El estudio de la Moneda en Navarra ha sido objeto de atención de muchos investigadores y estudiosos de la historia de la moneda y la numismática en gran parte motivado por el amplio período histórico donde la actual Comunidad Foral de Navarra deambuló como entidad política independiente, primero como Reino de Pamplona y luego como Reino de Navarra. Ambos momentos propiciarion políticas monetales propias pero, sin embargo, antes, entonces y después, fueron muchas más las monedas circulantes que la arqueología y la archivística se han encargado de exponer.

miniaturadeimagen|360x360px|La moneda en Navarra desde la Antigüedad hasta el presente

Colección numismática del Museo de Navarra miniaturadeimagen|360x360px|Fachada actual del Museo de Navarra.

Exposición de 2001 Con ocasión del tránsito de la peseta al euro, aprovechando la amplia colección numismática conservada en el Museo de Navarra (compuesta por unas de 15.000 piezas, “uno de los conjuntos numismáticos más importantes del mundo”, además de casi 370 troqueles, más de 200 billetes, una prensa volante y una rielera para la fabricación de cospeles) la Institución Príncipe de Viana (Dirección General de Cultura del Gobierno de Navarra) organizó una exposición, entre el 31 de mayo y el 25 de noviembre de 2001, comisariada por la arqueóloga María Inés Tabar Sarrías y el especialista en numismática Miguel Ibáñez Artica, donde se mostraron cerca de tres mil piezas. Poco después, en 2001, se publicó, con el apoyo de la Caja de Ahorros de Navarra, un libro-catálogo con una veintena de artículos de diferentes autores donde se recorría y repasaba la historia, tal como dice el título, de La moneda en Navarra durante esos veinte siglos de historia, incluso la etapa premonetal.Disponible en el servicio en línea de BiNaDi en

Esta exposición sirvió de revulsivo para la mejora de diversos aspectos de conservación del monetario como fue la renovación del sistema de climatización, actualización de los antiguos contenedores de monedas y troqueles, inventariado fotográfico del conjunto y adquisición de nuevos fondos que dieran cobertura a «las lagunas existentes». Además, desde 2016 se catalogó la sección de moneda y se informatizó en la base de datos DOMUS, siendo accesibles en abierto a través de CER.ES la consulta sobre varias de ellas.

Origen de los fondos Los fondos de la colección numismática actualmente conservada en el Museo de Navarra procede de los fondos formados por la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra que, desde su fundación en 1865, se encarga de la recogida sistemática de materiales, ya sean prensas de volante, punzones o numerosas monedas. Como resultado de esta labor en 1920 se realizó una Exposición Retrospectiva de Arte de Navarra donde se mostraron más de diez mil monedas y medallas. En 1903 se añadieron casi siete mil monedas procedentes de la antigua colección de la Catedral de Pamplona. A todas estas aportaciones, paulatinamente, se han incorporado donaciones particulares, descubrimientos arqueológicos y tesorillos localizados en algunos puntos geográficos navarros (como el tesorillo de San Andrés de Ordoiz, Estella, hallado en mayo de 1949).

Desde 1940 la Institución Príncipe de Viana continua con estos proyectos haciéndose cargo de los fondos recopilados. En 1947 la colección numismática de la Catedral de Pamplona, formada por 6719 monedas, medallas y jetones fue donada íntegramente a la Diputación Foral. Tras años y numerosas gestiones, el 4 de noviembre de 1975 se inaugura la Sala de Numismática del Museo de Navarra gracias a la gestión de la entonces directora, María Ángeles Mezquíriz Irujo, en colaboración con Joaquín Lizarraga. Entonces estaba compuesta por ocho vitrinas expositoras donde se colocaron las monedas cronológicamente y con cartelas identificativas.

