El 8 de septiembre de 2025 se celebraron en Noruega elecciones parlamentarias para elegir a los 169 miembros del Storting para el período parlamentario 2025-2029.

Antecedentes En las elecciones de 2021, el Partido Laborista (Ap), liderado por Jonas Gahr Støre, obtuvo la mayor cantidad de escaños (48 de 169) y formó una coalición con el Partido del Centro (Sp) y el Partido de Izquierda Socialista (SV). Sin embargo, las negociaciones iniciales con SV no llegaron a un acuerdo, lo que llevó a la formación de un gobierno de coalición solo entre el Partido Laborista y el Partido del Centro. La conservadora Erna Solberg del Partido Conservador (H), no logró obtener la mayoría en el Parlamento, y perdió el poder.

La opción inicial era una coalición tripartita con Ap, Sp y SV, similar a la que gobernó entre 2005 y 2013. Pero las diferencias entre el Partido del Centro y la Izquierda Socialista sobre temas como impuestos y políticas climáticas llevaron a que SV abandonara las conversaciones el 29 de septiembre de 2021. Finalmente, el 8 de octubre de 2021, el Partido Laborista y el Partido del Centro llegaron a un acuerdo para formar un gobierno minoritario sin SV.

En enero de 2025, el Sp se retiró de la coalición gobernante debido a discrepancias con el Ap en torno a la política energética relacionada con la Unión Europea. Esta ruptura resultó en la formación del primer gobierno unipartidista en 25 años, liderado por el primer ministro Jonas Gahr Støre. Tras la salida del Sp, ocho ministros de este partido fueron reemplazados, incluyendo a su líder y ministro de Finanzas, Trygve Slagsvold Vedum, quien fue sucedido por el ex primer ministro Jens Stoltenberg.

Elecciones municipales de 2023

Las elecciones municipales de Noruega de 2023, celebradas el 11 de septiembre, fue la primera vez en una siglo que el Partido Laborista perdía la primera plaza en favor del Partido Conservador. Este resultado se analizo por el desgaste del Laborismo en frente del gobierno, ya que su socio de coalición fue el partido que más escaños y votos perdió de todos.

El Partido Conservador obtuvo el 25,88% de los votos, lo que se tradujo en 1717 escaños, 229 más que en las elecciones anteriores. Este resultado le permitió ganar las elecciones. Esta victoria representó la primera derrota del Partido Laborista en elecciones municipales en un siglo.

El Partido Laborista, que aunque fue la fuerza política dominante durante casi un siglo, sufrió una significativa pérdida de apoyo, obteniendo el 21,65% de los votos y 2.023 escaños, 560 menos que en las elecciones anteriores.

El Partido del Progreso experimentó un crecimiento notable, logrando el 11,39% de los votos y aumentando su representación a 948 escaños, 247 más que en las elecciones anteriores. Este incremento consolidó su posición tercera fuerza del país en detrimento del Partido de Centro.

El Partido del Centro sufrió una caída significativa en su apoyo, obteniendo el 8,16% de los votos y 1.274 escaños, lo que representó una pérdida de 991 escaños en comparación con las elecciones anteriores y más de la mitad de los votos.

La Izquierda Socialista logró un ligero incremento en su representación, obteniendo el 6,79% de los votos y 484 escaños, 29 más que en las elecciones anteriores. El Partido Liberal experimentó un aumento modesto, alcanzando el 4,98% de los votos y 280 escaños, 16 más que en las elecciones anteriores. El Partido Demócrata Cristiano sufrió una ligera disminución en su apoyo, obteniendo el 3,97% de los votos y 359 escaños, 52 menos que en las elecciones anteriores.

El Partido Verde experimentó una disminución en su representación, obteniendo el 4,13% de los votos y 157 escaños, 153 menos que en las elecciones anteriores. El Partido Rojo mantuvo una representación estable, obteniendo el 3,48% de los votos y 192 escaños, apenas una disminución de un escaño en comparación con las elecciones anteriores.

Sistema electoral La elección utiliza el sistema de representación proporcional de la lista de partidos en diecinueve circunscripciones de varios miembros, una para cada uno de los condados de Noruega.

El número de miembros que se eligen de cada circunscripción varía entre 4 y 19. Para determinar la distribución de los 169 escaños entre los 19 condados, se utiliza una fórmula de dos niveles, basada en la población y el tamaño geográfico. Cada habitante cuenta un punto, mientras que cada kilómetro cuadrado cuenta 1,8 puntos.

150 de los escaños son asientos regulares de cada distrito. Estos son otorgados sobre la base de los resultados de la elección en cada condado, y no se ven afectados por los resultados en otros condados. Diecinueve de los escaños (uno para cada condado) son los asientos de nivelación que se dan a los partidos que ganan menos asientos que su parte del voto popular nacional les da derecho. Un partido debe ganar el 4% del voto popular para ganar asientos de compensación, pero puede todavía ganar asientos del distrito incluso si no alcanza este umbral.

Cada dos elecciones parlamentarias se realiza una actualización en el número de escaños por circunscripción, según los cambios demográficos que se dan dentro de cada condado en relación con la población total del país. Para esta elección, la mayoría de los condados mantuvo el número de representantes; hubo disminuciones de un escaño en los condados de Buskerud, Oppland y de Møre y Romsdal, mientras que aumentaron dos representantes en Akershus y uno en Oslo.

Fecha Según la Constitución noruega, las elecciones parlamentarias deben celebrarse cada cuatro años. El parlamento noruego no puede ser disuelto antes de que finalice dicha legislatura de cuatro años, lo que en la práctica imposibilita la celebración de elecciones anticipadas. Dado que las últimas elecciones se celebraron en septiembre de 2021, las siguientes elecciones se fijaron para el 8 de septiembre de 2025.

