The Storyteller (El Narrador de Cuentos o El Cuentacuentos en español) es una serie de televisión británica creada y producida por Jim Henson en 1987.
La serie relata míticos cuentos europeos a través de la combinación de actuación de actores reales y marionetas. La temática de dichos cuentos es muy variada, pero tratan los temas universales propios del folclore y de la tradición de los cuentos de hadas. Los episodios son contados por un viejo narrador, interpretado por John Hurt, sentado junto a una chimenea en un antiguo castillo renacentista, y siempre acompañado por su perro parlante, cuya peculiar voz fue aportada por Brian Henson. Cabe destacar, como dato curioso, el significado y simbolismo que el número tres tiene en cada capítulo.
Lista de capítulos
Primera serie Título en España Título en Hispanoamérica 1. El soldado y la muerte El soldado y la muerte 2. Juan sin miedo Un sastrecillo sin miedo 3. El niño afortunado Un niño con estrella 4. Cuando me faltó un cuento El último cuento 5. Hans, mi pequeño erizo Hans, mi erizo 6. Los tres cuervos Los tres cuervos 7. Cenicienta Natura 8. El gigante sin corazón Un gigante sin corazón 9. La verdadera novia La verdadera esposa
Serie derivada: The Storyteller: Greek Myths
Jim Henson hizo otra serie de episodios, llamado El cuentacuentos: Mitos griegos o El Cuentista: Mitos griegos, presentados por el actor Michael Gambon, y con el mismo perro (de nuevo con la voz de Brian Henson). El narrador cuenta sus historias desde el Laberinto de Creta, al que es arrojado como castigo por ladrón. Sólo se realizaron cuatro episodios.
Teseo y el Minotauro Perseo y la Gorgona Orfeo y Eurídice Dédalo e Ícaro
Sinopsis
El Cuentacuentos
El soldado y la muerte Basado en un cuento ruso, un soldado regresa después de 20 años de guerra con nada más que tres galletas en su bolsa y un chelín que ya se lo había gastado. En el camino se encuentra con un mendigo que toca una hermosa tonada con su violín y el soldado exclama que bonita melodía, el mendigo le contesta "¿crees que vale una moneda?". Siendo el soldado muy generoso le ofrece una de sus galletas, el mendigo acepta y en agradecimiento le da una extraordinaria habilidad para silbar como su violín.
Siguiendo su camino, el soldado encuentra un segundo mendigo, quien no le pide comida sino algo de compañía ya que se siente solo. El soldado acepta y juntos se divierten haciendo música, el mendigo con un tambor y el soldado con sus extraordinarios silbidos. Después del buen rato, el soldado le regala al mendigo su segunda galleta.
Continuando su camino, encuentra un último mendigo que le propone jugar una mano de póker con sus naipes. El soldado acepta y por un rato se divierte hasta que, después de algunas manos, se da cuenta de que el mendigo no pierde ninguna. Finalmente, el soldado se rinde ya que le es imposible ganar ninguna partida y comienzan a hablar y hacer bromas. El mendigo le dice que tiene hambre y el soldado ofrece compartir la mitad de la última galleta que le queda, pero antes de darle sólo una mitad siente un remordimiento y termina por darle las dos mitades.
El mendigo se da cuenta de que el soldado tiene un buen corazón y le regala su baraja de naipes con la cual, según él, nunca perdería una sola mano. Le regala también un viejo saco y le explica que cualquier cosa que desee tener sólo basta con decir el nombre de la cosa en voz alta y luego la orden "¡Entra en el saco!". El soldado no cree mucho en lo que dice el mendigo pero acepta ambos regalos y continúa su viaje a casa.
Pronto se encuentra en una laguna con hermosos gansos y cisnes donde decide descansar. Curioso por aquel extraño regalo, ordena: "¡Ganso, entra en el saco!" y rápidamente el animal entra en el saco donde pudo meter dos gansos más. Continúa con su viaje y llega a un pueblo gobernado por un rey, buscando un lugar donde comer y dormir entra en una taberna donde ordena que le asen un ganso. El dueño acepta su ofrecimiento y le da además un cuarto donde pueda pasar la noche. Pronto, tendría que burlar demonios, salvar un reino y tratar de burlar a la misma muerte.
