miniatura|derecha|200px|Iglesia de la Virgen Peregrina, emblema de Pontevedra. La arquitectura de Pontevedra, capital de la provincia del mismo nombre en Galicia, España, presenta una mezcla de estilos históricos y modernos que reflejan su rica historia y evolución urbana.

La arquitectura de Pontevedra ha tenido una evolución paralela a la española, y ha seguido de forma diversa las múltiples tendencias que se han ido produciendo en el contexto de la historia del arte occidental. La ciudad ha preservado a lo largo de los siglos una diversidad de edificaciones que reflejan las diferentes épocas y estilos que han dejado su huella en su tejido urbano, como los restos de construcciones defensivas que protegían la ciudad en tiempos medievales, las iglesias góticas y barrocas o los edificios eclécticos afrancesados de finales del , entre otros destacados exponentes arquitectónicos.

Edad Media (478-1492) Arquitectura gótica (siglos -) En Pontevedra, el estilo gótico dejó una huella notable tanto en la arquitectura religiosa como en la civil, reflejando la majestuosidad medieval de la ciudad. De origen románico con elementos góticos fue la Iglesia de San Bartolomé Viejo, uno de los templos más antiguos de Pontevedra, documentado ya en el . Su amplio atrio tuvo además una importante función civil, al servir como lugar de reunión del Concejo. El templo, de aspecto sobrio y con un característico rosetón en el centro de la fachada y torre de campanas, fue cerrado en 1836 y demolido entre 1842 y 1844 por su estado ruinoso. Algunos de sus elementos, como las arquivoltas de su portada y un crucero gótico, se conservan en distintos puntos de la ciudad.

La influencia gótica en la arquitectura religiosa se manifiesta en la capital pontevedresa a través de varias edificaciones destacadas. La iglesia de Santo Domingo es particularmente notable por su cabecera porticada con cinco ábsides, una característica excepcional en Galicia. La iglesia de San Francisco, construida siguiendo el modelo de iglesias mendicantes, presenta una planta de cruz latina con una nave única y ábsides poligonales cubiertos con bóvedas de crucería. Su altura imponente y el interior decorado con sepulcros y vidrieras con un programa iconográfico franciscano subrayan su importancia. El convento de Santa Clara, aunque con una estructura más sencilla, sigue el estilo gótico ojival con su nave rectangular, bóveda de abanico y una portada exterior en la fachada norte decorada con escenas del Juicio Final.

En el gótico tardío o gótico isabelino, la Basílica de Santa María la Mayor se destaca como una de las principales obras arquitectónicas de la ciudad, conocida como la "perla del gótico gallego". Esta basílica combina elementos góticos con influencias manuelinas portuguesas, destacando por sus fachadas rematadas con crestería y una planta basilical con bóvedas de crucería tardogóticas, evidenciando una transición hacia el estilo renacentista.

En cuanto a la arquitectura civil, el gótico se refleja en edificios de estilo gótico tardío como la Casa de las Campanas, la Casa de los Vaamonde y la Casa del Correo Viejo. La Casa de las Campanas conserva una fachada principal del con arcos conopiales, escudos heráldicos y adornos renacentistas como bolas de piedra en la cornisa. La Casa de los Vaamonde es notable por su fachada con una entrada con un arco conopial bilobulado y una ventana en el cuerpo superior con arco conopial y adornada con lacerías y bolas de piedra en la cornisa. La Casa del Correo Viejo presenta una fachada destacada por un alfiz del que enmarca un gran escudo de armas. La entrada principal, coronada por un arco carpanel, conserva un pequeño escudo en su clave. Elemento destacado de la arquitectura gótica civil es también la ventana con arco apuntado y un pequeño rosetón en la casa del arcediano del Salnés Juan Fernández de Sotomayor en la plaza de la Verdura. El edificio civil gótico más importante de la ciudad fue el Palacio de los Churruchaos, un destacado pazo urbano de finales del perteneciente a una de las familias nobles más relevantes de la Galicia medieval. De gran riqueza ornamental, su fachada destacaba por los arcos, ventanas ojivales, escudos heráldicos y una elaborada decoración propia del gótico tardío. Fue incendiado durante el ataque inglés de 1719 y, tras un largo periodo de abandono, desapareció definitivamente a comienzos del , siendo reutilizados algunos de sus elementos arquitectónicos en otros edificios.

Construcciones defensivas Las construcciones defensivas de Pontevedra jugaron un papel crucial en la historia de la ciudad, subrayando su relevancia estratégica a lo largo de los siglos. La muralla de Pontevedra, cuyos restos aún se pueden ver en varios puntos de la ciudad, data de 1180 y fue ampliada en tres ocasiones hasta el . Esta estructura de mampostería, con una altura de 7 metros y equipada con almenas y torres fortificadas, se extendía a lo largo de 2.170 metros y contaba con cuatro puertas principales y siete postigos. Hoy en día, algunos tramos de la muralla se integran en la arquitectura moderna, como en el Edificio Castelao del Museo de Pontevedra. miniatura|derecha|170px|Restos de la Muralla de Pontevedra. miniatura|izquierda|170px|Puente del Burgo. Las Torres Arzobispales, una fortaleza construida frente al mar en la actual avenida de Santa María, eran una de las construcciones defensivas más imponentes de Pontevedra. Esta fortaleza, rodeada por un foso y con un puente levadizo, sirvió como residencia para los arzobispos de Santiago de Compostela y los reyes de Portugal. Aunque sufrió graves daños durante conflictos y ataques, incluyendo su destrucción casi total en 1719, la Torre del Homenaje sobrevivió y se convirtió en una cárcel, antes de ser demolida, simbolizando la resistencia de la ciudad.

