La guerra italiana de 1521–1526, también conocida como la guerra de los Cuatro Años,Aunque entre 1521 a 1526 hay cinco años, se considera que la guerra termina con la batalla de Pavía; por tanto, cuatro años desde el inicio de las hostilidades en 1521. forma parte de las guerras italianas. El conflicto se desarrolló entre 1521 y 1526 y en ella lucharon Francisco I de Francia y la República de Venecia contra el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Carlos V y Enrique VIII de Inglaterra. Entre las causas del conflicto están la elección en 1519–1520 de Carlos I como emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y la necesidad del papa León X de aliarse con Carlos para combatir a Martín Lutero.
La guerra estalló en Europa Occidental en 1521, cuando Francia invadió los Países Bajos e intentó ayudar a Enrique II de Navarra a recuperar su reino. Las fuerzas imperiales repelieron la invasión y atacaron el norte de Francia, donde los franceses detuvieron su avance. Entonces, el emperador, el papa y Enrique VIII firmaron una alianza formal contra Francia, y las hostilidades comenzaron en la península italiana.
El ejército francés invadió el Ducado de Milán, pero en las batallas de Bicocca y Vaprio d'Adda fue expulsado por los ejércitos hispanoimperiales y del papado. El ejército inglés invadió Francia en 1523, al tiempo que Carlos de Borbón, contrariado por las tentativas de Francisco de apoderarse de su herencia, traicionó a Francisco y se alió con Carlos, igual que hizo la república de Venecia. En 1524 falló una tentativa francesa de recuperar Milán y dio al Borbón la oportunidad de invadir Provenza al frente de un ejército español. Francisco I en persona dirigió una segunda invasión de Italia, pero su desastrosa derrota en la batalla de Pavía, en la que fue capturado y muertos la mayoría de sus nobles, condujo al final de la guerra.
Mientras Francisco estaba encarcelado en España, en la ciudad de Madrid Francisco firmó el tratado de Madrid, en el que renunciaba a sus aspiraciones a dominar territorios en Italia, Borgoña y Flandes. Sin embargo la firma de ese tratado fue una estrategia para que se le liberara, ya que al paso de algunas semanas rechazó los términos del tratado, comenzando de esta manera la Guerra de la Liga de Cognac. Las guerras italianas continuaron treinta años más, a pesar de lo cual Francia acabó sin ganar sin ningún territorio estratégico de Italia.
Preludio Para 1518 la paz que había prevalecido en Europa después de la batalla de Marignano comenzó a desmoronarse. Las principales potencias (España, Francia, Inglaterra y el Sacro Imperio Romano) vivían un periodo de paz, habiendo acordado en el tratado de Londres que si un país decidía romper la paz, todos los demás se aliarían para derrotarle.
Sin embargo, la sucesión a la Corona imperial dividió a los cuatro monarcas. El emperador Maximiliano I, quería que le sucediera un Habsburgo, por lo que inició una campaña a favor de su nieto Carlos I de España, mientras que Francisco se propuso como candidato alternativo.
Al mismo tiempo, el papado y el Sacro Imperio Romano se vieron obligados a hacer frente al auge de las ideas de Martín Lutero que, al margen de cuestiones teológicas, daba a los príncipes electores alemanes una razón para alejarse de los poderes imperial y Vaticano. Mientras, Francisco hacía frente al cardenal Thomas Wolsey, que buscaba aprovechar los movimientos diplomáticos del continente para beneficio de Inglaterra y suyo propio.
thumb|left|250px|Territorios controlados por Carlos I en 1519. Debido a la concentración de territorios en manos de Carlos I, Francia pasa a estar en una posición geopolítica complicada.
El emperador Maximiliano I falleció en 1519 dejando sus estados patrimoniales austríacos a sus nietos: Carlos, rey de España, y su hermano Fernando; y también dejó vacante el título imperial. La muerte de Maximiliano I llevó pues la elección imperial al primer plano de la política de alianzas europea. El rey francés puso de manifiesto su interés en la elección imperial en su favor.Jervis, William Henley (1867). The student's France, a history of France from the earliest times to the establishment of the second empire in 1852. Harper & Brothers. p.299.