Juan sin miedo De un antiguo cuento alemán. Sinmiedo era un muchacho valiente pero sin juicio, hijo de un sastre. Siempre contrastado con su ejemplar hermano, era ineficiente en todos las tareas que le encargaban. La única ilusión de Sinmiedo era tocar el violín, y sobre todo su amada Lidia, pero era desaprobado por el padre de esta. Un día, el sastre lo mandó a recorrer el mundo para saber que es el miedo. Se encuentra entonces con un viejo pícaro, quien al tratar de robarle sus pocos chelines, queda admirado por su valentía y se hace su amigo y compañero de viaje, y promete asustarlo.
Van, pues, a un famoso estanque, en cuyas aguas al anochecer, anidaba un sanguinario monstruo con sus bellísimas hijas, quienes atraían a hombres y mujeres al lago para ser degollados. Sinmiedo cautiva al monstruo tocando una melodía irlandesa en su violín; tanto que el monstruo se mudó a Irlanda. La gente del pueblo lo elogia y lo llena de regalos, pero Sinmiedo aún no se ha asustado, por eso su amigo lo lleva a un castillo habitado por un demonio; al entrar Sinmiedo sólo encuentra al demonio, que vivía partido por la mitad, y le invita a jugar una especie de boliche con huesos y como bola un cráneo, donde el joven vence. Como venganza, el demonio toma la apariencia de su amigo, pero al final Sinmiedo lo destruye, aún no conoce el miedo. Al retornar a casa, encuentra a Lidia desvanecida desde su partida, pero despierta al ver a su amado. Sinmiedo está feliz por su destino, y por haber conocido el miedo.
El niño afortunado Basado en un cuento ruso, comienza con la profecía que anunciaba, que el séptimo hijo varón de un séptimo hijo destronaría al rey, por lo que este rey y su canciller buscaron a la familia del niño y prometieron cuidar de él en la corte. Al aceptar la familia por las buenas, el rey arrojó al niño a un barranco, pero el niño no sufrió ningún daño y fue criado por un panadero. Cuando se convirtió en hombre, el rey llegó al lugar y al descubrir que no murió, hizo llevar al joven a la corte, dándole una carta sellada por él, sin saber el joven que en ella estaba la orden de matar al portador, en su camino hacia la corte cae dentro de un escondite de ladrones donde conoce a uno, que después de dormirlo con engaños lee la carta y compadeciéndose de él cambia el contenido por la orden de que al portador se le ofrezca la mano de la princesa. Al despertar el joven afortunado se encontraba en la puertas del castillo donde entregó la carta y se cumplió la orden del rey; el rey al llegar a la corte se sorprendió por lo ocurrido y condicionó su aprobación, siempre y cuando el joven consiguiera la pluma dorada del Grifo (un tipo de monstruo que asolaba el reino), en su búsqueda del Grifo, llega a un lago donde se encontraba una isla refugio y escondite del Grifo, para llegar a ella había un barquero con una maldición de llevar por siempre de orilla a orilla a todo viajero que llegase. Afortunado con la ayuda del mismo ladrón que modificó la carta que se hallaba prisionero del Grifo, gracias a su habilidad de cocinar. Al regresar a la corte con la pluma; además de joyas que había tomado de la isla, el rey sorprendido le dio su bendición; sin embargo su ambición motivo al rey a ir donde el Grifo, y al intentar cruzar el lago, apresura al barquero, quien le ofrece el remo para que remara el, pasándole así la maldición y el rey se quedó remando por siempre.
