El pueblo valón o valones (, ; ) son un grupo étnico galorrománico originario de Valonia y las regiones inmediatamente adyacentes de Flandes, Francia, Alemania, Luxemburgo y los Países Bajos. Los valones hablan principalmente las lenguas de oïl tales como el francés belga, el picardo y el valón. En su mayoría, practican el catolicismo, con una minoría histórica de protestantes que se remonta a la época de la Reforma.
En la Bélgica moderna, los valones son, por ley, una «comunidad lingüística y étnica diferenciada» dentro del país, al igual que los flamencos, una comunidad cercana de habla neerlandesa (germánica).
Cuando se concibe como una identificación regional, el etnónimo se amplía también para referirse a los habitantes de la región valona en general, al margen de su origen étnico o linaje.
Etimología El término valón proviene de *walhaz, una palabra protogermánica utilizada para referirse a los hablantes de lenguas celtas o latín. Además, el término se originó en las lenguas romances junto con otros términos relacionados, pero luego los reemplazó. Se cree que su rastro escrito más antiguo se encuentra en las memorias del cronista medieval Jean de Haynin que llevan por título Mémoires de Jean, sire de Haynin et de Louvignies y que datan de 1465, en las que aquel se refiere a las poblaciones romanas de los Países Bajos Borgoñones. Por su parte, según el historiador y filólogo belga Albert Henry, la mención más antigua se halla en un texto de 1466, que podría referirse a la crónica de Jean de Haynin: La plus ancienne mention du mot « wallon » retrouvée par Albert Henry dans un texte de 1466. Su significado se redujo aun más durante los períodos francés y neerlandés y, en la independencia belga, el término designaba solo a los belgas que hablaban una lengua romance (francés, valón, picardo, etc.) La escisión lingüística en la política de Bélgica añade un aspecto político al «contenido conceptual y emocional» que menciona Henry en su Histoire des mots Wallons et Wallonie, a saber: Avec le clivage linguistique et l'émergence d'un mouvement wallon dans la politique belge, un contenu conceptuel et affectif de nature politique s'ajoute au mot Wallonie. Por otro lado, las palabras Walloon y Wallons pueden encontrarse en el libro de Charles White, The Belgic Revolution (1835): The restless Wallons, with that adventurous daring which is their historical characteristic, abandoned their occupations, and eagerly seizing the pike and the musket marched towards the centre of the commotion. Los términos españoles «valón» y «valona» del siglo se referían a un Cuerpo de Guardia Real reclutado en los Países Bajos Españoles, que partició en muchas de las batallas más importantes del Imperio Español.
Henry escribió además que, aunque en 1988 el término Walloon evocaba «una realidad política y administrativa reconocida constitucionalmente», originalmente se refería a las poblaciones romanas de los Países Bajos Borgoñones y también se usaba para designar a un territorio mediante los términos provinces wallonnes (provincias valonas) o pays wallon (país valón), desde el siglo hasta la Revolución belga y, más adelante, Valonia. La frase «país valón» también se usaba en neerlandés, a saber, Walsch land, tal como en el diccionario francés-neerlandés del lingüista y lexicógrafo valón Joos Lambrecht. Además, la palabra también existía en alemán como Wulland. Por ejemplo, Hans Heyst, en su obra Philippi II, Koenigs in Spanien, Reise aus Spanien nach Genua, und dann ferner durch Italien und Teutschland ins Wulland, und von dannen herauf in die Stadt Augsburg von anno 1549 bis 1551 de 1571, se refirió a Wulland. Luego, en 1814, el historiador John Pinkerton la tradujo al inglés como Wallonia. Sin embargo, en alemán por lo general se usa el término Wallonenland. En inglés, se usa Walloon country (país valón). Mientras tanto, en francés es le Pays wallon (el país valón).