El Puente del Burgo, de origen romano y reconstruido en el , también tuvo un papel defensivo fundamental con su torre destruida en 1719. Aunque uno de sus arcos fue cegado en el para ampliar la muralla, el puente sigue siendo un monumento emblemático de la historia de la ciudad, representado en el escudo de Pontevedra.

Plazas y calles medievales Las plazas medievales de Pontevedra ofrecen una visión del dinamismo y la vida cotidiana de la época. La Plaza de la Herrería, conocida por su Fuente de la Herrería y los soportales que albergaban a los herreros, y la Plaza de Teucro, rodeada de naranjos y edificios señoriales, destacan por su elegancia y carácter comercial. La Plaza de la Leña, con su crucero y edificios populares, y la Plaza de la Verdura, con sus soportales y fuente de forja del , muestran la evolución de las tradiciones locales. Otras plazas, como la Plaza de la Pedreira, reflejan la tradición de los canteros, y la Plaza de Méndez Núñez es notable por su papel cultural en la ciudad. La Plaza de Curros Enríquez, la Plaza del Muelle, y otras como la Plaza de las Cinco Calles y la Plaza de Alonso de Fonseca, combinan historia, arquitectura y funciones diversas, enriqueciendo el patrimonio arquitectónico del casco antiguo de Pontevedra.

Por otra parte, las calles medievales de Pontevedra, con su trazado irregular y atmósfera histórica, son también testimonio de la evolución de la ciudad. La Calle Soportales y la Calle Real, importantes ejes comerciales y del Camino de Santiago Portugués, muestran la continuidad de la tradición comercial. La Calle Don Gonzalo, con su arco medieval, y la Calle Isabel II, una de las más antiguas, ilustran la rica herencia histórica. Otras calles como la Calle Sarmiento y la Calle Manuel Quiroga, además de la Calle Pasantería y la Calle Figueroa, conservan el encanto y la estructura medieval de Pontevedra, subrayando su riqueza cultural y patrimonial.

Edad Moderna (1492-1789) Arquitectura del Renacimiento (siglos -) En Pontevedra, el Renacimiento se refleja tanto en la arquitectura religiosa como en la civil, mostrando una simbiosis entre elegancia y equilibrio. La Basílica de Santa María la Mayor destaca como el principal ejemplo de arquitectura religiosa renacentista en la ciudad. Su fachada, diseñada por Cornielles de Holanda y Juan Noble en 1541, es un destacado ejemplo del estilo plateresco, con una rica ornamentación en forma de retablo monumental. Este diseño incluye una puerta central flanqueada por esculturas de San Pedro y San Pablo, un relieve de la Dormición de la Virgen, y un nivel superior adornado con medallones y figuras bíblicas, todo enmarcado por un rosetón que simboliza el cielo.

En el ámbito civil, el Renacimiento se manifiesta en diversos edificios emblemáticos. La Casa Rectoral de Santa María presenta un diseño austero con una fachada de líneas rectas y formas geométricas simples, una puerta con arco de medio punto y un escudo de armas en la dovela central. El Palacio de los Condes de Maceda muestra una fachada de estructura simétrica con una logia de columnas toscanas que sustenta un entablamento. El Pazo de Gago y Montenegro, con su planta rectangular, presenta una fachada ordenada y uniforme adornada con varios escudos de armas, entre ellos uno destacado del barroco gallego, así como una entrada principal con dovelas de gran tamaño. De origen renacentista fue el desaparecido Pazo de los Marqueses de Leis, también conocido como Pazo de Campolongo, construido en el como residencia señorial. El conjunto destacaba por su torre almenada, galerías, jardines y una capilla dedicada a la Virgen del Carmen, y fue durante el escenario de numerosas celebraciones de la sociedad pontevedresa. Tras décadas de abandono, el pazo fue desmontado piedra a piedra en 1965 y trasladado a Madrid, donde se conserva remodelado.

Arquitectura popular marinera En el Pontevedra era la ciudad más poblada de Galicia gracias a su pujante puerto. La arquitectura popular en el barrio marinero de A Moureira es representiva con casas tradicionales que incluyen terrazas de piedra y fachadas de hastial triangular (en forma de mitra o outón). En la calle Xan Guillermo se conservan viviendas del con columnas toscanas, mostrando cómo el estilo renacentista se integró en el entorno marino y popular de la ciudad.

Arquitectura barroca (siglos -) miniatura|derecha|400px|Pontevedra en 1669 en una acuarela de Pier Maria Baldi con el puente del Burgo y sus torres y las murallas defensivas de la ciudad.