El reino vándalo, cuyo nombre oficial fue reino de los vándalos y alanos, fue un reino germánico creado por el rey vándalo Genserico en 429-435 tras conquistar con su ejército la diócesis de África del Imperio romano de Occidente (las actuales Argelia y Túnez). En 439 tomó Cartago convirtiéndola en su capital. Fue reconocido de forma implícita por el Imperio con la firma de un tratado en 442, por lo que en esa fecha se suele fijar el nacimiento «oficial» del Regnum Vandalorum et Alanorum. Esta hegemonía duró unos cien años hasta la conquista del reino vándalo por el Imperio bizantino de Justiniano en el año 534.

La visión negativa que suele ser habitual sobre el reino vándalo, y sobre los vándalos en general —de ahí el término vandalismo inventado por el abate Gregoire en 1794 para aplicarlo a los revolucionarios que destruían los monumentos del ancien regime como habían hecho los vándalos en el —, procede de los autores cristianos «católicos», que eran perseguidos por los vándalos, cristianos arrianos. Como escribió uno de ellos: «¿Se les puede denominar de otra manera que no sea con el nombre de “bárbaros”, que implica evidentemente los términos de ferocidad, de crueldad y de terror?».

Esto contrasta con las investigaciones actuales, más cercanas al juicio del historiador griego Procopio de Cesarea, que participó en la expedición bizantina de 533 y por tanto fue testigo directo de la situación del reino vándalo en su etapa final, cuando escribió: «De todos los pueblos que nosotros conocemos, los vándalos han sido el más delicado».

Pierre Cosme ha destacado el importante papel indirecto desempeñado por el reino vándalo en la caída del Imperio romano de Occidente: En el mismo sentido, para Chris Wickham la toma de Cartago en el 439 fue probablemente «el punto de inflexión que hace irreversible la caída del imperio de Occidente», en la medida en que Roma perdía el control sobre la región que era su principal abastecedora de grano y aceite.

El nacimiento y consolidación del reino vándalo fue obra de Genserico, «el más importante líder bárbaro del período de las migraciones, un auténtico genio en la guerra y en la diplomacia, de cuya inmensa valía se ha hecho eco la práctica totalidad de la historiografía». La guerra que mantuvo con el Imperio romano ha sido denominada «Cuarta Guerra Púnica», en la que a diferencia de las tres anteriores, Roma salió derrotada.

Antecedentes

Invasión del Imperio romano (406-418)

El 31 de diciembre de 406 atravesaban el limes del Rin un conglomerado de pueblos «bárbaros» integrado por vándalos,El primer historiador romano que los menciona fue Plinio el Viejo que los llamaba vindili. Tácito los llama vandili. Hasta el final del los vándalos parece que ocuparon un territorio comprendido entre los ríos Oder y Vístula (cultura de Przeworsk), divididos en dos grupos: los silingos al oeste y los asdingos al este. A finales del , las incursiones de los hunos los habían empujado hacia Retia (Cosme, 2007, págs. 70-72; Álvarez Jiménez, 2017, págs. 19-20; Heather, 2023, pág. 338). suevosPueblo germánico que procedía de las altiplanicies limítrofes con la gran llanura húngara (Heather, 2023, pág. 338). y alanos,Los alanos eran un pueblo nómada de habla irania situado entre el río Don y el mar Caspio. Como consecuencia del empuje de los hunos, se trasladaron hacia el oeste (Heather, 2023, pág. 337). encabezados por el alano Respendial y el vándalo asdingo Godegisilio, a quien sucedería su hijo Gunderico. A diferencia de lo ocurrido el año anterior con la invasión de la Italia septentrional por parte de godos greutungos encabezados por Radagaiso que fueron derrotados por Estilicón en la batalla de Fiesole, penetraron sin oposición en la Galia. Una de las razones que explican que ningún ejército romano los detuviera fue que tres meses antes se había sublevado en Britania contra Honorio, emperador del Imperio romano de Occidente el general Constantino, autoproclamado emperador con el título de Constantino III, pasando a continuación al continente. Comenzó así una guerra civil que duraría cinco años —al inicio de la guerra Estilicón, el hombre designado por Teodosio I para que «tutelara» a sus hijos Honorio y Arcadio, cayó en desgracia y fue ejecutado en 408 por orden de Honorio—. En ese contexto es en el que se produjo el paso del grueso de los invasores «bárbaros» a la península ibérica en 409, aunque sigue siendo objeto de debate si lo hicieron casi como aliados de la rebelión que había surgido en Hispania en las propias filas del «usurpador» Constantino encabezada por Geroncio, su principal general. Los vándalos asdingos y los suevos se dividieron la Gallaecia, los vándalos silingos se establecieron en la Bética y los alanos en la Lusitania y en la Cartaginense. Según Peter Heather, que los alanos se quedaran con dos provincias indicaría que «eran, en esa época, la fuerza dominante de la coalición».

