(en español, 'Confianza suplicante'), con el subtítulo «Sobre el sentido pastoral de las bendiciones», es una declaración del Dicasterio para la Doctrina de la Fe (DDF) de la Santa Sede, fechada y publicada el 18 de diciembre de 2023. Firmada por el prefecto del dicasterio, el cardenal Víctor Manuel Fernández, y su secretario doctrinal, Armando Matteo, fue aprobada por el papa Francisco. El documento permite a los sacerdotes impartir «bendiciones pastorales» —de carácter no litúrgico ni ritual— a parejas en situación irregular y a parejas del mismo sexo. Fue la primera declaración del dicasterio desde , emitida en el año 2000 durante el pontificado de Juan Pablo II.
El texto precisa que estas bendiciones espontáneas no constituyen un sacramento ni un rito, por lo que no requieren ninguna ceremonia formal, y sostiene que se bendice a las personas que solicitan la ayuda de Dios y no a la unión en sí. La declaración afirma asimismo que la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio —entendido como la unión exclusiva entre un hombre y una mujer— permanece sin cambios. Con ello, se apartó de la respuesta negativa que el mismo dicasterio había dado en 2021, cuando, mediante un , declaró que la Iglesia no tenía «el poder de impartir la bendición a las uniones de personas del mismo sexo».
La declaración dividió profundamente al episcopado a escala mundial: mientras diversos obispos y conferencias episcopales la acogieron, otros —entre ellos varios cardenales y conferencias de África— restringieron o rechazaron su aplicación, lo que llevó a la Santa Sede a aceptar una «excepción africana». El 4 de enero de 2024, el dicasterio publicó una nota de prensa que reiteraba el sentido del documento y reconocía que su recepción podía adaptarse a los contextos locales según el discernimiento de cada obispo diocesano.
Tras la muerte de Francisco en abril de 2025 y la elección de su sucesor, León XIV, el cardenal Fernández —confirmado en su cargo por el nuevo papa— afirmó en julio de 2025 que la declaración «se mantendrá», en lo que constituyó la indicación más clara de continuidad, si bien no llegó a ser un pronunciamiento oficial del Vaticano.
Antecedentes En 2021, la Congregación para la Doctrina de la Fe (más tarde rebautizada como el Dicasterio para la Doctrina de la Fe en 2022) emitió un (respuesta a la duda) que respondió negativamente a la cuestión de si la iglesia tiene "el poder de dar la bendición a uniones de personas del mismo sexo". Los motivos de esa respuesta se exponen en una nota explicativa adjunta.
Se cree que , revocó esta decisión de 2021.
Contenido alt=Photograph of Pope Francis|miniaturadeimagen| El Papa Francisco (en la foto de 2021) firmó la declaración. provee clarificaciones al tratamiento que da la Iglesia a las "relaciones irregulares", es decir, aquellas que establecen una vínculo monógamo duradero en el tiempo y que no han recibido el rito del matrimonio católico.
En particular, permite a los sacerdotes y diáconos realizar "bendiciones espontáneas" (que difieren de las sacramentales) a parejas del mismo sexo, así como a parejas del sexo opuesto que no están casadas, y a parejas civilmente casadas de las cuales al menos una parte se divorció pero no ha recibido una anulación. El documento detalla que este tipo de bendición informal y espontánea no es un sacramento ni un rito de la Iglesia Católica, por lo que no se realiza ninguna ceremonia especial para ello.
El documento sostiene que las relaciones sexuales son lícitas sólo dentro del matrimonio, por lo que se insta a las parejas heterosexuales a casarse y no considerar esta bendición como una alternativa al matrimonio.
Todas las relaciones sexuales extramatrimoniales son consideradas pecaminosas por la Iglesia y lo siguen siendo, por lo que se pregunta por el afecto que pueda existir entre las dos personas del mismo sexo involucradas. La atracción sexual entre dos personas del mismo sexo no está condenada según la moral sexual de la Iglesia Católica, pero sí el acto sexual.
no prevé cambios con respecto a la institución del matrimonio en la Iglesia católica. El matrimonio se entiende únicamente como la unión entre un hombre y una mujer, con exclusión de todo tipo de matrimonios que no sean heterosexuales y monógamos, como el matrimonio entre personas del mismo sexo, así como cualquier tipo de bigamia y poligamia heterosexual o bisexual.
El motivo del permiso de bendecir parejas en situaciones irregulares y de parejas del mismo sexo es "para que las relaciones humanas puedan madurar y crecer en la fidelidad al mensaje del Evangelio, liberarse de sus imperfecciones y fragilidades y expresarse en la dimensión siempre más grande del amor divino."Además, el dicasterio señala al final del documento que «esta es la raíz de la mansedumbre cristiana, la capacidad de sentirse bendecidos y la capacidad de bendecir […]. Este mundo necesita bendición y nosotros podemos dar la bendición y recibir la bendición. El Padre nos ama. Y a nosotros nos queda tan solo la alegría de bendecirlo y la alegría de darle gracias, y de aprender de Él a no maldecir, sino bendecir».
