Las Pascuas veronesas fueron un episodio de insurrección en la ciudad de Verona y sus alrededores contra las tropas de ocupación francesas, las cuales estaban dirigidas por el general Napoleón Bonaparte. También fueron llamadas así por semejanza con las Vísperas sicilianas. La revuelta estalló debido a la opresión francesa en la ciudad: durante la estancia francesa en Verona se produjeron confiscaciones de bienes a los ciudadanos y complots para intentar derrocar la administración local. Comenzó la mañana del 17 de abril de 1797, lunes de Pascua: la población hastiada consiguió dejar fuera de combate a más de mil soldados franceses, especialmente en las primeras horas de la batalla, mientras los soldados franceses intentaban refugiarse en los castillos de la ciudad, que posteriormente fueron asaltados. La insurrección terminó el 25 de abril de 1797 con el cerco de la ciudad por 15 000 soldados franceses: las consecuencias que la ciudad y los ciudadanos tuvieron que afrontar fueron principalmente el pago de enormes sumas de dinero y el saqueo de obras de arte y bienes.

La reconstrucción del curso exacto de los acontecimientos dio lugar a un debate y al nacimiento de algunas controversias, debido a las diferencias entre lo que relatan las fuentes veronesas y francesas, controversias que se han prolongado hasta el , afectando también al debate político local.

Contexto histórico Las Pascuas veronesas fueron un episodio del mayor movimiento de levantamientos antifranceses y antijacobinos, que estallaron en toda la península italiana de 1796 a 1814, junto con la lucha del Ejército de la Santa Fe que, dirigido por el cardenal Ruffo, logró la reconquista del Reino de Nápoles, las acciones de las bandas Viva María en Toscana y Liguria, y las victorias de Andreas Hofer en Trentino y el Alto Adigio.. Estos levantamientos fueron numerosos, por lo que se trató de un fenómeno vasto: las estimaciones de los historiadores católicos hablan de al menos 280 000 insurgentes y 70 000 muertos.

Estas revueltas contra la dominación francesa, según la historiografía católica italiana, tuvieron como principal mecha la política religiosa francesa de inspiración jacobina, por tanto contraria a los valores sentidos como fundamentales por el componente más vinculado a la Iglesia católica en la sociedad italiana de ese período..

Antecedentes izquierda|miniaturadeimagen| Paul Delaroche, Napoleón cruza los Alpes . El objetivo de Napoleón, ya en la primavera de 1796, era completar la conquista de Lombardía,. anexionando las provincias de Bérgamo y Brescia, que en ese momento formaban parte de la República de Venecia. De hecho, las tropas francesas, inicialmente acogidas con el compromiso de retirarse en poco tiempo, ya estaban presentes a finales de año en Brescia y Verona: así, en las dos ciudades, todavía bajo dominio veneciano, se crearon las condiciones para los acontecimientos del el año siguiente. En particular, los franceses llegaron a Verona el 1 de junio de 1796, ocupando los fuertes militares y algunos edificios para el descanso de las tropas, a pesar de que la República de Venecia había declarado su neutralidad.. Las relaciones entre la población y los departamentos venecianos, por un lado, y las tropas francesas, por el otro, resultaron difíciles desde el principio. Bérgamo, por otra parte, todavía resistió la impetuosidad francesa.

Los franceses en Bérgamo miniaturadeimagen| Porta San Giacomo, situada a en las murallas venecianas de Bérgamo Alessandro Ottolini, alcalde de Bérgamo y patriota italiano que había ofrecido 10 000 hombres para la defensa de la «Nación Bergamasca».En la República de Venecia, el término «nación» se refería a poblaciones que compartían dialecto (en el sentido italiano de la palabra), historia y tradiciones, aunque no necesariamente tuvieran una Administración común. A finales de diciembre, se vio obligado a aceptar la solicitud del general Louis Baraguey d'Hilliers de preparar alojamiento para sus tropas dentro de la ciudad, ya que no tenía soldados y no podría resistir a las fuerzas francesas, y dado que la neutralidad veneciana, obviamente, no permitía un ataque..