thumb|Reparto de las provincias de Hispania entre suevos, vándalos y alanos en 411. La Gallaecia se la dividieron los vándalos asdingos y los suevos, la Bética fue para los vándalos silingos y la Lusitania y la Cartaginense para los alanos. La Tarraconense, libre de «bárbaros», continuaría bajo el dominio romano. El final de la guerra civil romana, con la derrota de ConstantinoIII y de sus hijos en 411 y de su continuador Jovino en 416, posibilitó la firma en 417 de un foedus entre el vencedor en la guerra y nuevo hombre fuerte del Imperio de Occidente, el magister militum Flavio Constancio, actuando en nombre del emperador Honorio, y el rey visigodo Walia, sucesor de Ataúlfo y de Sigerico. En virtud del pacto los visigodos se comprometían a servir al Imperio como foederati y a cambio se les permitía su asentamiento en Aquitania, en el sur de la Galia, donde el rey visigodo, aunque subsistiría la administración romana, tendría amplias atribuciones que suponían el establecimiento de hecho de un embrión de Estado dentro del territorio imperial. La primera misión encomendada a los foederati visigodos fue acabar con las «monarquías militares» establecidas en Hispania por alanos y vándalos silingos. Si no pusieron fin al resto fue porque Flavio Constancio les hizo regresar a la Galia, donde fundarían el que sería conocido como el reino visigodo de Tolosa.

La hegemonía vándala asdinga en Hispania (418-429) Los supervivientes alanos y vándalos silingos buscaron refugio entre los vándalos asdingos de Gunderico asentados en la Gallaecia. De esta forma, nació un segundo gran grupo bárbaro asentado dentro del Imperio (tras los visigodos). Así lo relató el cronista Hidacio:

miniaturadeimagen|Campañas de la guerra suevo-vándala (419-420) uno de cuyos episodios principales fue el asedio vándalo de 420 en los montes Nerbasios, de localización desconocida, y que los suevos únicamente lograron levantar con la ayuda del comes Hispaniarum Asterio y del vicario Maurocelo. A partir de la incorporación de los alanos y vándalos silingos supervivientes Gunderico adoptó el título de rex Vandalorum et Alanorum y hacia el 420 desde la Gallaecia se dirigió a la Bética donde ocupó el «vacío» dejado por los silingos, que probablemente fue allí donde se sumaron a los asdingos, iniciándose un proceso de etnogénesis en torno al pueblo asdingo, gentilicio adoptado por la dinastía real iniciada por Gunderico. Según David Álvarez Jiménez, fueron tres los motivos que llevaron a Gunderico a trasladarse a la Bética: reunirse con los supervivientes silingos; buscar un territorio más grande y más rico que la Gallaecia para mantener a la nueva supergens vándala; y alejarse de sus vecinos conflictivos, los suevos, con los que mantuvieron una guerra, la guerra suevo-vándala (419-420), y a los que sometieron en 420 a un asedio en los montes Nerbasios, de localización desconocida, y que los suevos únicamente lograron levantar con la ayuda del comes Hispaniarum Asterio y del vicario Maurocelo, y también alejarse de los visigodos de Aquitania. Los vándalos asdingos llamaron a la Bética Vandalousia, ¿topónimo del que deriva Andalucía?.

En 422 el magister militum Castino, acompañado de un importante contingente godo, probablemente procedente de las filas de la hueste del derrotado Radagaiso, intentó desalojar a los vándalos de la Bética, dos años después de su llegada, pero tras unos éxitos iniciales —los vándalos se tuvieron que refugiar en las montañas— en la batalla definitiva los godos, según Hidacio,Peter Heather duda de la fiabilidad del relato de Hidacio, ya que no proporciona ningún detalle acerca de la traición y considera «mucho más probable que lo que estemos contemplando en la derrota de Castino sea el efecto general de la unificación de los vándalos y los alanos. Si, cuatro años antes, una fuerza combinada de romanos y visigodos había logrado derrotar a ambos grupos por separado, el nuevo contingente unido tenía una capacidad de resistencia mucho mayor» (Heather, 2023, pág. 341). le traicionaron y se pasaron al bando vándalo y Castino tuvo que huir a Tarraco. Tras la «derrota humillante» de Castino el Imperio romano de Occidente (cuyo dominio de Hispania se limitaba a la Tarraconense) ya no emprendió ninguna otra acción militar para recuperar la Bética, a pesar de que podía contar con los foederati visigodos de Aquitania.

Durante los casi diez años que los vándalos permanecieron en la Bética —a pax Vandala hispánica, denomina David Álvarez Jiménez al período— aprendieron de los hispanorromanos (de Iulia Traducta [Algeciras], probablemente) las técnicas de la navegación lo que les permitió emprender sus primeras acciones de piratería contra las islas Baleares y contra Cartago Nova, y también contra las costas de la Mauretania Tingitana, incluidas Septem (Ceuta) y Tingis (Tánger), la capital. Según David Álvarez Jiménez estas acciones piráticas «respondían a cuatro motivaciones principales: poner en práctica lo aprendido...; obtener botín; ayudar a planificar el posterior paso a África, que ya debía estar en gestación, y, finalmente, clarificar su posición hegemónica en la península a través de actos violentos de represalia».

En una de estas razias murió Gunderico sucediéndole en 428 su hermanastro Genserico —ambos eran hijos de Godegisilio—, asociado al trono vándalo durante los último años del reinado de aquel. Genserico sería quien dirigiría el paso a África, cuyos preparativos se realizaron en secreto, no sin antes derrotar cerca de Emérita Augusta a los suevos, aún paganos, que habían salido de la Gallaecia para depredar las provincias vecinas —en el curso de la contienda moriría el rey suevo Heremigario—. El hispanorromano Hidacio relató así lo acontecido: