thumb|Icono Christos Acheiropoietos de la escuela de Nóvgorod, ca. 1100. También está pintado por la parte posterior thumb|Detalle del panel lateral de un tríptico del conservado en el monasterio de Santa Catalina del Monte Sinaí, que representa al rey Abgar con el Mandylion. Vera icon (en latín y griego, «verdadera imagen»), non manufactum (en latín, «no realizado manualmente»), achiropiite,Belting, op. cit. achiropita, acheiropoietos, acheiropoieta o aquiropoeta (en griego, «no realizado manualmente»)Juan Carlos Sanz y Rosa Gallego, Diccionario Akal del color, pg. 81: "aquiropoeta o aquiropoético. Adjetivo que se aplica al colorido cuyo origen se ha considerado tradicionalmente milagroso, o bien de origen divino, como es el caso de la policromía de ciertas imágenes religiosas." son denominaciones que se dan a ciertas reliquias del cristianismo que, según distintas tradiciones piadosas o leyendas, se consideran verdaderas imágenes de Cristo porque habrían sido ejecutadas milagrosamente, no siendo, por tanto, obras de arte realizadas por la mano del hombre. El concepto, que tiene claros precedentes en la religión grecorromana, se fue desarrollando en los primeros siglos del Imperio bizantino hasta encontrar su conformación definitiva en el contexto de los debates entre iconoclastas e iconódulos, por parte de estos últimos, como justificación de su postura.

El número de estas imágenes, y su consideración de obras genuinas, copias o falsificaciones varía según los autores y es objeto de debate; en todo caso la aplicación de criterios racionalistas para su comprensión no era propia del cristianismo medieval, cuando el concepto de originalidad era muy distinto: las virtudes atribuidas a reliquias e imágenes se consideraban transmisibles por «contacto» a sus copias, donde quedaban «impresas» (brandea) o se multiplicaban al doblarlas (tetradiplon); los criterios de conservación y restauración eran muy laxos y no había demasiados reparos en cuanto a manipularlas, embellecerlas y repintarlas. Muchas ciudades e instituciones religiosas pretenden poseer alguna de ellas; y su historia es intrincadísima, con múltiples traslados, desapariciones y reapariciones en épocas oscuras, contextos bélicos o revolucionarios.

Etimología La traducción al castellano de la expresión vera icon o vera icona sería "verdaderas imágenes": vera, «verdadera» en latín; icon, latinización de eikon «imagen» en griego, especialmente referido a las imágenes pictóricas devocionales (iconos). Esta etimología, que ha generado la denominación tradicional de estas reliquias, probablemente se originó en una mixtificación de la del nombre Verónica, derivado de Berenice, forma dialectal macedonia de Φερενίκη (Ferenice), «portadora de la victoria».Heikki Solin, Martti Leiwo, Hilla Halla-aho, Latin vulgaire / Latin tardif VI: Actes du VIe colloque international sur le latin vulgaire et tardif, Helsinki, 29 août - 2 septembre 2000. en Bryn Mawr Classical Review 2003.11.26 Hildesheim: Olms-Weidmann, 2003. Pp. xvi, 594. ISBN 3-487-11849-1 La traducción de la expresión non manufactum sería "no hecho por manos" [humanas].

La palabra griega medieval transcrita habitualmente como achiropiite, achiropita, acheiropoietos (αχειροποίητα, de χείρ khéir -«mano»- y ποιέω poiéo -«hacer» o «crear», como en poiesis, «creación», «producción», de donde proviene «poesía»-), puede traducirse como «hecho sin manos». Hay un mínimo uso de las palabras castellanizadas «aquiropoeta» (con el adjetivo «aquiropoético»), «aqueiropoieta», «aqueiropoyeta», «aquiropoieta» y «aquiropoyeta». El término en singular es acheiropoieton (αχειροποίητον).

El concepto antes del cristianismo Que las imágenes de culto sean de origen sobrenatural es un concepto muy anterior al cristianismo, y aparece en todas las religiones. En Cicerón se recoge que una imagen de Ceres era non humana manu factum sed de caelo lapsam («no hecha por mano humana, sino caída del cielo»). Así reproducía en latín el concepto griego de Diipetés («arrojado por Zeus»), que se aplicaba a algunas imágenes de diosas que actuaban como palladion (protectoras de ciudades), como la de Palas Atenea que protegió a Troya (hasta que fue robada), llegó a Roma y fue utilizada por Constantino para proteger Constantinopla, ocultándola bajo la columna de pórfido de su estatua; y la de Artemisa en Éfeso.

Síndone, Verónica, Mandylion, Uronica y Camuliana y Sudario thumb|Entrega del Mandylion a los bizantinos en 944. Ilustración del folio 131a del Skylitzes Matritensis.

Entre las más destacadas Vera icon, están las vinculadas a la Pasión de Cristo: la Síndone o Sábana Santa de Turín que reflejaría el cuerpo entero, (al suponerse que es el lienzo usado durante el entierro de Cristo y que envolvió todo su cuerpo); y el paño de la Verónica (o Verónica a secas —Vera icona—, que habría conservado la cara ensangrentada de Jesús que una enigmática mujer enjugó durante el Viacrucis). El hecho de que haya al menos cuatro lugares que afirman custodiar esta reliquia (denominada también «Santa Faz» o «Santo Rostro» —Volto Santo en italiano, Sainte Face en francés—) ha provocado la interpretación de que el paño estaba doblado cuando Verónica lo pasó por el rostro de Cristo, y sus dobleces habrían permitido dividirlo en varias piezas, todas con la impresión del rostro. Además de la de San Pedro de Roma, dos estarían en España: la Santa Faz de Alicante y el Santo Rostro de Jaén (catedral de Jaén). Pero de hecho hay más: en Besançon se conserva un velo que tiene algunos rasgos del rostro de Cristo, y otras reliquias semejantes en Compiègne, la catedral de Santo Domingo de la Calzada, San Marcos de Venecia, la catedral de Laon, etc. El hecho es que la ubicación de la reliquia, que se consideraba entre las poseídas por el Papa desde la Edad Media (se la cita entre las exhibidas en el Año Santo de 1300) hasta el saco de Roma de 1527, no se puede determinar con claridad; tras el saqueo se dio por perdida, por hallada nuevamente, por vuelta a perder durante la reforma de su capilla en San Pedro en 1608, se copió varias veces, se prohibió su copia, ordenando destruir las ya realizadas, y dejó de exhibirse públicamente desde el (excepto del 3 al 7 de diciembre de 1854, durante la preparación de la proclamación del dogma de la Inmaculada),Badde, op. cit. conservándose en la cámara-relicario abierta en el pilar suroccidental de la cúpula de la basílica de San Pedro, sobre una escultura colosal de Santa Verónica (de Francesco Mochi, 1632).

Aunque la historia de sus reliquias se superpone y confunde con las de la Verónica, otro origen completamente distinto tendría teóricamente el Mandylion o Santo Rostro de Edesa; una tela que se habría impreso milagrosamente a partir del rostro de Cristo en una ocasión anterior, una presunta correspondencia (citada por Eusebio de Cesarea) entre el propio Cristo y Abgar, príncipe de aquella ciudad (su identificación o no con un personaje contemporáneo -Abgar V- es algo discutible, siendo más posible su vinculación a Abgar IX, que se convirtió al cristianismo hacia el año 200). Cristo habría adjuntado a su carta un lienzo con el que enjugó su rostro, quedando así impreso en él. La imagen habría demostrado su virtud milagrosa con varios prodigios, como el derribo de un ídolo pagano, su duplicación en los ladrillos que la tapaban (keramidion), y la protección a la ciudad frente a los persas (609). Siglos después de la toma de Edesa por los musulmanes (638), ambas imágenes (la de lienzo y la de ladrillo) fueron adquiridas por los bizantinos (944), que las llevaron a Constantinopla. Allí sufrieron la misma suerte que la Síndone entre el botín tomado por los cruzados en el saqueo de 1204. Varias imágenes han sido identificadas con el Mandylion de tela (en París -desapareció de la Sainte Chapelle durante la Revolución francesa-, Génova -Volto Santo de Génova, en la iglesia de San Bartolomé de los armenios, desde 1348- y Roma -en la capilla papal de la sala de la condesa MatildeLiturgia papal - Curiosidades Vaticanas - Palacio Apostólico Vaticano: "Sobre la Capilla Redemptoris Mater del Palacio Apostólico Vaticano, que durante la Edad Media perteneció a las clarisas de San Silvestro in Capite Hay incluso algunos autores que argumentan la posibilidad de que Mandylion y Síndone fueran en realidad el mismo objeto.Ian Wilson, The Turin Shroud, London, Gollancz, 1978; citado en Andrea Nicolotti, From the Mandylion of Edessa to the Shroud of Turin: The Metamorphosis and Manipulation of a Legend, Brill, 2014. En todo caso, el Mandylion era el acheiropoieton más prestigioso en el periodo altomedieval.Parry, op. cit.

