La comandancia política y militar de las Islas Malvinas y adyacentes al Cabo de Hornos en el Mar Atlántico, o simplemente conocida como la comandancia argentina de las Islas Malvinas, fue la segunda de las entidades político-militares por vía de las cuales las Provincias Unidas del Río de la Plata (posteriormente, en 1831, la Confederación Argentina) ejercieron el control del archipiélago de las Islas Malvinas.
Antecedentes
Preocupado por la explotación ilegal de ballenas y focas en los mares del sur, a principios de 1820 el gobierno de Buenos Aires decidió enviar a un oficial para que hiciera formal toma de posesión del archipiélago y obligara a acatar sus disposiciones administrativas concernientes a la actividad pesquera. El coronel David Jewett cumplió la orden el 6 de noviembre de ese año y siete meses después fue reemplazado por Guillermo Mason. El rioplatense Jorge Pacheco y el empresario franco-argentino, aunque nacido en Alemania, Luis Vernet solicitaron al gobierno que se les concediera una patente para establecer un asentamiento en las islas y se nombrara a un nuevo oficial a cargo. El gobierno accedió y efectuó los nombramientos otorgando las licencias pedidas. Los colonos llegaron a Puerto Soledad en febrero de 1824, sin embargo, el material del que disponían y el entrenamiento de los peones resultaron inadecuados, y la expedición decidió regresar en agosto. Se realizó un nuevo intento dos años más tarde, esta vez exitoso, formando un próspero asentamiento permanente bajo la dirección de Vernet. A principios de 1828 el gobierno de la ya entonces República Argentina amplió la concesión de los colonos.
Historia Creación Con el fin de reforzar la presencia del Estado argentino, el 10 de junio de 1829 el gobernador delegado de Buenos Aires, Martín Rodríguez, y su ministro Salvador María del Carril, por intermedio de un decreto ley crearon la Comandancia Política y Militar de las Islas Malvinas y adyacentes al Cabo de Hornos en el Mar Atlántico, con sede en la isla Soledad y con jurisdicción sobre las islas adyacentes al cabo de Hornos que dan hacia el océano Atlántico Sur. En los considerandos del decreto se afirmaba:
En aquella época había intención del gobierno bonaerense de crear otra comandancia en la boca oriental del estrecho de Magallanes, lo que formalmente no se concretó.
El mismo día se nombró a Luis Vernet con el título de Comandante Político y Militar, por intermedio de otro decreto:
Se acompañó el nombramiento con la entrega de un diploma sellado y firmado por las autoridades.
Vernet solicitó el apoyo gubernamental para el emplazamiento de un fuerte en la Isla Soledad, que debía contar con fortificaciones y artillería defensiva adecuadas. También insistió en que se le asignara un pequeño buque de guerra para asegurar el cumplimiento de lo dispuesto en la Ley Nacional de Pesca: efectuar la cobranza de los derechos de pesca en aguas sujetas a su jurisdicción, arresto de los infractores, transporte de maderas desde el estrecho de Magallanes, enlace con los asentamientos del río Negro y con el puerto de Buenos Aires, etc. Las autoridades aceptaron las sugerencias del comandante y le otorgaron cuatro cañones, cincuenta fusiles y la munición y pertrechos correspondientes. Se le entregaron también veinte quintales de hierro, un fuelle, herramientas de herrería, carpintería, construcción y labranza.
El 15 de julio Vernet se trasladó a las Malvinas junto con su esposa, María Sáez, y sus hijos Emilio, Luisa y Sofía. Viajaron con él 15 colonos ingleses y 23 alemanes, incluidas sus familias. Llevó además personal de servicio y peones en el que los rioplatenses (afroamericanos, gauchos e indígenas) eran mayoría. Al jurar la bandera y tomar posesión de su cargo, el 30 de agosto, leyó una proclama acompañada con las tradicionales veintiún salvas de cañón:
Desarrollo y progreso El nuevo comandante procedió a mejorar el asentamiento de Puerto Soledad, al que rebautizó como Puerto Luis. Agregó diez viviendas, para el cirujano, el almacén y el despensero, entre otros; y algunas más modestas para los peones. Implementó políticas para desarrollar la economía: promovió la exportación de cueros y carne salada; auspició la inmigración, nombrando agentes en el extranjero para que reclutasen colonos; cartografió el archipiélago; dividió las islas en once secciones, cada una a cargo de un funcionario de contralor independiente; parceló y distribuyó las tierras entre los colonos, etc. Vernet sellaba la documentación con un timbre que decía "Armas de la Patria. Comandancia de Malvinas y adyacentes".
Una de las actividades económicas centrales fue la de la producción ganadera, generalmente a cargo de los gauchos e indígenas, que aprovechaba el ganado vacuno cimarrón que vagaba por la isla Soledad desde los tiempos del primer colono, Louis Antoine de Bougainville. Otras actividades primordiales eran las de la pesca de merluza y la caza de focas y lobos marinos, ambas en las aguas jurisdiccionales de la comandancia, tanto en Malvinas como en la isla de los Estados; y la del saladero que aseguraba la conservación de la mercadería exportada.
Los productos de las islas tenían como principal mercado a Buenos Aires: se exportaba carne salada, pescado en salmuera, sebo, cueros de lobos marinos y ganado vacuno, pieles de conejo, etc. La comandancia tenía asignadas algunas naves de transporte, comandadas por el asistente de Vernet, Matthew Brisbane, Emilio Vernet y otros.
El capitán Robert Fitz Roy fue huésped de la comandancia, algunos de sus comentarios dejan entrever cómo el continuo progreso material de la colonia había permitido alcanzar cierto grado de refinamiento en medio de la inhóspita geografía:
Su reporte al gobierno británico sobre el éxito alcanzado por el asentamiento sería fundamental en la renovación del interés del Reino Unido por las riquezas del archipiélago.
