow (2001) put forward 40,000 as an estimate for the number killed. Levack (2006) came to an estimate of 45,000. Levack, Brian (2006). The Witch Hunt in Early Modern Europe Third Edition. Longman. Page 23. Hutton (2010) estimated that the numbers were between 40,000–50,000, Wolfgang Behringer and Lyndal Roper had independently calculated the number as being between 50,000–60,000.(; ) In an earlier unpublished essay, Hutton counted local estimates, and in areas where estimates were unavailable attempted to extrapolate from nearby regions with similar demographics and attitudes towards witch hunting. . fueron ejecutadas, la mayoría en Europa. La caza de brujas fue especialmente severa en algunas partes del Sacro Imperio Romano Germánico. Los procesos por brujería alcanzaron su punto álgido entre 1560 y 1630, durante la Contrarreforma y las Guerras de religión en Europa. Entre las clases bajas, las acusaciones de brujería solían hacerse por los propios vecinos, y las hacían tanto los hombres como las mujeres. Los curanderos y encantadores (denominados en diversos lugares como "gente sabia", o "gente astuta") a veces eran procesados por brujería, pero parecen haber sido una minoría de los acusados. Aproximadamente el 80% de los condenados fueron mujeres, la mayoría de ellas mayores de 40 años."Menopausal and post-menopausal women were disproportionally represented amongst the victims of the witch craze--and their over-representation is the more striking when we recall how rare women over fifty must have been in the population as a whole." Lyndal Roper Witch Craze (2004)p. 160Fundamentalmente en el Sacro Imperio Romano, las islas británicas y Francia, y, hasta cierto punto, en las colonias europeas de Norte América; excluyendo en su mayoría a la Península Ibérica e Italia: "Inquisition Spain and Portugal, obsessed with heresy, ignored the witch craze. In Italy, witch trials were comparatively rare and did not involve torture and executions." Anne L. Barstow, Witchcraze: a New History of the European Witch Hunts, HarperCollins, 1995 En algunas regiones, las brujas convictas eran quemadas en la hoguera, que era el castigo habitual por herejía religiosa.

Contexto histórico medieval

Doctrina cristiana A lo largo de la Edad Media, la doctrina cristiana dominante negaba la existencia de brujas y la brujería, condenando la creencia en ellas como una superstición pagana."Clearly, there was an increase in skeptical voices during the Carolingian period, even if we take into account an increase in surviving sources. (Está claro que hubo un aumento de escepticismo durante el periodo carolingio, incluso teniendo en cuenta el aumento de fuentes supervivientes)." Behringer, "Witches and Witch-hunts: a Global History", p. 31 (2004). Wiley-Blackwell. Se ha dicho que fue la obra del dominico Tomás de Aquino en el la que ayudó a sentar las bases para cambiar la doctrina cristiana, de manera que a partir de dicha obra ciertos teólogos cristianos comenzaron a aceptar la posibilidad de que hubiera personas que colaboraran con el diablo (o los demonios), lo que tenía como consecuencia que dicha persona obtuviera verdaderos poderes sobrenaturales."Christian theology underwent a major shift of attitude only during the 13th century. In his Summa contra Gentiles, Thomas Aquinas (1255–74) not only confirmed Augustine's semiotic theory, according to which spells, amulets or magical rituals indicated a secret pact with demons but gave the impression that sorcerers, through the support of the devil, could physically commit their crimes. (La teología cristiana sufrió un importante giro en su actitud durante el s. XIII. En su obra Summa contra Gentiles, Santo Tomás de Aquino (1255-74) no solo confirmó la teoría semiótica de San Agustín,de acuerdo con la cual los conjuros, amuletos o rituales mágicos eran señal de un pacto secreto con el diablo, sino que dio lugar a la impresión de que los brujos, a través de su apoyo al diablo, podían cometer físicamente sus crímenes)." Behringer, "Witches and Witch-hunts: a Global History", pp. 35–36 (2004). Wiley-Blackwell. Los cristianos en general no creían que toda la magia fuera demoníaca, pues los miembros del clero practicaban oficios como la nigromancia, o práctica de comunicarse con los muertos. Sin embargo, sí se asumía que la brujería era inherentemente demoníaca, por lo que la reacción contra las brujas parecía inevitable dada la imagen colectiva negativa que se tenía deº ellas.

Una rama de la inquisición en el sur de Francia miniaturadeimagen| Los inquisidores dominicos y el crecimiento de la brujería En 1233, una bula papal otorgada por Gregorio IX estableció una nueva rama de la Inquisición en Toulouse, Francia, que gestionarían los Dominicos. El objetivo era la persecución de los grupos cristianos que se consideraban heréticos, como era el caso de los Cátaros y de los Valdenses.Charles Molinier, L'Inquisition dans le Midi de la France au XIIIe et au XIVe siècle, étude sur les sources de son Histoire (1880), p. ii. Los Dominiscos acabaron siendo el azote de cualquier persona acusada de brujería durante el siguiente periodo hasta la Reforma.

