miniaturadeimagen|260x260px|Palacio de La Circaciana, también conocido como Palacio Jijón Caamaño, propiedad de la familia Jijón, símbolo de la nobleza en Ecuador por sus miembros notables como Miguel de Jijón, Antonio Flores Jijón y Jacinto Jijón y Caamaño. La historia de la nobleza en Ecuador narra los hechos acontecidos alrededor de la nobleza tanto en el periodo prehispánico, hispánico como republicano. Se centra en los distintos métodos de estratificación social que existieron a lo largo de la historia, así como en el otorgamiento de títulos nobiliarios específicos como marquesados, ducados, condados bajo la monarquía española. Periodo prehispánico Existe un debate acerca de la existencia de una nobleza prehispánica en Ecuador que gira alrededor de los escritos del padre Juan de Velasco sobre ciertas "dinastías quitu-cara" que mandaban en el Reino de Quito. Estas afirmaciones con el tiempo fueron refutadas, con el progreso de las investigaciones históricas y arqueológicas sucesivas. En la actualidad se reconce la existencia caciques dentro de los señoríos étnicos que tuvieron importancia durante los años anteriores a la invasión inca y la conquista española, como incluso después cuando se empezaron a emitir los títulos de gobernación sobre territorios específicos.
En concreto, la presencia de nobleza indígena en el actual territorio ecuatoriano empieza formalmente con la invasión incaica a los Andes septentrionales. Sería a través de los incas Huayna Capac y Atahualpa que una nobleza reconocida por un estado forme parte de la historia ecuatoriana. Si bien sobre ambos incas todavía se discute su lugar de nacimiento, es decir si ocurrió en Cuzco o en territorio que actualmente pertecene a Ecuador, el desarrollo de sus vidas les ligó a la historia de dicho país. En concreto las alianzas que tejió Atahualpa con la cultura Quitu, así como las distintas esposas que tuvo y que habían nacido en el norte de Ecuador dejó una amplia descendencia que después influiría en la historia de Ecuador, especialmente en la segunda mitad del .
Periodo hispánico
Las alianzas en la conquista miniaturadeimagen|Nobles cañaris en el margen izquierdo durante el Corpus Christi en el Cuzco. En esta época los cañaris servían como Guardia Personal de los españoles. Nótese que tienen una "bandera ajedrezada", con cruz de borgoña en medio, del estilo que usaban los tercios españoles.|280x280px Durante el periodo hispánico es la etapa cuando más se desarrolla la nobleza en Ecuador, con la emisión formal de los títulos nobiliarios por parte del Rey de España, así como por el reconocimiento de la élite indígena por parte de los españoles. Es importante recalcar que la monarquía hispánica reconocía la nobleza incáica como sucedió también en México. Este hecho se representa por ejemplo en cuadros como “Efigies de los incas o reyes del Perú” que sería atribuido al Fray Dominico Miguel de Adame en los primeros años del . En Ecuador esto no aplicó para el título de monarca puesto que Cuzco fue la capital del imperio incaico y después de la conquista, el poder del virreinato se centró en Lima. Sin embargo, si tuvo implicaciones para los demás títulos nobiliarios como marqueses, condes, duques y el reconocimiento de cacicazgos de culturas indígenas locales a lo largo de todo Ecuador, especialmente en la costa. Por otro lado, respecto a la élite indígena, existen registros de varios caciques en la cultura manteño-guancavilca que fueron determinantes durante los años de la conquista, así como en la época de la Real Audiencia de Quito. Por último también existe el registro de una "nobleza" cañari, es decir una serie de caciques que fueron premiados por su alianza con Sebastián de Belalcázar durante la conquista del norte del Tahuantinsuyo.
La descendencia de Atahualpa En el caso de los caciques locales, fue importante la creación del Colegio de San Andrés, que tradicionalmente se lo conoce como el inicio de la escuela quiteña de arte. Este colegio, también llamado Colegio de Caciques se concentró en la educación para la descendencia de Atahualpa que incluye entre otros a Francisco de Atahualpa y Carlos de Atahualpa hijos de Atahualpa, Mateo Ynca Yupanqui, hermano de Atahualpa, Diego Lobato: hijo de una esposa de Atahualpa, Diego Pilamunga, cacique de Santiago de Chimbo hijo de Santiago Pilamunga.
Puerto Viejo y sus reducciones La provincia de Manabí, anteriormente conocida como Cancebí fue un centro que reunió a varias tribus indígenas dispersas a lo largo del territorio. La ciudad más organizada era Jocay, donde se asentaría posteriormente Manta. Por otro lado, Portoviejo sería una ciudad completamente fundada por españoles, y tendría un rol fundamental durante la conquista del Tahuantinsuyo. Sobre su territorio se encontrarían varios importantes conquistadores como fueron Pizarro, Almagro, Alvarado, Belalcázar y Orellana. También se premiarían a muchos hijodalgos que destacarían durante estos años, tanto en la conquista del incario, como en la guerra civil entre conquistadores, como sería el caso de Cristóbal Rodríguez, Bartolomé Pérez, Diego Méndez y Juan Porcel de Padilla. No solo serían conquistadores, sino también sería vecinos de Puerto Viejo y ocuparían importantes cargos como Alcaldes o Teniente General de Gobernador.Alrededor de esta ciudad de fundación española girarían el resto de reducciones que se harían de los distintos pueblos indígenas. Estas reducciones serían la base para las fundaciones fundaciones de pueblos, que se crearían uniendo a varios asentamientos para formar una nueva ciudad. Sobre esta ciudad se debía nombrar un líder o cacique que normalmente provenían de la antigua élite indígena y cobrarían bastante importancia durante la segunda mitad del y el inicio del xvii. Hay muchos casos destacables, pero en la historia quedaron registrados especialmente el de Pedro Cama, Baltazar Zamán y Francisco Chapi.
La élite en Manabí y la pacificación de Esmeraldas miniaturadeimagen|Retrato de Francisco de Arobe, Gobernador de las Esmeraldas por el pintor Andrés Sánchez Gallque En el primero tendría relevancia en 1587 ya que destacaría como líder en Manta gracias a su talento para construi balsas que servían para abastecer a los galeones que pasaban por el puerto durante los primeros años de fundación. Buscó Cama ser oficializado como alguacil mayor de los indígenas de Manta para lo cual emitiría la siguiente solicitudo por “unos 2 000 pesos de la Caja de Lima o que le dieran la vara de alguacil mayor de los naturales de Manta con 200 pesos de salario como otros alguaciles indígenas que ya existían”. Todo esto gracias a que también había colaborado con el gobernador de las Esmeraldas Diego López de Zúñiga quien estaba intentando pacificar la región que había sido tomado por cimarrones, especialmente Alonso de Illescas y Francisco de Arobe, quienes después serían reconocidos como gobernadores de Esmeraldas, el primero asentado en Cabo Pasado, al sur y el segundo en San Mateo, al norte. Por esta razón cuando se organizó una expedición desde Manta para ayudar a Zúñiga con indígenas quienes se encontraban bajo el liderazgo de Cama y junto a Juan Bautista de Alvarado, quien fuera vecino de Manta en ese tiempo ayudarían a la pacificación de Esmeraldas. Es importante recalcar que Cama, el apellido de este cacique fue además el antiguo nombre que tenía San Mateo, ciudad fundada inicialmente por Bartolomé Ruiz, parte de los trece de la fama en 1528, mucho antes que las demás ciudades, pero que por desconocimiento del terreno y una comunicación desde Esmeraldas con los Andes no se logró mantener el control sobre dicho territorio. Este pueblo, Cama era parte del señorío de Jocay que también estaba conformado por Camilloa, conocido como Chacras y Xaramixo en la actualidad con nombre de Jaramijó. No es que el pueblo haya sido nombrado por Cama, sino que Pedro Cama recibió ese nombre porque de ahí procedía.
Otro caso muy relevante es el de Baltazar Zamán, cacique y gobernador de San Esteban de Charapotó, población que saldría de una reducción colonial en 1594. Se sabe que realizó varios viajes a la metrópoli para solicitar mercedes. Baltazar fue conocido por su papel en el asalto a un barco cerca del cabo de San Vicente y el posterior robo de 14.000 ducados que transportaba. La base principal de Zamán para reclamar mercedes era, por un lado, su linaje, hijo de don Pedro, que ya era cacique principal con la reducción de Charapotó, a donde se trasladaron Japotó y Jaramijó, que, como vimos, se redujo a Manta. Zamán recibió un nombramiento real que lo autorizaba a usar la "vara de la justicia" y recoger a los indios que se asentaran en las haciendas españolas en un plazo de seis meses. En esta tarea en las reducciones le sirvió para compartir roles con otros caciques como Don Juan, cacique de Tosagua y Sancala y Don Gonzalo, cacique de Pasao. Notemos que tanto Pasao como Tosagua pasaron a formar parte de Charapotó, por lo que era importante la colaboración entre cada líder. La posibilidad de ser descendiente emparentado con los incas y administrar un territorio multilingüe, le daba mucha relevancia puesto que la castellanización de Manabí todavía no se había dado y los españoles se concentraban en Puerto Viejo y necesitaban de un líder locar que administre las demás reducciones que en conjunto conformaban un verdadero mosaico. Por esta razón buscó Baltasar disponer sus servicios a la corte y aunque esta no le dio lo que buscaba, si lo enviaron a la corte virreinal de Lima para obtener el bien que merecía. Zamán viajó de nuevo a España y entonces abandonó sus intenciones de prorrogar el cargo de gobernador para pedir otro cargo republicano que pudiera significarle ascenso y honor.
Finalmente, el caso de Francisco Chapi fue importante: aunque nunca se presentó como cacique de Manta, en algún momento también logró ser gobernador de este asiento. Originalmente, Chapi había había sido nombrado gobernador del puerto de Manta y de toda la provincia de Puerto Viejo por el virrey. Sus servicios fueron los mismos que los de estos marinos: Proveer de pertrechos a la flota del Rey, rescatar embarcaciones a su cuidado, alojar a sus soldados, proporcionar comida, proveer de buzos y marineros, recoger a los que se perdían en las montañas. De esta forma la corona aprovechaba el conocimiento toponímico de los naturales en un territorio que aún no estaba estudiado por los cosmógrafos. Al igual que Pedro Cama participó en las misiones de pacificación de Las Esmeraldas, arriesgando su vida por el peligro que significaba enfrentar a los zambos de esta región encabezados por Alonso de Illescas. Tal vez la riqueza y el poder de Chapi fueran menores que los de Zamán, pero esto no le quitaba importancia dentro de la región, especialmente su primacía en Manta que no era reemplazada por el control de Baltazar Zamán en Charapotó y Jaramijó. Si bien, Chapi no pudo ir a la corte municipal como Zamán, si organizó un viaje para ir a Quito donde pidió las gobernaciones no solo de Manta y Puerto Viejo, sino de Guayaquil y de todo su distrito por dos vidas. Es notable que además exigió que doce indios lo acompañaran como una especie de guardia de honor, poder vestirse como español y portar armas. Además solicitó que sus tierras se hicieran comunidad, similar a lo que se haría con las encomiendas en los Andes para convertirlas en los obrajes de la Audiencia. Su propuesta incluía pagar a los indígenas según el decreto. Directamente las ambiciones de Chapi eran lograr ser encomendero, como sería el caso de la dinastía Tomalá en el Río Guayas, o también de Don Diego de Figueroa Cajamarca.