Joan Serra, conocido por el apodo La Pera, (¿1791?-1815) fue un bandolero español que actuó en la primera mitad del en la comarca catalana del Campo de Tarragona.

La Pera fue un personaje cuya historia se convirtió en leyenda. Vivió en los primeros años del en el contexto de la Guerra de independencia, llamada en Cataluña "Guerra del francés", tras matar al mando de su unidad desertó de la milicia española y se integró en la francesa, al finalizar la guerra en 1813 decidió quedarse en su tierra al rededor de la localidad de Valls, donde cometió otros asesinatos y robos. Fue detenido y, tras un Consejo de guerra, ejecutado el 15 de diciembre de 1815 en Valls, su cuerpo fue descuartizado y sus restos expuestos en los lugares donde había cometido los asesinatos.alb4261423 Medio: Album es una agencia fotográfica Autor: Redacción Fecha de la consulta: 7 de agosto de 2024

Su figura se convirtió en leyenda que fue alimentada por las primeras crónicas escritas de su historia. La leyenda del bandolero Joan Serra La Pera ha dado paso a diferentes obras, tanto pictóricas, literarias o musicales como la canción El bandoler de Lluís Llach o la novela de Margarida Aritzeta Bandoler.

Biografía Joan Serra se cree que nació el 7 de septiembre de 1791, otras fuentes señalan el año 1785 aunque no hay certeza alguna, 15_bandolers/fitxes/lapera Medio: mitcat (en web.archive.org) Autor: Redacción Fecha de la consulta: 8 de agosto de 2024 en la localidad de Valls en la provincia de Tarragona en Cataluña, España. Con diez años de edad, junto a unos amigos, entró a robar peras a un huerto de la localidad, el dueño los sorprendió y le dio unos palos a Juan Serra que según dice la leyenda, le respondió "Los niños se hacen mayores y no olvidaré lo que ha pasado".La veritable història d’«El bandoler» de Lluís Llach. La cançó està inspirada en Joan Serra, que va tenir atemorida la zona de Valls a principis del segle XIX i va ser penjat a la forca el 4 de maig de 1815. Medio: Grup Enderrock Autor: Joaquim Vilarnau Fecha: 29 de abril de 2021 Luego sería una de sus primera víctimas, por lo que la gente le apodó La Pera por el hecho de que mató a un hombre por una pera.

Serra entró, mediante el sistema de quintas, a la milicia del corregimiento de Tarragona (Miquelets), de la "Primera Legión Catalana" en tiempos en que se luchaba contra las tropas francesas durante la Guerra de la Independencia. El 30 de diciembre de 1809 Serra cometió su primer asesinato. Joan Serra era miembro de una partida de tropa que mandaba el cabo Josep Rosell, ese día la tropa entró para descansar en la población del Pla de Santa María donde una chica denunció que le faltaba una barretina (un gorro típico catalán), que tras un exhaustivo registro se halló en poder de Serra que fue reprendido por ello. Joan Serra era un soldado reciente, se había ingresado el 6 de diciembre, y todavía no portaba fusil, cuando se reprendió la marcha pidió el arma un compañero y mató al sargento huyendo seguidamente con el fusil. Aquel fue el inicio de una serie de crímenes que lo harían famoso.

Tras desertar se unió a un grupo de tropa de los llamados afrancesados que luchan al lado del ejército napoleónico llamados cara jirats en catalán, su unidad se llamada "gendarmes" e iba bajo las órdenes de un tal Anton Urarte. Dentro de los afrancesados llegó a comandar un grupo de diez personas. Esta clase de grupos actuaban como guerrilla y tenían carta blanca en sus actuaciones y eran vistos como traidores por la población. Joan Serra fue promocionado a suboficial en la gendarmería auxiliar de José I y dedicó a realizar cobros y perseguir defraudadores de impuestos de zona interior del Camp de Tarragona, especialmente la cordillera de Prades hasta la de Miramar, en esas operaciones quemó tres masías. En una de las acciones del grupo de Serra recalan en a casa "Mas den Simon" donde Serra conoció a María Rodon de quien se enamorará y haría su compañera.