Aspectos institucionales
El término «reforma del Estado» en el contexto belga indica un proceso encaminado a encontrar soluciones constitucionales y legales a los problemas y tensiones entre los distintos segmentos de la población belga, principalmente los hablantes de neerlandés de Flandes y los francófonos de Valonia. En general, Bélgica evolucionó de un Estado unitario a un Estado federal con comunidades, regiones y zonas lingüísticas.
Aspectos conceptuales Valonia
La zona hoy conocida como Valonia fue colonizada por diversas tribus celtas y, más tarde, por romanos y francos. Desde la Alta Edad Media hasta la Edad Moderna, la región ha estado separada entre numerosas ciudades-estado y potencias externas. Este dominio cambiante trajo consigo variaciones en las fronteras, la cultura y la lengua. La lengua valona, de uso muy extendido hasta la Segunda Guerra Mundial, ha ido desapareciendo del uso corriente debido en parte a su prohibición por el sistema escolar público, en favor del francés y el neerlandés.
Desde finales del siglo , surgió el movimiento valón, cuyo objetivo es afirmar la identidad de los valones como población francófona (en lugar de hablantes de la lengua valona) de Bélgica. En este contexto, en 1886 se inventó el concepto de Valonia como la zona central del pueblo valón.
Más adelante, esto se complicó con la estructura federal concedida a Bélgica, que la divide en tres comunidades con el privilegio de utilizar sus propias lenguas en la correspondencia oficial, pero también en tres regiones autónomas. Las comunidades son: la francesa (aunque no valona, pero a la que a veces se le llama, de manera polémica, Valonia-Bruselas), la flamenca (que usa el neerlandés) y la germanohablante. La división en regiones políticas no se corresponde con las comunidades: Región Flamenca, Región Valona (que incluye a la comunidad alemana, pero que suele llamarse Valonia), y la región bilingüe (francés-neerlandés) de Bruselas-Capital.
Bruselas—no valona, de mayoría francófona Muchos observadores que no hablan francés generalizan la palabra «valón» como un término de conveniencia para referirse a todos los belgas francófonos, incluso los nacidos y residentes en la Región de Bruselas-Capital. La mezcla de la población a lo largo de los siglos ha causado que muchas familias tengan raíces que se remonten varias generaciones en ambos lados de la línea divisoria lingüística. Empero, el hecho de que alrededor del 85% de la población de Bruselas sea francófona, aunque la ciudad esté ubicada en el lado de Flandes que es hablante de neerlandés, ha provocado fricciones entre las regiones y las comunidades. El dialecto local de Bruselas, el brussels vloms, es un dialecto brabantino que refleja la herencia neerlandesa de la ciudad.
Históricamente, se les atribuye a los valones el mérito de ser pioneros de la revolución industrial en la Europa continental a principios del siglo . En la historia moderna, Bruselas ha sido la ciudad principal o la capital de la región. Debido a la prolongada dominación española y, en menor medida, la francesa, el francés se convirtió en la única lengua oficial. Tras un breve período en el cual el neerlandés fue la lengua oficial, mientras la región formaba parte del Reino Unido de los Países Bajos, el pueblo restableció el francés tras lograr la independencia en 1830. La región valona, una importante zona productora de carbón y acero, se convirtió rápidamente en el motor económico del país. Los valones (de hecho, las élites francófonas a las cuales se les llamaba por el nombre «valonas») pasaron a ser la clase política dominante. Muchos inmigrantes flamencos llegaron a Valonia a trabajar. Entre las décadas de 1930 y 1970, a causa del declive gradual de la industria del acero y, sobre todo, del carbón, además de una inversión muy escasa en las industrias de servicios y la industria ligera (que llegaron a predominar en Flandes), la balanza comenzó a inclinarse en la otra dirección. Flandes se fue convirtiendo poco a poco en la zona dominante tanto política como económicamente. Esta evolución no ha estado exenta de repercusiones políticas.