A la llegada de las milicias francesas, Ottolini tenía cerrado el acceso al castillo, pero Baraguey d'Hilliers informó de que había recibido órdenes de guarnecer el castillo y la fortaleza, y que en consecuencia tendría que conceder a sus soldados la entrada a esos edificios: Al igual que los alcaldes de Brescia y Verona, Ottolini también se vio obligado a dar su consentimiento. Sin embargo, el general francés no quitó los estandartes de San Marco, dado que oficialmente esta ciudad también permaneció bajo control veneciano..

La siguiente fase del plan napoleónico preveía cambiar el régimen en toda la región dando el control de la Administración a los jacobinos lombardos, para que estos crearan una república que incluyera todos los territorios hasta Verona o, incluso, Padua, bajo influencia francesa.. Cuando Ottoloni fue conocedor de esta información, avisó al provveditore Francesco Battaia, quien, mostrándose dubitativo a actuar con contundencia, le pidió que se asegurara de que la información era correcta. Ottoloni recurrió a un espía y, en poco tiempo, confirmó sus sospechas, si bien Battaia siguió optando por no intervenir..

La obra de «democratización». El término «democratización» durante el periodo revolucionario se refiere al conjunto de cambios institucionales introducidos por los republicanos: la producción de códigos normativos, una administración territorial dirigida por prefectos, la constitución de un poder público laico, la obligación de la asistencia sanitaria ofrecida por la autoridad municipal y no por laIglesia, etc. El término es utilizado por diversos historiadores, autores y fuentes fidedignas como de Bérgamo fue iniciada por François Joseph Lefebvre, que sucedió a Baraguay d'Hilliers, ya que los jacobinos locales eran muy pocos. Napoleón recordó al general que la democratización debía parecer ser resultado de «la voluntad popular»: el general, mientras mantenía ocupado a Ottolini, convocó a una representación de los ciudadanos para declarar caducado el gobierno de la Serenísima. Protestaron, pero se vieron obligados a firmar.. Al mismo tiempo, Ottolini había retirado algunas compañías militares de la provincia, acción que sirvió de pretexto para la ocupación de la ciudad. Bérgamo se convirtió oficialmente en la primera ciudad arrancada del dominio de Venecia por parte de los franceses, y Ottolini se vio obligado a abandonarla..

Los franceses en Brescia izquierda|miniaturadeimagen| El castillo de Brescia, que cayó en manos de los revolucionarios el 18 de marzo de 1796. El siguiente paso sería la democratización de Brescia. En este caso, incluso si la ciudad ya estaba bajo control parcial francés, la operación debería haber sido dirigida, al menos aparentemente, por los jacobinos de Lombardía, dado que en el caso de Bérgamo la acción francesa había sido demasiado evidente. El 16 de marzo, columnas de soldados compuestas en parte por jacobinos lombardos y en parte por soldados franceses partieron hacia Brescia. El alcalde, Giovanni Alvise Mocenigo, quiso atacar la columna enemiga, pero fue detenido por Battaia, preocupado por el posible uso de la fuerza..

Dos días después, doscientos hombres entraron en Brescia y, con la ayuda de los jacobinos locales, vencieron las pocas resistencias. La primera medida fue la expulsión de Battaia, que se refugió en Verona.. A pesar de no gozar del favor de la población bresciana,. los jacobinos lograron, con ayuda francesa, «democratizar» la zona, y el 28 de marzo también la ciudad de Crema.. Sin embargo, no lo consiguieron en Val Trompia y especialmente en Valle Sabbia y en la Riviera occidental de Garda, que se preparaban para resistir ejércitos contra los franceses y los jacobinos de la ciudad..

