El Cesarismo Democrático, cuyo título completo es Cesarismo Democrático. Estudio sobre las bases sociológicas de la constitución efectiva de Venezuela, es un libro escrito en 1919 por el sociólogo venezolano Laureano Vallenilla Lanz.Desde una perspectiva positivista, realiza un análisis de la guerra de independencia de Venezuela y afirma que fue una guerra civil entre los venezolanos principalmente debido a motivos de clase y raza.
En la obra desarrolla su teoría del gendarme necesario en la que afirma que producto de la guerra y de las características geográficas y mestizas de la población surgió una sociedad igualitaria y anárquica que solo podría ser controlada por medio de la autoridad caudillo ilustrado surgido del mismo pueblo.
Las ideas plasmadas en la obra fueron usadas por el mismo autor para defender la dictadura de Juan Vicente Gómez, y posteriormente fueron retomadas por su hijo Laureano Vallenilla Planchart como sustento de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.
Contexto A inicios del Venezuela se encontraba azotada por guerras civiles, crisis económicas, bloqueos navales por potencias internacionales y perdidas del territorio. Dentro del ambiente intelectual se había extendido la idea del fracaso de la nación y la necesidad de refundar la misma. La corriente positivista era la dominante entre los intelectuales de la época que sustentados en premisas deterministas y racistas trataron de explicar la situación política y social imperante en la sociedad como una confrontación entre civilización y barbarie. miniaturadeimagen|Laureano Vallenilla Lanz en los años 20. Dentro de esta corriente destacaría Laureano Vallenilla Lanz, quien se volvió un abanderado de tales ideas y el principal defensor del régimen gomecista por medio de sus escritos. El libro se publicó en 1919 reuniendo una colección de ensayos bajo el título de Cesarismo Democrático. La obra se escribió mientras se encontraba en Europa entre 1905 y 1909, siendo publicado individualmente el capítulo titulado como el «El gendarme necesario» en 1911. En el libro se notaría la influencia de autores como Taine, Durkheim, Le Bon, Gil Fortoul y otros.
Resumen En el libro se analiza la guerra de independencia de Venezuela y muestra que ésta fue una guerra civil entre los mismos habitantes cuyas principales causas no fueron la separación de España, sino las profundas diferencias de clase y raza. Durante la guerra muestra cómo se fueron imponiendo los caudillos provenientes de llano que destruyeron las jerarquías sociales impuestas desde la colonia y desplazaron a los aristócratas locales. Sin embargo, estos nuevos liderazgos chocaron con algunos políticos e intelectuales de los centros urbanos que buscaban implementar ideas europeas democráticas.
Concluye desarrollando su tesis del gendarme necesario en la cual ante la imposibilidad aplicar ideas, constituciones y leyes democráticas a las masas mestizas y anárquicas llaneras, estas deben controlarse por la autoridad de un caudillo ilustrado proveniente del mismo pueblo que traiga el orden y progreso.
Fue una guerra civil En el primer capítulo se comienza afirmando que la guerra de independencia de Venezuela fue una guerra civil en la que participaron principalmente los pobladores del país y pocos soldados españoles que fueron arribando durante la guerra. Basado en los censos de la época, muestra que existió un número reducido de españoles, muchos de los cuales llevaban varios años de residencia y estaban totalmente integrados.
Prosigue mencionando que la guerra fue una «lucha entre hermanos», en el que la mayoría del pueblo defendió al bando realista durante los primeros años del conflicto. También opina que muchos de los crímenes atribuidos a los españoles fueron cometidos por realistas venezolanos y algunos españoles, como José Tomás Boves o Francisco Rosete.Menciona que, a diferencia de otros países del continente, la guerra se tornó excesivamente sangrienta, dejando un legado de caos.
Los iniciadores de la revolución En el segundo capítulo se estudia como la influencia de la Revolución francesa llegó a la nación a través de las Antillas.Muestra como los mantuanos habían mantenido una fuerte discriminación hacia los pardos y blancos de orilla, los cuales componían la mayoría de la población. Continúa analizando como los españoles que regían en el país en años previos al inicio de la guerra fueron implementando algunas leyes en beneficio de los mestizos y blancos pobres, ya que necesitaban el apoyo de las clases bajas para mantener el poder que les era disputado por los criollos. Llega a afirmar que los españoles inconscientemente favorecieron la igualación de las castas y la democratización.
En cambio, dice que los mantuanos al proclamar la república, luchaban para mantener las diferencias sociales y contra el monopolio comercial de España. Expone que el partido godo estaba compuesto principalmente por plebeyos y personas de color, además se muestra en desacuerdo en considerar a las autoridades españolas de la época, como Vicente Emparan, de ser déspotas y tiranos.
Los prejuicios de casta. Heterogeneidad y democracia En el capítulo tercero se menciona que era probable que gran parte de los mantuanos tuvieran alguna porción de sangre india y negra, al igual que los españoles probablemente estarían mezclados con judíos y moros. Si bien opina que no existen razas puras y no se muestra de acuerdo en su totalidad con algunas ideas racistas, da su apoyo a ideas deterministas y de un supuesto mejoramiento por medio del blanqueamiento racial.
Cree que en Europa existió un proceso de mestizaje, pero que los blancos absorbieron a los asiáticos y africanos con algunas excepciones en sur del continente. Mientras que en Venezuela la diversidad étnica dificultó este proceso de absorción, manteniendo en la sociedad discriminaciones provenientes de Europa en función del color de la piel. Muestra la preocupación y los prejuicios de los mantuanos por el ascenso social de los mestizos que «iban mejorando sus caracteres somáticos por los enlaces sucesivos con los blancos hasta confundirse con éstos (...)».
