Joaquín Revuelta (Puente San Miguel, España, 1757 - La Paz, Audiencia de Charcas, 1814) fue un militar español del Ejército Realista en América durante las Guerras de Independencia Hispanoamericanas. Es conocido por controlar la región del río Boopi y reducir a los mosetenes entre 1795 y 1797.

Origen y primeros años Joaquín Ramón Revuelta Velarde y Sánchez de la Barreda nació en el Puente San Miguel, en el municipio de Reocín, España el 8 de octubre de 1757 y bautizado dos días después. Hijo de Vicente Revuelta Velarde y Gutiérrez de la Rasilla y de Francisca Antonia Sánchez de la Barreda y Sánchez, miembro de una familia noble del valle de Reocín y por tanto considerado hidalgo. Su madre estaba emparentada con el primer conde de Vallehermoso.

Sus abuelos Joaquín de Revuelta y Blanco Velarde y María Gutiérrez de la Rasilla y Blanco Velarde fueron censados como nobles en 1753. Ambos fueron primos hermanos y descendientes de Juliana de Velarde, miembro de la Casa de Velarde, una de las más antiguas y nobles familias de la región. Su ancestro Juan de Velarde fue nombrado caballero de la Orden de la Banda en 1330 por el rey Alfonso XI de Castilla. Esto hizo que Joaquín de Revuelta heredase el apellido Velarde a sus hijos y nietos con la intención de elevar su estatus.

Su padre, Vicente Revuelta, se trasladó al Virreinato del Río de La Plata en la década de 1750, en 1756 regresó a España para casarse el 21 de noviembre de aquél año. En la década de 1770 vuelve al virreinato con su esposa y sus dos hijos, Joaquín y José. Según sus contemporáneos, ambos jóvenes eran de regular estatura, complexión fuerte, ojos azules y cabellos claros. Se asentaron en Buenos Aires, para 1776 Vicente ya poseía un almacén en la ciudad y se dedicó al comercio que existía entre la capital del virreinato y las regiones del interior, principalmente por el contacto que tenían con su pariente Lorenzo Revuelta, dueño de una de las principales haciendas en la región de Jujuy y que llegaría a comandante del fuerte y presidio de Nuestra Señora del Rosario de Ledesma entre 1781 y 1789.

Vicente Revuelta murió en 1780 en Buenos Aires, dejando a su hijo Joaquín de 23 años encargado de los negocios familiares. Éste procuró una buena educación para su hermano Francisco José, nacido el 29 de diciembre de 1761, fue enviado a la Universidad de Córdoba donde estudió teología, derecho civil y canónigo siendo licenciado el 4 de julio de 1788posteriormente realizó estudios en la Universidad Mayor Real y Pontificia San Francisco Xavier de Chuquisaca donde obtuvo su doctorado en cánones el 7 de junio de 1790.

Joaquín amplió la distribución de mercadería, que incluía desde vino y efectos de Castilla hasta esclavos llegados de África. Así se registró su paso por Tucumán donde vendió un negro bozal (que solamente habla en su lengua y todavía no aprende español) de nombre Juan de 19 años a don Ignacio Corral en 1784. También se tiene registro de que llevaba cantidades de metales preciosos desde Potosí hasta Buenos Aires y los enviaba a Cádiz hacia 1786. Es posible que haya decidido trasladarse a la ciudad de Potosí, pues en 1790 tenía uno de los principales almacenes con un capital de 50.000 pesos.

Autoridad colonial Gracias a la fortuna producida por los negocios y a su origen noble, Joaquín logró hacer amistad con influyentes autoridades. Una de ellas, el intendente de La Paz, Juan Manuel Alvares, que lo propuso como Subdelegado del Partido de Chulumani en 1792. El virrey Nicolás de Arredondo aceptó la propuesta y nombró a Joaquín Revuelta como Juez Real y Subdelegado del Partido de Chulumani el 26 de septiembre de ese mismo año. Joaquín se encontraba en Potosí atendiendo sus negocios y se encaminó a Chulumani donde juró su cargo el 10 de diciembre. El partido de Chulumani era el más rico de toda la Intendencia de La Paz y le aseguraban a Revuelta un salario de 2000 pesos anuales.

Dentro de las dificultades que el nuevo Subdelegado encontró en el Partido de Chulumani se destacó la precariedad del transporte, era sabido que en toda la región del Perú y el Alto Perú la falta de mulas hacía que tanto los viajes como el comercio se vieran seriamente afectados. Escribió al intendente de La Paz haciéndole conocer que hasta el envío de tributos se retrasaba por esta razón, también informó del abuso que cometían los comerciantes hacia los indígenas a quienes les obligaban a rebajar el precio de la coca para intercambiarla por esos animales. Varios subdelegados se reunieron con el intendente de La Paz don Antonio Burgunyó y Juan con la idea de vender mulas a precios especiales a los indígenas, estableciendo el precio de 27 pesos por cada animal. Esto trataba de disminuir la crisis del transporte pero no se puso en práctica.

En 1794 se reúne con los padres franciscanos Fray Agustín Martí y Fray José Torquera que se encontraban en misión de evangelizar a los mosetenes que vivían cerca al río Boopi. Ambos padres se dedicaban a evangelizar a los indígenas que llegaban a Chulumani para intercambiar productos en algunas estaciones del año, pero aseguraban que su labor sería mucho más beneficiosa si pudiesen llegar a los asentamientos que tenían estos indígenas a orillas de los ríos La Paz y Tamampaya. Revuelta se compromete a colaborar con la misión a pesar de no contar con recursos para ello.

