miniaturadeimagen|349x349px|Boda de Simon Lévy con Encarnación Rajel por el rito judío Simon Lévy fue un intelectual, hispanista, arabista, profesor de la Universidad de Rabat, investigador y sindicalista de nacionalidad marroquí y religión judía nacido en Fez el 5 de enero de 1934y fallecido en Casablanca el 1 de diciembre de 2011 con 77 años. Sus proyectos más conocidos son la creación de la Fundación del Patrimonio Cultural Judeo-marroquí en 1993y la posterior apertura del Museo del Judaísmo Marroquí en Casablanca en 1997.
Biografía Simon Lévy nació en Fez en una familia judía tradicional marroquí. Ya adulto, en Casablanca, formó su propia familia junto a Encarna, hija de republicanos españoles desplazados desde Orán, con la que tuvo dos hijos, Jacques y Jean.
Como hispanista comenzó su recorrido con una tesina sobre Abd el-Krim y se dedicó al estudio e investigación de los vestigios sefardíes en el dialecto árabe marroquí. También, como protector de la herencia judeo-marroquí, como sindicalista en el ámbito de la educación, como político comunista que llevó a cabo una lucha ferviente por conseguir la democracia en Marruecos y, finalmente, como activista frente a la administración del partido político y de la Universidad de los que formó parte, así como frente a la colectividad judía marroquí, por su falta de acción e, incluso, frente a los sionistas. Igualmente, se le reconoce su habilidad para el diálogo, la escucha, el conseguir que los demás hiciesen las cosas por ellos mismos, la constancia, la ética y el compromiso.
Según lo afirmado por Mohamed Elmedlaoui en su artículo en recuerdo a Simon Lévy, su apego a su identidad marroquí es tal que se puede resumir en una anécdota recurrente: no perdía ocasión de corregir a cualquier compatriota que le llamara Simon o le presentara como tal ante los demás. Insistía en el _ayn(_) de su nombre de pila en su forma marroquí: Shem_oun, igual que el difunto Haïm Zafrani insistía en el _ayn de su nombre en su forma marroquí: Z_efrani.
Pensamiento y acción política En el ámbito político, Simon Lévy es conocido como un ferviente nacionalista, progresista y demócrata. Comenzó a defender la independencia de Marruecos y a luchar por ella hacia el final de su adolescencia, y, en 1954 se afilió a la Unión Marroquí de Trabajadores y a la Unión Nacional de Estudiantes Marroquíes, además de al Partido Comunista Marroquí (PCM)manteniendo su afiliación a este último hasta la década de los 60, cuando se suprimió dicho partido primero por Mohammed V en 1960 y, luego, por Hassan II en 1969.A pesar de lo anterior, siguió vinculado a esta corriente política bajo sus dos nuevas denominaciones, Partido de Liberación y Socialismo (PLS 1967-69) y Partido del Progreso y del Socialismo (PPS) desde 1973 hasta su muerte.
En relación con su activismo político, resulta relevante mencionar que, como consecuencia de su participación en la revuelta estudiantil de 1965, fue secuestrado y torturado durante ocho días.
Cabe resaltar su participación en la Marcha Verde, colaborando así en la lucha por recuperar el Sáhara Occidental colonizado por España. En las elecciones municipales de 1976 fue elegido por el PPS concejal del municipio de Aïn Diab, en Casablanca, cargo que mantuvo hasta 1983. Durante el periodo en el que trabajó como concejal, se dedicó, entre otras cosas, a crear bibliotecas locales y centros de formación profesional, así como a editar y colaborar en el periódico del partido Al Bayane.
En relación con su papel en las elecciones legislativas de 1993, resulta relevante que, a pesar de que su campaña para las elecciones de ese año no fue fructífera, tuvo el apoyo de muchas personas con peso en la sociedad, entre ellas, miembros de la Academia del Reino como Mohamed Chafik, Idriss Khalil o Abdellah Laroui, dirigentes universitarios y empresarios, así como personalidades del mundo del arte, la literatura, el cine o el periodismo. También formó parte de la dirección del PPS y, en 1997, optó a la Secretaría General junto con Ismail Alaui como adversario dentro del mencionado partido, cuando su fundador, Ali Yata, falleció. No fue elegido, lo cual afectó sobremanera al humanista y supuso su fin en la dirección y en la opción a ser candidato del PPS. De hecho, se considera importante destacar que fue su naturaleza judeo-marroquí la que le impidió alcanzar la secretaría general en un partido tan nacionalista, no siendo elegido. Lo anterior, junto con el desacuerdo que empezó a sentir hacia el PPS por su distanciamiento respecto de los principios en los que inicialmente se asentaba, le siguió dificultando el conseguir más peso en el partido. Esta realidad le abocó a prestarle más atención al mundo cultural judeo-marroquí, siendo fruto de esto el Museo del Judaísmo Marroquí. miniaturadeimagen|303x303px|Simon Lévy con Ali Yata y sus respectivas esposas, Encarnación y Rosalía, que eran hermanas, acompañados de un grupo de familiares y camaradas. Merece la pena mencionar que su carrera como político se vio a veces ensombrecida por manipulaciones perpetradas por sus contrincantes, como se puede observar en la campaña llevada a cabo por un candidato de la Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP) en Jarnac, en la cual se dio a entender que Simon Lévy apoyaba a Israel, aunque fuese un conocido no sionista.