El papa León X, aún amenazado por la presencia de tropas españolas a menos de 70 kilómetros, apoyó la candidatura francesa. Los propios príncipes electores, salvo Federico III de Sajonia, que rehusó hacer campaña, prometieron su ayuda a los candidatos. Antes de su muerte, Maximiliano había prometido ya sumas de florines a los electores a cambio de sus votos, pero Francisco comprometió hasta 3 millones de florines, por lo que el Emperador Carlos V decidió superar el ofrecimiento de su rival con recaudaciones de de impuestos extraordinarios en Castilla y endeudándose con los banqueros Fugger.Hackett, Francis the First, 206.
El resultado final, sin embargo, no fue determinado por los sobornos desorbitados que se ofrecieron, los que incluían la promesa de hacer del Arzobispado de Maguncia una legación papal.
El pueblo llano en general consideró un ultraje la idea de un francés a la cabeza del Imperio Germánico, lo que llevó a los electores a iniciar una pausa en la deliberación. Esto, unido a que Carlos situó al ejército cerca de Fráncfort del Meno, que era dónde estaban reunidos, hizo que los electores se decantasen finalmente por él.
El 23 de octubre de 1520 era elegido emperador del Sacro Imperio, título que sumaba a los recién unificados reinos españoles —el Duque de Alba había conquistado Navarra en 1512 para Castilla— y las posesiones de la Casa de Borgoña en los Países Bajos.
El cardenal Thomas Wolsey, esperando aumentar la influencia de Enrique VIII en el continente, ofreció los servicios de Inglaterra como mediadora del conflicto entre Carlos y Francisco. Enrique y Francisco efectuaron una reunión en el Campo del paño de oro. Mientras tanto, Wolsey entretuvo a Carlos en Calais. Después de las reuniones, Wolsey se dispuso a mejorar su reputación con vistas al siguiente cónclave, por lo que organizó una conferencia de arbitraje en Calais, que duró hasta abril de 1522 y que no consiguió solucionar el conflicto.
thumb|200px|Francisco I de Francia, pintado por Jean Clouet. Francisco, en su ambición de llegar a ser emperador del Sacro Imperio, empujó a Europa a la guerra. De mentalidad todavía medieval, llegó a retar a duelo al Marqués de Pescara y al propio emperador Carlos.The Renaissance at War, cap. The Duelling Kings.
En diciembre, los franceses empezaron a planear la guerra. Francisco no deseaba atacar abiertamente a Carlos porque Enrique había anunciado su intención de intervenir en contra del primero que rompiera la frágil paz. En lugar de ello, dio más apoyo encubierto a incursiones dentro de territorio imperial y español. Se organizó un ataque sobre el río Mosa, bajo el liderazgo de Robert de la Marck. Los planes franceses pronto se mostraron como inapropiados tras la intervención de Enrique III de Nassau que cortó la ofensiva del Mosa.Hackett, Francis the First, 226; Oman, Art of War, 173–174.
Simultáneamente, otro ejército apoyaba a Enrique II de Navarra para recuperar el reino que había conquistado Fernando II de Aragón en 1512; la contraofensiva navarro-gascona fue dirigida por André de Foix, Señor de Asparrots.Esarte, Pedro (2001), Navarra, 1512-1530, Pamplona: Pamiela. ISBN 84-7681-340-6 Las operaciones fueron abastecidas y financiadas por los franceses, que negaron toda responsabilidad.Blockmans, Emperor Charles V, 51–52; Hackett, Francis the First, 226.
