Urbanitatis veteris, en español "De la antigua civilización" es la octogésima encíclicaEn el Acta Sanctae Sedis aparece como litterae, pero en la Leonis XIII Pontificis Maximi Acta, como litterae encyclica de León XIII, dirigida el 20 de noviembre de 1901 a los arzobispos y obispos de Grecia; en ella, además de recordar las glorias de Grecia y su aportación a la Iglesia, responde favorablemente a la petición del episcopado griego para que se establezca para los jóvenes clérigos un centro académico similar al Colegio de San Atanasio existente en Atenas para los jóvenes católicos.
Contexto histórico Tal como recoge la Catholic Encyclopedia, editada en 1913, prácticamente la totalidad de los católicos griegos pertenecen a la iglesia latina; estas comunidades eran sucesoras de las establecidas por los francos a través de la cruzadas y por los venecianos en su establecimiento en algunas partes de Grecia entre los siglos XIII al XV. Este origen, y la política de la monarquía griega que con su legislación ha dificultado el trabajo de los misioneros católicos; de hecho en ese momento, el arzobispo católico de Atenas no era reconocido por el Estado, aunque sí reconocía cinco obispos católicos.
En este contexto, la encíclica al insistir en el aprecio de la iglesia por la cultura y la historia griega, es una llamada a la plena integración de los católicos en el país; y en esa misma línea se sitúa el impulso -anunciado en la encíclica- de un seminario para los candidatos al sacerdocio en el que se asegure el conocimiento profundo de la lengua y de la literatura griega antes de pasar el estudio de la filosofía y la teología.
Contenido de la encíclica
Continua el papa exponiendo lo que la civilización debe a la literatura y la filosofía de la Grecia clásica; muestra de ello la solicitud que ha puesto, en su pontificado, por restaurar y dar a conocer la filosofía de Santo Tomás, el más destacado discípulo de Aristóteles. Manifiesta también su aprecio por los ritos litúrgicos griegos, de modo que ha restaurado a su plan original el Colegio Romano de San Atanasio, para estudiantes del rito griego; y recuerda la reverencia debida a los Padres y Doctores griegos, con especial mención a los santos Cirilo y Metodio, a los que desde el comienzo de su pontificado decidió darles mayor honor.Efectivamente, el 30 de septiembre de 1880, dedicó a estos santos su encíclica Grande munus
Recoge también la encíclica un recuerdo por los papas de origen griego -Anacleto, Telesforo e Higinio- que con tanta valentía cuidaron de la Iglesia hasta sufrir martirio. Un recuerdo lleno de dolor y añoranza al pensar en la gran pérdida que supuso los posteriores conflictos que rompieron la unión entre griegos y latinos que tantos beneficios mutuos proporcionó.
Tras esta introducción entra el papa en el principal objeto de la encíclica; hace años fundó en Atenas un colegio donde los jóvenes católicos pudiesen formarse y aprender la lengua de Homero y Demóstenes. El 9 de septiembre los obispos de Grecia le habían pedido que se introduzca algo similar para la educación de los jóvenes clérigos.
La misma buena voluntad de esta medida ha estado presente en los papas, como atestigua Pío V que promovió aquella alianza entre los príncipes cristiano que triunfó en la islas Equinadas, con el deseo no solo de defender Italia, sino de liberara a toda Grecia, aunque no lo consiguiese. Mucho más recientemente cuando los griegos intentaron librarse del dominio turco, aquellos que se vieron obligados a abandonar Grecia, Pio VII ordenó a sus estados que estuvieran abiertos a los refugiados. Con estos y otros recuerdos trata el papa de eliminar los prejuicios contra la unión con Roma que hechos antiguos pueden alimentar, pues .
Véase también
León XIII Encíclicas de León XIII Iglesia católica en Grecia
Notas
Referencias
Categoría:Encíclicas de León XIII del siglo XX Categoría:Iglesia católica en 1900 Categoría:Años 1900 en Grecia Categoría:Seminarios sacerdotales