Los inquisidores franceses solían llevar registros, pero la mayoría no sobrevivieron, y Charles Molinier, historiador de 1880, se refiere a los registros que se conservaros como escombros escasos. Molinier señala que los propios inquisidores habían descrito sus esfuerzos por salvaguardar cuidadosamente sus archivos, especialmente cuando se desplazaban de una ciudad a otra. Los inquisidores eran muy odiados y se les tendía emboscadas por el camino, pero sus archivos eran a menudo mayor objetivo que los propios inquisidores: "plus désireux encore de ravir les papiers que porte le juge que de le faire périr lui-même" (mejor llevarse los papelesque lleva eljuez que hacer perecer al propio juez). Al parecer, a menudo los acusados o sus amigos y familiares se apoderaban de las actas para sabotear el proceso o, en su defecto, para salvar su reputación y la de sus descendientes. Este era especialmente el caso cuando la acusación era de practicar brujería. La dificultad para comprender los grandes juicios por brujería que vendrían en siglos posteriores estriba en decidir cuánto cabe extrapolar de las fuentes que quedan. miniaturadeimagen| Persecuciones de brujas en la época moderna

Durante el no había un concepto unívoco de brujería demoníaca; fue en un momento posterior cuando se creó un concepto unificado que combinaba varias ideas en torno al mismo, tales como la magia nociva, el pacto con el diablo y el aquelarre de brujas para el culto satánico en una sola categoría de delito.Los juicios por brujería no eran frecuentes si se compara con lo que sucedió en siglos posteriores, y un número significativo de ellos tuvo lugar en Francia. Hasta 1330 los procesos estaban vinculados a personajes destacados de la Iglesia o de la política, ya fuera en calidad de víctimas o como sospechosos acusados, y más de la mitad tuvieron lugar en Francia, donde era una forma habitual de explicar las muertes reales en la dinastía de los Capetos. El papado de Juan XXII fue otro motor para las acusaciones de brujería. También hubo un número importante de procesos por brujería en Inglaterra y Alemania. Los cargos eran en su mayor parte de carácter leve. El diabolismo, que se creía que incluía orgías nocturnas y tradicionalmente se había vinculado a acusaciones de herejía, era una acusación muy rara en los juicios de brujas. A partir de 1334, dejó de existir la dimensión política de las acusaciones de brujería, y los cargos siguieron siendo leves. La gran mayoría de los procesos celebrados hasta 1375 tuvieron lugar en Francia y Alemania. El número de juicios por brujería aumentó a partir de 1375, momento en que muchos tribunales municipales adoptaron el procedimiento inquisitorial y se abolieron las sanciones por acusaciones falsas. Los centros más destacados de persecución de brujas eran Francia, Alemania, Suiza e Italia. En Italia también se produjo un cambio, y las acusaciones de diabolismo se fueron haciendo más comunes y más importantes en los procesos, aunque todavía había más juicios por brujería que por diabolismo. Los registros de juicios de brujas de este siglo tampoco incluyen descripciones extensas de aquelarres de brujas.

En 1329, en la cercana ciudad papal de Aviñón, el inquisidor de Carcasona condenó a prisión de por vida a un fraile carmelita llamado Pedro Recordi. La sentencia hace referencia a... multas et diversas daemonum conjurationes et invocationes ... y utiliza en varias ocasiones el mismo sinónimo latino como palabra que señalaba brujería, sortilegia, palabra que aparece en el título de la obra de Nicolas Rémy de 1595, donde se afirma que 900 personas fueron ejecutadas por crimen de sortilegii. Se le acusaba de utilizar magia amorosa para seducir a las mujeres y de invocar a Satanás y sacrificar una mariposa en su honor.

Lamothe-Langon Los primeros estudios sobre brujería a menudo hablaban de gran número de juicios estereotipados contra brujas que tuvieron lugar en el sur de Francia a principios del . Esto es consecuencia de Étienne-Léon de Lamothe-Langon, que había publicado Histoire de l'inquisition en France en 1829. En esta obra, describía un estallido repentino de juicios masivos por brujería que terminaron en cientos de ejecuciones, en los que las acusadas eran retratadas como la típica bruja demoníaca. Alegaba estar citando extensamente la traducción de los registros inquisitoriales. Ese libro tuvo mucha influencia. Joseph Hansen incluyó grandes extractos del libro, a pesar de no haber encontrado (a finales del XIX) las fuentes de Lamothe-Langon. A través de las sucesivas citas y referencias por otros escritores, el trabajo de Lamothe-Langon estableció la visión de que las cacerías de brujas habían comenzado repentinamente a fines de la Edad Media y que estaban vinculadas al catarismo. Los académicos siguieron confiando en Lamothe-Langon como fuente hasta que Norman Cohn y Richard Kieckhefer demostraron cada uno por su cuenta en la década de 1970 que los supuestos registros de Histoire de l'inquisition eran de carácter muy dudoso y posibles falsificaciones. Kieckhefer señala que la publicación en 1855 de un inventario resumido de los registros inquisitoriales de Carcasona no coincidía en absoluto con el trabajo de Lamothe-Langon. Además, el lenguaje y los estereotipos que se suponía que había en los supuestos registros eran anacrónicos. Lamothe-Langon también tenía antecedentes de haber falsificado varias genealogías sobre su ascendencia, y su motivación política quedó demostrada en sus polémica contra la censura. Cuando los historiadores rechazaron su obra, ésta ya estaba firmemente arraigada en la imagen popular de la brujería.

Los procesos del y el auge de la nueva visión heterodoxa Los juicios por brujería seguían siendo poco comunes en el cuando comenzó a surgir el concepto de brujería diabólica. El estudio de cuatro crónicas sobre acontecimientos ocurridos en el Cantón de Valais (en Suiza), en los Alpes berneses y en la cercana región del Dauphiné ha servido de apoyo a la propuesta académica de que las ideas sobre la brujería se estaban afianzando en el oeste de Suiza durante la década de 1430, reformulando la concepción que existía sobre la práctica de la brujería como una alianza entre una persona y el diablo que socavaría y amenazaría el fundamento cristiano de la sociedad. El caso de Perrissona Gappit, juzgado en Suiza en 1465, destaca por el minucioso registro del mismo que aún se conserva.