En Navarra se tuvo que, a la vez que la población se sublevaba contra la invasión castellano-aragonesa, se dio la invasión del ejército navarro-gascón, bajo el mando del general Asparrots... cone este enfrentamiento se logró que el Reino fuese liberado en poco tiempo, sin embargo ante esa victoria la Corona de Castilla decidió enviar un ejército formado por hombres bien equipados, con la finalidad de enfrentarse, en las cercanías de Pamplona, al ejército franco-navarro, este era 3 veces menor en cantidad, el enfrentamiento se dio en la Batalla de Noáin el 30 de junio de 1521, así que esta superioridad numérica llevó a la derrota de las tropas franco-navarras, lo cual sería determinante para el control de Navarra por España.Esarte, Pedro (2001), Navarra, 1512–1530. Pamplona: Pamiela. ISBN 84-7681-340-6
Carlos V estaba mientras tanto ocupado con el crítico asunto de Martín Lutero, con quien se enfrentó en la Dieta de Worms en marzo de 1521. El emperador, que no sabía alemán, tuvo que depender de intérpretes en dicha reunión, su posición ideológica y de fe religiosa le llevaron a considerar que el catolicismo que profesaban muchos de los estados alemanes debería de ser una forma de ligar a esos Estados que formaban parte del Sacro Imperio Romano Germánico, y por ende era también una forma de garantizar su lealtad hacia él en tanto que era su Emperador... y con ello evitar la fractura y probable disolución del Imperio.
Por su parte se tenpia que el Ppapa León X, por su parte, no estaba dispuesto a tolerar el desafío público a su autoridad, él y el emperador fueron forzados a apoyarse mutuamente contra Lutero, que se encontraba ahora respaldado por Federico de Sajonia y Franz von Sickingen.Hackett, Francis the First, 226–227. El 25 de mayo, Carlos y el cardenal Girolamo Aleandro, el nuncio papal, proclamaron el Edicto de Worms contra Lutero. Al mismo tiempo, el emperador electo llegó a un acuerdo con el papa para la restitución de Parma y Piacenza a los Estados Pontificios, la investidura del Reino de Nápoles y coronación imperial para Carlos.Knecht, Robert Jean (2001). The rise and fall of Renaissance France, 1483-1610. Wiley-Blackwell. p.93. ISBN 9780631227298.de Cadenas y Vicent, Vicente (1989). Entrevistas con el Emperador Carlos V. Ediciones Hidalguía. p.71. ISBN 9788487204029. y la restitución de Milán a los Sforza. León, que necesitaba un mandato imperial para su campaña contra lo que veía como una peligrosa herejía, prometió ayudar a expulsar a los franceses de Lombardía, dejando a Francisco únicamente con la República de Venecia como su aliada.Hackett, Francis the First, 227–228.
Movimientos iniciales (1521–1522) En junio, los ejércitos imperiales al mando de Enrique III de Nassau invadieron el noreste de Francia, tomando las ciudades de Ardres y Mouzon y sitiando Tournai. Fueron retenidos por la encarnizada resistencia de los franceses, liderados por Pierre Terrail, Señor de Bayard, y por Anne de Montmorency, durante el Sitio de Mézières, lo que dio tiempo a Francisco para reunir un ejército y enfrentarse al ataque.Blockmans, Emperor Charles V, 51–52; Hackett, Francis the First, 243. El 22 de octubre de 1521, Francisco se encontró con el grueso del ejército imperial, que estaba comandado por Carlos V en persona, cerca de Valenciennes. A pesar del apremio de Carlos de Borbón, Francisco vaciló al atacar, lo que le dio tiempo a Carlos a retirarse. Cuando los franceses finalmente estuvieron preparados para avanzar, el comienzo de unas lluvias persistentes les impidieron hacer una persecución efectiva y las fuerzas imperiales pudieron escapar sin presentar batalla.Hackett, Francis the First, 245–246. Poco después, tropas francesas bajo el mando de Guillaume Gouffier, Almirante de Francia, y Claudio de Lorena, Duque de Guise, tras una serie prolongada de maniobras, sitiaron la estratégica ciudad de Fuenterrabía, en la desembocadura del río Bidasoa en la frontera franco-española. La conquista de esta ciudad, que permanecería en sus manos los siguientes dos años, les proporcionó a los franceses una posición ventajosa en el norte de España.
thumb|250px|Batallas en Lombardía (1521–25). Los enfrentamientos en Bicocca, el Sesia, y Pavía están señalados.