Nota aclaratoria El 4 de enero de 2024 el Dicasterio publicó una nota de prensa explicando breve y precisamente el tema tratado. Clarifica que, mediante la bendición a parejas irregulares, "se pide que puedan vivir en plena fidelidad al Evangelio de Cristo, para que el Espíritu Santo pueda liberar a esas dos personas de todo lo que no responda a su voluntad divina, de todo lo que necesite purificación." Añadiendo enseguida que "no pretende justificar algo que no es moralmente aceptable. […] ni siquiera es un "visto bueno" ni una ratificación de nada. Es solo la respuesta de un pastor a dos personas que piden la ayuda de Dios.https://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_ddf_doc_20240104_comunicato-fiducia-supplicans_sp.html
En respuesta a las conferencias episcopales que restringieron la emisión de bendiciones en sus diócesis, el comunicado de prensa dijo que en algunas diócesis "pueden requerir más o menos tiempo para su aplicación de acuerdo con los contextos locales, según el discernimiento de cada Obispo diocesano con su Diócesis. En algunos lugares no se advierten dificultades para una aplicación inmediata, y en otros ven la necesidad de no innovar mientras se toman todo el tiempo que haga falta para la lectura y la interpretación.", reconociendo las "fuertes cuestiones culturales e incluso jurídicas" que permitían que las restricciones de los obispos se "aplicaran de acuerdo a sus contextos".
El comunicado de prensa hizo hincapié en que "bendiciones pastorales", que duran "unos 10 o 15 segundos", "no justifican nada que no sea moralmente aceptable". Proporcionó un ejemplo de una bendición que un sacerdote podría usar:
"Señor, mira a estos hijos tuyos, concédeles salud, trabajo, paz y ayuda mutua. Libéralos de todo lo que contradice tu Evangelio y permíteles vivir según tu voluntad. Amén".
El comunicado aclaró que las bendiciones "no deben tener lugar en un lugar prominente dentro de un edificio sagrado, o frente a un altar, ya que esto también crearía confusión". Sugirió la aplicación de una catequesis que "ayude a entender que este tipo de bendiciones no son una ratificación de la vida que llevan quienes la solicitan.", reiterando que son "simples expresiones de cercanía pastoral que no tienen las mismas exigencias de un sacramento ni de un rito formal" y un sacerdote que imparte tales bendiciones "no es un hereje, no está ratificando nada ni niega la doctrina católica". El comunicado de prensa dijo que "este gesto paternal en medio de su lucha por sobrevivir" no podía negarse solo porque fue solicitado por alguien que puede ser "un gran pecador".
Reacción
Partidarios En Bélgica, el obispo de Amberes, Johan Bonny, elogió la decisión como "un avance hacia" el futuro reconocimiento del matrimonio sacramental entre personas del mismo sexo en la Iglesia católica. Según el arzobispo de Salzburgo, Franz Lackner, el documento significa básicamente que "ya no se puede decir no" a la bendición de las uniones entre personas del mismo sexo. Geert De Kerpel, portavoz de la Iglesia católica belga, afirmó que esto no tendría ningún impacto a nivel local, ya que las uniones entre personas del mismo sexo ya estaban siendo bendecidas, pero que la declaración ahora aplicaría con razón esta situación en todo el mundo.
James Martin, un sacerdote jesuita estadounidense, calificó la declaración como "un gran paso adelante en el ministerio de la iglesia hacia las personas LGBTQ" y demostró que la iglesia afirma el deseo de las parejas del mismo sexo "de la presencia y ayuda de Dios en sus relaciones comprometidas y amorosas". Al día siguiente, bendijo a una pareja del mismo sexo casada por el civil.
En India, el arzobispo Victor Lyngdoh de Shillong, envió una carta al clero y a sus seguidores, reiterando los sentimientos de . Si bien subrayó que la bendición no debe ser malinterpretada como una bendición de la Iglesia conferida durante el matrimonio, basándose en el Papa Francisco, e instó a los fieles a evitar ser 'jueces que sólo niegan, rechazan y excluyen '.
La Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB) emitió una proclamación diciendo que la declaración hacía "una distinción entre bendiciones litúrgicas (sacramentales) y bendiciones pastorales", y que la declaración afirmaba que "la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio no ha cambiado". El obispo estadounidense Robert Barron (quien se desempeña como presidente del Comité de Laicos, Matrimonio, Vida Familiar y Juventud de la USCCB), dijo que la declaración no demuestra un cambio en la doctrina católica sobre la sexualidad y el matrimonio. La Conferencia Canadiense de Obispos Católicos también declaró que el documento afirma "explícitamente" la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio. El obispo danés Czeslaw Kozon dijo que el problema no es el contenido de la declaración "sino la forma en que será recibida e interpretada". El presidente de la Conferencia Episcopal de Ghana, el obispo Matthew Kwasi Gyamfi, afirmó: "Lo que la gente no entiende es que si una pareja gay acude al sacerdote para bendecirlos y el Papa les dice que sí, se está bendiciendo a las personas y no a su unión".
En una entrevista, el cardenal Víctor Manuel Fernández, el prefecto del DDF, explicó que tales bendiciones se aplican a las parejas y que "la unión no es bendecida, por las razones que se explican en la declaración repetidamente sobre el verdadero significado del matrimonio cristiano y las relaciones sexuales".
Críticos La declaración provocó considerable controversia y críticas entre los católicos, incluso por parte de varios comentaristas conservadores, congregaciones clericales; y obispos, sacerdotes y laicos de alto perfil. Varias conferencias episcopales prohibieron las bendiciones en sus jurisdicciones o pidieron a los sacerdotes que se abstuvieran de ellas, incluidas las conferencias de Benín, República del Congo, Hungría, Malawi, Namibia, Togo, y Zambia. La Conferencia Episcopal Polaca sugirió bendecir únicamente a "personas individuales que vivan en completa abstinencia".