Entre 2005-2009 el Museo de Navarra organizó nuevas exposiciones donde se muestran principalmente «las nuevas incorporaciones numismáticas debidamente catalogadas.» Durante estos años el crecimiento de los fondos ha sido «significativo con la entrada de una importante colección de peseta en moneda y papel, un valioso conjunto de moneda navarra de Baja Navarra, de Navarra, medallas y ponderales.» miniaturadeimagen|Arcón metálico conservado en el Archivo Real y General de Navarra procedente de la antigua Cámara de Comptos de Navarra.

En 2021 se habilitó una sala del museo para volver a mostrar parte de la colección «que permanecía en reserva desde 1990», exponiendo unas 200 piezas en catorce vitrinas además de otros «objetos monetiformes como los jetones (piezas de metal que, a diferencia de las monedas, no tienen valor de curso legal), y algunas herramientas originales empleadas para la fabricación de la moneda»: un arca tesorera, varios cuños y una prensa volante procedente de la Cámara de Comptos de Navarra.

Se renovó el viejo modelo expositivo de la sala original presentando ahora la colección en un contexto que ayude a conocer «aspectos relacionados con los intereses y políticas de los emisores» al mismo tiempo que «los acontecimientos de la época y lugar en el que circularon.» Con esta renovación conceptual museística las monedas pueden ser presentadas como el instrumento histórico que son, aportando herramientas que ayuden al espectador a fijarse y entender los distintos elementos que aparecen en ellas (donde nada es casual) y a utilizarlos como llaves que nos permiten acercarnos al contexto político, económico, cultural y artístico en el que fueron creadas y utilizadas.»

Evolución histórica

Aunque existieron previamente elementos valiosos de intercambio que ejercieron una función similar, «tal y como hoy se concibe la moneda, es decir, pieza metálica emitida por el poder público, tuvo su origen en el siglo VII a. C.» Es un hecho constatado que «desde la aparición del hombre sobre la tierra se han intercambiado bienes y servicios para adquirir lo que se necesitaba.» miniaturadeimagen|Pepitas de oro estadounidenses

Etapa premonetal Durante esta época premonetal se utilizaron diferentes elementos como dinero algunos de los cuales perduraron y convivieron posteriormente con la moneda ya circulando. Carmen Alfaro Asins, arqueóloga y conservadora jefe del Departamento de Numismática del Museo Arqueológico Nacional (España) señalaba en 2001 varias categorías: Dinero del mar: ampliamente distribuido por toda la costa del Pacífico, desde Asia hasta el continente americano, incluida la zona del Indo-Pacífico, donde se encontraba la antigua moneda (aún vigente hoy en algunas islas de Papúa - Nueva Guinea), formado por conchas de diversas especies. Dinero de la tierra: La utilización de diferentes productos agrícolas como moneda se mantuvo como sistema de uso hasta la Navarra del . Durante las etapas medieval y moderna era habitual las recaudaciones en especie así como los pagos, conviviendo de esta manera con las monedas metálicas que ya circulaban en ocasiones precariamente. Sal y materiales minerales: «La importancia que la sal ha tenido a lo largo de la Historia es incuestionable por ser indispensable para la dieta del ser humano y de otros seres vivos.» Su valor económico, como medio de pago, e, incluso, estratégico, desarrollando vías y rutas comerciales, dejan evidencia de su alta demanda secular. En español nos ha quedado el concepto salario como muestra de esta relevancia histórica. Distintos recursos naturales (ámbar, cuentas de vidrio, etc) fueron utilizados por muchas culturas, quedando ejemplos como los fae o feí (discos de piedra) de la isla de Yap o las piedras perforadas de Togo. Armas, utensilios y ornamentos: Estos elementos metálicos de intercambio (armas, herramientas, ornamentos) han caracterizado fundamentalmente las culturas africanas. Metales pesados y contados: Ya utilizado en Mesopotamia desde el siglo XXIV a. C., es el origen inmediato del dinero metálico como recoge el Código de Eshnunna o el Código de Hammurabi. Su utilización e implantación conllevó el desarrollo de métodos de medición y peso para la fundición de metales sentando las bases a los venideros sistemas metrológicos utilizados como patrón en la acuñación de moneda. Las culturas fenicia, griega y romana adoptaron en gran medida muchas de estas unidades ponderales. El pago con metales han convivido hasta el y son conocidos, gracias al cine, los casos de los mineros de California o Alaska usando directamente el oro extraído como moneda de pago.

