Aristides de Sousa Mendes do Amaral e Abranches (Cabanas de Viriato, 19 de julio de 1885 - Lisboa, 3 de abril de 1954) fue un cónsul portugués. Entre el 16 y el 23 de junio de 1940, expidió visados portugueses de forma frenética e indiscriminada, durante los primeros días de la invasión de Francia por parte de la Alemania Nazi, al comienzo de la Segunda Guerra Mundial.Caparrós, Martín. "El fascista justo" El País Semanal (26/02/2017)
El número de visados otorgados por Sousa Mendes sigue siendo controvertido. Según algunos periódicos, Arístides de Sousa Mendes habría salvado a 30 000 personas del Holocausto. Pero según el historiador de la Yad Vashem, Avraham Milgram, en un estudio publicado en 1999 por el Shoah Resource Center, International School for Holocaust Studies, hay una gran diferencia entre la realidad y el mito de los 30 000.Milgram, Avraham. "Portugal, the Consuls, and the Jewish Refugees, 1938-1941". Source: Yad Vashem Studies, vol. XXVII, Jerusalem, 1999, pp. 123-56
Tras su muerte, fue reconocido en 1966 como Justo entre las Naciones por el Estado de Israel.Reseña de Sousa Mendes en Yad Vashem Pero los historiadores Avraham Milgam y Douglas Wheeler comparten la opinión de que la literatura popular siempre intentó equiparar a Sousa Mendes con otras personalidades, como Raoul Wallenberg. Un ejemplo de ello es el libro “Aristides de Sousa Mendes, o "El Wallenberg portugués" de Rui Afonso, pero estos historiadores afirman que, aunque Sousa Mendes y Wallenberg hayan sido ambos diplomáticos, en todo lo demás tienen muy poco en común. De hecho, Sousa Mendes no arriesgó su vida.
Antes de 1940 Aristides de Sousa Mendes pertenecía a una familia aristocrática, católica, conservadora y monárquica. Su padre, José de Sousa Mendes, era juez.
Después de licenciarse en Derecho por la Universidad de Coímbra, en el año 1907 Aristides se mudó a Lisboa, al igual que su hermano gemelo César, quien llegaría a ser ministro bajo el régimen de Salazar. En 1910, Aristides contrajo matrimonio con su prima carnal y amor de juventud, Maria Angelina Coelho de Sousa Mendes, con la cual tendría catorce hijos y hijas, que nacieron en los distintos países en los que Sousa Mendes estuvo destinado. Poco tiempo después, comenzó su carrera consular (en Portugal, en esa época, el servicio diplomático y el consular constituían carreras o actividades separadas), desempeñando su labor en diversas delegaciones consulares portuguesas de Zanzíbar, Brasil o Estados Unidos de América.
Sousa Mendes tuvo una carrera algo problemática, pues se enfrentó a problemas con varios regímenes políticos. Estuvo inmerso en varios procesos disciplinarios por abuso de dinero público (para su uso personal) y por abandonar su puesto de cónsul sin pedir autorización.Spared Lives, The Action of Three Portuguese Diplomats in World War II – Documentary e-book edited by the Raoul Wallenberg FoundationFralon, Jose Alain (author) and Graham, Peter (translator). A Good Man in Evil Times: The Story of Aristides de Sousa Mendes — The Man Who Saved the Lives of Countless Refugees in World War II. Carroll & Graf Publishers, 2001,ISBN 0-7867-0848-4
En 1917 abandonó su puesto de cónsul sin tener autorización.
En 1919, en Brasil, fue acusado por comportamiento antirrepublicano y terminó siendo suspendido por dos años.
En 1923, en California, se vio salpicado por una violenta pelea con la comunidad portuguesa local. Aristides, ilegalmente, exigió a los notarios portugueses que contribuyeran para un fondo asistencial, estos se negaron y Aristides les impidió volver a trabajar como notarios. Se siguió un enfrentamiento público en los periódicos y Aristides terminó siendo expulsado de los Estados Unidos por el gobierno americano, por comportamiento y declaraciones anti-demócratas.
En 1928, Aristides, que apoyaba la dictadura militar, fue destinado a Vigo, donde se dedicó a perseguir a los refugiados políticos portugueses. En 1929 escribió al Ministerio de Asuntos Exteriores vanagloriándose de ser la persona ideal “para vigilar y aniquilar las maniobras conspiratorias contra la dictadura por parte de los emigrados políticos” y elogiando su trabajo de persecución política a los refugiados. En esa misma carta, Aristides pedía ser destinado en Amberes, lo cual le fue concedido.La carta original escrita por Sousa Mendes podrá ser consultada en el “Arquivo Histórico Diplomático” del Ministerio de Asuntos Exteriores Portugués. También se puede consultar una copia online en el Museu Virtual Aristides de Sousa
En 1929 fue nombrado cónsul en Amberes, cargo que ocupó hasta 1938. Su empeño en la promoción de Portugal no pasó desapercibido. Leopoldo III de Bélgica lo condecoró en dos ocasiones como oficial de la Orden de Leopoldo y comendador de la Orden de la Corona, la más alta condecoración belga. Tras pasar casi diez años de servicio en Bélgica, Salazar, presidente del Consejo y ministro de Negócios Estrangeiros (el equivalente a Asuntos Exteriores en España), nombró a Sousa Mendes cónsul en Burdeos, Francia.
