thumb|300px|Los residentes inspeccionan las ruinas de un apartamento destruido por los ataques aéreos israelíes.
La Franja de Gaza está experimentando una continua crisis humanitaria como resultado de la guerra en Gaza que se desató a inicios de octubre de 2023.Al comienzo de la guerra, Israel implementó un bloqueo completo en la Franja de Gaza, lo que ha provocado una importante escasez de combustible, alimentos, medicinas, agua y suministros médicos esenciales. Este asedio provocó una caída del 90% en la disponibilidad eléctrica, afectando el suministro eléctrico a hospitales, plantas de tratamiento de aguas residuales y el cierre de plantas desaladoras que suministran agua potable. Brotes de enfermedades generalizadas se han extendido por toda Gaza. De acuerdo con el Comité Especial para Investigar las Prácticas Israelíes que Afectan los Derechos Humanos del Pueblo Palestino, Amnistía Internacional, Human Rights Watch, Médicos Sin Frontera y otros expertos y organizaciones de derechos humanos, Israel ha cometido genocidio contra el pueblo palestino durante su continua invasión y bombardeo de la Franja de Gaza.
Los intensos bombardeos aéreos israelíes causaron daños catastróficos a la infraestructura de Gaza, profundizando aún más la crisis. El Ministerio de Salud de Gaza informó que más de 4000 niños murieron en el primer mes de la guerra. El secretario general de la ONU António Guterres, afirmó que Gaza se había convertido en un cementerio de niños.
Organizaciones como Médicos Sin Fronteras, la Cruz Roja y una declaración conjunta de UNICEF, la Organización Mundial de la Salud, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el Fondo de Población de las Naciones Unidas y el Programa Mundial de Alimentos han advertido sobre un terrible colapso humanitario. El 8 de noviembre, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Turk describió el cruce de Rafah como «puerta a una pesadilla viviente». miniaturadeimagen|Tiendas de campaña inundadas de palestinos desplazados debido a las fuertes lluvias en Deir el-Balah, Franja de Gaza, 2025. A partir de agosto de 2025, las proyecciones de la Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria (CIF) muestran que el 100% de la población estaba experimentando «altos niveles de inseguridad alimentaria aguda» y se proyectaba que el 32% enfrentará niveles catastróficos de la Fase 5 para el 30 de septiembre de 2025. El 22 de agosto de 2025, la CIF indicó que se estaba produciendo una hambruna en una de las cinco gobernaciones de la Franja de Gaza: concretamente, la gobernación de Gaza, que incluye la ciudad de Gaza. El CIF añadió que, durante el próximo mes, era probable que se produjera una hambruna en las gobernaciones de Deir al-Balah y Jan Yunis. El CIF no contaba con datos suficientes sobre la gobernación de Gaza Norte para realizar una clasificación, pero concluyó que las condiciones probablemente eran similares o peores que en la gobernación de Gaza. Se espera que, en las próximas seis semanas a partir del 16 de agosto, el número de personas en la Fase 5 del CIF aumente de 500.000 a más de 640.000.
Antecedentes Según fuentes diplomáticas, Hamás había dicho repetidamente en los meses previos al 7 de octubre de 2023 que no quería otra escalada militar en Gaza, ya que empeoraría la crisis humanitaria que se produjo después del conflicto de 2021.
Comida y agua
Hambruna
La situación en la Franja de Gaza alcanzó niveles alarmantes de hambruna e inseguridad alimentaria a finales de 2023 y principios de 2024. Informes de diversas fuentes, como el Programa Mundial de Alimentos y funcionarios de las Naciones Unidas, destacaron una situación devastadora en la que las reservas de alimentos estaban casi agotadas, las panaderías estaban siendo destruidas sistemáticamente por los ataques aéreos israelíes y el acceso a los suministros básicos de alimentos se volvía cada vez más escaso. Para noviembre, las colas de cientos de personas para obtener pan se volvieron comunes, lo que indicaba una crisis cada vez más profunda.
A medida que el conflicto persistía, la Franja de Gaza se vio empujada al borde de la hambruna, con informes que indicaban que pedir comida se volvió algo común y el hambre se volvió generalizada entre la población. En diciembre, las organizaciones internacionales de ayuda y los trabajadores humanitarios hicieron sonar las alarmas de hambruna masiva, con la mayoría de los hogares enfrentando un consumo inadecuado de alimentos y una porción significativa recurriendo a medidas extremas para sobrevivir. Human Rights Watch acusó a Israel de usar la hambruna como método de guerra en el territorio ocupado, exacerbando aún más la catástrofe humanitaria.
A principios de 2024, la Franja de Gaza se enfrentó a uno de los peores casos de hambruna provocada por el hombre en un siglo. El economista jefe del Programa Mundial de Alimentos señaló que la gran mayoría de las personas que experimentaban hambruna o hambre catastrófica en todo el mundo se concentraban en Gaza, lo que enfatizó la gravedad de la crisis. Los precios de los alimentos aumentaron en Gaza a medida que se agotaban las reservas de alimentos. Con la ayuda humanitaria limitada que entraba a la región y el aumento vertiginoso de los precios de los alimentos, la población continuó sufriendo, y los niños eran particularmente vulnerables a la desnutrición y la deshidratación. La comunidad internacional expresó su grave preocupación, reconociendo la sombra generalizada de la hambruna que se cernía sobre la población de Gaza y subrayando la urgente necesidad de una intervención humanitaria inmediata para evitar una mayor tragedia. Se considera que 2,2 millones de personas en Gaza experimentan inseguridad alimentaria a nivel de emergencia.
