El Hospital Nacional en Red Especializado en Salud Mental y Adicciones “Licenciada Laura Bonaparte” es el único hospital de salud mental dependiente del Estado nacional argentino en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Se ubica en la calle Combate de los Pozos 2133, en el barrio de Parque Patricios, en la ciudad de Buenos Aires, Argentina. El centro desarrolla tareas de prevención, tratamiento y rehabilitación de salud mental y adicciones.
La institución depende específicamente del Ministerio de Salud de la Nación. Está regida por la Ley Nacional de Salud Mental 26.657, que enmarca a los hospitales monovalentes en nuevas prácticas en salud mental, que contemplan el enfoque de derechos humanos y en la perspectiva interdisciplinaria. En 2024 atendió más de 100.000 consultas ambulatorias y su guardia llegó a recibir en un mes cerca de 1.800 llamados a través de la línea gratuita 0800.
A partir de octubre de 2024, el Ministerio de Salud de la Nación anunció el cierre del hospital, argumentando su baja ocupación; la medida fue rechazada por trabajadores y organismos de derechos humanos, que señalaron que la institución había atendido a más de 25.000 personas ese año. El hospital fue intervenido en enero de 2025 y, en julio de ese año, pasó a integrar la Administración Nacional de Establecimientos de Salud (ANES), un organismo descentralizado que agrupa a cinco hospitales e institutos nacionales. Trabajadores, gremios y organizaciones sociales calificaron el proceso como una política de ajuste con impacto negativo en la atención; el Ministerio de Salud lo enmarcó como una simplificación administrativa orientada a optimizar recursos.
Historia Hospital Militar (1875-1940) izq|miniaturadeimagen|Fachada del Hospital en 1892, por aquel entonces Hospital Militar Su planificación, con el nombre de Hospital Militar, se inició en 1875 durante la presidencia de Nicolás Avellaneda, con una comisión formada por el Coronel Luis María Campos y los doctores Manuel María Biedma y Eduardo Wilde.
La construcción comenzó en los terrenos situados en Pozos y Caseros durante la presidencia de Julio Argentino Roca en 1884, bajo la dirección de los doctores Eleodoro Damianovich, Nallo y Torino y se lo inauguró finalmente durante la presidencia de Miguel Juárez Celman en 1889.
Durante la Revolución del Parque de 1890, tuvo su primer servicio activo cuando recibió heridos provenientes de los Hospitales de sangre de Plaza Libertad y del Retiro, bajo la dirección de los doctores Fernando Sotuyo, Alberto Evita y Pacífico Díaz.
Hospital Nacional Central para Enfermos Tuberculosos (1940–1973) En 1940, durante la presidencia de Roberto Marcelino Ortiz, el edificio fue reconvertido en Hospital Nacional Central para Enfermos Tuberculosos, bajo la dirección del doctor Antonio Cetrángolo. Entre 1968 y 1969 albergó la estructura administrativa de la Encuesta Nacional de Salud. Posteriormente quedó en desuso y permaneció abandonado durante un tiempo, siendo rescatado de la demolición para ser reutilizado como sede del CENARESO.
Centro Nacional de Reeducación Social (CENARESO) (1973–2012) miniaturadeimagen|275px|Organigrama institucional perteneciente al período del CENARESO. (Material del Archivo Histórico Documental del Hospital Bonaparte) Antecedentes y creación La creación del CENARESO fue el resultado de dos procesos convergentes: un movimiento internacional promovido por la Organización de las Naciones Unidas que comenzó a contemplar la necesidad de establecer centros asistenciales y de investigación en materia de adicciones, y una respuesta a la incipiente demanda asistencial que surgía en los hospitales públicos nacionales.
En diciembre de 1971 se celebró en Buenos Aires la VII Reunión de Ministros de Salud Pública de los Países de la Cuenca del Plata, cuyo temario incluyó, por primera vez en la normativa regional, la necesidad de atención médica para usuarios de sustancias psicotrópicas y la creación de estructuras institucionales asistenciales y preventivas en cada país. Como delegado argentino asistió el doctor Carlos Cagliotti, médico psiquiatra que se desempeñaba en el Instituto Nacional de Salud Mental (INSM). En 1972, Cagliotti promovió la creación de la Comisión Nacional de Toxicomanías y Narcóticos (CONATON), mediante el decreto 452/1972, organismo interministerial integrado por 13 representantes de distintos ministerios que funcionó como el impulsor directo de la nueva institución.
Para diseñar el centro, Cagliotti realizó viajes de estudio a centros de rehabilitación del Departamento de Estado de los Estados Unidos en Nueva York, Lexington y Miami, y participó en seminarios latinoamericanos sobre farmacodependencias en Washington y México. En 1972 viajó además a Ginebra como delegado plenipotenciario a la conferencia donde se firmó la enmienda de la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961. El diseño institucional resultante fue descrito por el investigador Alberto Calabrese como análogo al del centro federal de Lexington, aunque su recepción en Argentina implicó modificaciones sustantivas acordes a los recursos cognitivos y profesionales locales.
El 30 de abril de 1973, tras permanecer un tiempo abandonado, el establecimiento fue reorganizado bajo la denominación de Centro Nacional de Reeducación Social (CENARESO), mediante la Ley n.º 20.332, en el ámbito del Ministerio de Bienestar Social de la Nación. Su finalidad era brindar asistencia integral a las personas con consumos problemáticos, así como desarrollar actividades de investigación y capacitación.
