La masacre de la escuela Al-Tabaín fue un ataque aéreo llevado a cabo el 10 de agosto de 2024 por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) contra una escuela de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) situada en el barrio de Al Daraj al este de la ciudad de Gaza, que albergaba a palestinos desplazados que buscaban refugio. Según funcionarios palestinos, entre 80 y 100 palestinos murieron en el ataque, y otras 47 personas resultaron heridas, varias víctimas quedaron atrapadas en la escuela cuando el incendio se propagó.
Alrededor de las 4:40, durante la oración del Fajr en la escuela Al-Tabaín, que se utilizaba como refugio para albergar a unos 6000 refugiados y ciudadanos palestinos desplazados internos, tres cohetes israelíes impactaron en el edificio, provocando el derrumbe de la estructura. Como consecuencia del ataque, se desató un incendio que causó varias víctimas más. Los esfuerzos de los equipos de rescate y otros civiles por reducir la propagación del fuego y salvar las vidas de los civiles atrapados se vieron seriamente obstaculizados debido a que el ejército israelí cortó el suministro de agua a la región.
Se trata del cuarto ataque israelí contra una escuela en apenas una semana y el vigésimo en un mes, dejando al menos 274 muertos. Israel afirmó que habían atacado un «centro de mando y control» de Hamás, mientras que la organización palestina negó las acusaciones israelíes de que opera desde instalaciones civiles como escuelas y hospitales. Una investigación de Al Jazeera, un medio financiado por Catar, determinó que el bombardeo se realizó deliberadamente para provocar el máximo número de víctimas. Un experto en armas de la CNN identificó que la metralla evidente en las imágenes tomadas después del ataque, provenían de una bomba GBU-39 fabricada por Boeing con sede en Estados Unidos.
Los países árabes y musulmanes así como la Unión Europea, Bélgica, Brasil, Rusia, México, China, Francia, Reino Unido y España condenaron el ataque y reiteraron la importancia de un alto el fuego.
Antecedentes El ataque ocurrió en medio de las negociaciones para la propuesta de alto el fuego en tres fases entre Israel y las facciones palestinas. Se trata del quinto ataque contra una escuela en una semana y la Oficina de Derechos Humanos de la ONU dijo que estaba «horrorizada por el patrón que se está desarrollando» de ataques a escuelas.
El 6 de julio de 2024, la escuela al-Jawni administrada por la UNRWA y que albergaba a 2000 refugiados en el campo de refugiados de Nuseirat en el centro de Gaza fue atacada por una incursión de las FDI que mató a dieciséis palestinos. El 7 de julio, las FDI atacaron la escuela Sagrada Familia, propiedad del Patriarcado Latino, ubicada en la ciudad de Gaza y que albergaba a cientos de refugiados, matando a cuatro. El 8 de julio, fuerzas israelíes atacaron otra escuela administrada por UNRWA en Nuseirat, causando varios heridos que requirieron tratamiento en un hospital local.
El 9 de julio, al menos veintisiete personas murieron y otras cincuenta y tres resultaron heridas en un ataque israelí contra una escuela convertida en refugio en Jan Yunis. El 14 de julio, la aviación israelí bombardeó la escuela Abu Araban, gestionada por UNRWA en el centro de la Franja de Gaza, y mató a veintidós personas. Se trataba del quinto ataque israelí contra una escuela en apenas ocho días. El 27 de julio, Israel bombardeó con tres misiles la escuela Jadiya, en la localidad de Deir al-Balah, en el centro de la Franja, donde operaba un hospital de campaña y se alojaban numerosas familias desplazadas. En el ataque israelí murieron al menos treinta personas, entre ellas mujeres y niños, y unas cien resultaron heridas, muchas de ellas en estado crítico.
El 1 de agosto, tres misiles israelíes mataron al menos a quince personas, incluidas mujeres y niños, e hirieron a varias más en una escuela convertida en refugio para civiles desplazados en la ciudad de Gaza. Al día siguiente, al menos diecisiete personas, incluidos niños, murieron y más de sesenta resultaron gravemente heridas en dos ataques aéreos israelíes en una escuela convertida en refugio en la ciudad de Gaza. El 3 de agosto, al menos diez personas murieron en un ataque israelí contra una escuela en el barrio capitalino del Jeque Radwan. El 4 de agosto, al menos veinticinco civiles murieron y varios más resultaron heridos en sendos bombardeos israelíes contra dos escuelas situadas en el barrio de Al Nasr, en la ciudad de Gaza. Según el Ejército israelí, bombardearon «puestos de mando» de Hamás, mientras que las autoridades gazatíes afirmaron que la mayoría de las víctimas mortales eran niños y que Israel había cometido «una masacre en cada uno de los sentidos de la palabra».
El 8 de agosto, al menos quince palestinos murieron y otros treinta resultaron heridos en un bombardeo israelí contra dos escuelas que albergaban a palestinos desplazados en la Franja de Gaza. Al día siguiente, Al menos cinco personas, entre ellas dos niños, murieron y hubo numerosos heridos en un ataque aéreo israelí contra la zona humanitaria de Al-Mawasi.
Philippe Lazzarini, Comisionado general de la UNRWA, afirmó que dos tercios de todas las escuelas gestionadas por la UNRWA en Gaza habían sido afectadas, de una u otra forma, desde que se iniciaron las hostilidades el 7 de octubre de 2023. También afirmó que más de 500 personas habían muerto en escuelas y otros refugios operados por la agencia desde que estalló la guerra.