La población estable aumentó rápidamente, y superó el centenar de individuos. Cuando arribaban naves loberas y pesqueras contratadas por la comandancia, el número se elevaba a tres centenares. En 1830 nacieron los primeros seres humanos del archipiélago, entre ellos la cuarta hija de Vernet, el 5 de febrero, a la que se llamó Malvina.
Las proyecciones del negocio eran óptimas, y Vernet comenzó a planear la organización concreta de la proyectada comandancia sobre el estrecho de Magallanes. Envió a Brisbane en el buque Unicorn para lograr la cooperación de los indígenas tehuelches del extremo meridional del continente. Estableció contacto con una cacique a la que se llamaba Reina María y la invitó a pasar dos semanas en las islas Malvinas. La mujer aceptó la invitación y la propuesta de bendecir la segunda comandancia; Vernet declaró un feriado en homenaje a la líder indígena. Los desastrosos acontecimientos de los meses siguientes impidieron la concreción del proyecto.
Aumento del interés de Londres Para esa época, en algunos círculos empresariales y militares del Reino Unido había comenzado a gestarse un renovado interés en el aprovechamiento económico de los territorios atlánticos meridionales en general y del archipiélago de Malvinas en particular.
El 12 de abril de 1829 el oficial de marina W. Langton, tras una breve visita a las islas, sugirió por escrito al parlamentario Potter MacQueen la conveniencia de asentar una colonia en el archipiélago para reabastecimiento de las naves que daban la vuelta al cabo de Hornos. Según el Almirantazgo Británico, tal acción conseguiría varias ventajas adicionales, como la de facilitar la actividad de pesqueros, balleneros y foqueros, controlar la piratería y abrir el camino a Australia.Clément:22
En julio de ese año un financista de apellido Beckington envió una carta al primer ministro británico Arthur Wellesley, en la que solicitaba que el gobierno estableciera una colonia en las islas Malvinas. En una nota al crecientemente influyente Robert Peel, considera de fundamental importancia que Londres se apoderase:
En su nota agregaba:
El Gobierno británico utilizó el nombramiento de Vernet como excusa para actuar, y el 19 de noviembre de 1831 envió una protesta al ministro de relaciones exteriores Tomás Guido. En dicho escrito el Reino Unido argumentaba que la evacuación de 1774 no había invalidado sus derechos al archipiélago, y acusaba al gobierno de Buenos Aires de haber avanzado sobre su soberanía.Goebel:442Manning:109 Con ese acto, el Reino Unido desconocía todos los antecedentes por los cuales había renunciado al territorio: La Paz de Utrecht de 1712-1714, por la que se comprometía a no interferir en los dominios españoles de América Central y del Sur y sus aguas y territorios circundantes, y por lo tanto abandonaba cualquier reclamo de hipotéticos derechos.Goebel:168 El Tratado de Sevilla del 9 de noviembre de 1729 que reafirmaba la vigencia de lo dispuesto en Utrecht.Hidalgo Nieto:169-170Goebel:182-183 La Paz de Aquisgrán de 1748, que volvía a confirmar lo acordado en materia territorial por el texto de Utrecht. La Declaración de Masserano de 1771, firmada por sus más altas autoridades, en la que España confirmaba expresamente sus títulos de soberanía sobre el archipiélago.Gil Munilla, 133-134 El Tratado de San Lorenzo de 1790 en el que reconocía explícitamente la soberanía española sobre las Malvinas y renunciaba a todo intento de comerciar y formar colonias en sus mares.Perl:145-150 La continua e inobjetada ocupación española del archipiélago desde 1767 hasta 1811, que contrastaba con el breve asentamiento británico, abandonado en 1774 posiblemente debido a un acuerdo secreto con España, según admite buena parte de la historiografía británica coetánea y actual.Goebel:16-363Gustafson:14-18 La toma de posesión formal de las islas en 1820 por parte del Estado argentino bajo el marco legal del uti possidetis iure, cuya noticia fue publicada en Europa y en los Estados Unidos;Goebel:434Caillet-Bois:181-183 y el nombramiento sucesivo de tres comandantes militares rioplatenses con el objeto de asegurar la sumisión efectiva del territorio,Caillet-Bois:196 hechos por los cuales nunca emitió reserva ni queja, ni al reconocer oficialmente en 1823 a la nueva naciónDestefani:79 ni al firmar en 1825 el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación con las Provincias Unidas.Gustafson:22Metford:14
Incidente pesquero La conservación de los recursos pesqueros y balleneros fue un eje central en la actividad de las nuevas autoridades malvinenses. Debido a la alarmante depredación de que eran objeto, una de las primeras medidas de Vernet fue prohibir la caza de focas.Destefani:87Manning:66 Se trataba del cumplimiento del mandato explícito que Buenos Aires le había encomendado mediante letra del decreto de fundación precitado. También era parte de un plan general para organizar la defensa del litoral bajo su jurisdicción. La cantidad de barcos en potencial infracción era muy numerosa y la enorme extensión de la línea costera dificultaba mucho la tarea de control. A cada embarcación de la que se tuviera noticia la comandancia le hacía llegar una circular donde se informaba:
Poco tiempo después de instrumentarse esta política un empresario estadounidense afectado por las leyes argentinas elevó una queja ante el gobierno de Washington. El secretario de Estado Martin Van Buren envió una nota al cónsul de ese país en Buenos Aires, John M. Forbes. En el escrito y sin dar fundamento alguno, Van Buren afirmaba que las Provincias Unidas "ciertamente no podían deducir un título firme a las islas" e instruía a Forbes para que presentara una protesta. La muerte de Forbes en junio le impidió efectivizar la orden de su superior.Manning:3-4