El CENARESO constituyó la primera experiencia nacional de un centro público, gratuito e interdisciplinario especializado en el tratamiento de las toxicomanías. Su creación respondió a las recomendaciones de organismos internacionales, que promovían la existencia de instituciones específicas para el abordaje de las adicciones, diferenciadas tanto de los hospitales generales como de los hospitales psiquiátricos.
Con una planta física de 30.000 m² y alrededor de 300 profesionales en sus inicios, se convirtió en el principal centro especializado en rehabilitación de personas con consumos problemáticos de América Latina. A diferencia de las primeras comunidades terapéuticas contemporáneas, nació como una institución plenamente profesionalizada, con programas de atención diseñados de manera integral antes de su implementación.
Inicialmente, la atención fue exclusivamente ambulatoria; en noviembre de 1974 se produjo la primera internación de pacientes. Según el doctor e investigador Luciano Levin, el CENARESO se inscribió en una perspectiva medicalizadora que sustituyó la lógica criminalizante por tratamientos especializados y adoptó una impronta psicosocial y psicodinámica distintiva respecto de otras experiencias internacionales. A lo largo de su historia, la institución atravesó tres períodos asistenciales diferenciados:
Período clásico (1973–1986) miniaturadeimagen|Algunos Cuadernos de Trabajo (de izquierda a derecha n°6, n° 13, n° 30 y n° 7) de los años 1975, 1976, 1978 y 1979. Material del Archivo Histórico Documental del Hospital Laura Bonaparte El período clásico se extendió desde la creación del CENARESO bajo la dirección de Carlos Cagliotti. La estructura funcional estaba organizada en cuatro áreas departamentales: proyección comunitaria (extensión al entorno social), reeducación (internación y el Subprograma Residencial), servicios jurídicos y enseñanza e investigación. La asistencia era integral e incluía no solo al paciente sino a su grupo familiar, con diagnósticos interdisciplinarios de duración aproximada de una semana que articulaban evaluaciones médicas, psiquiátricas, psicológicas, sociales, jurídicas y odontológicas.
La internación duraba aproximadamente cinco meses, orientada a la «reeducación del individuo para disminuir la desviación de la conducta y permitir su reinserción social», seguida de una etapa de resocialización de cuatro meses. La modalidad terapéutica era predominantemente grupal. El CENARESO no incorporó ni exadictos ni operadores socioterapéuticos en su plantilla, a diferencia de las comunidades terapéuticas de la época.
Durante este período, la institución también funcionó como centro de investigación y capacitación. Publicó desde 1973 hasta 1985 una serie de Cuadernos de Trabajo, de los cuales se han podido constatar al menos 54 números, que abordaban aspectos asistenciales, epidemiológicos, jurídicos y preventivos relacionados con las adicciones. Estos cuadernos también servían como material de intercambio con instituciones, publicaciones y bibliotecas del mundo.
La institución se organizaba en seis áreas departamentales: Administración, Servicio Jurídico, Proyección Comunitaria, Reeducación, Servicios Centrales y Enseñanza e Investigación. El departamento de Proyección Comunitaria brindaba asistencia externa planificada mediante equipos móviles de trabajo, mientras que Reeducación se dividía en Asistencia médica y psicológica (orientada al diagnóstico previo al ingreso al régimen residencial) y Resocialización (talleres recreativos, artísticos, de oficio, académicos y deportivos). El Servicio Jurídico, a cargo del juez y abogado Horacio Cattani, funcionaba como consultorio gratuito para el asesoramiento legal sobre la problemática de las drogas.
La creación del CENARESO en 1973 coincidió con el despliegue de la denominada «guerra contra las drogas» impulsada por Estados Unidos —que ese mismo año creó la Drug Enforcement Administration (DEA)— y con el nuevo marco legal internacional surgido de la Convención Única sobre Estupefacientes (1961) y la Convenio sobre Sustancias Sicotrópicas (1971), ambas de la Organización de las Naciones Unidas.
El entonces ministro de Bienestar Social, José López Rega —fundador de la organización parapolicial Alianza Anticomunista Argentina (Triple A)—, describió la misión del organismo afirmando que el Centro:
En 1985, el CENARESO fue transferido a la Secretaría de Salud del Ministerio de Salud y Acción Social, lo que por primera vez lo colocó bajo jurisdicción directa del área de salud.
A mediados de los años 1980, la irrupción del VIH y el pase al ámbito del Ministerio de Salud redimensionaron la práctica médica. Se incorporaron entonces las prestaciones de clínica médica, laboratorio y farmacia.
Período comunitario (1986–1992)
A comienzos de 1987, el CENARESO fue intervenido durante el gobierno de Raúl Alfonsín. El gobierno democrático había creado la Comisión Nacional para el Control del Narcotráfico y el Abuso de Drogas (CONAD), que encargó al doctor Alberto Calabrese (h.) un informe evaluatorio de la gestión de Cagliotti. El llamado «informe Calabrese» criticó severamente la cantidad de viajes del director y sus escasos beneficios para la institución, derivando en su destitución y en la designación de Liliana Chamó como interventora.
Chamó, psicóloga con experiencia en Comunidades Terapéuticas de la vertiente italiana (proyecto CEIS/Uomo) instaladas en España, fue designada con el propósito de reestructurar el CENARESO siguiendo los modelos europeos con los que el gobierno de Alfonsín mantenía vínculos políticos y culturales. La adopción del modelo comunitario implicó dotar a los pacientes de mayor protagonismo en el proceso terapéutico, lo que generó conflictos con los profesionales e impulsó numerosas renuncias. Se discontinuaron los Cuadernos de Trabajo y los cursos de formación.
Período lacaniano (1992–2005)