Identidad valona miniaturadeimagen|Valones con máscaras de Gilles en el Carnaval de Binche El corazón de la cultura valona se encuentra en los valles de los ríos Mosa y Sambre, y en las ciudades de Charleroi, Dinant, Namur (la capital de la región de Valonia), Huy, Verviers y Lieja.
Estadísticas de lenguas regionales La lengua valona es un elemento de la identidad valona. Sin embargo, la totalidad de la población francófona de Valonia no puede considerarse culturalmente valona, ya que una parte considerable en el oeste (en los alrededores de Tournai y Mons) y partes más pequeñas en el extremo sur (alrededor de Arlon) poseen otros idiomas como lenguas maternas (a saber, picardo, champañés, lorenés, flamenco, alemán y luxemburgués).
Un sondeo realizado por el Centre d'étude de l'opinion (CLÉO) de la Universidad de Lieja señalaba en 1989 que el 71,8% de los jóvenes de Valonia entiende y habla poco o nada de la lengua valona; el 17,4% lo habla bien; y solo el 10,4% lo habla de manera exclusiva. El escritor valón Laurent Hendschel se basó en otras encuestas y cifras cuando escribió en 1999 que del 30% al 40% de las personas en Valonia eran bilingües (valón, picardo), entre ellos, el 10% de la población más joven (18–30 años). Según Hendschel, entre el 36% y el 58% de los jóvenes tienen un conocimiento pasivo de las lenguas regionales. Por otro lado, la comuna francesa de Givet, varios pueblos del departamento francés de Ardenas—que publica la revista Causons wallon (Hablemos valón)—y dos pueblos en Luxemburgo son históricamente de habla valona.
Los valones en la Edad Media Desde el siglo , las grandes ciudades a orillas del río Mosa—como por ejemplo, Dinant, Huy y Lieja—comerciaban con Alemania, donde se fundaron Wallengassen (barrios de valones) en algunas ciudades. En Colonia, los valones conformaban la comunidad extranjera más importante, como lo demuestran las tres calles que llevan su nombre (Walloonstreet) en la ciudad. Los valones comerciaban con materiales de los que carecían, tales como el cobre, que se encontraba en Alemania, especialmente en Goslar.
En el siglo , la colonización alemana medieval de Transilvania (centro y noroeste de Rumanía) también incluyó a muchos valones. Pueden encontrarse topónimos como Wallendorf (aldea valona) además de apellidos como Valendorfean (campesino valón) entre los ciudadanos rumanos de Transilvania.
Los valones en el Renacimiento En 1572, el intelectual francés Jean Bodin hizo un juego de palabras, muy conocido en Valonia hasta nuestros días:
La traducción sería: «Los belgas nos llaman valones porque cuando los antiguos habitantes de la Galia recorrían a lo largo y ancho el planeta, sucedió que se preguntaban los unos a los otros: Où allons-nous?, es decir, ¿Hacia dónde caminamos? Es probable que hayan tomado de ella el nombre Ouallons, el cual los hablantes de latín no son capaces de pronunciar sin cambiar la palabra mediante el uso de la letra G.»
Shakespeare usó la palabra Walloon en su obra Enrique VI, Parte 1, acto I, escena I: A base Walloon, to win the Dauphin's grace/Thrust Talbot with a spear in the back. Una nota del editor Michael Taylor en dicha obra indica: At this time, the Walloons [were] the inhabitants of the area, now in south Belgium, still known as the Pays wallon.
Valones en Suecia
A partir de la década de 1620, muchos mineros y herreros valones, con sus familias, se establecieron en Suecia para trabajar en la extracción y el refinado del hierro. Los métodos valones de producción de hierro se incorporaron a la práctica sueca, como complemento de las técnicas alemanas existentes. Muchos trabajadores valones se establecieron en los alrededores de la mina de Dannemora que producía hierro de calidad Öregrund, el cual representaba el 15% de la producción de hierro de Suecia en aquella época.