Cuando me faltó un cuento Adaptación de la fábula la sopa de piedra, el Cuentacuentos habla de un tiempo difícil cuando se vio forzado a recorrer el territorio como mendigo. Habiendo llegado a la cocina de un castillo, coge una piedra y se burla del cocinero pidiéndole agua para hacer una sopa con la piedra y luego añadiendo al caldero otros ingredientes para mejorar su sabor. Sus esfuerzos le son recompensados con una audiencia con el Rey, quien le promete darle una corona de oro por cada historia que le cuente, una por cada día del año...pero el último día el Cuentacuentos se debilita y no puede pensar en más historias.
Hans, mi pequeño erizo
Adaptado de un cuento alemán. La esposa de un granjero estaba ansiosa por tener un hijo, tanto que no le importaba qué apariencia tuviera con tal de ver cumplido su deseo. La imprevisible fortuna le hizo alumbrar un híbrido entre humano y erizo: cubierto de suaves púas, bípedo y con hocico. Le llamaron Hans, y su madre le amaba tiernamente, pero no así su padre que le despreciaba ostensiblemente y se avergonzaba de él ante todos por lo que Hans huyó de su casa con varios animales de corral que su padre le dio y montado en su descomunal y ridículo gallo. Encontró un oscuro bosque donde levantó su hogar y vivió desde entonces con los animales salvajes.
Un día el rey de esas tierras se extravió en el bosque siguiendo una hermosa melodía dulce e inquietante a la vez que comenzaba con un "Hola" y terminaba con un "Adiós", y llegó a un hermoso palacio propiedad de Hans, el cual invitó al rey a suculentos manjares y, a continuación, interpretó para él aquella melodía con su gaita. El rey se quedó dormido, despertó a las afueras de su reino y, agradeciendo a Hans por haberle salvado la vida, le hizo una apresurada promesa: "Transcurridos a partir de ahora un año y un día te entregaré el primer ser vivo que me reciba a mi llegada a palacio", en la creencia de que le recibiría su perro como ocurría siempre.., pero ocurrió que, en lugar del can, salió su hija a abrazarle.
Después de un año y un día Hans llegó al palacio y al conocer su premio reclamó la mano de la princesa en matrimonio prometiéndole su amor.., la princesa aceptó, entristecida por su suerte pero convencida de que sería muy feo romper una promesa dada su condición de hija del rey. Así pues, se celebraría en el castillo la boda más amarga en la historia del reino, tras lo cual Hans el Erizo se llevaría a la princesa a vivir a su lado. No obstante, Hans ocultaba un secreto que ella pronto iba a descubrir, pues, ni más ni menos, lo que ocurría era que a medianoche el erizo dejaba sus púas y se convertía ...¡en un guapo doncel!... Sin pérdida de tiempo la princesa descubrió el secreto a su madre a lo cual la reina responde proponiéndole quemar las púas en la chimenea para así liberar a Hans del hechizo, sin embargo esto empeora dicho hechizo y Hans deja a la princesa apresuradamente montado en su ridículo gallo.
Arrepentida, la princesa encargó que le hicieran tres pares de zapatos de hierro y, siempre calzada con ellos, salió en búsqueda de su esposo por todo el mundo. Por fin le encuentra en una pequeña choza en un bosque, se reconocen, él no se extraña al ver el encanecido cabello de la princesa largo tiempo apesadumbrada por su acción, y ,¡oh prodigio!, al saber la verdad de labios de ella, Hans sufre un asombroso cambio hasta recuperar definitivamente su forma humana.
Los tres cuervos De un antiguo cuento popular alemán. Después de la muerte de la reina, una malvada bruja se casa con el rey, y convierte a sus tres hijos en cuervos para deshacerse de ellos. La princesa, hermana de los príncipes convertidos en cuervos, escapa. Ella debe guardar silencio por tres años, tres meses, tres semanas y tres días para romper el hechizo de la bruja. Tiempo después conoce a un apuesto príncipe, con quien se casa, pero las cosas no resultarán como ella esperaba...pues la bruja nuevamente aparecería pero esta vez como la madrastra de su príncipe.
Cenicienta