Sousa Mendes jamás supo manejar su presupuesto personal. Creía que controlar los gastos iba en contra de su condición de aristócrata. En 1928, 1932 y 1938 reincidió en la utilización de dinero del consulado para uso personal y volvió a ser reprendido. En 1935 también fue reprendido por declaraciones públicas consideradas inconvenientes.
Labor durante la Segunda Guerra Mundial Al estallar la Segunda Guerra Mundial, el 3 de septiembre de 1939, Arístides se encontraba en Burdeos desarrollando su labor como cónsul.
El período que siguió fue conocido como la Guerra de broma. La guerra había sido declarada el 3 de septiembre de 1939, pero en tierra no habían comenzado los combates a gran escala aún salvo alguna escaramuza en la frontera Germano-Francesa. Las hostilidades sólo empezaron mucho más tarde, con la invasión alemana de Francia, Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo el 10 de mayo de 1940.
Portugal se declaró país neutral, pero su tendencia fue desde el inicio pro-aliada.Leite, Joaquim da Costa. "Neutrality by Agreement: Portugal and the British Alliance in World War II." American University Copiando las políticas restrictivas de emigración ya adoptadas por los demás países europeos, António de Oliveira Salazar distribuyó la Circular 14, determinando que para los casos especiales de apátridas, los portadores de Pasaporte Nansen, los rusos y los judíos expulsados de sus países, los cónsules portugueses sólo podían conceder visados después de haber pedido autorización al Ministerio. En los demás casos, los cónsules podían seguir otorgando visados. El objetivo era evitar la entrada de agitadores políticos, infiltrados y apátridas.
Aristides de Sousa Mendes hizo caso omiso a las órdenes de su Gobierno y empezó a otorgar algunos visados durante la llamada Guerra de broma. El primer visado se lo dio a un profesor austriaco, en noviembre de 1939; y el segundo, a un comunista español, en marzo de 1940.
En febrero de 1940 Arístides se enamoró de la francesa Andrée Cibial, 20 años más joven que él. Andrée quedó embarazada de Aristides, lo que le generó un grave problema familiar.
Más tarde, el 30 de mayo de 1940, Aristides fue más allá de la desobediencia y falsificó el pasaporte de un desertor luxemburgués, que quería escaparse del frente de combate. El desertor tenía miedo de ser detenido por las autoridades francesas al intentar cruzar la frontera con España y Aristides le solucionó el problema, dándole un pasaporte portugués, falso. La falsificación de pasaporte era un crimen grave y Aristides se arriesgaba a cinco años de cárcel y a la expulsión de la carrera.
En los primeros días de junio, con el avance de las tropas alemanas, cientos de millares franceses y belgas se dieron a la fuga. Era el éxodo de toda una población expulsada de sus hogares por un pánico desmedido, temiendo las mismas barbaries Alemanas de 1870 y 1914. Por todos los caminos de Francia el desordenado éxodo de la población civil, que huía hacia el sur, se mezclaba con la retirada del Ejército, provocando indescriptibles escenas de desorden y confusión. En este ambiente de pánico, y con su amante francesa causando escándalos en el consulado al punto de ser encarcelada, Aristides entró en depresión y se encerró tres días en su habitación, tumbado en su cama.
El 16 de junio, un domingo, Aristides salió de su habitación y emitió 40 visados, cobrando tarifas adicionales que, por ser un domingo, tenía derecho a recibir. Entre los que recibieron visados estaba la familia Rothschild.
El 17 de junio salió de su habitación, y decidió entregar un visado a todo aquel que se lo pidiera, sin hacer preguntas ni preocuparse con la posibilidad de estar pasando visados a personas peligrosas o indeseables. Con la ayuda de sus hijos y sobrinos, así como con la del rabino de Amberes, Jacob Kruger, se dedicó a expedir pasaportes y firmar visados ininterrumpidamente. Al recibir quejas desde Lisboa dijo: Si hay que desobedecer, prefiero que sea a una orden de los hombres que a una orden de Dios.
En estos momentos constituía una amenaza palpable para Portugal que las tropas alemanas cruzaran los Pirineos para tomar Gibraltar y, posiblemente, las costas atlánticas de Portugal, sin que España se opusiera a ello o con su apoyo como aliado.España y Portugal durante la Segunda Guerra Mundial M.'"' SOLEDAD GÓMEZ DE LAS HERAS, ESTHER SACRISTÁN - Espacio, Tiempo y Forma, Serie V, H.' Contemporánea, n." 2, 1989, págs. 209-225
El 20 de junio de 1940, la Embajada Británica en Lisboa envió una nota al Ministerio de Asuntos Exteriores portugués, quejándose de que el cónsul portugués en Burdeos estaba retrasando deliberadamente la concesión de visados a los ciudadanos británicos, con el objetivo de poder cobrarles tasas adicionales por realizar trabajo durante horarios extraordinarios (en esta época, parte del salario de los cónsules resultaba de un porcentaje de las tasas cobradas). Los británicos también se quejaban de que, en por lo menos una ocasión, Sousa Mendes también había exigido una contribución especial para una institución de caridad.En el Original, la embajada Británica escribió: “The Portuguese Consul at Bordeaux has been deferring until after office hours all applications for visas and has then been charging them at a special rate; in at least one case the applicant has also been requested to contribute to a Portuguese charitable fund before the visa was granted”. No era la primera vez que Aristides era acusado de exigir contribuciones irregulares y sospechosas. La primera vez había ocurrido en 1923, cuando Sousa Mendes había sido expulsado de Estados Unidos.