Según una carta enviada al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, a la vicepresidenta Kamala Harris y a otros funcionarios estadounidenses el 2 de octubre de 2024 por 99 trabajadores de la salud estadounidenses que han servido en la Franja de Gaza desde el 7 de octubre de 2023, y citada en un estudio del Instituto Watson de Asuntos Internacionales y Públicos de la Universidad Brown, basado en los estándares de hambruna de la Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria financiada por los Estados Unidos, según la estimación más conservadora que pudieron calcular con base en los datos disponibles, al menos 62.413 personas en Gaza han muerto de hambre hasta ahora, la mayoría de ellas niños pequeños.
Israel ha cuestionado la metodología anterior del IPC, citando a académicos del sector de salud pública israelí. Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Columbia en junio de 2024 concluyó que «se están suministrando cantidades suficientes de alimentos a Gaza», aunque «puede que no siempre se distribuyan a la población debido a otros factores, como la guerra y el control de Hamás». Sin embargo, en marzo de 2025 el ejército israelí puso en práctica un bloqueo total de la entrada de alimentos en la Franja justo después de romper unilateralmente la tregua con las milicias palestinas.
El 25 de julio de 2025, según el Programa Mundial de Alimentos, un tercio de la población gazatí llevaba ya varios días sin comer. Los datos de la ONU mostraban que la totalidad de la población gazatí se enfrentaba a elevados niveles de inseguridad alimentaria, cerca de medio millón de personas estaban en situación de hambruna catastrófica, y unos 70.000 niños necesitaban tratamiento urgente contra la desnutrición aguda. El jefe de UNRWA denunció que Gaza se enfrentaba a una «hambruna masiva y deliberada». Médicos Sin Fronteras reveló que el número de niños menores de cinco años con desnutrición severa en su clínica de Gaza se había triplicado en las dos semanas previas, y que el número de pacientes que necesitaron tratamiento por la desnutrición se había cuadruplicado desde mayo. Esta ONG francesa denunció que «el uso deliberado por parte de las autoridades israelíes del hambre como arma de guerra en Gaza ha alcanzado niveles sin precedentes, con los pacientes y los propios trabajadores sanitarios luchando ya por sobrevivir». Hasta el 7 de agosto, se habían registrado 197 muertos por la hambruna, de los que 96 eran niños.
El 22 de agosto de 2025, la Organización de las Naciones Unidas declaró oficialmente la existencia una hambruna generalizada en la Franja de Gaza, siendo la primera vez en la historia que declaraba un estado de hambruna en Oriente Medio. La ONU alertó de que más de 640.000 personas se enfrentarán a niveles catastróficos de inseguridad alimentaria para finales de septiembre de ese mismo año. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos señaló a Israel como responsable de la hambruna generalizada y advirtió que el uso de la inanición para fines bélicos constituye un crimen de guerra.
El alto el fuego entre Israel y Hamás entró en vigor el 10 de octubre de 2025. Según las condiciones del alto el fuego, Israel debía permitir la entrada a Gaza de hasta 600 camiones de ayuda humanitaria al día. Desde entonces, el límite se ha reducido a 300, y las autoridades israelíes atribuyen este cambio a las demoras en la recuperación de los cuerpos de los rehenes israelíes, que se cree que están enterrados bajo los escombros provocados por los ataques israelíes. Los datos del Panel de Monitoreo y Seguimiento UN2720, que registra el movimiento de los convoyes humanitarios que ingresan a Gaza, mostraron que entre el 10 y el 16 de octubre, solo 216 camiones llegaron a sus destinos previstos dentro de Gaza.
Suministro de agua
Antes de la guerra, Gaza compraba una pequeña parte de su agua a Israel (6% en 2021). El bloqueo israelí de las tuberías de agua agravó los problemas de suministro de agua en la Franja de Gaza, que ya tenía una escasez casi total de acuíferos aptos para el consumo. El 12 de octubre, las Naciones Unidas afirmaron que las acciones israelíes habían causado escasez de agua que afectaba a 650.000 personas. El 14 de octubre, la UNRWA anunció que Gaza ya no contaba con agua potable y que dos millones de personas corrían peligro de muerte.
El 15 de octubre de 2023, Israel acordó reanudar el suministro de agua, pero solo en el sur de Gaza. Debido a que las bombas de agua de Gaza requieren electricidad, el acuerdo no garantizó la renovación del acceso al agua. El 16 de octubre, el ministro de Energía isarelí, Israel Katz, afirmó que había agua disponible cerca del sur de Jan Yunis, pero el Ministerio del Interior de Gaza lo negó. Al mismo tiempo, los residentes bebían agua de mar y agua salobre de pozos agrícolas, lo que aumentaba el temor a enfermedades transmitidas por el agua. Los médicos y el personal hospitalario consumían soluciones intravenosas. Para el 17 de octubre, la ONU declaró que la última planta desalinizadora de agua de mar de Gaza había cerrado. The Guardian afirmó que los temores eran cada vez mayores y que la gente había comenzado a morir por deshidratación. El 18 de octubre, Israel anunció que no permitiría la entrada de combustible a Gaza. La UNRWA declaró que se necesitaba combustible para reanudar el funcionamiento de las bombas de agua. Algunos gazatíes compraron agua a vendedores privados que la purificaban con paneles solares. El 19 de octubre, la ONU informó que los habitantes de Gaza sobrevivían con un promedio diario de tres litros de agua cada uno. Mientras que la Organización Mundial de la Salud recomienda un mínimo de 50 a 100 litros por día. El 22 de octubre, la ONU declaró que los habitantes de Gaza habían recurrido a beber agua no potable.