Bombardeo miniaturadeimagen|Algunas víctimas del ataque israelí contra la escuela Al-Tabaín
El 10 de agosto de 2024, aproximadamente a las 4:40h durante la oración matinal del alba en la escuela Al-Tabaín, ubicada en el barrio de Al Daraj al este de la ciudad de Gaza, que albergaba a unos 6000 refugiados y desplazados internos palestinos, pertenecientes a 350 familias refugiadas en el complejo de la escuela, tres bombas israelíes impactaron en el edificio, provocando el derrumbe de la estructura y un incendio que destruyó el edificio. Según testigos presenciales, no se dio ninguna advertencia antes del ataque. El número de palestinos que en ese momento se encontraban en la escuela fue muy alto debido a que ocurrió durante la oración del Fajr y testigos oculares afirmaron que aproximadamente 250 personas estaban dentro de la sala de oración en el momento de los ataques.
Debido al impacto de los cohetes, se inició un incendio que causó varias víctimas más, entre ellas algunas que sobrevivieron a la explosión inicial pero quedaron atrapadas entre los escombros. Los equipos de rescate que llegaron al lugar e intentaron apagar el incendio no pudieron liberar a varias de las personas atrapadas bajo los escombros antes de que el humo y el fuego se extendieran y afectaran a familias enteras. Los intentos de los equipos de rescate y otros civiles de reducir la propagación del incendio y salvar las vidas de los civiles atrapados se vieron gravemente obstaculizados debido a que el ejército israelí cortó el suministro de agua de la región.
Ismail al-Thawabta, director de la Oficina de Prensa del Gobierno de Gaza, dijo a Al Jazeera que el ejército israelí utilizó tres bombas de 907 kilos cada una en su ataque. También afirmó que Israel sabía de la presencia de las personas desplazadas dentro de la escuela. Por su parte, un funcionario militar israelí, después de que le preguntasen en la CNN, dijo que las Fuerzas de Defensa de Israel habían utilizado «tres municiones pequeñas y precisas que no pueden causar el daño que los palestinos afirman haber causado».
Víctimas
miniaturadeimagen|Vídeo de las víctimas de la masacre
Según informó la agencia de defensa civil de Gaza más de cien palestinos murieron (incluidos mujeres, niños y ancianos) y decenas resultaron heridas en el ataque, que describió como una «masacre horrible». Por su parte el director del Hospital Árabe Al-Ahli dijo que recibieron setenta cadáveres y partes de al menos otros diez muertos en el ataque israelí. También aseguró que algunos de los heridos tenían quemaduras graves y a muchos hubo que amputarles las extremidades. «Recibimos algunas de las heridas más graves que hemos sufrido durante la guerra». Según el Ministerio de Salud de Gaza, 47 personas resultaron heridas. Un director regional de Save the Children lo calificó como el ataque más letal a una escuela desde octubre de 2023. Mahmud Bassal, portavoz de la Defensa Civil Palestina, dijo en una conferencia de prensa televisada: «Hasta ahora, hay más de 93 mártires, incluidos once niños y seis mujeres. Hay restos sin identificar». también se informó de que entre las víctimas del desastre había civiles de edad avanzada. «Todas estas personas que fueron atacadas eran civiles, niños desarmados, ancianos, hombres y mujeres», dijo Fares Afana, director de ambulancias y emergencias en el norte de Gaza.
Las FDI afirmaron, sin proporcionar ninguna evidencia, que el ataque fue contra un centro de mando y control de Hamás y que en la escuela había veinte combatientes de Hamás y la Yihad Islámica Palestina, incluidos comandantes de alto rango. Además acusaron al Ministerio de Salud de Gaza de inflar el número de muertos. Por su parte, Ezat al Rashq, miembro de buró político de Hamás, aseguró que entre los muertos «no hay un solo combatiente» y afirmó que su «política estricta es no estar presente entre los civiles». También dijo que «El Ejército terrorista del enemigo vuelve a mentir y fabrica pretextos y argumentos tontos para atacar a civiles». En la misma línea se manifestó la organización defensora de los derechos humanos Euro-Mediterranean Human Rights Monitor que afirmó que según sus investigaciones iniciales no encontraron pruebas ni indicios de operaciones militares o combatientes en la escuela.
La Oficina de Derechos Humanos de la ONU aseguró, que si bien la ubicación de objetivos militares junto a civiles por parte de grupos armados constituye una violación del derecho internacional humanitario, «ello no anula la obligación de Israel de cumplir estrictamente con esa normativa, incluyendo los principios de proporcionalidad, distinción y precaución».
Las víctimas evacuadas al Hospital Árabe Al-Ahli sufrían heridas de metralla de los explosivos que les causaron un sangrado profuso, mientras que otros sobrevivientes sufrían quemaduras graves causadas por el incendio tras las explosiones iniciales. Debido a la repentina afluencia de heridos, además de la falta de personal y suministros médicos, los trabajadores de la salud del hospital no pudieron brindar la ayuda necesaria mientras que el sistema hospitalario se encontraba al «borde del colapso». Los trabajadores sanitarios se vieron obligados a reciclar suministros médicos debido a la grave escasez. También se llevaron muchos cadáveres al hospital para su identificación, y varios de ellos resultaron difíciles de identificar debido a que sus restos fueron traídos en pedazos pequeños.
La portavoz de la Media Luna Roja Palestina, Nebal Farsakh, dijo que los paramédicos que acudieron a auxiliar a las víctimas estaban «conmocionados» y «horrorizados» por las escenas posteriores al ataque.
Investigaciones miniaturadeimagen|Bolsas con cuerpos carbonizados y desmembrados de víctimas del ataque