alt= Telmatobius culeus |miniaturadeimagen|291x291px|Los pliegues cutáneos del Telmatobius culeus aumentan la superficie de intercambio de gases cutáneos. La respiración cutánea es un tipo de intercambio gaseoso presente en anélidos, anfibios (en combinación con otros tipos de respiración), de ciertos equinodermos y de los cnidarios.
En este tipo de respiración, el intercambio se realiza a través del tegumento corporal, especialmente de la piel, la cual debe ser delgada, mantenerse húmeda y estar ampliamente irrigada para facilitar la difusión de los gases respiratorios.
El intercambio gaseoso se lleva a cabo a través de la epidermis, siempre que la cutícula externa permanezca húmeda. Esta condición se mantiene gracias a la presencia de células glandulares intercaladas entre las células cúbicas del epitelio simple.
Los animales con respiración cutánea habitan principalmente en ambientes acuáticos o con elevada humedad, donde este mecanismo resulta eficaz. Entre ellos se encuentran las lombrices de tierra, medusas, anémonas, sapos y ranas.
La respiración cutánea es junto a la branquial, traqueal y pulmonar, uno de los cuatro tipos de respiración que pueden presentar los animales. Consiste en realizar el intercambio gaseoso a través de la piel o de ciertas áreas como la cavidad bucal o en cavidades internas que, repletas de agua, constituyen los llamados pulmones acuáticos de holoturias y ciertos moluscos gasterópodos.
Los anfibios, cuando se encuentran en estado larvario, respiran en el interior del agua a través de branquias; cuando sufren su metamorfosis para entrar en la edad adulta, pierden esas branquias y desarrollan unos pulmones para poder respirar en tierra. Poseen una epidermis muy fina y una dermis bien vascularizada para poder transportar el oxígeno a todo el cuerpo a través de la sangre.
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