La insurrección popular En el cuarto capítulo analiza como por las influencias de los enciclopedistas y el racionalismo se propagaron las ideas de igualdad y de considerar al ser humano como bueno y razonable. Para Vallenilla estas ideas provocaron que la revolución de independencia fuera un «error de psicología», ya que los teóricos de estas propuestas idealizaban al ser humano creyendo que al acabar con el sistema colonial daría como resultado «un pueblo noble y virtuoso» olvidando los «caracteres innatos» de estos pueblos.
Expone como durante la guerra salieron a flote los viejos conflictos sociales, de clase y de raza. Muestra como desde los llanos surgirán «hordas bárbaras» no sometidas a ninguna autoridad ni ley que siguiendo «sus instintos característicos» atacaron a las poblaciones urbanas. Ante este panorama dice que surgiría la figura del caudillo, haciendo énfasis en el militar José Tomás Boves. Para el Boves no debería ser considerado un español o extranjero, sino un llanero que no luchó por España, sino en contra de los mantuanos.
Opina que José Tomás Boves fue el primero en promover la igualación de las castas al colocar oficiales de color en altas posiciones en su ejército, logrando gran popularidad entre la población y despertando el temor en los blancos tanto patriotas como realistas. Incluso llega a afirmar que si Boves hubiera cambiado de bando habría alcanzado los mayores logros en beneficio de la nación y posiblemente la literatura venezolana estaría llena de poemas en su honor.
Psicología de la masa popular En el capítulo cinco menciona como muchos autores y políticos justificaron la oposición de las masas a la causa independentista, por la ignorancia y el fanatismo.Sin embargo, para Laureano Vallenilla Lanz esto se debió a los diversos conflictos raciales y sociales, provocando que se pusieran bajo las órdenes de Boves y otros realistas, cometiendo graves crímenes.
Prosigue diciendo como posteriormente la mayoría de estos mismos soldados calificados como «montoneras delincuentes» se incorporaran bajo las órdenes del general José Antonio Páez y otros patriotas, dispuestos a seguir cometiendo los mismos crímenes ahora no en nombre de Fernando VII sino por la patria, y como dentro de estos soldados surgieron algunos de los grandes héroes de la independencia.
Según Laureano Vallenilla Lanz al culminar la guerra la mayoría de las tierras quedaron en manos de caudillos como José Antonio Páez, José Gregorio Monagas y otros. Lo que provocó que tras el conflicto los llaneros se dedicaran al robo y saqueo, disfrazando sus «bárbaros impulsos», en principios políticos y reformas constitucionales, mencionando los movimientos encabezados por el militar Ezequiel Zamora.
El gendarme necesario En el capítulo seis afirma que en Latinoamérica existe una «necesidad fatal» de un gendarme que imponga mano dura y logre mantener la paz por medio del temor a su autoridad y no por leyes, llegando a afirmar que «los jefes no se eligen sino se imponen». Expone como la conflictividad social posterior a la guerra fue controlada con mano dura por medio del control férreo de gendarmes como José Antonio Páez y José Tadeo Monagas.
Para Laureano Vallenilla Lanz, a diferencia de otros países de la región, los indígenas venezolanos fueron muy aguerridos, haciendo excesivamente sangrienta la conquista. Aunado a esto la mayoría de los mestizos eran mulatos con supuestas características individualistas, aventureros, violentos y anárquicos.
Menciona que este tipo de población sumado a la geografía de llanura favoreció el jacobinismo, tendencias igualitarias y la anarquía. Sumado a la falta de influencia de las leyes de origen romano y el catolicismo, lo que no favoreció la aparición de un comportamiento colectivista y gregario, sino a que por medio del ascenso militar se impusiera «la supremacía del más fuerte» logrando la aparición del caudillo. Dentro de ese contexto menciona como crece la impopularidad de Bolívar por tratar de mantener el poder por medio de su autoridad y sus tendencias monárquicas. Esto le valió las críticas de los constitucionalistas y legalistas como el militar Francisco de Paula Santander.
Dice que Bolívar era un representante de la aristocracia colonial y como tal representaba los ideales e intereses de estas y difícilmente se adaptaría a la «investidura semibárbara» de los liderazgos que requerían «los pueblos de llanuras». Si bien afirma que Bolívar y los de su clase llegaron a confundirse con caudillos al finalizar la guerra la separación fue «fatal e inevitable».
Mientras que los representantes de las masas populares, como Páez, lograron el ascenso social por vía militar y política uniéndose a la causa iniciada por los aristócratas.Prosigue exponiendo como la lucha por el poder entre Bolívar y Páez desató nuevamente los conflictos raciales latentes en la sociedad.
Dice que Páez llegó a ser un hombre de Estado que no se sometió a la constitución como es considerado por algunos, sino que por su autoridad logró imponer el orden. También menciona como debido a sus humildes orígenes llegó convertirse en un gran político que al igual que lo lograron en otros países personajes que se dedicaban a la agricultura, comercio, industria; y no los grandes oradores.
Los principios constitucionales del Libertador. La ley boliviana El séptimo capítulo comienza analizando como Simón Bolívar no centraba las formas de gobierno en teorías ajenas, sino que tomó en cuenta la raza, el clima y la cultura de la sociedad; solicitando no la mejor constitución sino la que mejor se adaptara al pueblo. Opina que el libertador no vio en la sociedad elementos que permitieran lograr la instauración de principios republicanos democráticos, prefiriendo un gobierno estable por medio de un «presidente» vitalicio y con capacidad de elegir a su sucesor.