Las insurrecciones y el campo veronés El provveditore Battaia llegó a Verona el 22 de marzo e inmediatamente reunió al consejo, al que también asistieron algunos jefes militares (el conde Pompei, Ernesto Bevilacqua, Antonio Maffei, Marcantonio Miniscalchi, Ignazio Giusti, Francesco Emilei) y Alessandro Ottolini. Durante el consejo, Maffei, Ottolini y Emilei trataron de convencer a los demás miembros de la importancia de reconquistar los territorios perdidos, sin darse cuenta de que en ese momento era más importante prever la defensa de la nación veronesa, previsible objetivo de los jacobinos. Battaia pidió precaución, pero el conde Emilei le recordó que la resistencia pasiva ya había provocado la pérdida de Brescia y que los ciudadanos de Verona estaban dispuestos a tomar las armas contra los jacobinos lombardos. Battaia, en cuanto se dio cuenta de que los presentes compartían la opinión de Emilei, cambió de opinión: por tanto, se decidió por unanimidad prever la defensa de las fronteras veronesas..

Inmediatamente se pusieron manos a la obra: Miniscalchi asumió el mando de la defensa a lo largo de la línea del lago de Garda, mientras que a Bevilacqua se le asignó el mando de la línea entre Villafranca di Verona y la frontera con Ferrara. Maffei estaba situado entre las dos líneas.. miniaturadeimagen| Recreación histórica: la Guardia Noble Veronesa con uniforme azul y dorado y los Schiavoni con uniforme rojo.Los Schiavoni eran milicias de infantería regular reclutadas en Istria y Dalmacia, sobre todo entre población de origen eslavo. Eran utilizados fundamentalmente para labores de defensa de Venecia, del Dogado y del Stato da Mar. Al mismo tiempo, había regresado a Verona el conde Augusto Verità, que siempre había tenido excelentes relaciones con los franceses y, por tanto, se proponía garantizar la neutralidad francesa antes del enfrentamiento con los jacobinos. Luego se escribió y entregó la siguiente carta al general Antoine Balland (comandante de las tropas francesas en Verona):.

En esencia, se solicitaba autorización para defender las fronteras veronesas de los atacantes; por tanto, el general se vio obligado a aceptar, ya que, de lo contrario, habría sido como formalizar la pérdida de la autoridad de la Serenísima sobre sus territorios. Bonaparte, que compartía la elección de Balland, informó al Senado veneciano que las tropas francesas no se involucrarían y que lamentaba lo sucedido en Bérgamo y Brescia. La respuesta de Balland suscitó una gran aprobación entre los veroneses por la defensa de su territorio..

Inicialmente los jefes militares fueron enviados a defender las fronteras con un pequeño número de soldados, pero las cernides, unidades militares venecianas, pudieron ofrecer 6 000 hombres, y también se sumaron numerosos voluntarios, en particular de Valpolicella..

El 23 de marzo llegó a Verona la noticia de que una expedición de 500 soldados jacobinos había partido de Brescia con destino a Peschiera del Garda o Valeggio sul Mincio: los oficiales y las tropas se apresuraron a tomar posiciones. Miniscalchi se dirigió a Colà, un pequeño pueblo situado sobre las colinas de Lazise, Giusti a Povegliano Veronese y Bevilacqua a Cerea, mientras que Maffei llegó a Valeggio, desde donde pudo comprobar que los enemigos aún no estaban a la vista y, por tanto, pudo redesplegar sus fuerzas con más orden. También se le unieron 24 soldados de infantería de Brescia y 40 jinetes croatas de Verona, junto con dos cañones. El 27 de marzo decidió enviar una fuerza de exploración. Mientras tanto, 1 500 voluntarios se habían reunido en Castelnuovo del Garda.. izquierda|miniaturadeimagen| Uniforme y armamento de las tropas polacas al servicio de Francia, que el 29 de marzo se enfrentaron a los insurgentes en Villanova, cerca de Salò.