En 1813, tras la guerra, las partidas de afrancesados se disolvieron, los oficiales pasaron a Francia los demás quedaron desamparados pasando muchos de ellos se convirtieron en grupos de bandidos. Serra, aún siendo oficial, se quedó en el Camp de Tarragona por la zona del Alt Camp, entre Picamoixons, Fonstcaldes y Valls. Se escondía en la cueva EI Llamp, cerca de Picamoixons, entre la ermita de Sant Llorenç y frente al monte de la villa. Serra intentó la reincorporación a la vida civil pero la actitud social contra los que habían luchado a favor de Francia hizo imposible su incorporación teniendo que dedicarse a la delincuencia. No formó parte de ningún grupo organizado y se dedicó a realizar acciones en solitario.

En enero de 1815 se documenta la primera acción de La Pera, es el robo de comida (tres bacalaos secos, un pan grande una caja de arenques) y algo de dinero a un campesino. Se produjo una reyerta entre La Pera y el campesino y este resultó con algunas heridas en cara y brazos realizadas con un cuchillo. También se redacta que dos días antes había robado a dos hombres cerca de una masía llamada Ceixa obligando a intercambiar con uno de ellos algo de ropa.

La leyenda cuenta que en noviembre de 1814 se encontró con un hombre llamado Francisco Rabuste, la persona que años atrás le había pegado por robar peras catorce años antes, y tras presentarse y hacerle recordar la anécdota del robo de peras lo mató apuñalándolo en el pecho tras hacerle rezar un credo. Tras el hecho se le apodó La Pera. Tras el asesinato se dirigió a la iglesia del Carmen de Valls donde puso dos cirios y rezó delante de la puerta. Esta muerte no está dentro de las probadas en la sentencia del juicio condenatorio.

Hacía su vida al rededor de la localidad de Valls, donde tenía familia y amigos, y no solía parar en ningún sitio fijo, solamente la relación con María Rodon de "Mas den Simon" era regular. El poner cirios por sus víctimas a la puerta de la iglesia también se convirtió en hecho frecuente. El aumento de asesinados hizo correr la fama de La Pera por la comarca haciéndolo centro del terror de sus habitantes.

En marzo de 1815, en una carta del administrador de Pera Mártir Veciana, Josep Rodon donde se llama la atención de que cada vez se oye hablar más de Joan Serra y que hay cuadrillas de Mozos de escuadra, ejército e incluso civiles buscándolo pero siempre se escapa. En una carta del 16 de abril de Josep Rodona a Veciana se afirma que han detenido a La Pera y le han llevado a Tarragona pero que ha sido puesto en libertad por orden del gobernador del corregimiento de Tarragona por petición de Pau Gual. Se estima que la puesta en libertad se debió a la información que pudo dar Serra sobre cuadrillas de ladrones y bandoleros de la zona.

El 17 de abril de 1815 mata en Picamoixons a Anton Pàmies que es la persona que lo ha delatado a los Mozos de Escuadra. Tras el asesinato huyó a la zona de la Sierra de Miramar.

El 21 de abril de 1815 encarga a Ramón Ferrer, amigo de la familia, que le celebre un "oficio de difuntos" en la iglesia del Carmen cuando haya sido ajusticiado ya que el castigo por asesinato era la muerte en la horca y el descuartizamiento dejando el cuerpo insepulto. Serra tenía el presentimiento de que sería pronto detenido y ejecutado.

Se refugió en Mas den Simon donde estaba María Rodon junto a sus padres y hermano. Para Jaume Rodon la presencia de Serra era incómoda y la consideraba peligrosa ya que podía perder la casa y la hacienda. Pedro Rodon, el hermano de María, seguramente de acuerdo con su padre, lo denuncia. El 4 de mayo de 1815 llega a la masía una sección de la 5.ª compañía 4.º batallón del 74.º regimiento de infantería ligera de Tarragona, ponen cerco a la casa pero Serra les hace frente, en el tiroteo muere el soldado Francesc Beltran, de la 5.ª compañía. Cuando los soldados logran entrar Serra hiere a otro soldado, al final es detenido y conducido a Tarragona donde es juzgado en Consejo de Guerra. La sentencia, firmada por el capitán general interino Andrés de Herrazti, le condena a muerte pero esta, al contrario de la práctica de la época que no se dilataba más de 30 días, se atrasa, parece ser que por intermediación del cura y administrador de los Veciana, Josep Rodon.