También está el Volto Santo de Manoppello, una doble imagen visible desde ambas caras de un raro tejido transparente que se conserva en Manoppello desde el o el , se ha propuesto su identificación tanto con el Mandylion como con el velo de la Verónica (quizá con la Santa Faz de Roma, que desapareció al menos dos veces -en 1527 y quizá en 1608-, y su recuperación siempre fue puesta en duda) y su asociación con la Sábana Santa y el sudario de Oviedo (con cuyos rasgos esenciales puede superponerse). No debe confundirse con dos imágenes escultóricas del Crucificado que la tradición atribuye a Nicodemo: el Volto Santo de Lucca y el Volto Santo de Sansepolcro.

Una imagen con fama de milagrosa, llamada Uronica, se conserva en la capilla del Sancta Sanctorum de la iglesia de la Escalera Santa junto a San Juan de Letrán. Se decía que había sido pintada por San Lucas con ayuda de los ángeles; y que tenía tanto poder que un papa quedó ciego por haberla contemplado desde demasiado cerca, o al menos esa fue la razón que dieron a Giraldus Cambrensis para no enseñársela durante su estancia en Roma a comienzos del .Matthew Sturgis, When in Rome: 2000 Years of Roman Sightseeing, pg. 110. La imagen había sido fuertemente restaurada en la época del papa Inocencio III. Gervasio de Tilbury](resumido por Giovanni Marangoni en el siglo XVII), Otia imperialia, capítulo dedicado a la Verónica (De figura Domini que Veronica dicitur): L’immagine del Salvatore nel Sancta Sanctorum a Roma e il concetto di “Uronica”, en Il poteredell’artenel Medioevo, 2014).

Aparte de esto, no se debe confundir todo lo anterior con el llamado Sudario de Oviedo el cual no muestra propiamente una imagen del rostro de Cristo, sino lo que se cree son manchas de sangre impregnadas de la cara de Jesús, al ponerle ese lienzo después de muerto.

Durante la iconoclasia se destruyeron las copias de la llamada imagen Camuliana o de Camulia (antigua localidad de Capadocia también llamada Camuliana o Kamoulia), que se apareció milagrosamente a una mujer que dudaba de la existencia y divinidad de Cristo porque no podía verlo; la imagen también tuvo la virtud de duplicarse en las ropas donde la mujer la había guardado. Fue la primera imagen cristiana llevada en procesión para obtener fondos, imitando la tradición que en las provincias romanas se llevaba a cabo con los retratos imperiales (entre los años 560 y 574); una vez en Constantinopla pasó a utilizarse como imagen protectora del ejército bizantino (palladion), llevándose a las batallas. Se ha propuestoCormack, Byzantine Art, 78-9; Manaphēs, Sinai: Treasures, 93. que la Camuliana estableció el canon de representaciones de Cristo, siendo el modelo del icono de Cristo Pantocrátor

Imágenes acheiropoietos de la Virgen thumb|El patriarca Germano I de Constantinopla y la imagen de la Virgen del Lydda (Lýddskaya) atravesando milagrosamente el mar. Icono ruso del . thumb|Verónica de la Virgen (hacia 1405 o 1410), de Gonçal Peris (Museo de Bellas Artes de Valencia), «vera efigies» de la Virgen María basada en el retrato efectuado por san Lucas de la Virgen.