Edad Antigua

Monedas ibéricas miniaturadeimagen|As hallado en Contrebia Carbica (Segóbriga, España) en 133 a. C. El anverso representa una cabeza humana con letras tras la misma. El reverso representa un caballero portando lanza. En un contexto general, a nivel peninsular, desde la caída de Numancia (143-133 a. C.) y hasta la guerra sertoriana (82-72 a. C.) en Hispania se vivieron unas décadas de paz, a tenor del silencio de las fuentes romanas de la zona. Este sosiego bélico habría sido adecuado para reactivar el comercio y las economías locales propiciando las acuñaciones de moneda que se realizan siguiendo la metrología romana aunque «con leyendas en alfabeto indígena en su mayor parte», por lo que se trataría de una moneda dedicada a las gentes locales, autóctonas. Por lo que se conoce estas tribus indígenas se organizaban y agrupaban en «civitates» atendiendo en metálico los tributos brindados a Roma. Estas «civitates» ejercían, en mayor o menor medida, un control y una influencia territorial que sobrepasa los límites propios del emplazamiento urbano. Todo ello ayuda a entender el desarrollo de piezas monetales batidas con el epígrafe de la ciudad correspondiente con la finalidad de uso propio, inicial y fundamentalmente, pero que serían elementos de pago en intercambios a mayor dimensión espacial.

Etapa prerromana El estudio de las monedas localizadas o emitidas sobre el territorio actualmente conocido como la Comunidad Foral de Navarra, abarca diversos tipos: la “vascona”, la “íbera” y la “celtíbera”. La cultura monetaria se comienza a registrar en el gracias al conocimiento de una decena de ciudades donde se acuñó moneda en distintos momentos de este siglo. «Todas estas emi­siones pertenecen a lo que tradicionalmente se conoce como “moneda ibérica”, un término gené­rico que se emplea para designar las acuñaciones cuyas leyendas están en alfabeto ibérico, indepen­dientemente de la cultura a la que pertenezcan, ya que escribieron en ibérico no sólo los iberos sino también otros pueblos de la península.» Por tanto, bajo estos parámetros, se engloban culturas diversas tanto de la Hispania Citerior como de la Galia meridional.

Respecto a la moneda ibérica la imagen más conocida «es la que presenta en el anverso una cabeza masculina y en el reverso un jinete armado con una lanza, aunque la tipología no es tan homogénea como parece a primera vista.» Respecto a la interpretación de las imágenes hay varias teorías:

las más tradicionales «relacionan la cabeza masculina con un Hércules ibérico y el jinete con una representación de la famosa caballería hispa­na, pero esta interpretación está influida por la consideración de la moneda ibérica como una imposición romana, según la cual los romanos habrían buscado una iconografía representativa de los pueblos ibéricos y la habrían impuesto para homogeneizar las acuñaciones de la Citerior.» las más recientes, e "indigenistas", proponen que «la cabeza represen­taría la divinidad tutelar de la ciudad o su fundador mítico, mientras que los jinetes, y el caballo en gene­ral, estarían ligados a la importancia mítica de este animal en las sociedades aristocráticas y al papel dirigente de la clase de los equites o caballeros.» miniaturadeimagen|Anverso y reverso de la moneda íbera con la inscripción Barscunes. Se observa al jinete portando espada corta en lugar de la lanza más presente en monedas emitidas en cecas celtibéricas.izquierda|miniaturadeimagen|Vasconii Cecas «navarras» en la Antigüedad