En enero de 1795 escribe al virrey en Buenos Aires informando sobre la importancia de la apertura de camino entre el pueblo de Chulumani con los asentamientos de mosetenes, según Revuelta la distancia que los separa es de 20 o 30 leguas, unos 150 kilómetros. El subdelegado solicita fondos por el valor de 6000 pesos para abrir este camino al pueblo de los mosetenes con el fin de ayudar en la evangelización de esta gente, pero también indica que la zona puede esta plagada de riquezas en oro y demás recursos como los que se habían encontrado en Tipuani. Sin embargo, las autoridades no conceden los fondos necesarios para la apertura del camino.

En octubre de 1795 Fray Agustín Martí escribe a Revuelta reportando la muerte de Fray Juan Barrientos en la misión de San Francisco de Mosetenes, establece el claro abandono de las misiones por las autoridades y menciona que son atacados por otras naciones con las que los mosetenes están en guerras constantes. Producto de estas guerras lamenta también la muerte de Fray Lázaro Agramonte que fue asesinado por una de esas tribus rivales. Fray Agustín menciona que su compañero Fray Isidro Callejas se ha retirado a La Paz ante los peligros que sufrió, también indica que en cuatro ocasiones ha solicitado auxilio al subdelegado y éste siempre ha respondido con el mayor apoyo posible, el franciscano espera que una vez más el subdelegado le brinde ayuda pues de lo contrario él también abandonaría la misión.

Revuelta escribe al virrey en Buenos Aires donde informa sobre las decisiones que tomó respecto al auxilio solicitado por Fray Agustín. Indica que llevó víveres, herramientas y vestidos a las 39 familias que habitan en la misión, agregó también que ante la apremiante situación ha visto por conveniente realizar la apertura de camino inmediatamente corriendo con todos los gastos de su propio dinero. En noviembre de 1795 el virrey del Río de la Plata, don Pedro Melo de Portugal, responde a Revuelta ordenando que brinde todo auxilio y subsistencia a estas misiones, el virrey también escribe al intendente de La Paz ordenando que se tomen todas las medidas necesarias para mejorar la situación de las misiones franciscanas.

El subdelegado anuncia a Fray Agustín que los trabajos para la apertura de camino iniciarán al pasar la temporada de lluvias, mientras tanto le asigna al religioso 8 hombres que lo deben acompañar a hacer contacto con los mosetenes antes de que éstos se vuelvan a internar en la selva. En 1796 se da inicio a la apertura de camino mientras Revuelta trata de conseguir apoyo de La Paz a donde lleva 3 mosetenes para llamar la atención de las autoridades y conseguir los fondos necesarios. En abril de 1797 la Intendencia de La Paz aprueba un monto de 1500 pesos, 25 fusiles y algunas herramientas para apoyar el trabajo del subdelegado. Revuelta logra su cometido en octubre de aquel año, el camino esta abierto por lo que las misiones franciscanas quedaban aseguradas, ahora se dedica a explorar la zona. Realiza un trabajo cartográfico importante y envía sendos informes al ministro Manuel Godoy haciéndole saber del éxito de su empresa. En uno de estos informes el subdelegado menciona que se encontró con los vestigios de un camino existente que partía de la confluencia del río La Paz y el río Tamampaya en dirección hacia el pueblo Bopi, actualmente se cree que este pudo ser un camino incaico. Aquel año Fray Agustín escribe a sus superiores informando de la buena situación de las misiones y mencionando a Revuelta como conquistador de los Bopis y mosetenes.

El subdelegado había ganado fama y era estimado por las autoridades del virreinato debido a la hazaña conseguida. Sin embargo, también había despertado la animosidad de ciertos personajes en la ciudad de La Paz. Existían comentarios mal intencionados, se decía que el subdelegado extraía oro ilegalmente durante la apertura del camino y abusaba de la población indígena en su Partido. En 1797, don Antonio Burgunyó y Juan, intendente de La Paz trató de imponer un nuevo subdelegado recordándole a Revuelta que había concluido el quinto año en el cargo y por tanto debía cederlo. El subdelegado escribió a Buenos Aires preguntando al virrey si el intendente tenía la potestad de nombrar una nueva autoridad o debía esperar a que el virreinato envíe un reemplazo. Ese mismo año fue acusado por el hacendado don Pedro Indaburu y el sacerdote José Toledo de haber cometido "multitud de crímenes, abusos y transgresiones" contra los indios de Yungas. Según la acusación, Revuelta obligaba a los indios de los pueblos de Yanacachi, Milluhuaya y Chupe (actual Villa Aspiazu) a trabajar de manera forzada en su hacienda San Agustín sin descansar los domingos, por lo que no tenían oportunidad de asistir a misa. El intendente de La Paz también lo acusó de jamás haber demostrado en qué usó los 1.500 pesos que la Intendencia le había otorgado y que en realidad el subdelegado había obtenido de las arcas públicas hasta 11.000 pesos, también afirmaba que los mosetenes no existían en aquélla región y que Revuelta se dedicaba a explotar el oro que seguramente encontró en esas tierras o finalmente beneficiaba solamente sus haciendas con la apertura de camino.

Revuelta fue arrestado en Chulumani en diciembre de 1797 y quedó detenido en la casa de gobierno del pueblo, en enero de 1798 logró escapar hacia la ciudad de La Paz donde pidió asilo en el arzobispado. La situación era delicada, pues con la denuncia de abuso hacia los indios, el intendente tuvo la oportunidad de suspender a Revuelta de su cargo y en su lugar nombró a don José de Arze.