Campaña electoral La campaña electoral para las elecciones parlamentarias de Noruega de 2025 estuvo marcada por una alta polarización en torno a la política energética, el costo de vida y el rol del Estado en la economía. La ruptura de la coalición de gobierno entre el Partido Laborista (Ap) y el Partido del Centro (Sp), así como el nombramiento del exsecretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, como ministro de Finanzas.

Temas de campaña

Inmigración e Islam La inmigración en Noruega ha pasado de ser un fenómeno marginal a convertirse en un elemento central de su realidad demográfica y social. Actualmente, cerca del 17 % de la población es de origen extranjero, incluyendo tanto a inmigrantes como a sus hijos, y dentro de este grupo se encuentra una comunidad musulmana que representa alrededor del 3,4 % de los habitantes del país.

La llegada de musulmanes comenzó principalmente en las décadas de 1960 y 1970, cuando trabajadores procedentes de Pakistán, Marruecos y Turquía fueron contratados para cubrir necesidades laborales. Tras la restricción migratoria de 1975, los nuevos flujos provinieron sobre todo de refugiados, de procesos de reunificación familiar y, más adelante, de migrantes laborales tras la ampliación de la Unión Europea.

En la sociedad noruega existe una percepción ambivalente hacia la inmigración y el islam: una mayoría reconoce que los inmigrantes contribuyen al mercado laboral y enriquecen la vida cultural, pero también hay sectores que consideran que los valores islámicos son incompatibles con los valores noruegos y que la inmigración puede incrementar la inseguridad.

El Partido Laborista adoptó una postura moderada y pragmática. Se mostró favorable a mantener controles de calidad y pruebas de integración (lengua, valores democráticos, conocimiento cultural). También propuso deportar a inmigrantes con delitos graves, tras un proceso judicial. Rechazó la discriminación por religión, etnia o nacionalidad, y no apoyó la prohibición expresa de símbolos religiosos como el hiyab. En general, el partido enfatizó que la inmigración debía gestionarse de forma controlada, pero sin caer en políticas de exclusión ni en discursos de odio.Por su parte, el Partido Conservador propuso endurecer los criterios para la obtención de ciudadanía y residencia, así como limitar el acceso al sistema de asilo solo a circunstancias excepcionales. Aunque no se pronunció directamente sobre el Islam, abogó por «valores comunes» y «reglas iguales para todos».

El Partido del Progreso fue más allá y mantuvo la postura más restrictiva respecto a la inmigración y al Islam. Sus principales propuestas incluyeron reducir la inmigración neta a cero desde «países de alto riesgo» (principalmente de Medio Oriente, África y Asia), priorizar la admisión de refugiados cristianos, reforzar los requisitos para obtener la ciudadanía, la reunificación familiar y la residencia permanente, y prohibir el uso del hiyab en escuelas primarias. Además, exigió una adaptación cultural explícita: aceptar los valores noruegos, mostrar el rostro en espacios públicos y tolerar el consumo de cerdo y alcohol como señales de integración. También promovió la repatriación voluntaria (o forzosa) de inmigrantes sin permiso o con antecedentes penales. Estas propuestas se enmarcan en la línea tradicional del partido de defensa de la «identidad cultural noruega» y oposición al multiculturalismo.

El Partido de la Izquierda Socialista fue uno de los más abiertos a la inmigración y la diversidad religiosa. En su programa defendió una inmigración regulada con enfoque humanitario. Se opuso a las restricciones sobre el uso de símbolos religiosos, como el hiyab y el turbante, incluso en cuerpos uniformados como la policía. Denunció el extremismo islámico, pero diferenciando entre religión y violencia, y apoyó políticas públicas de integración, enseñanza del idioma noruego y reconocimiento de la diversidad cultural.

El Partido del Centro mantiene una posición más moderada y reservada respecto a la inmigración, en comparación con sus aliados en la coalición de centroizquierda. Es crítico del multiculturalismo institucionalizado y defiende que los inmigrantes deben adaptarse a la cultura y los valores noruegos como parte esencial del proceso de integración. Aunque no propone recortes drásticos en las cuotas de inmigración, busca controlar los flujos migratorios y limitar el número de refugiados admitidos anualmente. No se ha posicionado oficialmente contra el Islam, pero algunos sectores del partido han manifestado preocupación por el «aislamiento cultural» que puede generar la inmigración desde países con valores muy distintos. Además, rechaza la financiación extranjera de mezquitas o asociaciones religiosas, especialmente si proviene de países sin democracia o con leyes discriminatorias.

El Partido Rojo adopta una postura abiertamente favorable a la inmigración, enfocándose en la equidad, el antirracismo y la inclusión social. Considera que Noruega tiene una obligación moral de ofrecer asilo a personas que huyen de la guerra, la pobreza y la persecución. Propone regularizar a los inmigrantes sin documentos que ya viven y trabajan en el país, si cumplen ciertos criterios de estancia y conducta. Se opone a cualquier forma de discriminación por religión o nacionalidad y critica las narrativas que asocian inmigración con inseguridad o pérdida cultural. Defiende el derecho a portar símbolos religiosos, como el hiyab o el turbante, en espacios públicos e instituciones, incluidas la policía y las escuelas. Promueve una visión de la integración como un proceso bidireccional, en el que también la sociedad noruega debe adaptarse a su nueva diversidad. Además, rechaza expresiones como «islamización de Europa», argumentando que refuerzan el racismo y la xenofobia.