Simón colaboró en el intento de mejora de las relaciones hispano-marroquíes, en estrecho contacto académico con profesores de Universidad, como Bernabé López García, de la Universidad Autónoma de Madrid, Ángeles Vicente, de la Universidad de Zaragoza o Jordi Aguadé de la Universidad de Cádiz. Con el primero amplió dichos contactos al nivel académico-político, contribuyendo a la observación de los procesos electorales marroquíes desde 1976. Como concejal del Ayuntamiento de Aïn Diab organizó una visita al Ayuntamiento de Madrid en 1979, contactando con el alcalde Tierno Galván.
Ejemplo de su intención de mejorar las relaciones entre España y Marruecos fue su participación activa en los encuentros entre intelectuales españoles y marroquíes de 1979 en Marruecos y 1980 en Barcelona, además de en el primer Comité Averroes entre 1976 y 2001.
Obras y labor en la cultura judeo-marroquí
Trabajo académico y de investigación En el ámbito de la investigación, se centró principalmente en dos campos de trabajo, el hispanismo y la dialectología marroquí. Su puesto como profesor de la Universidad Mohamed V de Rabat en el departamento de lengua española justifica la investigación realizada respecto al hispanismo marroquí, ámbito en el que se le reconoce por sobresalir. En el caso de la dialectología marroquí, su dedicación se debe al hecho de haber formado parte de una de las comunidades judías marroquíes que utilizaba una variación del árabe como idioma para comunicarse, la cual sería la comunidad judía de Fez.
Lévy tiene obras como “Essais d'histoire & de civilisation judéo-marocaines” (o Ensayos sobre la historia y la civilización judeo-marroquí, en español), fruto de muchos años de trabajo dedicados a la cultura judeo-marroquí en general, y, a la comunidad judía-marroquí en concreto, permitiendo así a la sociedad marroquí el poder empaparse de un conocimiento más directo de esta comunidad, sobre todo, teniendo en cuenta que ahora muchos jóvenes relacionan la palabra “judío” o “Israelita” con Israel, sionismo y el conflicto de Oriente Medio.
En los artículos que componen los capítulos de la obra mencionada, se observa cómo el autor quiere romper con la tendencia a relatar la historia de una manera simplista, en la que la historia de los países se describe desde la óptica de lo que se considera “bueno” o “malo” para cada comunidad. De hecho, se puede decir que el corazón de la obra está marcado por la influencia que tienen en la historia las dimensiones identitarias, aunque también valore conceptos materiales dentro del marco socioeconómico y sociocultural. Esta obra de Lévy será descriptiva y explicativa, ya que él nunca entró a justificar nada en ninguno de los posibles sentidos.
Son dos grandes conclusiones las que el autor saca de esta obra; que la Independencia de Marruecos ha convertido a los judíos marroquíes en ciudadanos y que existió una relativa pasividad de la comunidad judía, como comunidad como tal, durante la lucha por la independencia.
Escribió otros textos como el titulado “Le judaïsme tangérois et son essor au XIXe siècle” (o El judaísmo tangerino y su auge en el siglo XIX, en español), escrito para la “soirée judéo-hispano-française” celebrada en Tánger el 27 de mayo de 1997, durante la semana tangerina organizada por el Instituto Cervantes y el Institut Français de Tánger.
En esta obra, Lévy describe positivamente el desarrollo cultural y social de la comunidad judía de Tánger: analiza el multilingüismo de los ciudadanos tangerinos, la influencia del sefardismo y el fuerte sentimiento asociado al mismo, la antigua historia que caracteriza a la ciudad, desde la conquista árabe hasta la portuguesa, los relatos de viajes en Marruecos de Samuel Romanelli, el desarrollo de Tánger a partir del siglo XIX gracias al comercio, principalmente marítimo, donde los judíos tuvieron un importante papel, pasando de intercambiar monedas a ser los futuros banqueros de la ciudad, el desarrollo financiero, educativo y de prensa de la ciudad, y, la modernización de la comunidad judía tangerina.
Papel en la cultura judeo-marroquí y relación con España Lévy fue un intelectual importante en Marruecos ya que quiso mantener la unión entre tres culturas diferentes, que convivieron y conviven a día de hoy, como son la árabe, judía y andaluza. Tal y como afirma la Junta de Andalucía, Lévy “fue un gran conocedor e impulsor de la Cooperación Internacional de la Consejería de Obras Públicas y Vivienda en Marruecos”. De hecho, trabajó en estrecha colaboración con la Junta de Andalucía para rehabilitar la Sinagoga Ben Gualid, situada en Tetuán. Dicha Sinagoga es importante para el pueblo judío que habita en el Magreb, en tanto en cuanto se ha convertido en un punto de peregrinación para los mismos. De aquí se deduce su interés por mantener la diversidad culturaly evitar que se produjese la ruina de todo un patrimonio histórico pluricultural en Marruecos.
Fue Secretario General de la comunidad judía en Casablanca desde 1977 y una de sus grandes aportaciones al mundo árabe fue la apertura, en 1997, del Museo del Judaísmo Marroquí en Casablanca; el primer museo de esta ciudad y el único museo judío en el mundo árabe. Fue la Fundación del patrimonio cultural judeo-marroquí, dirigida por el propio Simon Lévy desde su creación en 1993, la cual asentó las bases para que cuatro años después, se decidiese abrir las puertas del mencionado museo.