La Pera es trasladado a Valls donde queda preso en los calabozos de la localidad. En ese contesto Joan Serra manifestó que detestaba el robo que consideraba uno de los vicios más feos y abominables y que tras sus tres primeras víctimas comenzó a sentir placer al ver morir a sus víctimas y al ver salir la sangre de sus cuerpos. Cuando pasaban unos días necesitaba volver a matar. Ese placer solía ir acompañado de por miedo y terror que lo hacían ir a rezar a la virgen del Carmen, devoción que su madre le había inculcado de niño. Joan Serra creía que la virgen del Carmen intercedería ante Dios para su salvación y ello le dio la tranquilidad que mostró para aceptar su condena a muerte.

El día 15 de diciembre es trasladado a los calabozos de Valls. El 16 de diciembre de 1815 entra en capilla y el 19 es conducido a la horca y ejecutado en la plaza del Cuartel de Valls, aunque otras fuentes aseguran que el descuartizamiento tuvo lugar en el cruce de las calles de la Carnicería, de los Judíos y de San Antonio y San Simón. La sentencia distaba que debía ser vestido con una camisa blanca larga hasta los pies y gorro redondo, atado de pies y manos y conducido desde la cárcel al cadalso en un cesto arrastrado por un burro, fue acompañado por dos padres capuchinos y ahorcado. Tras cruzar la mirada con María que se encontraba entre el público, rezo y pidió perdón tres veces fue ahorcado. La ejecución se realizó en la plaza del Cuartel ya fuera de las murallas de Valls. La comitiva recorrió desde la plaza del Blat a la del Cuartel pasando por la calle la Cort y el Patio del Castillo, y estaba formada por los capuchino, la congregación de la Sangre de Cristo y los Mozos de Escuadra. En la plaza se había montado el cadalso el cual estaba rodeado por dos compañías del regimiento de Guadalajara y una gran multitud de público.

Tras la muerte su cuerpo fue desmembrado y distribuido por los pueblos de la comarca, la cabeza la pusieron la misma plaza de Valls, el brazo y la mano derecha en Plá, donde había matado a su primera víctima; el brazo y mano izquierda en Picamunxon donde había matado a Antoni Pàmies apodado "Barraques"; otra parte del cuerpo fue colocado en la carretera que va de Vilanova a Cubelles donde había cometido más asesinatos y el resto en la casa donde fue detenido y habían muerto dos soldados. María Rodon murió poco después.Historia de las Escuadras de Cataluña, 1876. Medio: Bandolers Autor: panxample Fecha: 1876 Fecha de la consulta: 7 de agosto de 2024

En la parroquia de Sant Joan de Valls hay un texto que recoge la muerte de Joan Serra pero sin nombrar a los familiares. La cabeza desapareció el 24 de diciembre, se sospecha que por algunos allegados a La Pera, para que fuera enterrado en sagrado.

En el periódico Diario de Barcelona del 1 de enero de 1816 se publica la siguiente noticia

En la cultura popular, la leyenda miniatura|Leyenda de Joan Serra. La figura de Joan Serra transcendió la historia y paso a leyenda dando, incluso, expresiones populares como "eres la pera" o "en tiempos de la pera" en referencia a él. En Valls en la calle carnicería, frente a la calle mayor y la calle de los judíos, en el sitio donde según la tradición lo descuartizaron después de la ejecución, se halla una cara esculpida en piedra que, aún cuando está datada en el , la creencia popular dice que representa a La Pera, a su lado en un pequeño mural de azulejos se expone, resumida, su leyenda. Hechos como la huida de casa de su madre engañando a los Mozos de Escuadra disfrazándose de su madre, la piedad religiosa que procesaba o el temple con el que actuaba enriquecieron la leyenda.